{"id":1846,"date":"2018-09-02T09:40:22","date_gmt":"2018-09-02T14:40:22","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/?p=1846"},"modified":"2018-09-02T09:40:22","modified_gmt":"2018-09-02T14:40:22","slug":"vislumbres-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/?p=1846","title":{"rendered":"Vislumbres"},"content":{"rendered":"<p>Escrito por: Abelardo Ahumada<\/p>\n<p>El mot\u00edn de agosto<\/p>\n<p>Hacia finales de agosto de 1857, el entonces naciente Estado de Colima vivi\u00f3 (y padeci\u00f3) uno de los m\u00e1s convulsos momentos que ha registrado la historia local, puesto que el 26 de ese mismo mes y a\u00f1o, un grupo de militares locales se amotin\u00f3 y dio muerte a su ex jefe, el Gral. Manuel \u00c1lvarez Zamora, investido como el primer gobernador constitucional de Colima apenas cinco semanas antes. Liberando de la c\u00e1rcel aproximadamente a cien reos, y generando por consecuencia un caos en la peque\u00f1a ciudad de Colima, donde, de momento, no hubo qui\u00e9n pusiera el orden.<\/p>\n<p>\u200bAlgunos historiadores locales que se han referido al hecho, fundan su descripci\u00f3n y sus comentarios en las fuentes que dejaron escritas algunos de los liberales de aquella \u00e9poca, y por tanto califican de traidores a quienes, como civiles y militares participaron en el movimiento que deriv\u00f3 en la muerte de don Manuel, pero nada dicen respecto a lo que el general por s\u00ed, o por intermediaci\u00f3n de otros, hab\u00eda hecho en agravio de los que terminaron amotin\u00e1ndose.<\/p>\n<p>\u200bHe tratado de entender lo que pas\u00f3, y sin \u00e1nimos de ser parcial, tengo la muy fundada impresi\u00f3n de que tanto unos como otros eran patriotas a desde sus perspectivas, y que \u00e9l problema fue, una de dos, o que no se sentaron nunca a dialogar, o que, si lo hicieron, no lograron ponerse de acuerdo e intentaron resolver sus diferencias, como era costumbre que se resolvieran en M\u00e9xico en esa convulsa \u00e9poca; es decir, mediante la fuerza de las armas. Sin que ning\u00fan bando fuese \u201ctraidor a la Patria\u201d, como se acusaban respectivamente, sino porque ambos grupos sosten\u00edan ideas y convicciones que en ese tiempo parec\u00edan ser incompatibles.<\/p>\n<p>El gobernador Washington. \u2013<\/p>\n<p>\u200bEl hecho en fin, fue que, como dije arriba, el denominado bando conservador se amotin\u00f3 el 26 de agosto de 1857 y desencaden\u00f3 un desorden pol\u00edtico, civil y militar que hubiese podido derivar en cosas peores, de no ser porque algunos de los promotores del mot\u00edn, viendo que ya las cosas se hab\u00edan salido de sus alcances, recordaron que en Colima se encontraba en esos d\u00edas un coronel llamado Jos\u00e9 Washington de Velasco, a quien le fueron a pedir que asumiera el mando para buscar el modo de restituir el orden roto.<\/p>\n<p>\u200bDon Jos\u00e9 no era ne\u00f3fito en esos asuntos y sab\u00eda que el general Francisco Ponce de Le\u00f3n, ex jefe pol\u00edtico del territorio y ex jefe de la guarnici\u00f3n de la plaza; as\u00ed como el comandante Jos\u00e9 Mar\u00eda Mendoza, conservadores ambos tambi\u00e9n, hab\u00edan encaminado a otros amigos y conocidos suyos para arrebatarle el poder a don Manuel \u00c1lvarez, y les dijo a quienes se presentaron con \u00e9l, que primero fueran con el general Ponce para que, siendo de mayor rango, asumiera el mando. Pero \u00e9stos le refirieron a su vez que, si bien fue cierto que ellos se confabularon con el general Ponce y con el comandante Mendoza para dar aquel golpe militar, \u00e9stos se desentendieron de la responsabilidad porque hubo otros participantes que, acelerados, adelantaron fecha y hora del levantamiento sin medir las consecuencias del mismo. Y fue as\u00ed como, en raz\u00f3n de lo anterior, el coronel Jos\u00e9 Washington de Velasco, tuvo que asumir el mando pol\u00edtico-militar en Colima, desempe\u00f1\u00e1ndolo desde la noche del 26 de agosto (o desde la ma\u00f1ana del 27) hasta el d\u00eda 7 de septiembre de ese mismo a\u00f1o, fecha en que, designado por el Gral. Pedro Ogaz\u00f3n, gobernador de Jalisco y jefe regional en lo militar, arrib\u00f3 a Colima el Gral. Jos\u00e9 Silverio N\u00fa\u00f1ez, a quien (otra vez algunos historiadores un tanto parciales) mencionan como segundo gobernador de Colima, habiendo sido en realidad el tercero, seg\u00fan lo demostr\u00f3 documentalmente don Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez Castellanos, en 1916, cuando siendo trabajador del Archivo Municipal de Colima, public\u00f3 su \u201cProntuario cronol\u00f3gico de los gobernantes de Colima desde la conquista hasta nuestros d\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>\u200bDel coronel Jos\u00e9 Washington de Velasco se sabe en realidad muy poco, y de esos escasos datos he podido concluir que fue militar de carrera y estuvo participando en diversas acciones de armas durante la segunda mitad del siglo XIX, muchas de las veces al lado, o bajo las \u00f3rdenes del presidente Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, sin que todo ello impidiera que fuera \u201cun soldado en\u00e9rgico, hombre de orden y muy prudente\u201d. Seg\u00fan lleg\u00f3 a escribir de \u00e9l don Ignacio Rodr\u00edguez, un historiador colimense, que vivi\u00f3 tambi\u00e9n por aquellos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u200bEn relaci\u00f3n a su rango militar, se sabe que ya desde antes (o durante) la Revoluci\u00f3n de Ayutla (1854-1855), don Jos\u00e9 Washington hab\u00eda alcanzado el grado de coronel, y que cuando en septiembre de 1855 asumi\u00f3 la presidencia de la rep\u00fablica don Juan \u00c1lvarez, y el Ministerio de Guerra el general Ignacio Comonfort, fue desterrado a Colima como castigo por haber participado en la guerra bajo las \u00f3rdenes del dictador Santa Anna.<\/p>\n<p>\u200bY en cuanto al m\u00e9rito que tuvo al restituir el orden que desbarat\u00f3 el Colima el Mot\u00edn de Agosto, fue el dicho Ignacio Rodr\u00edguez quien, habiendo sido testigo de los hechos, escribi\u00f3 lo siguiente en 1886: \u201cDict\u00f3 en el acto las medidas m\u00e1s eficaces para el restablecimiento de la tranquilidad p\u00fablica; logr\u00f3 reaprehender a muchos de los criminales excarcelados; estableci\u00f3 el servicio de seguridad mutua por medio de paisanos armados; acuartel\u00f3 y disciplin\u00f3 la tropa y fusil\u00f3 al c\u00e9lebre bandido Sinio, que era el terror de las comarcas [\u2026]; logrando con tales medidas que a los tres o cuatro d\u00edas no quedara de lo pasado m\u00e1s que el sentimiento de la muerte tr\u00e1gica del inolvidable General \u00c1lvarez\u201d.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Silverio N\u00fa\u00f1ez entra en escena. &#8211;<\/p>\n<p>\u200bSeg\u00fan algunos datos sueltos que he podido cotejar, el general Jos\u00e9 Silverio N\u00fa\u00f1ez parece haber salido de Guadalajara el d\u00eda 3 de septiembre, al mando \u201cde una fuerte columna de las tres armas\u201d (infanter\u00eda, caballer\u00eda y artiller\u00eda). Y hemos de suponer que envi\u00f3 un propio a Colima para avisar al coronel Washington de su pr\u00f3ximo arribo, porque seg\u00fan esa misma informaci\u00f3n, las fuerzas del general N\u00fa\u00f1ez llegaron \u201ca las inmediaciones de esta capital el d\u00eda 7 de septiembre\u201d, y porque fue en \u201cla hacienda del Trapiche [donde] entr\u00f3 en pl\u00e1ticas con el se\u00f1or Washington de Velasco, quien incondicionalmente le hizo entrega de la fuerza que mandaba\u201d, y de algunos individuos que hab\u00edan participado \u201cen el pronunciamiento\u201d. No habiendo podido entregar ni al general Ponce de Le\u00f3n, ni al comandante Jos\u00e9 Mar\u00eda Mendoza, ni a los capitanes Mariano B\u00e9jar y Jos\u00e9 G. Rubio, ni a otros participantes en el mot\u00edn porque \u00e9stos prudentemente \u201cse eclipsaron\u201d, desapareciendo de Colima por algunas semanas.<\/p>\n<p>\u200bVistos, pues, todos esos sucesos, el general N\u00fa\u00f1ez entr\u00f3 a Colima ese mismo 7 de septiembre, tal vez ya en la noche, y habiendo inmediatamente asumido el mando pol\u00edtico-militar con el consentimiento de Washington de Velasco, dos d\u00edas despu\u00e9s decret\u00f3 a la ciudad en \u201cestado de Sitio\u201d. Durando as\u00ed hasta el d\u00eda 18, cuando ya formalmente asumi\u00f3 la gubernatura provisional.<\/p>\n<p>\u200bY afirmo tambi\u00e9n que Ignacio Rodr\u00edguez fue testigo de lo que les comento, porque cuando se refiri\u00f3 a este episodio, anot\u00f3 de su mano lo siguiente: \u201cEl se\u00f1or N\u00fa\u00f1ez era persona de hermosa presencia, sumamente caballeroso, fino y comedido en todos sus actos. No gustaba del aparato militar, pues nunca le vimos usar el uniforme de su clase y vest\u00eda siempre de paisano\u201d. Un hombre que \u201csupo granjearse profundas simpat\u00edas en la sociedad colimense, de las cuales siempre recibi\u00f3 pruebas inequ\u00edvocas\u201d.<\/p>\n<p>\u200bOtro d\u00eda, Dios mediante, les platicar\u00e9 qu\u00e9 sucedi\u00f3 con B\u00e9jar y algunos de los dem\u00e1s amotinados.<\/p>\n<p>La muerte del Indio Alonso. \u2013<\/p>\n<p>Vini\u00e9ndonos un poco m\u00e1s cerca de nuestro tiempo, pero metidos a\u00fan en algunos de los cap\u00edtulos m\u00e1s interesantes de la historia local, cabe mencionar que el viernes 31 de agosto se cumplir\u00e1n 101 a\u00f1os de que una muchachita de s\u00f3lo 16, dio muerte, en una improvisada covacha de la legendaria Piedra de Juluapan, a Vicente Alonso Teodoro, aquel temible bandido zacualpe\u00f1o, al que nuestros abuelos y bisabuelos conocieron popularmente como El Indio Alonso.<\/p>\n<p>Han corrido sobre este hombre algunas verdades hist\u00f3ricas y un c\u00famulo de consejas y creencias populares que hacen muy dif\u00edcil describir cu\u00e1l fue realmente su forma de ser, y si se hizo bandido por culpa de los abusos que los poderosos de su \u00e9poca cometieron en su contra, o si, nada m\u00e1s fue uno de tantos sujetos de mala entra\u00f1a que, tal como muchos delincuentes de hoy, se les hace muy f\u00e1cil pasar por encima de toda consideraci\u00f3n \u00e9tica o moral.<\/p>\n<p>Vi\u00e9ndolo, sin embargo, desde una perspectiva desapasionada y fr\u00eda, coincido con las apreciaciones que don J. Trinidad Lepe Preciado, fecundo escritor tonayense radicado en Coquimatl\u00e1n y Colima, public\u00f3 al referirse a Pedro Zamora, otro bandido contempor\u00e1neo y amigos de Vicente Alonso, que merodeaba por todos los pueblos, ranchos y haciendas del Llano Grande, en el Sur de Jalisco, en el sentido de que si Zamora se convirti\u00f3 en presunto villista, no fue porque realmente tuviera una ideolog\u00eda revolucionaria, sino porque vio en ello el modo de poder continuar cometiendo sus tropel\u00edas, protegido por una bandera mayor que realmente nunca fue suya.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, y salvo algunas opiniones poco fundadas que casi le dan a Vicente Alonso la dimensi\u00f3n de un h\u00e9roe, creo que El Indio fue un pillo con algunas dotes de liderazgo, y que, para probar sus inclinaciones hacia el delito, bastar\u00eda tomar como ejemplo el secuestro y la violaci\u00f3n que cometi\u00f3 en contra de Ramona Murgu\u00eda, la joven que lo mat\u00f3. Todo ello aun sin contar la violaci\u00f3n y el asesinato de una maestra rural, del que la propia Ramona habl\u00f3 dando testimonio.<\/p>\n<p>Las limitaciones de espacio me obligan a tener que abreviar este tema, pero hay una versi\u00f3n que el padre Roberto Urz\u00faa Orozco recogi\u00f3 directamente de la voz de la ya anciana Ramona, en septiembre de 1973, y que, resumida, dice poco menos as\u00ed:<\/p>\n<p>El Indio lleg\u00f3 a la Mesa de los \u00c1rias, municipio de Zapotitl\u00e1n, Jal., una noche, como a las once, acompa\u00f1ado de algunos de sus elementos. Entr\u00f3 al jacal donde dorm\u00edan Ramona y sus hermanas menores, amenaz\u00f3 al pap\u00e1 y a unos t\u00edos con sus armas listas para soltar fogonazos y se llev\u00f3 a Ramoncilla, contra su voluntad, arranc\u00e1ndola de los brazos de la familia, dejando amarrados a los m\u00e1s grandes, pero no sin que \u00e9sta lograra advertir grit\u00e1ndole: \u201c\u00a1Pues me va a llevar, viejo desgraciado, pero sepa que con la vida me lo ha de pagar!\u201d Como as\u00ed fue.<\/p>\n<p>El Indio la trajo casi dos meses con \u00e9l, us\u00e1ndola como mujer y d\u00e1ndole una mala vida, y\u00e9ndose a veces a dar la vuelta a Comala, a La Caja, a Zacualpan y al R\u00edo Grande, pero viviendo en una covacha que hab\u00edan logrado construir a un lado del risco m\u00e1s c\u00f3ncavo de la Piedra de Juluapan, en donde la gavilla ten\u00eda tambi\u00e9n el mejor de sus veladeros.<\/p>\n<p>En una de aquellas salidas, la que por cierto fue la \u00faltima, el viaje se hizo primero a El Remate y luego a La Caja, en donde alguien le avis\u00f3 al gobierno que El Indio estaba jugando baraja en la casa de don Anselmo Salazar. Sitio en donde esa noche cenaron y se pusieron a dormir. El gobierno le mand\u00f3 enseguida a un grupo de la caballer\u00eda y, por eso, en la madrugada, las bestias y los animales del rancho se comenzaron a bullir, como muy nerviosos, y Alonso y su gente sospecharon algo y prefirieron ensillar e irse de ah\u00ed, e hicieron bien, porque al rato se toparon con los guachos en la puerta de El Guam\u00fachil, yendo para La Caja, en donde todo fue echar balas desde detr\u00e1s de una cerca de piedra, y despu\u00e9s huir porque se les estaban acabando el parque, bajando a matacaballo por el descolg\u00f3n de la barranca del R\u00edo Grande, hasta el vado de Zacualpan, en donde, crey\u00e9ndose a salvo del otro lado del r\u00edo, \u201cEl Indio les tocaba La Cucaracha a los guachos con un cuerno [de vaquero] que tr\u00e1iba\u201d, hasta que \u201cuna bala le peg\u00f3 en un tobillo y cay\u00f3\u201d. Y\u00e9ndose a refugiar en la covacha de la piedra de Juluapan, casi sin balas, casi sin dinero y con muchas necesidades.<\/p>\n<p>Le herida se le infect\u00f3 a Vicente. Le dio fiebre y delirio, y cuando ya se estaba recuperando, mand\u00f3 a sus hombres (hartos ya de andar perseguidos y deseosos tambi\u00e9n de acogerse a la amnist\u00eda que les hab\u00eda ofrecido el gobierno) a pedir un pr\u00e9stamo m\u00e1s. Qued\u00e1ndose solos con \u00e9l, Ramona y Esteban Garc\u00eda, asistente del Indio.<\/p>\n<p>Esteban, seg\u00fan esto, mal aconsej\u00f3 a Ramona para que matara a su captor, pero no le cost\u00f3 mucho trabajo porque ya ella estaba \u00edntima y encabronadamente dispuesta a cobrar su afrenta y fue as\u00ed como, el meritito d\u00eda de San Ram\u00f3n, exactamente cuando ella cumpli\u00f3 16 a\u00f1os, tras de haberse acordado de su novio perdido, se levant\u00f3 gritando: \u201c\u00a1Chingue su madre el miedo!\u201d, y le dispar\u00f3 a Vicente por la parte de arriba de la nuca sali\u00e9ndole el tiro por una sien.<\/p>\n<div class=\"fb-background-color\">\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/?p=1846\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t  \tdata-lazy = \"true\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"light\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div><\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t    .fb-background-color {\n\t\t\t\tbackground:  !important;\n\t\t\t}\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escrito por: Abelardo Ahumada El mot\u00edn de agosto Hacia finales de agosto de 1857, el entonces naciente Estado de Colima vivi\u00f3 (y padeci\u00f3) uno de los m\u00e1s convulsos momentos que ha registrado la historia local, puesto que el 26 de ese mismo mes y a\u00f1o, un grupo de militares locales se amotin\u00f3 y dio muerte [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":573,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[],"class_list":["post-1846","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Abelardo.jpeg","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1846","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1846"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1846\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/573"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1846"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1846"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1846"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}