{"id":120826,"date":"2026-04-27T22:35:07","date_gmt":"2026-04-28T04:35:07","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/?p=120826"},"modified":"2026-04-27T22:35:07","modified_gmt":"2026-04-28T04:35:07","slug":"la-desaparicion-como-un-crimen-contra-la-vida-interior-un-ensayo-sobre-limites-del-derecho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/?p=120826","title":{"rendered":"La desaparici\u00f3n como un crimen contra la vida interior (un ensayo sobre l\u00edmites del Derecho)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas Garc\u00eda C\u00edvico\/Universitat Jaume I<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>El l\u00edmite del campo: Textos sobre la idea de desaparici\u00f3n y similares (III)<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En 2026, el Laboratorio de Estudios sobre Violencia en la Frontera (LEVIF, de El Colegio de la Frontera Norte), junto al Centro de Investigaci\u00f3n La Norma y la Imagen Contempor\u00e1nea (CINIC, de la Universitat Jaume I), abre la secci\u00f3n \u201cFrontera de ausentes\u201d a explorar las fortalezas y l\u00edmites de las disciplinas art\u00edsticas y los campos acad\u00e9micos, para tratar el tema de la desaparici\u00f3n y otros que atraviesan este fen\u00f3meno, con textos ensay\u00edsticos y de creaci\u00f3n literaria.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En este ensayo,&nbsp;<\/em><em>el fil\u00f3sofo Jes\u00fas Garc\u00eda C\u00edvico reflexiona sobre los l\u00edmites del Derecho para la comprensi\u00f3n de las desapariciones y otros cr\u00edmenes graves, as\u00ed como la manera en que la literatura y el cine ampl\u00edan el lenguaje. Esto nos permite entender lo que C\u00edvico llama \u201ccr\u00edmenes contra la vida interior\u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Introducci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las desapariciones en M\u00e9xico pertenecen a una familia de cr\u00edmenes que desbordan a la sociedad. No terminan en la sustracci\u00f3n de la persona, ni en el traslado clandestino, ni en la fosa, ni en el archivo de la investigaci\u00f3n: contin\u00faan ocurriendo m\u00e1s tarde, en dolorosos ejercicios de introspecci\u00f3n, en la vigilia de quienes buscan, en la espera que no cierra, en la casa donde una ausencia ocupa m\u00e1s espacio que cualquier presencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Derecho, cuando se enfrenta a un panorama tan complejo como este, se topa con m\u00faltiples paradojas, que lo jur\u00eddico no puede resolver. Por ejemplo, el desaparecido no est\u00e1, pero tampoco termina de irse: se queda, de alg\u00fan modo, en quienes lo buscan. Es as\u00ed como la persona se encuentra suspendida en una regi\u00f3n atroz, entre la vida y la muerte, entre el nombre llamado y el nombre arrancado. Hay una cesant\u00eda que corroe el tiempo, que altera la memoria, que enferma la esperanza, que hiere la sustancia misma de los vivos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay, en toda desaparici\u00f3n, algo de \u201ccrimen contra la vida interior\u201d. Cuando el lenguaje del Derecho es insuficiente, hace falta una lengua m\u00e1s ancha, es decir, capaz de acercarse a la materialidad del hecho y tambi\u00e9n a la forma en que ese hecho sigue ocurriendo dentro de los vivos. Este ensayo sugiere y analiza algunas de esas maneras de ampliar el lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>M\u00e9xico: Lo que apenas se alcanza a rozar en el paisaje de desaparecidos<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desaparici\u00f3n (forzada o cometida por particulares) es un crimen con muchas v\u00edctimas, que pertenece a esa familia de delitos que desbordan la tipificaci\u00f3n penal y la escena forense. La desaparici\u00f3n, como delito continuado, la componen hechos que no se agotan en el acto inicial de violencia, y esa continuidad nos obliga a ensanchar el lenguaje para precisar, un poco mejor, el da\u00f1o causado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eduardo Ruiz Sosa (Culiac\u00e1n, Sinaloa, 1983) es un autor que ejemplifica la idea de la desaparici\u00f3n como \u201ccrimen contra la vida interior\u201d. El escritor enfatiza el impacto que tiene el cuerpo del desaparecido en algo fuera del cuerpo: el paisaje, la historia, los lugares. Ruiz Sosa parte de que la desaparici\u00f3n es un episodio fundamental de la tragedia mexicana, donde el territorio nacional, a lo largo de su historia, se presenta como un cuerpo herido, saturado de memoria, marcado por expulsiones, desarraigos, ausencias y violencias sucesivas [1].&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, \u00bfc\u00f3mo ampl\u00eda el lenguaje Ruiz Sosa? Pocas veces utiliza un estilo literal. En cambio, prefiere los aforismos l\u00edricos, los seres fragmentarios, las met\u00e1foras en\u00e9rgicas y afligidas o la poes\u00eda, para dialogar con una tradici\u00f3n mexicana de cr\u00f3nica y ensayo, que lleva tiempo intentando decir lo que el expediente, la estad\u00edstica o el parte forense apenas alcanzan a rozar. As\u00ed, de un simple escenario regional, el paisaje de la Sierra de Sinaloa se revela como un territorio universal y estratificado por la aniquilaci\u00f3n. Bajo la superficie del presente siglo XXI, siguen latiendo las tropel\u00edas de la conquista, las guerras, los cr\u00edmenes \u201clegales\u201d de la colonia o, ya en nuestro tiempo, los desaparecidos del narcotr\u00e1fico y de la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica criminal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se sugiere as\u00ed que ninguna violencia cae, nunca, sobre un suelo virgen. Al contrario: cada crimen nuevo remueve sedimentos antiguos, reactiva espectros previos, vuelve a abrir estratos de devastaci\u00f3n que la historia nunca ha terminado de cerrar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la vez, en los paisajes que nos muestra Ruiz Sosa, el verdadero centro moral del relato se desplaza, pues radica en quienes buscan a los desaparecidos. Los buscadores, las Rastreadoras, como en muchas cr\u00f3nicas period\u00edsticas, son un motivo narrativo; pero, adem\u00e1s, encarnan la respuesta \u00e9tica m\u00e1s grave frente a un mundo organizado alrededor de la sustracci\u00f3n y del borrado de cuerpos. Para mostrarnos que la&nbsp; desaparici\u00f3n da\u00f1a con particular furor a las madres, Ruiz Sosa lo capta, utiliza los recursos literarios de la coralidad, las elipsis, la lentitud deliberada, las enumeraciones r\u00edtmicas o la respiraci\u00f3n entrecortada de la prosa. Tambi\u00e9n sugiere que la inestabilidad simb\u00f3lica de ciertos lugares emblem\u00e1ticos \u2014el Teatro Apolo, la c\u00e1rcel, el ayuntamiento y la Imprenta \u2014 es capaz de seguir las reverberaciones del da\u00f1o, mucho m\u00e1s all\u00e1 del lenguaje forense.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Las desapariciones no terminan de pasar y las queremos ver con nuestros ojos<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 otros ejemplos van en esta l\u00ednea de ampliar nuestro lenguaje, para comprender cr\u00edmenes tan complejos?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pienso en&nbsp;<em>El dictador. La historia secreta y p\u00fablica de Jorge Rafael Videla<\/em>&nbsp;(2001). En esa obra, Mar\u00eda Seoane y Vicente Muleiro dejaron al descubierto la l\u00f3gica de la desaparici\u00f3n forzada como dispositivo de poder en la dictadura de Videla (29 de marzo de 1976-29 de marzo de 1981). La desaparici\u00f3n, en esa dictadura, se conceb\u00eda como una f\u00f3rmula especialmente eficaz, pues sustra\u00eda el crimen a la visibilidad del fusilamiento y lo desplazaba a una zona de incertidumbre calculada. De ah\u00ed la brutal claridad de la frase que resume toda una tecnolog\u00eda del horror:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSi se dan por muertos, enseguida vienen las preguntas que no se pueden responder: qui\u00e9n mat\u00f3, d\u00f3nde, c\u00f3mo\u201d [2].&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desaparici\u00f3n no buscaba \u00fanicamente eliminar a la v\u00edctima, sino que aspiraba tambi\u00e9n a borrar el rastro, bloquear la prueba y suspender, indefinidamente, la verdad. El terror no terminaba as\u00ed en la muerte, sino que se prolongaba en una ausencia administrada, en un duelo imposible, en una herida deliberadamente privada de respuesta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el premiado filme brasile\u00f1o&nbsp;<em>A\u00fan estoy aqu\u00ed<\/em>(Walter Salles, 2024), esa misma verdad reaparece. Lo hace en la figura de Eunice Paiva. Eunice comprende que la desaparici\u00f3n hiere a quien es arrancado del mundo, s\u00ed, pero tambi\u00e9n hiere perdurablemente, a quienes lo aman: el desaparecido, en ese modo doliente, \u201ca\u00fan est\u00e1 aqu\u00ed\u201d [3].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto me recuerda a la francesa de origen argelino H\u00e9l\u00e8ne Cixous (fil\u00f3sofa feminista y fundadora del primer centro de estudios de g\u00e9nero en Europa), cuando formul\u00f3 una aspiraci\u00f3n parad\u00f3jica:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cQuiero ver la desaparici\u00f3n con mis propios ojos\u201d [4].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La frase aparece en su obra&nbsp;<em>La llegada a la escritura<\/em>&nbsp;y condensa una \u00e9tica de la mirada, que no se resigna a la abstracci\u00f3n de la p\u00e9rdida: la p\u00e9rdida tambi\u00e9n sigue ah\u00ed, pero no pasa, \u201cno termina de pasar\u201d; es por eso que Cixous quiere ver la desaparici\u00f3n, asistir con los propios ojos al instante en que se borra. Como si ver la desaparici\u00f3n fuese una \u00faltima forma de resistencia frente al olvido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando en&nbsp;<em>Aparecida<\/em>, la periodista y escritora argentina Marta Dillon recibe la noticia, tard\u00eda y brutal, de que el Equipo Argentino de Antropolog\u00eda Forense ha encontrado m\u00e1s de treinta a\u00f1os despu\u00e9s restos de su madre, Marta Taboada (secuestrada por un grupo de tareas del ej\u00e9rcito frente a sus hijos), el libro avanza desde esos huesos escasos hacia una figura materna. Dicho de otro modo, esa nueva b\u00fasqueda se mueve desde una materialidad m\u00ednima hacia una historia y desde la desaparici\u00f3n hacia una forma, a\u00fan precaria, de reaparici\u00f3n [5].&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es justamente en ese desplazamiento entre la desaparecida y la aparecida donde Dillon encuentra una de sus intuiciones m\u00e1s hondas: la aparici\u00f3n no restituye una plenitud perdida, ni corrige lo ocurrido. Ropas, huesos, un nombre recuperado\u2026 Una ceremonia, un cuerpo apenas recompuesto en la memoria y en el lenguaje. De ah\u00ed que la aparecida quede suspendida en una regi\u00f3n extra\u00f1a, donde conviven la sombra del fantasma y una modesta, pero irreductible, promesa de justicia. Frente a ciertos cr\u00edmenes solo llegan fragmentos; pero, a veces, basta un fragmento para alterar la gram\u00e1tica entera de la ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si seguimos este hilo de lo inaprensible \u2014el de los cr\u00edmenes ling\u00fc\u00edsticamente inasibles, por as\u00ed decirlo\u2014, descubrimos una tradici\u00f3n de largo recorrido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya a mediados del siglo pasado, el austr\u00edaco Jean Am\u00e9ry (1912-1978) escribi\u00f3 que la tortura es el acontecimiento m\u00e1s atroz que un hombre puede conservar en su interior. Es significativo que alguien con un perfil como el suyo \u2014Am\u00e9ry fue partisano, prisionero de la polic\u00eda secreta nazi y, finalmente, se suicid\u00f3\u2014 se\u00f1alara que la tortura se conserva en el interior. En realidad, es siempre all\u00ed, en el interior, donde los sobrevivientes, incluso aquellos perpetradores que se han atrevido a confesar su experiencia en la pr\u00e1ctica opaca (el torturador suele buscar ocultarse) de quebrar los cuerpos, sit\u00faan el punto de actuaci\u00f3n de la tortura [6].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ruptura de la confianza en el mundo, tal como la describi\u00f3 Am\u00e9ry, parece la primera de una serie de quebrantamientos que tienen que ver, a su vez, con una sucesi\u00f3n de disoluciones: se disuelve un v\u00ednculo, una pertenencia se desbarata, desle\u00edda la idea de uno mismo, se diluyen las relaciones con el mundo. Por ello el cr\u00edtico cultural George Steiner, tan sensible al tema que nos ocupa, escribe al hilo de la amistad que \u201cquienes no lograron soportar la tortura y enviaron a un amigo a la muerte, viven el resto de su vida en un intermedio\u201d [7].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese estado de indeterminaci\u00f3n, de dificultad para medir el da\u00f1o, se repite en los cr\u00edmenes m\u00e1s graves.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Conclusiones&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de leer estos ejemplos, hagamos un mayor esfuerzo de imaginaci\u00f3n y retrocedamos a mediados del siglo XIX europeo. Paul Johann Anselm von Feuerbach, uno de los grandes juristas alemanes, supo de la aparici\u00f3n de un joven extra\u00f1o en N\u00faremberg: Kaspar Hauser, un desvalido muchacho, que hab\u00eda crecido casi sin contacto humano, hallado el 26 de mayo de aquel a\u00f1o de 1828. Cuando supo de ese hecho tan extraordinario, recurri\u00f3 a una expresi\u00f3n que ha servido de hilo conductor para este art\u00edculo: \u201cun crimen contra la vida interior\u201d [8].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por un raro capricho de la historia, tambi\u00e9n en la ciudad alemana de N\u00faremberg, dos siglos despu\u00e9s, esa conciencia de los l\u00edmites del Derecho se hizo m\u00e1s visible. En los conocidos \u201cjuicios de N\u00faremberg\u201d contra los nazis m\u00e1s prominentes (1945), ya no se trataba de nombrar el da\u00f1o individual infligido a una vida desfondada, como la de Hauser. Se trataba, de modo a\u00fan m\u00e1s complejo (por la escala del da\u00f1o, masiva), de comprender la masividad y sistematicidad industrial de los asesinatos nacionalsocialistas. Es en ese sentido que el jurista jud\u00edo polaco Raphael Lemkin defiende una nueva palabra, \u201cgenocidio\u201d, para nombrar jur\u00eddicamente un nuevo tipo de destrucci\u00f3n que el vocabulario heredado apenas alcanzaba a contener. El crimen contra la vida interior hab\u00eda afectado a poblaciones enteras, a escala de la II Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El enigma de Kaspar Hauser y la idea de genocidio son casos extremos, en lo individual y en lo colectivo, que muestran situaciones donde el Derecho se topa con sus l\u00edmites. El \u201ccrimen contra la vida interior\u201d es una imagen densa y sombr\u00eda, pero de una perturbadora precisi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La situaci\u00f3n de M\u00e9xico y la crisis de las desapariciones, que d\u00e9cada a d\u00e9cada persisten, son otros ejemplos donde las leyes son insuficientes para expresar el da\u00f1o generalizado. Quienes buscan a sus desaparecidos est\u00e1n tambi\u00e9n da\u00f1ados en la vida interior.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es evidente que las medidas jur\u00eddicas y procesales son necesarias; por ejemplo, la tipificaci\u00f3n clara del delito de desaparici\u00f3n forzada cometida por el Estado o por particulares, y la aprobaci\u00f3n de mecanismos para su persecuci\u00f3n efectiva. Sin embargo, en este art\u00edculo he defendido que la literatura y el cine superan a cualquier c\u00f3digo penal en su capacidad para mostrar que la desaparici\u00f3n o la tortura rompen algo m\u00e1s que el cuerpo: interrumpen la continuidad del relato interior. Los esfuerzos por precisar con tropos (met\u00e1foras, lenguaje figurado) los cr\u00edmenes m\u00e1s graves, y aludir a atm\u00f3sferas, aspectos olvidados o conexiones que no son evidentes, vuelven, una y otra vez, sobre esas fracturas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Este texto es una colaboraci\u00f3n entre el LEVIF (<\/em><a href=\"https:\/\/www.colef.mx\/levif\/\"><em>https:\/\/www.colef.mx\/levif\/<\/em><\/a><em>), de El Colegio de la Frontera Norte (Unidad Matamoros, Tamaulipas, M\u00e9xico), el CINIC (<\/em><a href=\"https:\/\/blogs.uji.es\/cinic\/?page_id=179\"><em>https:\/\/blogs.uji.es\/cinic\/?page_id=179<\/em><\/a><em>), de la Universitat Jaume I (Castell\u00f3n, Espa\u00f1a) y A d\u00f3nde van los desaparecidos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El Laboratorio de Estudios sobre Violencia en la Frontera (LEVIF) es un proyecto acad\u00e9mico y humanista de El Colegio de la Frontera Norte que tiene como objetivo analizar la violencia criminal en esta regi\u00f3n fronteriza, generar eventos y documentos de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica sobre el tema. El Centro de Investigaci\u00f3n La Norma y la Imagen Contempor\u00e1nea (CINIC) de la Universitat Jaume I es un espacio interdisciplinar dedicado al estudio sociol\u00f3gico, jur\u00eddico y de cr\u00edtica cultural acerca de las relaciones entre las normas jur\u00eddicas, \u00e9ticas y morales con las formas de representaci\u00f3n visual contempor\u00e1neas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Jes\u00fas Garc\u00eda C\u00edvico es profesor de Filosof\u00eda del Derecho en la Universitat Jaume I (Castell\u00f3n, Espa\u00f1a) y dirige el CINIC. Adem\u00e1s, ha escrito ensayos y novelas, y ejerce la cr\u00edtica, tanto de cine y m\u00fasica, como literaria. Su \u00faltimo libro es \u201cCinematograf\u00eda del esp\u00edritu\u201d (Contrabando, 2026).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La opini\u00f3n vertida en esta columna es responsabilidad de quien la escribe. No necesariamente refleja la posici\u00f3n del LEVIF, del CINIC ni de A d\u00f3nde van los desaparecidos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Foto de portada: Johana Remigio\/ObturadorMX<\/em><\/p>\n<div class=\"fb-background-color\">\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/?p=120826\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t  \tdata-lazy = \"true\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"light\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div><\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t    .fb-background-color {\n\t\t\t\tbackground:  !important;\n\t\t\t}\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Garc\u00eda C\u00edvico\/Universitat Jaume I El l\u00edmite del campo: Textos sobre la idea de desaparici\u00f3n y similares (III) En 2026, el Laboratorio de Estudios sobre Violencia en la Frontera (LEVIF, de El Colegio de la Frontera Norte), junto al Centro de Investigaci\u00f3n La Norma y la Imagen Contempor\u00e1nea (CINIC, de la Universitat Jaume I), abre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":120825,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1,22,7,29],"tags":[],"class_list":["post-120826","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","category-nacion","category-noticias","category-sociedad"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/img_2146.png","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/120826","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=120826"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/120826\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/120825"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=120826"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=120826"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioavanzada.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=120826"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}