{"id":95269,"date":"2025-07-29T15:01:45","date_gmt":"2025-07-29T21:01:45","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/?p=95269"},"modified":"2025-07-29T15:01:45","modified_gmt":"2025-07-29T21:01:45","slug":"matamoros-un-paisaje-y-sus-ausencias-un-territorio-a-la-espera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/?p=95269","title":{"rendered":"Matamoros: Un paisaje y sus ausencias, un territorio a la espera"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Otras miradas a las desapariciones en las fronteras de M\u00e9xico (VII)<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Javier Dragustinovis<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Pre\u00e1mbulo: Dos escritores en busca de este horizonte<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El paisaje del noreste de M\u00e9xico es semi\u00e1rido y de cielos encendidos. La cuenca del R\u00edo Bravo \u2014tierra de huizaches vestidos de espinas y mezquites caprichosos\u2014 riega y une la parte m\u00e1s norte\u00f1a del pa\u00eds con el sur de los Estados Unidos. Paisaje a ratos exiguo, a otros exuberante, dej\u00f3 su impronta en escritores como Manuel Payno, quien anduvo sus caminos en la segunda mitad del siglo XIX y registrar\u00eda sus impresiones de esa tierra adentro en textos period\u00edsticos. M\u00e1s recientemente, la matamorense Cristina Rivera Garza narrar\u00eda su historia familiar en esta regi\u00f3n en su libro&nbsp;<em>Autobiograf\u00eda del algod\u00f3n<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos espacios de exploraci\u00f3n personal y comunitaria, con mayor intimismo en la autora tamaulipeca, alternando reflexiones propias de un funcionario p\u00fablico en Payno son los de una regi\u00f3n y de algunos de sus caminos menos transitados y, en ocasiones, extremadamente peligrosos. Sus textos nos ayudan a comprender la constituci\u00f3n de un entorno donde se produce un fen\u00f3meno como la desaparici\u00f3n masiva de personas \u2014&nbsp;migrantes, profesionistas, individuos al azar, gatilleros que tambi\u00e9n tienen familiares y dem\u00e1s rostros que aparecen en los volantes tama\u00f1o carta prendidos en la central camionera o en el aeropuerto de Matamoros, o en cualquier otra ciudad de una regi\u00f3n unida por la p\u00e9rdida.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5125-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-95264\" srcset=\"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5125-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5125-300x225.jpg 300w, https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5125-768x576.jpg 768w, https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5125.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Migrar. Fotograf\u00eda de Javier Dragustinovis.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos tenemos presente el inicio de esa etapa conocida como la \u201cguerra contra el narcotr\u00e1fico\u201d; en todo M\u00e9xico, en toda la frontera, hay una historia, una p\u00e9rdida, un enfrentamiento, una llamada de congoja, un encuentro fortuito fatal, la noticia de otro desaparecido. Recuerdo que ese d\u00eda, Matamoros luc\u00eda desierta. Los militares sal\u00edan de sus cuarteles y las noticias de la estrategia calderonista y lo que la justificaba, saturaban todos los medios de comunicaci\u00f3n, al igual que poblaban nuestros interrogantes. Cada quien tenemos nuestra fecha de inicio de este funesto periodo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Rivera Garza, fue el verano datado en la mencionada su&nbsp;<em>Autobiograf\u00eda del algod\u00f3n<\/em>:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cMi hermana muri\u00f3 asesinada un 16 de julio de 1990. Para m\u00ed la guerra inici\u00f3 ese d\u00eda. Me refiero a la misma guerra que ha abierto tantas tumbas y que ha desaparecido a cientos de miles de personas a lo largo y ancho del pa\u00eds. Me refiero a la mal llamada guerra contra el narcotr\u00e1fico. Un depredador, un exnovio celoso que prefiri\u00f3 verla muerta a libre, la asfixi\u00f3 en su cuarto de estudiante en la Ciudad de M\u00e9xico. He vivido todos estos a\u00f1os con su ausencia. Y su ausencia, a lo largo de todos estos a\u00f1os, se ha vuelto compa\u00f1\u00eda y protecci\u00f3n, pero tambi\u00e9n remordimiento y culpa. Coraje. Irresoluci\u00f3n. La parte de m\u00ed que puede pensar en esta muerte sabe que los feminicidios son expresiones extremas de poder en un sistema patriarcal de opresi\u00f3n que ataca con sa\u00f1a los cuerpos de las mujeres. La parte de m\u00ed que s\u00f3lo sabe dolerse todav\u00eda se pregunta a veces, sobre todo cuando llueve\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La violencia tiene efectos en el territorio, y eso, aunque sea un lugar hecho de ausencias, un territorio que parece siempre a la espera, de justicia, inversiones, poblaci\u00f3n\u2026 Territorio de pasos, que sol\u00edan perderse en el r\u00edo Bravo, las ciudades fronterizas fueron y son lugares l\u00edmite. Desde la d\u00e9cada de 1980, yo le\u00eda en los diarios locales las tristes historias de migrantes centroamericanos cuyos cuerpos aparec\u00edan flotando en las enga\u00f1osamente calmas aguas del r\u00edo, o tambi\u00e9n v\u00edctimas de un tr\u00e1nsito solitario en senderos desconocidos. Era una realidad que se tornaba en crisis debido a la migraci\u00f3n generada por los conflictos que se suscitaban en esos a\u00f1os en El Salvador y Nicaragua. Los desaparecidos, casi nunca reclamados, no prefiguraban que este territorio de veranos caniculares y repentinos fr\u00edos extremos tendr\u00eda una ominosa marca por sus ausencias, que rebasar\u00edan por cifras inimaginables los cuerpos que se desvanec\u00edan a lo largo de la frontera norte mexicana, en aquella d\u00e9cada turbulenta en Centroam\u00e9rica. Esa d\u00e9cada se ha prolongado casi medio siglo y hoy esos ciclos de migraci\u00f3n, renovados por otros condicionantes pol\u00edticos, econ\u00f3micos o sociales, prosiguen, aunque tengan que vadear las&nbsp;<strong><em>viejas nuevas<\/em><\/strong>&nbsp;pol\u00edticas del actual presidente de los Estados Unidos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Los caminos de Manuel Payno<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>\u201cHay algunas poblaciones modernas y reci\u00e9n plantadas, que a despecho de los obst\u00e1culos y de las revoluciones se han levantado, por decirlo as\u00ed, del seno del desierto, y progresan diariamente.\u201d&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong>[1]&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus primeros d\u00edas en esta regi\u00f3n que lo acoger\u00eda por unos breves, pero intensos a\u00f1os, Manuel Payno ya prefiguraba el abandono y los retos que vivir\u00edan en adelante sus habitantes. A mediados del siglo XIX, Payno encontr\u00f3 ciudades en crecimiento, con un comercio y arquitectura que vislumbraban un notable potencial, pero tambi\u00e9n bajo la presi\u00f3n del expansionismo estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5126-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-95265\" srcset=\"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5126-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5126-300x225.jpg 300w, https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5126-768x576.jpg 768w, https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5126.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El r\u00edo Bravo. Fotograf\u00eda de Javier Dragustinovis.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su estancia en la zona entre 1839 y 1842, gracias a la encomienda de trabajar en la aduana mar\u00edtima de Matamoros, el escritor en ciernes recorri\u00f3 las villas del norte de Tamaulipas, los presidios militares del norte de Nuevo Le\u00f3n y Coahuila, adem\u00e1s de visitar Monterrey. En esos a\u00f1os, supo de las violentas incursiones de los pueblos nativos que se mov\u00edan en Texas, incluyendo la historia del secuestro de algunas mujeres por los indios. En sus cr\u00f3nicas se puede apreciar ya el dibujo de un territorio nacional agreste, con mucho potencial, pero inestable y de grandes contrastes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este paisaje cercano y, a la vez, distante de la capital mexicana aparecen en algunas partes de su novela&nbsp;<em>Los bandidos de R\u00edo Fr\u00edo<\/em>, tratado costumbrista, a la vez que socio-hist\u00f3rico, que Payno escribir\u00eda d\u00e9cadas m\u00e1s tarde de su estancia en la frontera norte y donde campean los males lejanos y actuales de M\u00e9xico, como el pillaje, la colusi\u00f3n de las autoridades con quienes violan la ley, los caminos inseguros. Un espacio donde el centro tiene poco control, al igual que sus instituciones de justicia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los caminos de la novela de Payno son arterias donde fluye animoso el intercambio entre comunidades y se acude a la celebraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n son lugares de inseguridad, donde pende el peligro del secuestro. Los caminos se tomaban para llegar a la fiesta o al sepelio, se buscaba el milagro o se paga la manda, comunicaba las esperanzas y las desventuras de un pueblo que se hac\u00eda al camino durante d\u00edas a pie, a caballo o en carreta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>El espejo cercano de Cristina Rivera Garza<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al igual que Payno, Cristina Rivera Garza explor\u00f3 el paisaje noreste\u00f1o, pero desde la mirada femenina de su infancia y de su familia en el delta del r\u00edo Bravo. En&nbsp;<em>Autobiograf\u00eda del algod\u00f3n<\/em>, leemos el trasiego de familias que migran dentro del pa\u00eds o que regresan de los Estados Unidos, que van modelando las grandes extensiones destinadas a la siembra del algod\u00f3n. Como dice un fragmento de la novela:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa primera imagen es borrosa. Los colores que aparecen detr\u00e1s de los p\u00e1rpados cerrados son el azul y el blanco. El azul del cielo; el blanco sobre la tierra. Hay una ni\u00f1a en todo eso. Un cuerpo peque\u00f1o que se mueve con dificultad entre tallos y ramas y hojas. Espinas. Cuando se detiene, se detiene el tiempo. Algo est\u00e1 a punto de ocurrir. La cabeza se vuelve sobre el camino apenas recorrido solo para confirmar que los tallos y las ramas y las hojas se han cerrado a su paso.\u201d<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"791\" src=\"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5127-1024x791.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-95266\" srcset=\"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5127-1024x791.jpg 1024w, https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5127-300x232.jpg 300w, https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5127-768x593.jpg 768w, https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5127.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>R\u00edo. Ilustraci\u00f3n de Javier Dragustinovis.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son tiempos dif\u00edciles los que recorre Rivera Garza, un siglo y medio despu\u00e9s de la estad\u00eda de Payno en Matamoros, para ir recopilando historias y reactivando escenas para su libro en ciernes. Pero estas carreteras y brechas no son ya las de Payno, aquellas donde se puede transitar por sus caminos sin tanto temor. Cuando Rivera Garza decide investigar y escribir su autobiograf\u00eda, en pleno inicio de la mal llamada \u201cguerra contra el narcotr\u00e1fico\u201d de Felipe Calder\u00f3n, los tiempos son otros y los caminos son una zona gris, otras un hoyo oscuro. La \u00e9poca donde transcurre&nbsp;<em>Autobiograf\u00eda del algod\u00f3n<\/em>&nbsp;es la del auge de la siembra y cosecha de esta fibra, un tiempo donde las paredes de los edificios p\u00fablicos y de los postes de las luminarias a\u00fan no se tapizan de hojas en fotocopia con rostros de las personas desaparecidas, pero donde ese mal se est\u00e1 incubando y es perceptible para quien sepa leer entre las l\u00edneas del paisaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rivera Garza dibuja en&nbsp;<em>Autobiograf\u00eda del algod\u00f3n<\/em>municipios mayormente agr\u00edcolas, que crecen por la aspiraci\u00f3n de mexicanos que emigran de estados cercanos o regresan de los Estados Unidos para contar con un pedazo de tierra propio o un empleo seguro; por las esperanzas y la necesidad, como se lee al inicio del libro:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>\u201cEstos eran los verdaderos despose\u00eddos del r\u00e9gimen. Aqu\u00ed, a un lado de la frontera misma de todas las cosas, estaban los que no ten\u00edan nada, excepto fe\u201d.<\/em><\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDespu\u00e9s de dos a\u00f1os sin correo, sin telegramas, sin cara alguna asom\u00e1ndose a trav\u00e9s de las ventanillas sucias de los ferrocarriles, este mont\u00f3n de gente otra vez. Hombres y mujeres de Nuevo Le\u00f3n y Coahuila, de San Luis Potos\u00ed y Texas, de Arizona y de California. De qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos lugares m\u00e1s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las notas de Rivera Garza se van enriqueciendo en d\u00edas donde se escenifica, plenamente, la&nbsp;<strong><em>cruzada&nbsp;<\/em><\/strong>calderonista, en medio de los reclamos de una sociedad que ve y sufre el alarmante crecimiento de las desapariciones, suma de voces que dar\u00e1n forma al poema de Rivera Garza titulado \u201cLa reclamante\u201d (mantengo el juego original de tipograf\u00edas):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>se est\u00e1n cometiendo muchas cosas y nadie hace algo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y yo s\u00f3lo quiero que se haga<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>justicia, y no solo para mis dos ni\u00f1os&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los difuntos remordidos, los fulm\u00edneos masacrados, los<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">f\u00falgidos perdidos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>sino para todos. Justicia<\/strong>&nbsp;[1]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este clima de inseguridad, las ciudades y los ejidos, se recogen sin dilaci\u00f3n al ver caer el sol, pero hay que tomar el camino, y llegar hasta donde se pueda, hasta donde d\u00e9 el latido del coraz\u00f3n, donde la gente nos deje. Como se nos advierte en el libro de Rivera Garza, como si fuera un aviso actual:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLas advertencias todav\u00eda resuenan en los o\u00eddos: no vayan solas y, si van solas, no vayan tarde y, si van tarde, regresen temprano. Regresen con luz. No se detengan en ning\u00fan lado de la carretera. Si hay militares, s\u00edganse derecho. O no, mejor, det\u00e9nganse, pero no se bajen del auto. O b\u00e1jense del auto, pero nunca sin su celular. Carguen su celular antes de irse, que no le falte la pila por el camino. Aunque all\u00e1 la se\u00f1al es muy mala, pero por si las dudas. Son unas b\u00e1rbaras. Nosotros nunca ir\u00edamos para all\u00e1\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Apunte final.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los escritores comentados estuvieron en las llanas tierras que riega el Bravo y decidieron reflexionar, a partir de sus experiencias, sobre la realidad de sus habitantes. Tanto Payno como Rivera Garza dan fe de un territorio dif\u00edcil, moldeado por familias que migran en busca de alternativas de vida, atra\u00eddas bien por las posibilidades laborales de un puerto en las m\u00e1rgenes de un r\u00edo que desemboca en el Golfo de M\u00e9xico, bien por los amplios sembrad\u00edos de algod\u00f3n que anuncian bonanza o por la oportunidad de cruzar al nuevo y poderoso pa\u00eds vecino en busca de trabajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"791\" src=\"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5128-1024x791.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-95267\" srcset=\"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5128-1024x791.jpg 1024w, https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5128-300x232.jpg 300w, https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5128-768x594.jpg 768w, https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5128.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Avent\u00f3n. Buen viaje, ilustraci\u00f3n de de Javier Dragustinovis.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es una tierra de soledades, lejos del centro pol\u00edtico nacional, cerca de los caciques y las din\u00e1micas generadas por una nueva geograf\u00eda hecha de cada historia. A una cuadra de mi casa hay un caf\u00e9 donde se desarrolla una tertulia feminista; acaban de leer&nbsp;<em>El invencible verano de Liliana<\/em>. \u201cNo me puedo quitar la historia de la cabeza\u201d, me dice Linda, una amiga arquitecta que anima este grupo. Tampoco yo. \u201cEse es el patriarcado\u201d, se\u00f1ala ella. Pienso en la violencia que se\u00f1ala Rivera Garza, la misma que sufri\u00f3 mi madre, las agresiones que nos rodean, el silencio c\u00f3mplice, las historias que contin\u00faan y que buscan no ser estad\u00edstica. \u00bfNo estaba esa violencia ah\u00ed desde el principio, como un s\u00f3lido hilo de sangre y dolor? Se preguntan, me pregunto ahora.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>Este texto es una colaboraci\u00f3n entre el LEVIF (<\/em><a href=\"https:\/\/www.colef.mx\/levif\/\"><em>https:\/\/www.colef.mx\/levif\/<\/em><\/a><em>), de El Colegio de la Frontera Norte, y A d\u00f3nde van los desaparecidos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>El Laboratorio de Estudios sobre Violencia en la Frontera (LEVIF) es un proyecto acad\u00e9mico y humanista de El Colegio de la Frontera Norte que tiene como objetivo analizar la violencia criminal en esta regi\u00f3n fronteriza, generar eventos y documentos de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica sobre el tema.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>Javier Dragustinovis es un artista que trabaja y reside en Matamoros (Tamaulipas).&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>Web:&nbsp;<\/em><a href=\"https:\/\/www.javierdragustinovis.net\/\"><em>https:\/\/www.javierdragustinovis.net\/<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>La opini\u00f3n vertida en esta columna es responsabilidad de quien la escribe. No necesariamente refleja la posici\u00f3n del LEVIF ni de A d\u00f3nde van los desaparecidos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo escribe Payno en una nota publicada en el peri\u00f3dico&nbsp;<em>El siglo Diez y Nueve<\/em>, con el t\u00edtulo \u201cEl puerto de Matamoros en 1844\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ilustraci\u00f3n de portada: Avent\u00f3n, ilustraci\u00f3n de Javier Dragustinovis.<\/p>\n<div class=\"fb-background-color\">\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/?p=95269\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t  \tdata-lazy = \"true\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"light\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div><\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t    .fb-background-color {\n\t\t\t\tbackground:  !important;\n\t\t\t}\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Otras miradas a las desapariciones en las fronteras de M\u00e9xico (VII) Javier Dragustinovis Pre\u00e1mbulo: Dos escritores en busca de este horizonte El paisaje del noreste de M\u00e9xico es semi\u00e1rido y de cielos encendidos. La cuenca del R\u00edo Bravo \u2014tierra de huizaches vestidos de espinas y mezquites caprichosos\u2014 riega y une la parte m\u00e1s norte\u00f1a del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":95268,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[22,7,29],"tags":[210],"class_list":["post-95269","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacion","category-noticias","category-sociedad","tag-portada"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/img_5130.jpg","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/95269","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=95269"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/95269\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":95270,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/95269\/revisions\/95270"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/95268"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=95269"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=95269"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=95269"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}