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COLIMA

Víctima protegida por la Federación denuncia brutal agresión de policías y marinos en Colima

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Colima, México, Avanzada (09/08/2026).- Nazario Garibay Godínez, reconocido por el Estado como víctima y bajo un esquema de protección federal, denunció haber sido sometido, golpeado y amenazado de muerte por un grupo de hombres armados que irrumpió en una gasolinera de la ciudad de Colima, mientras se encontraba acompañado por dos de sus escoltas.

Los hechos, relató, ocurrieron el 23 de julio sobre la avenida Ignacio Sandoval, cerca del Hospital Puerta de Hierro. Según su testimonio, los sujetos llegaron vestidos de civil, portando armas largas y rodearon la gasolinera con vehículos que identificó como pertenecientes a la Fiscalía General del Estado de Colima, Policía Estatal y elementos de la Secretaría de la Marina Armada de México.

Garibay aseguró que los agresores no se identificaron inicialmente ni le mostraron una orden judicial que justificara el operativo.

“Entraron como si fueran terroristas, como sicarios, vestidos de civil, gritando con las armas largas”, afirmó.

El momento más violento, según su relato, ocurrió cuando intentó sacar su teléfono celular para transmitir en vivo lo que estaba sucediendo.

Aseguró que varios elementos se abalanzaron sobre él, lo sacaron del vehículo, lo arrastraron y lo tiraron boca abajo. Dijo que alrededor de ocho agentes se colocaron encima de él mientras intentaban quitarle el teléfono.

“Me agarran del cuello y de los brazos y me arrastran”, narró.

Garibay afirmó que durante el forcejeo le torcieron la pierna derecha, donde tiene una prótesis, además de golpearlo en la espalda y el cuello.

“Les grité: ‘me está lastimando, traigo una prótesis y me la van a quebrar’. Y me dijeron: ‘nos vale madre que se muera’”, relató.

El entrevistado sostuvo que las amenazas continuaron mientras permanecía sometido y que llegó a tener armas apuntándole a la cabeza.

Mientras tanto, su escolta habría sido obligado a tirarse al piso, despojado de su arma de cargo y de sus identificaciones, pese a que se habría identificado como agente de la Fiscalía General de la República encargado de brindarle protección.

De acuerdo con Garibay, la situación cambió cuando otro de los agentes asignados a su protección llegó acompañado de elementos del Ejército.

El entrevistado sostuvo que, ante la presencia militar, los hombres que lo mantenían sometido comenzaron a retirarse. “Lo bueno que llegó el Ejército”, expresó.

Garibay aseguró que pidió a los militares detener a los responsables, pues consideraba que habían sido sorprendidos en flagrancia.

También afirmó que uno de sus escoltas permaneció retenido dentro del baño de la gasolinera durante parte del operativo y que desde ese lugar escuchó las amenazas que, según su testimonio, los elementos dirigían contra él.

Después de la agresión, Garibay fue trasladado para recibir atención médica y posteriormente acudió con médicos particulares.

Aseguró que diversos estudios detectaron lesiones en la columna, cuello y rodillas, además de afectaciones en la prótesis que tiene en una de sus piernas.

“Traigo fracturas en la parte de la columna lumbar, en la parte de en medio y en la parte baja”, afirmó.

El hombre señaló que continúa con fuertes dolores, dificultades para dormir y problemas de movilidad, por lo que ha solicitado en varias ocasiones que sea internado y sometido a tratamiento.

Uno de los aspectos que más preocupa a Garibay es que, según su versión, algunos de los elementos que participaron en el operativo sabían quién era y conocían su condición de víctima.

Incluso aseguró que uno de ellos reconoció conocerlo después de preguntarle su nombre.

Por ello, considera que el hecho de haber sido fotografiado y grabado durante el operativo podría incrementar el riesgo para él y para los agentes que lo custodian.

“Eso me pone en peligro a mí”, sostuvo.

Garibay informó que presentó denuncias ante la Fiscalía General de la República y la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, además de una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Afirmó que las autoridades ya cuentan con las grabaciones de las cámaras de seguridad de la gasolinera, pero que hasta ahora no le han entregado el material pese a haberlo solicitado en repetidas ocasiones.

Ante ello, dijo, promovió una audiencia de control judicial para reclamar lo que considera omisiones de los Ministerios Públicos y exigir acceso a las imágenes.

“Si usted viera esos videos, a mí se me enchina la piel nada más de estar contando”, manifestó.

La denuncia de Garibay se inserta en una historia de violencia que, según su testimonio, comenzó en 2017, cuando aseguró que sufrió varios ataques en un negocio de su propiedad en Manzanillo.

Relató que en aquellos hechos fueron asesinados familiares suyos y que una de sus hijas también habría sido víctima de agresiones.

Posteriormente, afirmó, fue reconocido como víctima de tortura y se le asignó protección federal.

Desde entonces, aseguró, él y sus escoltas han enfrentado otros episodios en los que han sido encañonados por integrantes de corporaciones de seguridad.

“Ya van muchos años”, señaló.

Ahora, nueve años después de aquellos hechos, Garibay vuelve a denunciar una agresión que atribuye a integrantes de corporaciones de seguridad.

Y lanza una advertencia: responsabiliza a las autoridades de cualquier daño que pudiera sufrir él, su familia o los agentes asignados a su protección.

Los señalamientos deberán ser investigados por las autoridades competentes, que deberán determinar qué corporaciones y elementos participaron en el operativo de la gasolinera, cuál fue el motivo de su intervención y si existieron abusos, lesiones o conductas constitutivas de delito.

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