Consejo para prevenir las várices

Realizar actividades de pie o sentado por mucho tiempo, así como usar tacones muy altos favorece la acumulación de sangre en las piernas (estasis venosa), lo cual influye en el desarrollo de las várices, por ello, para  prevenir el desarrollo de várices es recomendable que las personas mantengan un peso adecuado, usen medias de compresión suave y realicen ejercicio a fin de activar la circulación sanguínea en las piernas.
Miguel Ramos Treviño, angiólogo adscrito Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), recomendó hacer algunos ejercicios al estar sentado, por ejemplo, juntar los talones y separar la parte delantera del pie, abrirla y cerrarla consecutivamente en repetidas ocasiones durante la jornada laboral, de ser el caso.
Así también consideró importante  que en caso de pasar mucho tiempo de pie, caminar sobre los talones y de puntillas de manera alternada durante el día.
El angiólogo explicó que la presencia de várices en las piernas es consecuencia de la dilatación excesiva de las venas por la incapacidad de retorno de la sangre al corazón, lo que provoca que la piel se oscurezca a nivel de los tobillos y posteriormente cause úlceras varicosas o inflamadas, consideradas la mayor complicación venosa.
Estas dilataciones permanentes de las venas pueden ser muy pequeñas, como hilos parecidos a las patas de araña o, en grado extremo, muy anchas e inflamadas que parecen racimos serpenteantes, puntualizó.
Añadió que la inflamación, calambres o pesadez en las piernas –siempre en horas de la tarde-- son signos que suelen acompañar este padecimiento que afecta principalmente a las mujeres.

La circuncisión no evita el cáncer cervicouterino

**Durante casi tres décadas se creyó que el practicar este proceso en los varones disminuiría el que la mujer contrajera este cáncer, refiere el urólogo Julio Bedolla al desmentir el mito.

Colima, México (01 de julio de 2013).- Más que en beneficio para los hombres, muchas veces se pensó que al cortarles el prepucio a los varones, las mujeres tendrían menos posibilidades de contraer cáncer cervicouterino cuando tuvieran relaciones sexuales, expone el urólogo Julio Héctor Bedolla, al asegurar que las investigaciones han demostrado que esta idea es falsa.
Recuerda que en una época la circuncisión se realizaba de manera ordinaria, era una cirugía que, independientemente de que se necesitara o no, se practicaba porque se convirtió en una moda que duró aproximadamente tres décadas debido a que se pensaba que el esmegma (una secreción que suele acumularse en los genitales) causaba problemas de salud en la mujer.
Explica que se creía que el cebo, "por llamarlo de alguna manera", que se produce debajo de la piel del prepucio, actuaba como el irritante al tener relaciones sexuales, que el esmegma causaba irritación en el cuello del útero y que esto daba origen al cáncer cervicouterino.
Esto nació porque algunos investigadores observaron que en las mujeres judías tenían menos incidencia de este cáncer, y comparada con la población femenina del resto del mundo, la incidencia era menor, sostiene el urólogo.
Abunda: "Como a los judíos se les practica la circuncisión se creyó que con eso se evitaba que el esmegma causaría irritación en el útero y en consecuencia cáncer cervicouterino".
Tiempo después, además de argumentar que el procedimiento que realizaban era doloroso en los bebés al quitarles la piel que cubre el glande sin anestesia y con métodos arcaicos, varios doctores e investigadores desmintieron esta idea y quedó de lado el que el esmegma irrite la matriz y cause este cáncer.
En la actualidad el chivo expiatorio para el cáncer cervicouterino es el virus del papiloma humano, añade Julio Héctor Bedolla, "ahora éste es el responsable del problema en las mujeres. Aunque con el tiempo esta teoría podría desaparecer porque son educaciones, modas".
Lo que es verdad, subraya, es que los varones que se les realiza la circuncisión tienen menos probabilidades para adquirir algunas infecciones, incluyendo las de vías urinarias y de transmisión sexual, ya actúa en ocasiones como profilaxis; "pero si tomamos en cuenta que existen otras medidas no tan severas para evitar el contagio de infecciones, podemos ver que con fines de salud no siempre se justifica la circuncisión".