VIVENCIAS: Una tras otra.

Estar frente al monitor y dar lectura a la declaración (Nota Informativa) de la diputada local Martha Sosa, no es motivo para dejar pasar desapercibida la misma, que cabecea. “Dictámenes del Congreso del Estado, presentan serios problemas de Redacción, sintaxis y ortografía".
Máxime que se trata de uno de los poderes del Estado, vale mencionarlo, más señalado, más devaluado, con poca o nula credibilidad por las acciones de los que ahí se encuentran y dicen “representar al pueblo”, salvo honrosas excepciones -hay que aclararlo- mientras hay Diputados los que brincan como “chapulines” que hacen fiesta por sus torpes iniciativas que salen de esa cocina legislativa, sin la receta completa, como lo es la forma–fondo.
No es un gusto de la legisladora, sosa, por sus predicciones, ni tiene dotes sobrenaturales al afirmar eso, tampoco tiene puntería de apache para atinar esas fallas legislativas del cuerpo de asesores jurídicos y de los mismos diputados locales que no dan lectura a lo que presentan menos a lo que aprueban (no olvidemos que ganan muy bien $200 mil pesos mensuales para ser exactos) lo cual es injusto, inmoral y antipatriótico, es decir, no pueden argumentar que no hacen su chamba como se debe porque no hay retribución "justa" que los motive en el trabajo.
Como nos apasiona escribir y leer, para poder opinar, me di la tarea de visualizar el currículo de los veinticinco diputados locales, de lo cual hay en ese poder desde legisladores sin profesión, técnicos y demás, destacando cuatro con grado de profesores normalistas, de los mismos uno con Especialidad en Lengua y Literatura Española. Que se jacta por cierto de que sus pupilos fueron los mejores a nivel estado, aplica la de que el alumno superó al maestro, mérito de ellos no del legislador multicolor.
Como siempre lo he manifestado el profesor Nicolás no resulta idóneo en sus actividades legislativas, junto con su recua, están reprobados, como maestro igual, aunque cabe mencionar que no se puede evaluar, ni medir sus habilidades y destrezas, por que se encuentra felizmente comisionado, con más de dos décadas, -en esa situación quien no fuese feliz-, ¿o no? Profesores en activo.
Indubitablemente ocupamos evaluar a nuestros legisladores, no falta mucho, nos vemos en el 2018, se requiere un congreso formado por legisladores de vanguardia, equitativo de excelencia, para conseguir el cambio que requiere Colima y México, Tarea hay y mucha…
A MANERA DE COMENTARIO...
*Así como hay legisladores no idóneos, existe la contraparte, el lado opuesto vaya, uno de ellos es precisamente Martha Sosa, que corrige a sus pupilos con esos señalamientos y Luis Humberto Ladino, gestor incansable de beneficios para los más desprotegidos. Quien exige cuentas claras a la administración Peraltista en el asunto del predio la campana.
*El sábado pasado hubo un despliegue de seguridad impresionante, ese que los ciudadanos de a pie pocas veces visualizamos en un predio costoso, el motivo era el festejo del Diputado Local -no idóneo- coordinador del grupo de los diputados del "combo" compras uno y te llevas tres, NCC, "el pueblo aguanta" "no te acabes congreso" "no te acabes Colima" se logró escuchar mientras consumían de esas bebidas espirituosas, de las cuales solo los dioses del Olimpo tienen acceso, whisky old par, para ser exactos. Estuvieron presentes Zeus, Afrodita, Hermes, Apolo entre otros.

* Vocero del Frente Magisterial independiente en Colima. Sígueme en las redes sociales: Facebook che charly Olvera twiter@checharlyolvera

Viñetas. Una Laguna con Sentencia de Muerte

La laguna o el cuerpo lagunar que se encuentra en al Valle de Las Garzas es un ecosistema que ha venido sucumbiendo ante los embates de llamada “Modernidad”, y es que desde que se iniciaron las primeras construcciones, en lo que hoy se denomina “El Valle de Las Garzas”, este ecosistema ha sufrido de invasiones, recortes, reducciones y afectaciones, el crecimiento demográfico y de los comercios ha alterado su entorno, mismo que hoy se encuentra al borde de la extinción.
Recientemente varios grupos de ecologistas y políticos, entre ellos la Diputada Local Gabriela Sevilla, han alzado la voz exigiendo a las autoridades que hagan algo para prevenir o mitigar el deterioro que este vaso lacustre está sufriendo , y que, de no ser por las descargas que la CAPDAM, al mando de Daniel Cortés Carrillo, realizan desde la planta de tratamiento de aguas negras se hacen, está ya se hubiera secado, sin embargo hay que recordar que estas descargas no cuentan con el tratamiento adecuado, es más, hay estudios que demuestran que las aguas residuales no son tratadas, ni siquiera en un 40 por ciento, así que podemos decir que lo que hoy se vierte en la laguna son literalmente aguas negras.
El gavión de rocas que se colocó tras la construcción del puente y de la Terminal de Especializada de Contenedores de API, concesionada a la empresa CONTECON, es sin duda alguna el principal problema que la laguna sufre hoy en día. Y es que esta pared de piedra impide el reflujo natural que antes tenía, este gavión fue colocado por la empresa constructora con el argumento de permitir los trabajos y que, también en su momento se dijo, sería retirado, pero esto obedece a otro fin, resulta que si el gavión es retirado el reflujo de aguas azolvaría la dársena de CONTECON, con lo que los buques que arriban cargados y en bajamar, podrían quedar varados ya que el cieno del fondo subiría de forma considerable, dejando la terminal, que costó millones, inservible.
Las autoridades medioambientales, hasta hoy se hacen de la vista gorda, no emiten comunicado ni dicen que fin tendrá, ni que acciones realizarán, y es que, cómo van a decir algo si bien saben que la única forma de revivir el daño a la laguna es quitando el gavión, cosa que perjudicaría a la API, e impidiendo que CAPDAM siga vertiendo aguas negras a la laguna, cosa que perjudicaría a la comisión que dirige Daniel Cortés, porque ¿Dónde tiraría esos miles de litros de aguas sin tratar?, de los políticos verde ecologistas que hoy lidera Virgilio Mendoza, no se ha sabido nada, no han dicho nada y creo que no lo harán porque ellos están más preocupados por ganar seguidores en vías de los próximos comicios electorales.
La API Manzanillo ha anunciado con bombo y platillo que próximamente realizará dragados de canales en la laguna pero esto es simplemente una tomada de pelo de su director, él bien sabe que debe retirar el gavión si realmente quiere ayudar a rescatar la laguna, cosa que no hará por que le costaría millones estar dragando constantemente la dársena de CONTECON.
Es una lástima que, por privilegiar la inversión , el crecimiento económico y demográfico del puerto, la Laguna del Valle de las Garzas esté, hoy por hoy, destinada a morir, no se ve que esto se pueda revertir, si bien es cierto hay asociaciones que hasta han presentado planes y ante proyectos para que la Laguna se convierta en un atractivo turístico y en un lugar de esparcimiento estos planes tienen que pasar primero por el tortuoso camino de la política y después por el de los interese económicos ¿y sabe qué? En el primero muy pocos políticos le han entrado con ganas de hacer algo y del segundo; los intereses de API y CONTECON son un escollo muy alto para que los proyectos de rescate se lleven a cabo, así que, con este panorama podemos decir que la Laguna del Valle tiene firmada su sentencia de muerte.

 

Vislumbres. Cosas de vivos y muertos

Paradoja.-
Resulta paradójico que, a veces, cuando alguien tiene la mejor intención de hacer las cosas bien, le va más mal de lo que le había ido antes. Y eso le pasó a José Ignacio Peralta Sánchez la semana anterior cuando, habiéndose puesto de acuerdo con altos mandos de la SEDENA para ir a dar el viernes 9 una conferencia sobre “La Política del Estado de Colima en Materia de Desarrollo y Seguridad”, hubo otra gran matazón en nuestra entidad, realizada, según se volvió a decir, por enfrentamientos entre los miembros de algunos cárteles que se disputan como quien dice la plaza entera y ya no, nada más el puerto de Manzanillo, convertido, según parece, en un enorme zaguán de entrada para cientos de kilos de drogas ya procesadas por mes, o de los precursores químicos que se requieren para ello.
De lo que muy poco que se publicó en cuanto al contenido de la conferencia brindada, se destacaron algunas cifras de lo que en materia de seguridad se ha podido hacer durante el año y meses que lleva JIPS al frente del gobierno estatal: “se han llevado a cabo 3 mil 393 operativos, 209 cateos; se han asegurado 158 bienes inmuebles, 667 armas y mil 286 vehículos”, aparte de que según eso también “se han revisado 141 mil 166 personas y 76 mil vehículos”. Cifras estadísticas que, de ser ciertas, podrían estar revelando la realización de un esfuerzo gigante; pero como los robos y los asesinatos siguen al por mayor, uno tiende a creer que muy poco ha servido todo eso para detener, aplacar o aun dar baja a los enemigos del orden y la sociedad, porque en eso se convierten los que delinquen, ¿o no?
Sociedad culpable.-
Muchos lectores recordarán que desde el mismo día en que Felipe Calderón recibió en su pecho la banda presidencial, le declaró la guerra a los narcos y demás miembros de la delincuencia organizada (y desorganizada, que también la hay), comenzando por enviar cientos de militares sacados de sus cuarteles a patrullar las carreteras y algunas brechas para desalentar, según eso, el trasiego de las mafias locales, inicialmente de Michoacán. Pero recordarán también que inmediatamente hubo reacciones críticas de los enemigos políticos del “Hijo Desobediente” y, éstas (las críticas) lo acusaban de estar errando las estrategias y de combatir el mal, pero no las causas, etc.
El gabinete de seguridad de aquel entonces comenzó a corregir las estrategias iniciales y, después de andar realizando rondines sin ton ni son, enderezaron las investigaciones a individuos y organizaciones ya más bien definidos y localizados, y comenzaron a capturar capos, y a desarticular sus nomenclaturas. Pero más tardaban en capturar o en eliminar a uno, cuando del mismo cártel surgían dos o más con ganas de quedarse con las jefaturas y el poder (económico y de todo tipo) que al parecer disfrutaban, y se iniciaron así las diputas internas que propiciaron después una guerra entre ellos, generando una mortandad creciente que, para qué negarlo, nos metió miedo a todos los individuos pacíficos que nos gusta andar libres y desarmados por todas partes.
Cuando todo eso comenzó a ser cada vez más notorio, los críticos más acérrimos comenzaron a decir que Calderón tenía la culpa de toda esa mortandad y que, por ende, todos esos miles de muertos eran “los muertos de Calderón”. Y éste tuvo que aguantar la vara porque simplemente no pudo hacer más contra esa parte corrupta de la sociedad mexicana que lo mismo trafica con drogas, que mata, secuestra o prostituye a sus semejantes.
Cinco años después, Enrique Peña Nieto, candidato presidencial entonces, queriendo ganarse las simpatías de los electores, utilizó esas mismas críticas contra Calderón, y salió a decirle al mundo que, de llegar a ser presidente, él sí sabría muy bien cómo atacar y extirpar ese cáncer social. Pero llegó a la presidencia y… Se tuvo que tragar todas sus críticas, porque su propio y recién estrenado gabinete de seguridad le recomendó seguir haciendo casi totalmente lo mismo que hacía su antecesor. Aunque buscó el modo de que los medios ya no difundieran con tanto aspaviento las cifras de muertos, secuestros y extorsiones a la gente pacífica y productiva, que no sólo crecieron sino continuaron, al grado de propiciar la aparición de las guardias comunitarias. A las que posteriormente quiso (y logró) aplacar, encarcelando a sus líderes.
Hoy, a casi cinco años también de haber asumido la presidencia, igual se habla “de los muertos de Peña Nieto”, que ya rondan los noventa y tantos mil. Pero yo insisto, ¿fueron Calderón y sus gentes los que mataron a diestra y siniestra? O ¿son hoy Peña Nieto y su gente los que continúan asesinando gente por todas partes? ¡No, mil veces no! Los asesinos son una parte corrupta de la sociedad, y eso no puede negarlo nadie.
¿Qué hacer entonces? He ahí el gran dilema. Pero por lo pronto algo que verdaderamente urge es que admitamos que así son las cosas, y que en todas las familias, las escuelas, las iglesias y los medios de difusión tenemos que volver a enseñar valores, respeto a la vida, respeto a la propiedad, amor por el trabajo productivo, decencia en el actuar. Educar, pues, a las nuevas generaciones y darles mejores expectativas de vida. Y en eso, o para eso, el gobierno solo no puede actuar, tenemos que hacerlo nosotros, los integrantes sanos y bien intencionados de la sociedad.
¿Asesinos seriales?
Dentro de tristísimo y escalofriante contexto sangriento que impera en Colima, ya son varios los muertos contabilizados entre las filas de los paisanos que tienen inclinaciones (o preferencias) sexuales a las que antes se creía ser las más naturales del mundo. Y eso nos lleva a pensar que, como bien concluyó un antiguo sabio anónimo, “siempre hay gente mala que se aprovecha del barullo que producen otros para cometer sus chingaderas”. O sea, que existe la posibilidad de que haya por ahí, aparte de las presuntas “parejas sentimentales” aquejadas por celos y rabietas inaguantables, uno o más individuos (o individuas) perversos que, aprovechando lo entretenidos que andan los policías y los detectives con tantos cadáveres como aparecen ya casi diario, se dedican a asesinar a quienes odian o desprecian, sólo para deshacerse de ellos y de la antipatía o la envidia que experimentaban cuando los veían.
Es una posibilidad, pero muy bien puede convertirse en una línea de investigación.
“La zona”.-
Y ya que hablamos de orientaciones sexuales y cosas por el estilo, desde la pasada semana se mencionó la idea que según parece tiene Héctor Insúa, presidente municipal de Colima, de remover o desaparecer la actual zona de tolerancia, para regular mejor las actividades que allí se realizan. Tal y como ocurrió hace unos cuarenta años, cuando don Arturo Noriega Pizano, entonces gobernador, decidió remover, también para mejorar, la que existía entonces.
En ese sentido recuerdo muy bien que desde que su servidor tenía unos ocho años e iba desde La Villa al colegio a Colima, el autobús urbano en que nos regresábamos al pueblo, pasaba por el puente de la calle Independencia, y casi por lo regular se paraba a recoger pasajeros en la esquina noreste del cruce con la calle Cuauhtémoc, enfrentito de la famosa tienda “El Agua Fría”, cuya existencia era un motivo de morbosa curiosidad para su servidor y los compañeros más precoces que viajaban en el mismo camión, porque según oíamos decir a los muchachos más grandes, o a los albañiles, a los jornaleros, a los mecánicos y, a uno que otro señor “de respeto”, allí era “La Zona”, un lugar aparentemente tenebroso al que a los niños nos estaba prohibido entrar. Prohibición ciertamente tentadora porque aun con mi corta edad, a mí sí se me antojaba entrar, porque yo creía que ahí había fiestas constantes, ya que cuando pasaba uno por ahí en el camión ya por las tardes o entrada la noche, era frecuente escuchar música guapachosa en alto volumen, que salía del primer tugurio que estaba a la vista por la parte sur de la calle Cuauhtémoc, como quien iba uno hacia la calle España, que si mi memoria no me falla, se llamaba el Waikiki.
Y en cuanto a la calle España (de la que por cierto mi amigo escritor Salvador Márquez Gileta, que en paz descanse, escribió una excelente novela), cabe mencionar que allí, y en sus calles y callejones adyacentes para el lado de las huertas ubicadas también hacia el sur y hacia el Río Colima, vivían, casi como si lo hicieran en un gueto, “las güilas y los taraláilos”, nombres despectivos que se les daba por aquellos años a quienes se dedicaban a la prostitución.
En aquel tiempo se levantaron (igual que está sucediendo hoy) críticas muy fuertes en contra del gobernador Noriega, porque presuntamente había decidido el cambio de manera muy unilateral. Pero cuando ya todo ocurrió y se trasladaron los prostíbulos y los cabarets desde el barrio del Agua Fría hasta las nuevas, mejores y más higiénicas instalaciones de lo que se llamó “la zona de tolerancia”, ya nadie dijo nada y todo mundo quedó, si no contento, en paz.
Sobre este sitio escribió alguna vez el profesor Roberto George Gallardo, cronista municipal del “Pueblo Chigülinero”, algunas anécdotas, entre las que recuerdo una en la que mencionaba que cuando se pusieron de moda los antros que allí existían, los sábados en la tarde, cuando sus paisanos que trabajaban en Colima ya volvían a Coquimatlán, solían detenerse en la zona “nomás a tomarse una cervecita” y acababan llegando a sus casas, “a pata”, en la madrugada siguiente, sin un solo cinco “pa’l chivo”, como le decían también coloquialmente al gasto diario.
Esperemos, pues, que se medite muy bien lo que se piensa hacer al respecto y que todo sirva para mejorar los al parecer indispensables servicios que en dicha “zona” se brindan, y que, por supuesto, mejoren también, por encima de todo, las condiciones en que las y los sexoservidores viven.

Esta fauna. “Considero yo”

En Colima vivimos un presente distópico. En un contexto social enervado, el procurador de justicia declara, pese a las ejecuciones, los feminicidios, las desapariciones y los crímenes de odio que “la gente sigue asistiendo a las ferias, a las fiestas, siguen los niños yendo a las escuelas, seguimos asistiendo a nuestros lugares de trabajo (y) la gente sigue haciendo, considero yo, una vida normal”. (Avanzada, 11/06/17)
La declaración del procurador Guadalupe Franco dice mucho, pero muy mal, de su labor frente a la Procuraduría. Ese “considero yo que la gente sigue haciendo un vida normal”, revela la propensión a la impunidad no solo de un funcionario, sino también de la institución a su cargo. Ponerle al problema una pantalla de aparenta normalidad no hará que la procuración de justicia se cumpla por sí sola. Tampoco va a cambiar el hecho de que la gente se sienta insegura y/o a disgusto con la nulidad de sus gobernantes.
Es ruin pensar que “hacer una vida normal” es olvidarse de las muertes violentas, de las víctimas sin justicia, de las desapariciones. Si la gente sigue yendo a trabajar, a la escuela y a divertirse es porque lo necesitamos, es parte del entramado que sostiene nuestra convivencia social. Pero eso no repara el daño generado por el crimen, ni justifica la ineficiencia de una administración de gobierno para prevenir y combatir la delincuencia. No quita la percepción de que, en Colima, la justicia y el valor por la vida se han devaluado a límites casi dolorosos.
Ahora bien, la consideración emitida por Guadalupe Franco es tan facilista que ofende la inteligencia de cualquiera. Uno quisiera que personas así, en ese cargo y con tal responsabilidad, hicieran consideraciones de mejor vuelo y mayor alcance al abordar el tema de la inseguridad o el narco. Quizás uno pide mucho. Pero, ¿de verdad es tan difícil para un funcionario o un gobernante considerar y reconocer que en Colima tenemos un serio problema de inseguridad, corrupción e impunidad? De ahí, de algo tan sencillo, habría que partir. Pero no. Prefieren la ridícula indolencia de invocar la falsa normalidad.

VIVENCIAS: Realidad o Ficción.

Hombres y mujeres transitan a pie, en transporte público o privado de manera desprotegida, por calles en pésimo estado, sin alumbrado público por que las luminarias están fundidas, sin rondines policiacos, sin esperanza, no es un párrafo de una novela de corte narrativo de inseguridad de cualquier país del mundo, no, esto es Colima, donde nada es ficción como tampoco nada es seguro, bueno si -la inseguridad-.
Con un fin de semana violento y sangriento, que impiden bajar ese nada honroso primer lugar Nacional en homicidios, con un silencio que demuestra indiferencia de nuestr@s gobernantes corruptos que se limitan a señalar que células delictivas hacen de las suyas.
Lugar donde la existencia lo es todo y nada, lugar donde la realidad supera cualquier fantasía, donde nadie puede escapar a un proyectil perdido.
Me parece profundamente incorrecto que ante el espiral de violencia que ha azotado el estado, las autoridades correspondientes sigan de brazos cruzados en los brazos de Morfeo, cuando lo mínimo y humanamente posible es reconocer, admitir que hay un problema, desarrollar estrategias, ideas, tecnología, de lo contrario estaremos condenados al fracaso sociedad y gobierno, contra esto que nos afecta a tod@s.
Si bien es cierto que la inseguridad va de la mano con las condiciones sociales en que se desarrolla todo individuo, es y ha sido trabajo de nuestros gobernantes que no han podido brindar mejores oportunidades de progreso y desarrollo, por ello la reducción de la pobreza y la solución de las condiciones sociales es a largo plazo -esa es otra historia- a la brevedad se ocupa que se atienda esa inseguridad que tal parece llegó para quedarse.
¿Qué hacen nuestros gobernantes al respecto? ¿qué hacen nuestros diputados federales y locales al respecto? ¿qué hacen los alcaldes? -acrecentar la brecha entre ricos y pobres- esa no es su función. Con suma tristeza escuche en entrevista radiofónica a un legislador local coordinador de una bancada representada en ese poder, que las cámaras de vigilancia están obsoletas, no sirven, algo tan elemental ¿ahora quien podrá ayudarnos?
Hablar de inseguridad y de una política exitosa contra esta, es referirnos a Rudolph Giuliani a quien le preguntaron como le hizo para bajar los índices delictivos en la ciudad de New York quien de manera contundente respondió “hace falta voluntad y decisión política, así como terminar con la corrupción, si les sirve de referecia a quienes dicen gobernar ahí esta el dato.
Por lo pronto, ya es historia aquellas tardes noches oscuras, que familias colimenses sacaban sus equipales a las puertas de sus casas para dialogar largo y tendido, sobre el acontecer en ese extraño y seguro Colima, que a las nuevas generaciones ya no les tocó vivir, en las cuales se convivía a acompañado de una buena tuba, café y por qué no hasta una cerveza o un buen tequila, que tiempos... inolvidables.
Sin duda gobierno y sociedad debemos trabajar de la mano, los primeros más y los segundos exigiendo lo que merecemos, seguridad, tarea hay y mucha.

A MANERA DE COMENTARIO...
*De mal gusto cayo la reunión de la ex titular de la Sedescol con los altos mando del partido MORENA en Colima, esperemos congruencia que es lo que pregona AMLO, quien por cierto cerro la posibilidad de aliarse con partido político alguno rumbo a la elección presidencial del 2018, lo cual sin duda dicen varios actores políticos de peso, como Fernández Noroña y Juan Zepeda hacen imposible la llegada al poder presidencial por un candidato de izquierda.
*Recomendable que el movimiento anti eco park, informe cuantas firmas van recabadas para ¿qué nos pregunten?. Mucho agradeceremos a Martha Zepeda informe al respecto.
*Carlos Cardona Regidor en el municipio de Villa de Álvarez, no descansa en apoyar a colonos de esa demarcación atraves del programa NUTRIENDOSE-C en la cual mes a mes, llega a cien familias en apoyo a su economía, este mes los beneficiados fueron de la colonia Lomas Altas, cuando hay voluntad se puede apoyar de una y mil formas, pero ante todo llegar muy lejos al brindar apoyo a los semejantes.
* La gris dirigencia del sindicato del ISSSTE, está metiendo la mano, mañas y cuerpo entero en la sucesión de esa sección convirtiéndose en juez-parte, nada nuevo en los sindicatos “charros” tal como lo denuncio la trabajadora Ramona Cruz, quien encabeza la planilla azul, la de mayor rentabilidad que garantiza una real defensa entre la clase trabajadora del ISSSTE, de ahí que traiga ocupados y preocupados a la actual dirigencia sindical que solo ve por sus allegados, por fin ¡!! Se pondrá término a un cacicazgo de treinta años en ese sindicato.

* Vocero del Frente Magisterial independiente en Colima. Sígueme en Facebook che charly Olvera twiter@checharlyolvera