Vislumbres. Mala prensa contra buenos resultados

Para nadie es un secreto que la prensa (y los medios electrónicos) que apoyan al gobierno estatal, son los más acérrimos críticos de las administraciones municipales no priístas. Y que la tarea de esos medios es la de ocultar y minimizar los aciertos de aquéllas, para maximizar, en cambio, sus errores.
Todo esto, sin embargo, no debería de calar en los paisanos inteligentes, mucho menos en los militantes de los partidos no-priístas que, valiéndose de las notas de la prensa gobiernista, acaban por echarle tierra también a sus correligionarios que gobiernan en esos municipios, pero que lamentablemente lo están haciendo al calor de la contienda electoral en curso.
Al respecto se sabe que hay, al menos en lo que toca a los actuales gobiernos municipales de Colima y Villa de Álvarez, algunos elementos albiazules que, desbordados por sus ambiciones, quieren quitar a Héctor Insúa y Yulenny Cortés del camino, para tratar de ponerse en sus lugares, como si realmente fueran más capaces que aquéllos. Pero lo peor es que, según se observa, hay integrantes de la dirigencia estatal que les están dando cuerda para que así procedan, cuando deberían ser prudentes.
Si nos atuviéramos a lo que la prensa progobiernista dice de ésos y otros alcaldes de la oposición, y si lo tomáramos como puras verdades, es claro que los ocho alcaldes no priístas que actualmente gobiernan en la entidad serían los peores de cuantos han existido en la historia local, y que, por el contrario, los únicos dos alcaldes de extracción tricolor serían, a su vez, los mejores de cuantos han existido jamás. Pero no es necesario ser tan limitados de entendederas como para no darse cuenta que todo ese lodo que les echan los “colegas” que trabajan o colaboran en dichos medios, es una simple y descarada campaña de desprestigio orquestada en las altas esferas del gobierno estatal, cuyos integrantes no se han repuesto aún de la dolorosa derrota que padecieron en las elecciones de 2015, y que a todas costas quieren, en las del 2018, ganar de nuevo “el carro completo”, al que tan acostumbrados estaban.
VALORACIÓN POSITIVA. –
Contra lo que afirma esa prensa tendenciosa y cómplice de las trácalas y trapacerías que algunos miembros del gabinete estatal realizan en contra de los intereses del pueblo, está la opinión de los “vecinos de a pie”. La de las personas de buena voluntad que viven en barrios y colonias que han visto lo que con grandísimos esfuerzos, Insúa y Cortés han estado tratado de hacer para que tanto La Villa como Colima sean unas ciudades en donde siga siendo bonito vivir.
Entiendo que por decir todo esto no faltará quién me acuse de parcial, pero nunca podrán desmentir lo que afirmo, porque cualquiera que recorra con alguna frecuencia las calles y las avenidas de Colima y Villa de Álvarez, verá esos esfuerzos reflejados en la infraestructura de la zona conurbada, realizados, además, con las ganas de ser honestos que ambos alcaldes tienen.
Logros que la dirigencia estatal panista tendría, en estos casos que valorar, para que sigan aprovechando la experiencia político-administrativa que han acumulado estos elementos en los meses que llevan al frente de sus alcaldías.
DESESPERACIÓN EN EL “CUARTO DE GUERRA”. –
Es tan grande la desesperación que embarga a los integrantes del “Cuarto de Guerra” del precandidato de la coalición “Todos por México”, que han desarrollado por su cuenta otra campaña mediática para desprestigiar a sus dos más fuertes contendientes:
Sobre Anaya, por ejemplo, han publicado un video en el que se le ve y escucha pronunciando, hace como dos años (pero como si fuera ayer o antier), un discurso encomioso sobre las capacidades que hasta esa fecha había podido demostrar “el ciudadano Meade” en tanto que funcionario de dos gobiernos federales encabezados por los presidentes Calderón y Peña. No obstante lo cual, sacan de contexto ese discurso como para demostrar que el propio precandidato panista está de acuerdo con que México necesita que lo gobierne un ciudadano con todas “las luces” que adornan al mejor recaudador fiscal que hayan tenido esas dos administraciones federales. Sin señalar, por supuesto, las negras sombras que cubren la antigua buena fama del ex secretario de Hacienda, a quien los más malévolos cerebros de la administración peñanietista involucraron en “la estafa maestra”, obsequiándole a cambio la candidatura presidencial del partido tricolor para que, dándose la eventualidad de que pudiese ganar la contienda por la presidencia, él viera los modos de cubrirles sus raterías, o para que, perdiendo la misma, fuera él (y sólo él) el que acabara dando la cara por todos los demás rateros “a la alta escuela”, involucrados en ésa y en otras estafas supermillonarias.
Habiendo valorado ya esto último, todo parece indicar que, contra todos los priístas que insisten que deben cambiar (¡prontísimo!) al “Ciudadano Meade” por otro elemento tricolor más carismático y más competitivo, eso no ocurrirá, porque la gente de Peña lo puso de parapeto para que responda por ellos y el futuro ganador no los meta al bote.
En la contraparte, las “poderosas” mentes del cuarto de guerra que ya mencionamos, han ordenado a sus “eficientes” empleados que dirijan otra intensa campaña de desprestigio en contra de “El Viejito” que ya tiene más de medio año encabezando las encuestas electorales por la presidencia; tratando de hacer creer a la gente que AMLO es algo así como un hijo de Hugo Chávez y hermano gemelo de Nicolás Maduro, sólo porque la senadora perredista de María Dolores Padierna, en una visita que hizo años atrás a Venezuela (cuando Maduro lanzó su candidatura a la presidencia de aquel país), se puso a decir que el proyecto político de Hugo Chávez había sido “exitoso y lo queremos también para México”. Como si Padierna y el ex gobernador del Distrito Federal hablaran con la misma boca y pensaran con las mismas neuronas.
CONTIENDA CALIENTE. –
A como están las cosas en Manzanillo, la contienda por la presidencia municipal y las diputaciones que allí se habrán de definir se pondrá casi como quien dice al rojo vivo. Pero en cualquier de los casos, una vez más quedará afuera el PRI. Porque aun cuando éste vaya aliado con el Partido Verde, el candidato que llevarán brilla, por lo pronto, con “destellos esmeraldinos”.
Hasta hace poco menos de dos semanas había varios indicadores de que el próximo presidente municipal de Manzanillo volvería a ser, sin demasiados trámites, Virgilio Mendoza Amezcua, el ya dos veces ex alcalde del ámbito porteño, cobijado esta vez por la coalición que, pese a que se registró con el nombre de “Todos por Colima”, no pasa de ser de “Unos cuantos por Colima”. Pero resulta que la contadora Martha Sosa Govea, ex alcaldesa por el PAN allí mismo, ex senadora, dos veces diputada local y ex candidata a la gubernatura, se atrevió a decir que quería volver a presidir esa municipalidad y, consecuentemente, en cuanto se supo, la contienda subió a muy altos tonos. Llevando a Virgilio al entendimiento de que no sólo no le será fácil ganar, como pensaba, sino que incluso pudiera perder, porque Martha Sosa tiene muchas simpatías entre el electorado local y porque aún hay mucha gente que la recuerda como una alcaldesa sumamente entregada y chambeadora.
Aparte de lo anterior, la contadora se auto destapó llevando un as a la vista: pues convenció al joven empresario Rubén Romo (que fue un dirigente municipal del PRI al que Nacho y su gente quisieron mangonear sin lograrlo) de que se sumara a su planilla como aspirante a síndico. Siendo ésa una muy interesante propuesta que, de cuajar, le servirá a Romo para conocer los meollos y los recovecos de la administración pública, y para madurar políticamente.
Son (o serán), pues, dos ex alcaldes exitosos los que competirán para que sólo uno de los dos vuelva a serlo y el otro se quede con una regiduría. ¿Quién ganará? La lucha se mira pareja. Pero, como dije arriba, lo muy claro es que ninguno será del PRI, aunque haya uno que lo parezca.

 

Con los ojos en la cara. La misma canción

Imagen del arranque de campaña del gobernador de Colima en el puerto de Manzanillo. Fotografía: Comité Directivo Estatal del PRI Colima.

Cada tres años los mismos recorridos, las mismas sonrisas estudiadas, las mismas fotografías en las que los candidatos aparecen radiantes, lozanos pero las que más nos gustan son en las que aparecen besando niños o ancianos y es que son de una delicadeza pocas veces vista. A eso se le llama ternura. A un servidor también le gustan aquellas en las qué los candidatos portan con singular gallardía un sombrero y botas de las picudas y totalmente identificados con un amplio sector de la población. Después a la hora de lo bueno, es decir de los discursos, los mejores son aquellos en los que, se prometen guarderías para las madres trabajadoras y solteras; computadoras y tabletas para primarias, secundarias; televisores para los viejos porque es necesario que disfruten del entretenimiento, se lo han ganado a pulso; allí podrán ver a todo color las telenovelas, películas, y el fut bol. Estos, los viejos, no tienen andaderas, ni sillas de rueda, ni antídotos para la tristeza, la nostalgia, la decepción y el olvido en que viven. Los candidatos, si el voto los favorece, construirán más asilos, albergues para adictos con psicólogo y toda la cosa, es decir, como Dios manda; habrá orfanatorios, más cárceles y panteones dada la demanda por tanta muerte violenta como hay. Se construirán manicomios para los enfermos mentales emergentes que cada vez serán más gracias al indiscriminado abuso de drogas tradicionales y sintéticas. Allí podrán estar también los locos que ya no tienen cura ni esperanza, Se construirán edificios especiales, para el confinamiento de políticos depravados e incorregibles y allí habrán de pasar el resto de su vida exgobernadores, exdiputados, exsenadores y aquellos que solo tuvieron como ideología el agandalle. Seguramente habrá sobrecupo si se abre una sección para pederastas.
Cada tres años hay un regreso absurdo al absurdo, a salsipuedes, a los callejones sin salida, a la noche que no acaba, al alarido burdo, al griterío sin simulaciones, a la tristeza precoz y añeja acarreada en un camión de trasporte urbano que lo mismo transporta rojos que verdes o amarillos o morados o naranjas, azules en dos tonos, tricolores y los independientes que no dan color pero que tienen tras de sí, un dinosaurio, un sujeto que no puede vivir sin imponer sus propuestas y toda la experiencia acumulada después de tantas y tantas batallas, unas ganadas y otras perdidas pero todas cuentan y también de la derrota se aprende. Detrás de los independientes Dios no lo quiera esta o puede estar ese que sabe más por viejo que por diablo. ¿Por qué nos cuesta tanto creer en las buenas intenciones? ¿Buenas?
Cansados, fatigados, con los pies doloridos, regresan los acarreados a sus comunidades; aburridos por el largo viaje pero les queda como ganancia haber visto al candidato, “igualito que en la foto” aunque un poco más viejo que hace tres años cuando quería ser presidente o hace seis cuando perdió por un pelito la federal. Sí, es emocionante ver al candidato, erguido, ufano, humilde, saludador, frio y en ocasiones cálido. “Estoy aquí por ustedes, para ustedes, con ustedes, donde ustedes” y entonces, la gente buena y generosa; vocifera, proclama, aplaude con la esperanza de un día volver a verlo pero allá en el pueblo, en el rancho. Algún día, si Dios lo permite, irá y entonces todo será diferente pero igual.
Dentro de tres años o antes porque hay que ganarle tiempo al tiempo, es posible que nos volvamos a encontrar con los nuevos candidatos que serán los mismos pero más amables. También pueden ser los hijos de los mismos porque aquí como en las monarquías, esto es hereditario, viene en los genes y si no, se los inyectan. Vendrán casa por casa, los eternos, los sempiternos, los que nunca pueden faltar porque no sabríamos que hacer sin ellos. En sentido estricto la eternidad es aquello que no tiene ni principio ni fin y estos, la verdad, no tienen principios y sus fines son poco edificantes. Conclusión, no son eternos, son imperecederos y muy poco se erosionan o si eso llegara a suceder, se dan una manita de gato para que no se noten las arrugas ni las verrugas.
Para estas elecciones, ya andaré pisando los setenta años y ya no tendré ni ciencia ni paciencia ni conciencia. Ya casi han pasado tres años de la última elección, de tal manera que los que no ganaron, tendrán una nueva oportunidad para lavar su nombre; para agarrar nuevos bríos porque “que chingaos”, lo que pasó fue un accidente, nada que no se pueda superar. Además, tengo más experiencia y un excelente equipo de trabajo; y quiero que quede muy claro que es necesario saber estar en la banca porque allí también se aprende y hay la oportunidad der ver los toros desde la barrera y con otra óptica.
Algunos gobiernos, están ya en los estertores; las actuales administraciones van de salida y algunas de ellas, sobre todo la federal; tan incomprendida, tan vilipendiada tan despreciada por tantos mal agradecidos como hay y todo por 43 y otros pocos más que han desaparecido por obra y gracia de la magia de la represión. Ante la ausencia de los que se van, emergerán los nuevos líderes que esta patria nuestra necesita pero antes, se destrozarán unos a otros y nosotros los ciudadanos comunes, nos enteraremos de la comisión de hechos muy reprobables de los inocentes candidatos. Las calles, entonces, fíjense qué bonito, se llenarán de bandas, de música, de remolques; habrá callejoneadas y sonarán los cláxones de los vehículos y atronarán las porras, las banderas multicolores irán en lo más alto, ondeadas con orgullo porque ahora si tenemos un candidato a la altura de las circunstancias. Todo esto en un auténtico carnaval del desmadre, el despiporre, el despilfarro. Y no te acabes subsidio que la patria necesita de esto como el pan y la tortilla. Ay reata no te revientes que es el último potrión; el que persevera alcanza; con el tiempo y un ganchito hasta las verdes se alcanzan; el que porfía mata venado y si no, por lo menos lo encandila. Ya viene la caballada pero dicen que está flaca y trasijada. Es probable que hasta hambrienta porque hay caballada que no se harta Ya viene también el largo desfile de los chapulines y son muchos o más que muchos. Dispongámonos a recibirlos ya están tocando a la puerta y traen comitiva y si algo les sobra, es saliva.

* Asesor en la Escuela de Trabajo Social “Vasco de Quiroga”.

 

De la traición del SNTE a la defensa firme de la dignidad

Aspecto de la celebración del SNTE 39 en el marco de su 59 Aniversario. Fotografía tomada de la red social SNTE 39 Colima. 

La manera en que actuó en Colima el SNTE en el conflicto contra la SEP que se desarrolló a finales del año pasado, dejó de manifiesto que, a pesar de la alternancia en el marco del régimen político y de la presunción de mayor pluralidad de actores, la cultura del chantaje, manipulación y verticalismo sigue viva y coleando aún después de la supuesta muerte de la racionalidad corporativa. Esta manera de ser es producto de toda una red de maridaje, de relaciones de privilegio, entre la tecnoburocracia y líderes sindicales, aún a pesar de profesar los primeros la ideología neoliberal y ser antisindicalista por naturaleza. El embrague de complicidades tiene su origen desde tiempos posrevolucionarios y pervive a la fecha bajo la racionalidad individualista.

El régimen político en México que va de 1929 a 1994 contó con dos anclas importantes que le dieron estabilidad ante las marejadas sociales, una fue el partido-estado (PRI) y la otra el sindicato, a través de ellas se mantuvo la disciplina de la clase reinante, así se evitaron las sediciones populares y la pulverización de actores políticos que ponían en peligro la unidad de la República. A sus integrantes los encontramos en las instituciones del régimen político, como: presidentes, secretarios de Estado, autoridades parlamentarias y ministros de la corte. A la fecha, la forma de dominación no ha podido prescindir del ancla sindical, le ha otorgado un nuevo papel y lugar en el escenario político.

Desde sus inicios, el partido-Estado fue imponiendo la disciplina a la llamada familia revolucionaria, de la que formaban parte los líderes charros. Aquella desarrolló su espíritu de cuerpo, al compartir sus integrantes mismos propósitos e intereses, inscritos en el marco del Estado. Una franja de asalariados, ubicada en sectores económicos importantes, fue también disciplinada a través de los aparatos de Estado que fomentaron la conducta vertical.

Esta estructura prohijó entonces una cultura antidemocrática donde la ley era inexistente, y las instituciones estatales realizaban funciones facciosas. A los líderes “charros”, conocidos así en el medio laboral, les está permitido, política y legalmente, toda clase de suertes para el control de los trabajadores, como el manejo de plazas, el ingreso, las promociones, pasando por las expulsiones del gremio y su consecuente despido (cláusula de exclusividad), hasta llegar al asesinato artero sin consecuencia legal alguna.

La cultura inculcada con esta estructura llevó a la parálisis del trabajador y a doblegarse ante el autoritarismo; se canceló desde el inicio el espíritu democrático al impedirse la realización de asambleas donde los trabajadores, libremente, discutieran ideas, estrategias y decidieran el rumbo y fiscalizaran las cuotas sindicales; se canceló la crítica y la libre participación de los agremiados. Se volvió costumbre esperar la consigna del líder para actuar y decidir; las contrataciones, ascensos, funciones y resolución de conflictos, todo, quedó a criterio de la dirigencia, la aplicación de la norma era inexistente o era imprecisa.

Así se engendró una mafia que como tal se ha comportado hasta la fecha con el respaldo y cobijo de las misma autoridades federales y locales. En algunos sindicatos se constituyeron poderosas mafias, como en el de Educación, Petroleros y Electricistas. La extorción, la manipulación, la corrupción y hasta el asesinato ha sido su modo de operar. A pesar que la importancia en el régimen político del charrísimo sindical ha disminuido, no obstante, su manera de actuar se ha mantenido. En Colima, para ejemplificar, está el caso del conflicto entre la Secretaría de Educación de la entidad y las secciones 6 y 39 del SNTE. Veamos.

La Ley de Servicio Profesional docente que contó con el apoyo de la dirigencia que encabeza Juan Díaz de la Torre no tiene como propósito establecer procedimientos objetivos y racionales en el marco del derecho laboral para el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia del magisterio, sino expropiar la capacidad de decisión del magisterio, suprimiéndolo como sujeto con derechos humanos laborales y convertirlo en “sujeto administrativo”. Anula cualquier tipo de sindicato o coalición magisterial para representar a los docentes, y queda la SEP como única entidad para interpretar, juzgar y aplicar la norma.

El SNTE, en el sector docente, pierde control cuando la Ley establece procedimientos administrativos unilaterales favorables a la autoridad educativa. Es expulsado el sindicato de los centros de decisión donde ejercía desde tiempo atrás su control sobre el magisterio, como son los cargos de supervisores de zona y directores de escuela. En el evento “Liderazgo que transforma: conclusiones del ciclo escolar 2016-2017” quedó de manifiesto. Díaz de la Torre preguntó, preocupado, a los asistentes: “¿cómo haremos para que nuestros compañeros supervisores y directivos permanezcan acá?.“Y siguió diciendo, “acercándonos a ellos, respetándolos, “luchando por su causa”, mantenerlos. Si no lo hacen nos vamos a quedar solos” (Subrayado mío). A confesión de parte relevo de prueba. La preocupación está centrada no en la defensa de los derechos del magisterio sino en quienes colaboran con el sindicato en el control de aquel.

Esta es la verdadera preocupación de la dirigencia del SNTE. Llama la atención que las acciones que en Colima emprendió desde el 12 de septiembre hasta el 11 de octubre del año pasado bajo el nombre de: “La dignidad del magisterio cuenta”, nunca fueron aprobadas por asamblea alguna. El levantamiento del plantón frente al edificio de la SE y la instalación de unas mesas fantasmas tampoco fue decisión de asamblea alguna. Increíble, ¿verdad? En todo momento hablaban de falta de trato humano y de sensibilidad de las autoridades educativas, sin embargo, la dirigencia sindical no tuvo respeto a la dignidad de sus agremiados, ella hacía y deshacía. Expresión clara de su cultura autoritaria y su subordinación al Estado.

El malestar de la dirigencia es producto de la pérdida de control sindical sobre clivajes que antaño la empoderó. Hoy tiene miedo de verse desprendida de los pequeños cotos de poder que todavía tiene, principalmente entre los trabajadores administrativos. Es de suponer que la administración de Oscar Hernández Rosas dejó fuera de consultas extra institucionales a la dirigencia sindical en la definición de los altos cargos directivos y del manejo de plazas administrativas, debido a ello, la dirigencia sindical se vio en la situación de montar un movimiento de protesta exigiendo la salida de Hernández Rosas..

No era un movimiento contra la reforma educativa, por el contrario, en las declaraciones exigían su aplicación inmediata y llegaban a acusar de su falta de diligencia al secretario de Educación. La defensa de los derechos del magisterio violados por la Ley de Servicio Profesional no estuvo ni está a discusión en el seno de la dirigencia. Los trabajadores de la educación que así lo creen están en un craso error. En ningún momento discutieron las implicaciones laborales de la reforma educativa, causa del verdadero malestar de los profesores. El cierre de escuelas, cancelación de turnos, reubicación de profesores, la contratación temporal de profesores de inglés, de actividades artísticas y deportivas y la compactación de grupos son un producto de la reforma educativa.

En su momento, el subsecretario de Educación del gobierno federal, Javier Treviño Cantú, en relación con la no recontratación de personal académico, señaló que: “le extrañaba que hubiera esta inconformidad en Colima, pues esta situación (de no recontratar) es uniforme a nivel nacional” Y siguió abundando: “esta situación tiene que ver con la implementación de la reforma educativa, con la necesidad de compactar grupos (Comentario, 16 agosto, 2017).” Ante esas declaraciones enmudeció la dirigencia charra del SNTE. Su único objetivo era la salida de Oscar Hernández como secretario de Educación, pues según ella así se arreglaría todo, para que en su lugar quedara alguien afín a sus intereses corporativos.

Por eso, el conflicto SEP-SNTE fue cubierto con humo y un control total del movimiento de protesta, pues los problemas que pudieron salir a luz, era evidente, son producto de la reforma educativa que en todo momento la organización sindical ha apoyado y promocionado en cada espacio con un gasto multimillonario. Con uso de la manipulación de la opinión pública, del chantaje y la extorsión fue encubierto el verdadero interés del charrismo del SNTE. Montó todo un espectáculo mediático: marchas, tomas de oficina, notas periodísticas, desplegados, entrevistas, distribuyendo volantes y calcas, organización de mesas fantasmas de negociación y la formación de un membrete -sin bases y demandas- en apoyo de la ciudadanía al magisterio.

En este montaje olvidó la dirigencia que todo movimiento de protestas antes de constituirse y hacer pública su existencia tiene que tener un plan de demandas claras y específicas, asamblea constituyente y discutir la estrategia de lucha. Nada de eso sucedió. Era una decisión que se imponía a las bases. Al darse cuenta que estaban descobijados, Prisciliano González Aguilar, Heriberto Valladares Ochoa, dirigentes de la sección 6 y 39 respectivamente y Fabián Díaz Martínez representante del CEN del SNTE, movilizan a sus huestes a llevar todo tipo de demandas al lugar del plantón, y, según declaración oficial, llegan 1,300 problemas de diversa índole. Sin discusión y aprobación en asamblea se convirtieron en el plan de lucha del movimiento. Sin nombrarse una comisión que jerarquizara las mismas, un gris diputado federal, Francisco Javier Pinto Torres, se autodesigna la tarea.

En fin, una mentira tras otra. Un chantaje tras otro. Una manipulación tras otra. Una conducta que tiene la marca típica de una mafia que como tal olvida lo básico: la democracia, la libre discusión. Un verdadero fraude como movimiento. Un gobernador que participa en el montaje. Las conclusiones de las famosas mesas fantasmas nunca fueron dadas a conocer. Según el SNTE lo haría el mismísimo gobernador. Nunca dijo nada, tampoco los dirigentes del SNTE. Qué resolvieron esas mesas fantasmas que nadie supo donde sesionaron ni quienes participaron en ellas. Nadie sabe nada. Supuestamente, una mesa versó sobre el servicio profesional docente; otra, acerca de la cuestión financiera, y la última trató de asuntos generales. Nunca, hasta la fecha, se ha dado a conocer a la opinión pública sus resultados. Es una falta de respeto tanto del SNTE, supuesto defensor de la dignidad, como del mismo Gobernador, José Ignacio Peralta Sánchez. Ambos han engañado al ciudadano y, en particular, al maestro.

Con la designación como secretario de Educación de Jaime Flores Merlo, todos los problemas desaparecieron, como sucede en las películas de magia. Todo se resolvió en el momento de su designación. Los problemas se disiparon. Como no, es un hombre de la mafia del SNTE y con él quedan protegidos sus cotos de poder. Está pendiente la resolución a los profesores de inglés quienes les alargaron su contrato hasta el mes de enero. Al respecto, ¿Cuál es la posición que tomará la dirigencia del SNTE? ¿Enarbolará las demandas de los maestros y las defenderá hasta las últimas consecuencias? Esta es una incógnita que en breve se disipara.

El magisterio debe tener en claro, las pruebas son inobjetables, que la defensa de sus derechos será construyendo democráticamente su propia dirección. En cada escuela, en cada zona escolar, en cada sección sindical debe construirse una estructura de poder para movilizarse en la calle, en el sindicato, en el barrio, en cada espacio público, bajo un programa con objetivos claros en defensa de los derechos laborales y por una educación que fomente el pensamiento crítico y la creatividad de las personas. La dignidad del magisterio ha sido de nueva cuenta pisoteada por quien dice defenderla: los charros del SNTE. La defensa de la dignidad es una tarea de los trabajadores que habrán de defender con sus armas: la inteligencia, la firmeza en los principios y la libre discusión.

 

Vislumbres. El PANAL quiere su propia miel

En el breve lapso que va de 2018, hemos visto tantos movimientos (y rarezas) en materia política como no los habíamos visto nunca, y eso se debe no sólo a que ya se masificaron el Facebook, el WhatsApp y otras herramientas de la Internet, sino a que el sistema de partidos está caducando tan rápidamente, que los partidos que aún conservan sus registros se vieron más que urgidos a formar alianzas. Tanto que de los nueve partidos que hay surgieron tres coaliciones. Aunque no todas han cuajado (ni cuajarán) en las entidades donde también habrá comicios estatales y/o municipales. Como ya le pasó en Colima a la coalición “Todos por México”, donde sus propiciadores no lograron conseguir suficiente pegamento para unir las partes.
Para nadie es un secreto aquí, que los miembros fundadores del Panal (profesores en su mayoría), eran miembros del partido tricolor, pero que, obligados por doña Elba Esther Gordillo, y obedientes como son (o eran) a tan maquiavélica lideresa, no pudieron menos que apechugar la orden de meterse a la organización del Panal, aunque sus atribulados corazones estaban, como ya dije, encariñados con el antiguo partido oficial, que tantísimos beneficios les brindó cuando el SNTE todavía era “un pilar del sistema”.
En ese sentido Chuy Villanueva, Alfredo Hernández, Memo Rangel Lozano y todos los demás miembros de las dirigencias de las Secciones VI y XXXIX que operaban en aquel momento crucial, acataron las órdenes de “La Maestra”, pero tuvieron el tino de decirle a sus antiguos correligionarios que eran “un partido hermano”, y que con esa inquebrantable hermandad por delante, nunca los iban a abandonar del todo y lucharían de por vida hombro con hombro, muy agarraditos de la mano. Y los del PRI, muy realistas, así lo entendieron y les respondieron: “No se preocupen, hermanos, sabemos que su patrona los obligó a fundar su propio partido pero en nuestro corazón sabemos que nunca se han ido del nuestro”.
Y la mejor prueba de lo que les comento se manifestó en el hecho de que en todas las elecciones posteriores a la fundación del Panal, al menos en Colima, éste y el PRI se presentaron juntos a las contiendas.
El problema, sin embargo, es que hace tres años los líderes del Panal fueron requeridos en nuestro estado por el PRI de Nacho Peralta, para sumarse a su campaña por la gubernatura, y que, a la hora de la hora, lo único que les tocó a los panalistas en Colima fueron un par de posiciones más o menos relevantes en su coalición con el PRI, donde los del PVM empezaban a ganarles puntos y… Como consecuencia de lo anterior, de que Memo Rangel perdió por paliza contra Nico Contreras, y de que no hubo después ninguna muestra de agradecimiento, por parte de Nacho, al trabajo que realizaron las brigadas de los profes panalistas, para llevarlo al poder, las relaciones se comenzaron a enfriar, llegando al final de 2017 con una temperatura cercana a los cero grados. Misma que alcanzó, en enero, el grado de congelación porque cuando los líderes panalistas comenzaron a participar en las pláticas para integrar en Colima la filial local de la coalición “Meade Ciudadano Por México”, Javier Pinto y sus demás colegas notaron que todas las preferencias de Nacho y compañía, eran ahora para los miembros del Partido Verde, y que lo que les pretendían ofrecer entre el PRI y el PVM (que también puede leerse Partido Virgilista Manzanillense) eran puras candidaturas a regidores. Por lo que, ambicionando también seguir figurando en la política de altas esferas, tuvieron algo así como un rasgo de dignidad, y dijeron: “¡Ni madres! ¡Patria o muerte! ¡Preferimos mejor irnos por nuestra cuenta que con esa bola de… desagradecidos, cabr…!”
“UNOS CUANTOS POR COLIMA”
El problema con el Panal colimote es, sin embargo, que al irse solo a la contienda, y al no tener demasiada clientela electoral, está corriendo el riesgo de perder su registro en nuestra entidad. Pero como consecuencia de su negativa para participar en la coalición “Todos por México” (que hasta hace pocos días tuvo el feo nombre de “Meade Ciudadano por México”), ésta terminó por registrarse (“¡en alianza total PRI-PVM!”), con el nombre “Todos por Colima”. Otro nombre completamente mentiroso, no sólo porque ya no están en la coalición todos los que se suponía que habrían de estar, sino porque si sumamos los votos que obtuvieron todos ellos, en las elecciones de 2015, resulta que fueron clara minoría electoral y, por tanto, como lo expresé en mi colaboración anterior, el nombre más preciso y verdadero que podría llevar dicha coalición sería: “Unos cuantos (y no todos) por Colima”.
Y no porque los demás electores estemos en desacuerdo con que le vaya bien a Colima, sino porque estamos muy convencidos de que con ellos en el gobierno le está yendo muy mal a nuestra entidad. Sabiendo que no es por menos por lo que en diversos carteles que circulan en las redes, no pocos paisanos le dicen al actual gobernador: “¡Nacho ya vete!” ¿O no?
Los números de las diferentes encuestas que se han levantado desde noviembre del año pasado hasta hoy, les confirman a ellos, por otra parte, que su partido como tal tiene el menor índice de “intención de voto” que haya tenido a lo largo de su propia historia; que el índice de aprobación del actual presidente de la república es el menor también, de cuantos han registrado desde Plutarco Elías Calles hasta la fecha, y que, a nivel local, el gobernador Peralta anda casi en las mismas. Por lo que saben que, con todo y las broncas de los demás partidos, ¡van a volver a perder la mayor parte de los cargos en disputa! Y, en consecuencia con ello, tan desesperados andan que fueron a sacar del resumidero político a FMP, “gran cuadro del PRI”, para que como El Chapulín Colorado, salga en defensa de lo poco que resta del partido que alguna vez fue “el partido de la aplanadora”.
FMP tiene ya, en estos momentos, alrededor de 50 años de haberse metido a la política, desde que decidió ser miembro de la FEC, y es claro que habiendo estado muy metido en esos lodazales a lo largo de medio siglo, ha acumulado la suficiente experiencia político-electoral como para que cualquier contrincante que le pongan enfrente padezca un temblor en las corvas. Pero también es cierto que éstos ya son “otros tiempos”, y de que “no es lo mismo Los Tres Mosqueteros que Veinte Años Después”. Todo ello sin considerar aún que él tiene un poderoso enemigo que lo confronta constantemente: la imagen que se refleja en el espejo donde se mira.
En otro rumbo de ideas vale la pena recordar que El Nene (como le decían a FMP sus amigos mayores del desaparecido Grupo Universidad) ha sido siempre un peleador callejero que gusta de subir al ring con quien le pongan enfrente. Pero creo nunca ha tenido que pelearse en esas lides con ninguna mujer. Así que tampoco puedo saber si tendrá los arrestos para confrontar directamente a una, sobre todo si es preparada e inteligente. Y ésta es una duda que deberán tratar de dilucidar las otras dos coaliciones, que parece pondrán mujeres como contrincantes de Fer. Aunque, por otra parte, tan tenebroso como es, puede que ni siquiera la(s) confronte de manera directa, sino por otras vías y mediante otras estrategias que también suele usar.
AÑO DE HIDALGO. –
Hace no demasiado tiempo, cuando el PRI no tenía contrincantes de peso y era un partido totalitario, la lucha por el poder se resolvía en interior de ese mismo partido, donde por lo regular había grupos contrapuestos que, al ser vencidos trianual o sexenalmente por sus opositores, se quedaban sin chamba por tres o por seis años, respectivamente. Tiempos de “vacas flacas” que era necesario tomar muy en cuenta para buscar el modo de sobrevivirlos sin tantas estrecheces. Por lo que se hizo costumbre que al último año del trienio (o del sexenio) que estuviera en curso, se le denominara “El Año de Hidalgo”, por aquello que, haciendo rima, la gente le acomodó la siguiente explicación: “Le dicen Año de Hidalgo porque/ ¡chingue su madre el que deje algo!”. Y algunos alcaldes se llevaban hasta la mesa donde hacían las juntas del Ayuntamiento al comedor de su casa.
De conformidad con lo anterior, y ante la posibilidad de que en el 2018 perdieran la presidencia de la república, hay ya muchos indicios de que algunos de los miembros más connotados del gabinete de EPN, junto con algunos de los líderes de su partido, adelantaron sus previsiones para tener con qué irla pasando en los años de vacas flacas que ya ven llegar, y cometieron algunos latrocinios verdaderamente espectaculares, en los que embarraron precisamente a su secretario de Hacienda, a quien después harían candidato para que diera la cara por ellos y, que, en el remoto caso de ganar la elección, les cubriría las espaldas. Latrocinios que Javier Corral, el gobernador panista de Chihuahua ha comenzado a exhibir y menciona como “La Estafa Maestra”. Una estafa que, de comprobarse, dejará encuerado al ciudadano Meade. Pues él era dicho secretario.

Con los ojos en la cara. De cien, cien.

Cuando jugábamos canicas, a las que también llamábamos “caicos” o mosaicos, en las calles arenosas de un barrio de Tecomán hace cerca de sesenta años, antes de iniciar cualquier juego los contrincantes decíamos “todo valido y todo perdido”, regla ésta que nos permitía llevar el asunto en paz y de común acuerdo. Por lo tanto, había que respetar escrupulosamente la norma que nos regía. Se podía, por ejemplo, ponerle morro a la canica del oponente para que el tiro pudiera ser más certero; había quienes tenían buen tino y las técnicas para lanzar el mosaico eran variadas. Se podía también emparejar un poco el piso que regularmente era de tierra y había quienes impulsaban el caico a ras de suelo y casi le hacían un camino a la canica; sin embargo, había algo que no era permitido de ninguna manera y esto era, “hacer puya”; era además de mal gusto, vergonzoso. Simplemente no se toleraba. Cuando llegaba el puyero al lugar de la jugada, como era considerado incorregible, se le hacía el feo y no se le permitía jugar. Era, literalmente rechazado, porque su defecto se había convertido en una “maña”. Una manía inaceptable y despreciable.

Disculpen el exabrupto, pero con mucha frecuencia acompañaba a mi padre, quien era gallero profesional, por cierto, muy derecho y afecto a las jugadas formales que había en los palenques, aunque también íbamos a las peleas “corraleras” celebradas en el patio de algunas casas. A todas esas jugadas iban algunos aficionados a todo tipo de juegos de azar que tenían la mala fama de no ser derechos: marcaban las cartas de las más originales maneras y sabían acomodarlas para aprovecharse de los incautos que tampoco faltan en las jugadas y que abundamos en todas partes sin importar la preparación académica. Ya más específicamente en los enfrentamientos a muerte de los gallos había quienes sabían “preparar la pelea” y mandaban los gallos a “rodar” (a perder y a morir). Por todo eso, era riesgoso jugar con y contra ellos porque no se sabía dónde iba a saltar la liebre; eran impredecibles y les llamaban “tapachueleros” y, eran también, ya se entiende, temidos y se les veía con total desconfianza. Hay una palabra que los describe: chapuceros. Ellos hacían su lucha y derrochaban imaginación para lograr sus maquinaciones. Requerían de cómplices o acoples para “trabajar”. Se valía, además, ya todos estaban avisados y conocían de sobra que eran chuecos. Claro que su manera de actuar, no era tan burda como las peleas de box arregladas y que son verdaderos “tongos” para que a la brevedad posible haya una revancha y de nuevo apuestas, bolsas y ganancias millonarias con la bendición de personajes de la farándula, la política y el deporte. El ring, se convierte en escaparate y pasarela.

Platicaba en una ocasión con Pedro“N”, fraudeador contumaz por convicción y quizá por abolengo. Tenía una amplia carrera delictiva y durante la conversación, ya entrados en confianza, le pregunté, ¿qué porcentaje de personas logras engañar y timar? Me contestó seguro, con respeto y hasta deferencia hacía mí: “de cien, noventa y nueve en atención a usted”. Hábil, adulador y manipulador me lanzó el dardo del halago, pero seguramente pensó, de cien, cien, incluyéndolo a usted. Había en Pedro cuando trabajaba, una excelente preparación mental, un total relajamiento sin perder la concentración, pero sobre todo, un profundo conocimiento de la condición humana en general y, por supuesto de las víctimas. De cada una en particular. Una mirada, y ya tenía un diagnóstico certero casi a primera vista y luego, el golpe preciso, exacto, contundente y sin vacilación. Conocía Pedro a profundidad, la debilidad del elegido, conocía todos los puntos vulnerables y sabía despertar en el o ellos la ambición y nuestra irredenta proclividad al dinero fácil, le preparaba el camino al éxito. Por eso nadie se le iba ileso. Conocedor de varias cárceles, dijo: “he estado en cárceles que sí son cárceles”. Ésta es cualquier cosa, menos cárcel. Tenía una gran habilidad para sobrevivir en prisión y en las calles de la hoy Ciudad de México, antes Distrito Federal. Ya sabrán. La provincia era para él un juguete, aunque a veces toca la de perder en este juego que a veces es la vida.

De tramposos, fraudeadores, de los que juegan chueco hay miles y miles de historias. Hay quienes proclaman y enarbolan como su lema, la frase: “el que no transa, no avanza”. Es su credo. El que hacía puya al lanzar la canica; el que maneja una o diez malas artes para sacar ventaja en los juegos de azar que no son asunto de la suerte; los que cometen fraude tras fraude son poca cosa y de dar risa, comparados con los que cometen fraudes de lesa humanidad con una sangre fría, una desfachatez y un sarcasmo brutales. Esos que no dan paso sin guarache, de manera especial en las elecciones y aunque digan que no se vale, se vale y les vale. Además, que les preocupa si les descubren su torcida manera de hacer las cosas; todo está de su lado y a su favor y en caso de que les moleste alguna piedra en el zapato tienen fuertes argumentos para intimidar. Se llaman pistolas o armas de alto poder y disparan balas mortales. Además, tienen la ley de su parte y como aquella película de 007, “con licencia para matar”.

* Asesor de la Escuela de Trabajo Social “Vasco de Quiroga”