{"id":79650,"date":"2025-03-13T09:52:04","date_gmt":"2025-03-13T15:52:04","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/?p=79650"},"modified":"2025-03-13T09:52:04","modified_gmt":"2025-03-13T15:52:04","slug":"teuchitlan-espejo-del-horror-y-la-desaparicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/?p=79650","title":{"rendered":"Teuchitl\u00e1n, espejo del horror y la desaparici\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Autor: Jonathan \u00c1vila \/ CEPAD*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hallazgos en el Rancho Izaguirre, en Teuchitl\u00e1n, Jalisco, evidencian el horror sistem\u00e1tico que se ha instalado en el pa\u00eds. Los tres hornos crematorios y el adiestramiento forzado de personas desaparecidas no son hechos aislados, sino expresiones de una maquinaria de exterminio. Estas pr\u00e1cticas nos obligan a preguntarnos: \u00bfqui\u00e9nes son los responsables en todos los niveles de esta violencia?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las desapariciones y la violencia extrema no pueden entenderse como eventos desconectados o simples manifestaciones del crimen organizado. Se trata de un entramado mucho m\u00e1s complejo, donde convergen, como se\u00f1ala Daniel V\u00e1zquez [1], \u201cestructuras criminales, estatales y empresariales que colaboran para violar derechos humanos. A la actuaci\u00f3n conjunta de estas tres estructuras la llamamos redes de macrocriminalidad\u201d. Estas redes son las que garantizan la impunidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el descubrimiento del campo de reclutamiento forzado en Tala en 2017 [2] hasta las innumerables casas de seguridad en la Zona Metropolitana de Guadalajara [3], la evidencia ha sido contundente. El hallazgo realizado por Guerreros Buscadores de Jalisco y Madres Buscadoras de Jalisco es tambi\u00e9n el \u00faltimo eslab\u00f3n de una larga lucha de las familias de personas desaparecidas en Jalisco que desde hace d\u00e9cadas han impulsado procesos de b\u00fasqueda y develado el horror que vivimos. Sin embargo, la respuesta institucional ha sido la misma: inacci\u00f3n, omisi\u00f3n y, en muchos casos, colusi\u00f3n. La fiscal\u00eda de Jalisco no ha demostrado voluntad para investigar estos cr\u00edmenes. Las omisiones no son in\u00e9ditas, son el m\u00f3vil diario de las investigaciones. La apuesta por no continuar las diligencias y actos de investigaci\u00f3n, la resistencia para realizar acciones periciales y las limitaciones para las b\u00fasquedas en fosas son la muestra de esa apuesta por la impunidad y la opacidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los campos de exterminio y reclutamiento como el de Teuchitl\u00e1n no pueden operar sin un marco de protecci\u00f3n que los permita. El crimen organizado ha permeado las estructuras estatales hasta el punto en que distinguir entre actores legales e ilegales se vuelve cada vez m\u00e1s dif\u00edcil. Aqu\u00ed es donde el concepto de redes de macrocriminalidad resulta clave. No se trata solo de c\u00e1rteles operando en la clandestinidad, sino de una estructura donde el Estado mismo facilita o, en el mejor de los casos, ignora estas pr\u00e1cticas. Esta realidad obliga a replantear la manera en que entendemos la violencia en M\u00e9xico. Como advierte la soci\u00f3loga feminista Maria Mies: en un sistema donde la vida est\u00e1 subordinada a la producci\u00f3n de ganancias, la acumulaci\u00f3n de fuerza de trabajo solo puede lograrse con el m\u00e1ximo de violencia para que la violencia misma se transforme en la fuerza m\u00e1s productiva [4]. En el contexto mexicano, esto significa que la desaparici\u00f3n y el exterminio no son meros efectos colaterales de la mal llamada \u201cguerra contra el narcotr\u00e1fico\u201d, sino procesos integrados en un modelo de acumulaci\u00f3n, despojo, control territorial, extracci\u00f3n de rentas y disciplinamiento social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Responder a la pregunta sobre qui\u00e9nes son los responsables es fundamental para entender la magnitud del problema. En la narrativa oficial, la violencia se reduce a la pugna entre c\u00e1rteles, lo que oculta la participaci\u00f3n de otros actores clave. Grupos criminales han desarrollado modelos de control que incluyen el reclutamiento forzado, el adoctrinamiento violento y la desaparici\u00f3n como herramienta de dominaci\u00f3n territorial. El Estado ha tenido un papel que va desde la omisi\u00f3n hasta la complicidad activa. La militarizaci\u00f3n no ha reducido la violencia; al contrario, ha fortalecido a las redes de macrocriminalidad al integrarlas dentro de las estructuras estatales. Empresas y redes econ\u00f3micas, tanto legales como ilegales, sostienen estas din\u00e1micas a trav\u00e9s del lavado de dinero y la explotaci\u00f3n de territorios y personas. La impunidad es el hilo conductor de esta estructura. Como se\u00f1ala Ana Laura Magaloni en su estudio sobre el Ministerio P\u00fablico [5], \u201cla procuraci\u00f3n de justicia en M\u00e9xico carga a cuestas todos los vicios de su historia que han quedado tatuados en el dise\u00f1o institucional, los m\u00e9todos de trabajo y las pr\u00e1cticas con las que hoy opera\u201d. No es casualidad que las investigaciones sobre desapariciones se frenen o que los procesos judiciales se diluyan en la burocracia. El dise\u00f1o institucional ha sido construido para la opacidad y la impunidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante este panorama, es evidente que las herramientas tradicionales del sistema de justicia no ser\u00e1n suficientes para desmontar estas redes. Se requiere una justicia transicional, es decir, un conjunto de mecanismos extraordinarios dise\u00f1ados para enfrentar violaciones masivas a los derechos humanos y transformar las estructuras que las han permitido. Un modelo de justicia transicional y humanitario en M\u00e9xico deber\u00eda incluir el esclarecimiento de la verdad a trav\u00e9s del mapeo de las estructuras criminales, estatales y empresariales responsables del exterminio y desaparici\u00f3n de personas. Tambi\u00e9n exige el reconocimiento del papel del Estado y la llamada \u201ciniciativa privada\u201d, no solo como omisos, invisibles o afectados; sino como actores que han facilitado estas pr\u00e1cticas, as\u00ed como el desmantelamiento de estructuras criminales e institucionales mediante la eliminaci\u00f3n de redes de corrupci\u00f3n dentro de las fuerzas de seguridad y el aparato judicial. Cualquier proceso serio tambi\u00e9n debe garantizar la reparaci\u00f3n a las v\u00edctimas, no solo con compensaciones econ\u00f3micas, sino con acceso a la justicia y garant\u00edas de no repetici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/adondevanlosdesaparecidos.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Techiutlan-3.jpg?resize=1024%2C576&amp;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-22630\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><sub>B\u00fasqueda de restos en el campo de adiestramiento y exterminio utilizado por el C\u00e1rtel Jalisco Nueva Generaci\u00f3n. (Facebook de Guerreros Buscadores de Jalisco)<\/sub><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia colombiana ofrece un referente clave para pensar en un modelo de justicia transicional en M\u00e9xico que rompa con la impunidad estructural y no dependa exclusivamente de las fiscal\u00edas, como ocurre actualmente. A diferencia del modelo mexicano, altamente centralizado y burocratizado, en Colombia la Jurisdicci\u00f3n Especial para la Paz (JEP), la Unidad de B\u00fasqueda de Personas Dadas por Desaparecidas y la Comisi\u00f3n de la Verdad han permitido la activaci\u00f3n de m\u00faltiples instituciones con competencias diferenciadas para abordar las violaciones masivas de derechos humanos desde distintos \u00e1ngulos. Esto ha significado no solo el enjuiciamiento de perpetradores directos, sino tambi\u00e9n la judicializaci\u00f3n de empresas y empresarios que financiaron y participaron en el conflicto armado, algo impensable en M\u00e9xico bajo el esquema actual de justicia penal ordinaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, Colombia ha incorporado en su discusi\u00f3n la necesidad de una ley de sometimiento [6] para grupos criminales que contemple la l\u00f3gica de redes macrocriminales, en lugar de perseguir solo a individuos aislados. Este modelo permitir\u00eda el desmantelamiento estructural de las econom\u00edas il\u00edcitas y la rendici\u00f3n de cuentas de los actores empresariales, estatales y criminales que sostienen la violencia. En lugar de confiar exclusivamente en las fiscal\u00edas \u2013instituciones que en M\u00e9xico han demostrado ser ineficaces y, en muchos casos, c\u00f3mplices de la impunidad\u2013, un sistema de justicia transicional con herramientas extraordinarias permitir\u00eda no solo el procesamiento masivo de responsables, sino la transformaci\u00f3n de las condiciones que han permitido que la desaparici\u00f3n y el exterminio sean pr\u00e1cticas sistem\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La violencia en M\u00e9xico no es espont\u00e1nea ni incontrolable. Es resultado de un pacto de impunidad donde crimen organizado, Estado y redes econ\u00f3micas han encontrado formas de coexistir y beneficiarse mutuamente. El horror de Teuchitl\u00e1n no es un caso aislado; es un recordatorio de que las desapariciones y los m\u00e9todos de exterminio han sido integrados a la estructura social y pol\u00edtica del pa\u00eds con claros fines econ\u00f3micos y de acumulaci\u00f3n, en una guerra que produce m\u00faltiples y diversas ganancias. Como advert\u00eda Karl Marx en&nbsp;<em>El capital<\/em>, \u201cla violencia es [\u2026] ella misma una potencia econ\u00f3mica\u201d [7]. En M\u00e9xico, esta afirmaci\u00f3n se materializa en la manera en que la violencia no solo destruye vidas, sino que sostiene econom\u00edas, redistribuye el control territorial y fortalece estructuras de poder que se benefician del terror y la desaparici\u00f3n. La violencia no es un desv\u00edo del sistema, sino un mecanismo central de acumulaci\u00f3n y dominaci\u00f3n. Frente a esta realidad, la pregunta no es si el Estado puede frenar la violencia, sino si existe la voluntad pol\u00edtica para desmontar las redes que la sostienen. La \u00fanica salida es un proceso de justicia transicional que no solo castigue a los perpetradores, sino que transforme las condiciones estructurales que han convertido la violencia en una constante hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>* Jonathan \u00c1vila es periodista y coordinador del Eje Tem\u00e1tico de Desaparici\u00f3n de Personas en el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, A. C. (CEPAD). Estudi\u00f3 sociolog\u00eda en la Universidad de Guadalajara y es coautor de la investigaci\u00f3n \u201cGuadalajara. Zona de exterminio y desaparici\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>El Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, A. C., es una organizaci\u00f3n de la sociedad civil, con sede en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, y cuya misi\u00f3n es impulsar procesos de acceso a la verdad, justicia y reparaci\u00f3n mediante el acompa\u00f1amiento integral a v\u00edctimas de tortura y desaparici\u00f3n de personas en Jalisco.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] V\u00e1zquez Valencia, Luis Daniel (2019).&nbsp;<em>Captura del Estado, macrocriminalidad y derechos humanos<\/em>, p. 19.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[2] Guill\u00e9n, Alejandra y Petersen, Diego, \u201cEl regreso del infierno; los desaparecidos que est\u00e1n vivos\u201d, en Quinto Elemento Lab, 4 de febrero de 2019, en&nbsp;<a href=\"https:\/\/quintoelab.org\/project\/regresodelinfierno\">https:\/\/quintoelab.org\/project\/regresodelinfierno<\/a>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[3] \u00c1vila, Jonathan; Campos, Francisco; Franco, Darwin y Souza, Dalia, \u201cGuadalajara. Zona de exterminio y desaparici\u00f3n\u201d, en&nbsp;<em>ZonaDocs<\/em>, 19 de octubre de 2020, en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.zonadocs.mx\/guadalajara-zona-de-exterminio\/\">https:\/\/www.zonadocs.mx\/guadalajara-zona-de-exterminio\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[4] Federici, Silvia (2010).&nbsp;<em>Calib\u00e1n y la bruja: Mujeres, cuerpo y acumulaci\u00f3n primitiva<\/em>, p. 30.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[5] Magaloni, Ana Laura (2009). \u201cEl Ministerio P\u00fablico desde adentro. Rutinas y m\u00e9todos de trabajo en las agencias del MP\u201d, CIDE (42).&nbsp;<a href=\"https:\/\/cide.repositorioinstitucional.mx\/jspui\/bitstream\/1011\/751\/1\/98476.pdf\">https:\/\/cide.repositorioinstitucional.mx\/jspui\/bitstream\/1011\/751\/1\/98476.pdf<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[6] Guti\u00e9rrez, Edwin, \u201cGobierno radic\u00f3 proyecto de ley de sometimiento a la justicia para bandas criminales\u201d, Senado de la Rep\u00fablica, 15 de marzo de 2023, en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.senado.gov.co\/index.php\/el-senado\/noticias\/4379-gobierno-radico-proyecto-de-ley-de-sometimiento-a-la-justicia-para-bandas-criminales\">https:\/\/www.senado.gov.co\/index.php\/el-senado\/noticias\/4379-gobierno-radico-proyecto-de-ley-de-sometimiento-a-la-justicia-para-bandas-criminales<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[7] Marx, Karl (2013).&nbsp;<em>El capital<\/em>. Tomo I, volumen 3, Siglo XXI Editores, p. 940.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imagen de portada: Maletas y zapatos encontrados en el Rancho Izaguirre de Teuchitl\u00e1n. (Facebook de Guerreros Buscadores de Jalisco)<\/p>\n<div class=\"fb-background-color\">\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/?p=79650\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t  \tdata-lazy = \"true\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"light\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div><\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t    .fb-background-color {\n\t\t\t\tbackground:  !important;\n\t\t\t}\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: Jonathan \u00c1vila \/ CEPAD* Los hallazgos en el Rancho Izaguirre, en Teuchitl\u00e1n, Jalisco, evidencian el horror sistem\u00e1tico que se ha instalado en el pa\u00eds. Los tres hornos crematorios y el adiestramiento forzado de personas desaparecidas no son hechos aislados, sino expresiones de una maquinaria de exterminio. 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