El Salvaje

CIMACFoto:César Martínez López

 

Plan b* 

Cimacnoticias | Ciudad de México (23/01/2017).- Guillermo Arriaga es definitivamente un tipo raro. Va por la vida como un hombre sencillo y normal; casi siempre de la mano de su encantadora esposa Maru. Habla como un tipo dulce, sonríe con la mirada, se pone nervioso en sus presentaciones. Siempre he pensado que hay un niño dulce que convive con un lobo feroz dentro de este cineasta, escritor y guionista. Quien haya visto su brillante obra cinematográfica como Amores perros, 21 gramos, Babel y Fuego, sabe que hablo de un hombre que ha puesto la genialidad al servicio de sus lectores, de su público, y no de un ego malformado por la fama literaria que tanto daño le ha hecho al mundo editorial.

Preciso hablar del hombre para llegar con ustedes a su más reciente libro cuyo título es El Salvaje (Alfaguara 2017). Mientras pagaba en la librería miré absorta la portada de fondo rojo sangre, el lobo que camina hacia la sombra de un hombre joven. Imposible no recordar la frase en latín que aprendimos en la secundaria: “Homo homini lupus” o el hombre es un lobo para el hombre.

Confieso que tuve miedo de llevar el libro en mis manos, subí al auto y conduje con él en el asiento del copiloto. Hace tiempo que una novela no me inquietaba antes de ojearla siquiera. Comencé a leerla y no pude detenerme, durante tres días y casi una noche entera Arriaga me llevó de la mano por una búsqueda incesante entre el dolor y el amor, entre ese odio recalcitrante que se afirma a la tierra como semilla fértil cuando la venganza parece la única salida frente al sufrimiento humano que desgarra lo más sólido del ser, frente a la pérdida de los amados.

Juan Guillermo, el joven personaje quedó huérfano, su soledad y miedo son la soledad y la turbación de un país entero que se siente despojado rodeado de injusticia y abandono. Es un chico sin padres que busca en el lado más oscuro de su ego las respuestas a todas sus preguntas. Cada vez que nos lleva al borde del precipicio emocional le atraviesa un frágil y siempre impredecible rayo de luz que es el pasado con nombre de futuro, enrollado en una trama de persecución mafiosa. Mientras tanto, se repiten los logros que han consagrado a Guillermo Arriaga como un autor que desgrana la vida a pedazos para darle sentido a la paradoja con la historia paralela de Amaruq, un hombre también huraño que busca a un lobo entre las nieves del Yukón. Su pesquisa rabiosa y terca está bañada de una melancolía a ratos insufrible. Son dos hombres necios, coléricos, heridos, cada uno buscando el camino hacia una inasible verdad; cualquiera que esta sea. Se encuentran en el vacío, frente a sus taras emocionales, frente a un mundo que no entiende que no comprendemos lo que ser hombre significa y que ellos, en su búsqueda pueden ir de cacería, pero siempre, aunque lleven consigo a un animal o a un hombre muerto, descubrirán que mueren cada vez que odian, que resucitan cada vez que añoran el amor, el deseo arrebatado o dulce. Son simplemente humanos dolidos, llenos de una fuerza que no es necesariamente propia; una fuerza que esta lectora no puede dejar de buscar en la historia.

Arriaga, el escritor, es un salvaje, un dulce salvaje que ha sabido verter en sus libros lo que jamás ha dicho en una cena entre amigos. Como sucede con los grandes escritores (y aquí recuerdo a otro mexicano llamado Emiliano Monge), se arrojan al vacío sin premeditación; sus personajes seguramente les habitan sólo en el silencio neurótico de su estudio, frente a la fruición enloquecedora de un contador de historias que no puede dejar de excavar en esa fosa que le habita la mente, esa mente que en realidad está en el corazón y fluye latiendo por todo el cuerpo sin cesar. El Salvaje es una obra que se despliega entre las manos y camina sobre mi piel sin darme cuenta siquiera de que lloro sin dejar de leer, de que he reído conmovida por la ingenuidad de lo amoroso masculino que se busca en medio de la noche. Este libro me arrebató el aliento sólo para descubrir que es, además de una obra literaria inolvidable, un espejo del nosotros que habita en cada esquina del mundo.

* Plan b es una columna cuyo nombre se inspira en la creencia de que siempre hay otra manera de ver las cosas y otros temas que muy probablemente el discurso tradicional, o el Plan A, no cubrirá.

VISLUMBRES. Fechas a considerar.



COLIMA 490 ANIVERSARIO

El próximo viernes 20 de enero, la ciudad de Colima estará cumpliendo 490 años de haber sido fundada “con criterios españoles” y, aun cuando ya se han repetido mucho algunos datos relativos al evento, hay otros, sin embargo, de los que nada o muy poco era lo que se sabía, pero que afortunadamente han venido saliendo a la luz en los últimos 20 años, gracias al tesón (y a veces la buena suerte) de algunos investigadores como Juan Carlos Reyes Garza, recientemente fallecido; Margarita Nettel Ross, jubilada ya, y José Miguel Romero de Solís, quien aun cuando ya se jubiló también, sigue activo.

Todos ellos, pues, han podido en estas dos décadas que decía, localizar primero, y publicar después, algunos documentos añejísimos que nos posibilitan asegurar que los primeros colonos españoles que se quedaron a radicar en la entonces recién fundada Villa de Colima “no la tuvieron fácil”. Pero que les fue peor, ¡muchísimo peor!, a los nativos colimecas, cuya tranquilidad, modos de ser, de actuar y de pensar se trastocaron cabalmente, entrando, la mayoría de ellos en una espiral de explotación, esclavitud y muerte que casi acabó con su raza en esta porción de lo que hoy es México. Todo eso porque como es perfectamente sabido, los conquistadores españoles fundaron sus villas sobre las ruinas de los pueblos autóctonos, y aquí no fue la excepción.

Un poco para que los lectores se den una idea aproximada de lo que sucedió en aquellos días, mencionaré unos cuantos datos entresacados de esas nuevas investigaciones, comenzando por un documento que dice que el 4 de marzo de 1527, a menos de dos meses de haber sido fundada la Villa de San Sebastián de Colima, el conquistador Francisco de Figueroa se puso a las órdenes de algunos empresarios aventureros de aquellos tiempos, para ir a buscar “oro en las minas de Zacatula”, llevando por su parte “una cuadrilla de esclavos” integrada por “hasta ciento ochenta personas”, entre las que muy probablemente habría varios colimecas. Sabemos también, que el 3 de agosto inmediato, un colono que se llamaba Peralmíndez Chirinos vendió algunos de sus esclavos mineros, con sus ‘enseres de trabajo, a Gonzalo López por 500 pesos”. Y que sólo cinco días después, el 8 de agosto, Jácome Ginovés “se concertó con Andrés Alonso, vecino de Zacatula, para explotar minas” de la antigua costa colimeca, poniendo cada uno 30 esclavos, herramientas y bateas”. Nombrando como su apoderado en este negocio a “Juan Bautista, vecino de Colima”. Y que el 7 de septiembre siguiente, Diego Juárez vendió a Francisco de Orduña y Juan de la Plaza 36 esclavos suyos, ‘machos y hembras diestros en las minas, con diez barretas, veinte almocafres y nueve azadones’ por la suma de 216 pesos de oro”.

Las referencias que seguimos teniendo en este mismo sentido son, quizá, poco numerosas pero muy abrumadoras, porque nos hablan del gran sufrimiento que padecieron los indígenas de todo el occidente de nuestro actual país, propiciando la rebelión de algunos cuantos pueblos precisamente a partir de 1527, en Motin, Ostula, Pómaro y otros pueblos que actualmente pertenecen a la costa michoacana, pero que en aquel entonces estaban bajo la jurisdicción de las autoridades de la Villa de Colima, y pertenecían a varios encomenderos españoles radicados en ella.

Por ese motivo, Alonso de Arévalo, alcalde ordinario de la Villa de Colima, en unión de varios otros colonos armados de a caballo y de a pie, participaron en el apaciguamiento de esta rebelión, militando bajo las órdenes de “Pedro Sánchez Farfán y Antón Caicedo, capitanes nombrados por el Gobierno” de la Nueva España “para tal objeto”.

En este movimiento se impuso nuevamente la tecnología guerrera de los europeos y la fortaleza de sus caballos, provocando la muerte de numerosos rebeldes y la esclavitud de los vencidos, a quienes herraban de la manera más ingrata en las mejillas o en los hombros.

Muchas noticias continúan apareciendo en este mismo orden de ideas: a fines de marzo de 1528, Pedro de Bazán, vecino entonces de Colima, compró una partida de 150 esclavos, a 3 pesos por cabeza, y diez días después otra de 65, también a tres pesos cada uno. Todo esto en un momento en que un caballo, por contraste, costaba alrededor de 200 pesos.

Finalizaré estos ejemplos mencionando el hecho ignominioso de que tan sólo a mediados de 1529, 665 naturales fueron capturados en los pueblos de Amula y Tuxpan, Tamazula y Zapotlan, y conducidos ‘herrar a la Villa de Colima”, para posteriormente ser enviados a las minas de la costa.

Y era tanta la tristeza que padecían por su parte las mujeres de la región, que según el testimonio del licenciado Lorenzo Lebrón de Quiñones, emitido por escrito a principios de 1554, muchas de ellas preferían abortar, o matar inclusive a sus hijos recién nacidos para impedir que vivieran en una esclavitud semejante a la que ellas y sus hombres estaban padeciendo. Llegándose muy pronto al extremo de que, como lo mencioné arriba, la población indígena de Colima estuvo a punto de desaparecer por completo. Siendo ésa la causa de que, a diferencia de otros estados, como Michoacán, Oaxaca, Guerrero y Chiapas, en nuestra entidad casi no existan indígenas, exceptuando a los cortadores de caña y a los vendedores de baratijas de las playas, que proceden de esos otros estados.

“A MEDIA ASTA”

Aprovechando que estamos mencionando una interesante efeméride local, quisiera detenerme un poco para comentar también algo que tiene (o tendría) que ver con nuestra supuesta “mexicanidad”: Me refiero a las fechas marcadas en el calendario cívico, y que según las autoridades que originalmente las establecieron, podrían ayudar a forjar un sentimiento nacional de orgullo y patriotismo. Fechas de las que, abrumados tal vez por las novedades que nos brindan los e-mails, el WhatsApp y el Facebook, ya casi nos hemos olvidado totalmente.

Pero no crea usted, lector, que le voy a recordar todo el calendario cívico que, bien o mal, aprendimos desde que estábamos en la primaria. No. Sólo me quiero referir a que hay en aquél fechas a conmemorar y fechas a celebrar. Y que para distinguir unas de otras, se iza la bandera a toda asta, o a media asta. Siendo las primeras gozosas, dignas de júbilo, y siendo las segundas, motivo de duelo, dolor, sufrimiento o luto.

Con base en lo anterior, todas las escuelas, todas las alcaldías, todos los palacios de gobierno de todo el país y todas las bases militares o marítimas de todo el país estaban dotadas con astabanderas en sus porciones más visibles. Pero como cualquier observador se habrá podido dar cuenta, dichas astas, o ya no existen o han entrado en franco desuso, y sólo se conservan las de los campos militares y las zonas navales, o las de algunas plazas y edificios y públicos de lo que de plano ha sido imposible quitarlas.

La atención, sin embargo, referida a las fechas que en lo general mencioné, tampoco es muy notable que digamos, y sólo resaltan cuando ocurre una irregularidad, como cuando, por ejemplo, el 1° de septiembre pasado, en algunas plazas (término militar) entre las que (¿coincidentemente?) se halló la de Colima, se izó la bandera al revés, generando un revuelo de carácter incluso internacional porque aun cuando “en la Ley del Escudo, la Bandera e Himno nacional no se establece ningún significado oficial para este acto, en otras ocasiones se ha considerado como un acto de protesta”. Pero ¿protesta en contra de quién?

Si recordamos el dato, la víspera (31 de agosto), fue cuando vino a México, y concretamente a Los Pinos, el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. De ahí que si consideramos el hecho de que en Aguascalientes, Tijuana y Colima al menos, las banderas se izaron al revés, y ondearon así hasta por una hora, ello pudo significar – según lo señalaron no pocos observadores- que algunos generales estaban protestando en contra del gobierno federal, que precisamente encabeza el presidente de la república, constitucionalmente considerado como el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. Interpretación que ninguna fuente oficial desmintió, acusando en cambio a los cadetes o a los soldados rasos que participaron en ello, de novatez, o de no haberse fijado bien, “porque como la ceremonia de izamiento es a la seis de la mañana todavía estaba a oscuras”. Como si dicha oscuridad no se presentara todos los días.

Otro dato interesante, aunque tal vez más curioso que significativo, fue que las tres banderas puestas al revés ondearon en tres entidades que, puestas en orden alfabético, representan las primeras tres letras del abecedario: Aguascalientes, Baja California y Colima. ¿Dato curioso o clave de algo?

Más allá, sin embargo, de que sólo hayan sido tres (o cinco, o siete) banderas las que ese memorable día ondearon un rato al revés, aquello se vio como un signo de inconformidad que “los altos mandos” militares quisieron mostrar, para que el ciudadano presidente tomara nota y sopesara muy bien lo que estaba haciendo, y lo que en esa misma línea de cosas, estaría por hacer.

De haber sido cierto eso, EPN parece que ni siquiera se dio por enterado, y justo cuatro meses después “revivió a un muerto que falleció esos días” (Videgaray) para ponerle en charola dorada la cancillería mexicana. Que por lo visto estará al servicio de Trump. ¿O no?

 

"Vivirás feliz y seguro", las dos mentiras de Sánchez


Vivirás feliz y seguro, decía su slogan de campaña cuando aspiraba a gobernar Colima. En el rubro de seguridad Sánchez fracasó. Es penoso reconocer que estábamos mejor con Mario Anguiano Moreno, el peor gobernador hasta entonces en la historia de Colima. Nacho nos llevó a un escenario por demás indeseable en esta materia: nombró a un procurador que jamás sirvió y después a dos "encargados de despacho" que probado está, no dan resultados.

Colima, primer lugar nacional en homicidios con el tufo a narco, compite no con el segundo lugar que es Guerrero, penosamente compite contra sí mismo porque la diferencia entre el primero y el segundo es de casi cincuenta por ciento. Guerrero tiene 40 homicidios por cada 100 mil habitantes y Colima 60, de tal forma que aún cuando la cifra disminuyera la brecha entre ambos es tanta que permaneceríamos en el terrible primer lugar.

Sánchez, mediante su secretario de gobierno, Arnoldo Ochoa, trató de responsabilizar al ciudadano de la seguridad, trasladando la responsabilidad a "todos", cuando es facultad única del gobierno, por lo menos así lo prevé la Constitución Política de nuestro país.

Sánchez falla nuevamente cuando cada mes Arnoldo declara que la violencia disminuye, pareciera que los cárteles de las drogas entienden esa declaración como una incitación a la violencia, pues se aseguran de recrudecer las formas. Lo peor es que si en el discurso mienten, en las estrategias de prevención del delito y contención del problema no actúan. Colima cada día está peor.

La infelicidad de los colimenses gracias a Sánchez se acrecentó de un año a la fecha. En materia económica Colima según cifras oficiales cuenta con 60 mil personas que viven en extrema pobreza. Después el aval de Sánchez a las políticas económicas federales, lo que hizo fue acrecentar las carencias de los ciudadanos. Al avalar las reformas del gobierno federal, Sánchez contribuyó al empobrecimiento, más, de los que no tenían ni siquiera suficiencia alimentaria, del desarrollo patrimonial, no hablemos, es impensable para los que no cuentan con recursos para comer hoy.

Sánchez incumple a los colimenses con sus paliativos, las miserias que pregonó para contener la debacle económica de miles de colimenses son bagatelas, habla de su insensibilidad, de su desprecio por los colimenses y de su absoluto servilismo a un partido político que en próximas elecciones perderá la presidencia de la república, pero también nos dice que continuará con sus viejas prácticas partidistas de protección a sus correligionarios, prueba de ello Mario Anguiano Moreno y su séquito de ladrones.

La impunidad en nuestro estado garantizada por Sánchez, asegura la perpetuidad de su partido al frente del gobierno del estado o por lo menos así lo concibe él.

Triste el panorama para los colimenses y para la "clase media", esa que cada vez más comienza a oler la miseria.

Deseos de año nuevo en materia de Protección Civil para Colima



Este año 2017 debe iniciar con un impulso extra debido a los retos económicos que nos plantean nuestros funcionarios federales. De manera inesperada ha sido incrementado el costo de la gasolina y por efecto dominó, el de muchos otros artículos de primera necesidad y canasta básica. El escenario es muy adverso en caso de presentarse un evento natural que detone un desastre, porque se sumaría a las precarias condiciones en que viven los numerosos grupos vulnerables del estado de Colima. Por lo anterior, resulta pertinente plantear cinco deseos que abonarían al mejoramiento de la labor de protección de la sociedad colimense ante amenazas naturales y al cambio de las condiciones riesgosas actuales.

1) CONTAR CON EL ATLAS ESTATAL DE RIESGOS

Este año 2017 se cumple uno más sin el Atlas Estatal de Riesgos del Estado de Colima. Han pasado varios años desde que se realizó y debió entregar el Atlas Estatal de Riesgos y las autoridades involucradas se muestran indiferentes ante el incumplimiento del contrato institucional. En múltiples ocasiones el personal de Protección Civil Estatal del Estado de Colima le ha mentido a la sociedad, anunciando la entrega del referido estudio y llegada la fecha prometida se incumple reiteradamente. La situación es muy atípica porque en otras dependencias el incumplimiento de un contrato conlleva a la destitución inmediata de los irresponsables. En cambio en Protección Civil Estatal se ha solapado el cuestionable profesionalismo. Por lo anterior es deseable que este año nuevo por fin se cuente en Colima con esta valiosa herramienta que debe servir para planear el desarrollo estatal, entre otras funciones que enmarca la Ley General de Protección Civil.

2) CAMBIAR HACIA UN MODELO PREVENTIVO

El modelo actual de la protección civil en Colima es 100% reactivo ante emergencias y desastres, y no existe un solo programa preventivo aprobado y financiado por la Federación a través del Fopreden (Fondo de Prevención de Desastres Naturales). La mayor cantidad de recursos que se reciben de la Federación son canalizados para rehabilitación de los servicios públicos y la reconstrucción cada que ocurre un desastre. Pero muchos de los eventos desastrosos que se presentan pudieron evitarse si se hubiera realizado un eficiente trabajo preventivo.

Existen los recursos; la Federación ha impulsado una serie de programas y apoyos para labores preventivas, pero en Colima no se han elaborado proyectos debido al desconocimiento y desinterés del personal que debiera gestionarlos. El único estudio de carácter preventivo de desastres que se impulsó en los años recientes es el Atlas Estatal de Riesgos y se ha incumplido con su entrega, creando ante el CENAPRED (Centro Nacional de Prevención de Desastres) una pésima percepción del profesionalismo local en materia de protección civil. La situación es muy delicada porque la crisis económica nacional y estatal es severa y debiera fortalecerse la prevención de desastres para evitar que un evento destructivo se sume a las deplorables condiciones financieras actuales.

3) SUSTITUIR EL TIMÓN

Después de un año de muy cuestionables resultados en Protección Civil Estatal, es urgente el cambio de dirección y mejorar con personal más profesionalizado. Sin embargo pocos cambios sustanciales se realizarán mientras permanezca en la toma de decisiones el grupo que se ha perpetuado política y económicamente en la dependencia, abarcando a Protección Civil, Bomberos y Cruz Roja. Desde las administraciones anteriores se han arrastrado vicios y cuestionamientos por corrupción, los cuales han sido tolerados por las autoridades pertinentes.

Actualmente la Comisión de Protección Civil del Congreso del Estado de Colima, encabezada por la diputada Leticia Zepeda, podría influir de manera específica para mejorar las condiciones actuales en Protección Civil Estatal y en cada una de las unidades municipales que se encuentran en una lamentable situación o son inexistentes. En muchos casos, a nivel municipal, ni siquiera cuentan con nombramientos los integrantes de los comités municipales de protección civil y el personal de las unidades carece del equipamiento adecuado, recursos para transportación, capacitación y reconocimiento local.

Cabe precisar que el director de la Unidad Estatal de Protección Civil, Melchor Ursúa Quiroz, fue pensionado por el Gobierno del Estado, según decreto del 1 de octubre del año 2015. Sin embargo, después de 14 meses continúa laborando y tomando decisiones fundamentales para la protección de la sociedad colimense. El caso es una irregularidad que debe aclararse ante Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

4) TRANSPARENCIA ANTE LA SOCIEDAD

Actualmente es casi nula la transparencia administrativa de Protección Civil Estatal Colima ante la sociedad. Ni siquiera el Consejo Estatal de Protección Civil recibe un informe anual y detallado de las licitaciones para adquisición de equipos, los ingresos y egresos de la dependencia. La unidad estatal incumple la ley puesto que no cuenta con un archivo administrativo público. En la página de Internet de la Unidad Estatal de Protección Civil se cuenta con la pestaña de “transparencia”, pero esta conduce a formatos sin la información requerida, incumpliendo las leyes respectivas. Es urgente que Protección Civil Estatal sea auditada en los recursos recibidos y ejercidos, al menos, durante los últimos 5 años que han sido cuestionados, en parte, por los trabajos realizados con relación al Atlas de Riesgos.

Al respecto se desconoce dónde se encuentran y qué utilidad están teniendo los equipos que fueron adquiridos para la realización del Atlas, como un GPS con valor de 983 mil 280 pesos, dos servidores de datos con valor de 514,996 pesos, 15 computadoras de escritorio, 2 computadoras portátiles, 11 impresoras láser, 2 proyectores digitales, 5 cámaras digitales, 11 GPS portátiles, 17 tabletas digitales, 10 reguladores de batería de respaldo, entre otros.

5) METAS A CORTO Y MEDIANO PLAZO

El estado de Colima, debido a la gran cantidad de amenazas naturales que impactan a la sociedad colimense, debiera ser el “primer lugar en gestión integral de riesgos y prevención de desastres”. Sin duda es difícil la meta, pero este año nuevo podrían sentarse las bases para en el corto plazo sentirnos seguros en Colima, porque además de las características amenazas naturales se han sumado las amenazas antropogénicas vinculadas con el crimen organizado. Sin embargo aún hay esperanza de que este nuevo año se logren cambios reales a corto y mediano plazo.

*Periodista, historiador y antropólogo, especialista en riesgos y desastres.

Vislumbres. Ilusos ¡Pen…tontos!



HACE UN AÑO QUE YO TUVE UNA ILUSIÓN…

A principios de 2015 todas las encuestas de carácter político electoral publicadas en Colima, indicaban que Federico Rangel Lozano era el prospecto priista que despertaba mayor número de simpatías para la gubernatura. Un elemento contra el que, sin embargo, se esperaba una decisión centralista, por lo que no pocos de sus simpatizantes lo denominaban “El Candidato del Pueblo”.

Pero en esos mismos días se comenzó a decir que eran impostergables el “apagón analógico” y la implantación obligada de la “era digital” de la televisión. Y se le vio a Nacho iniciar, como subsecretario de Telecomunicaciones, el reparto nacional de varios cientos de miles de pantallas digitales (mediante un programa que costaba miles de millones también, y que lo ponía en la mira de la gente más pobre de todo el país, incluido Colima). Por lo que no faltó mucho para que los más agudos analistas locales interpretaran aquello como una señal de Los Pinos sobre la persona de quien, no obstante ser un funcionario federal, se pasaba todos los fines de semana, “puentes” y días de fiesta (y uno que otro día laboral) grillando en Colima, y jugando a las carreritas.

Y, en efecto, al poquito tiempo, el feliz cónyuge de La Gaviota, le dijo a César Camacho Quiroz, su lacayo mayor en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI: “Vete a Colima, diles que será Nacho”. Y Nacho fue. Generando, en consecuencia, una gran conmoción en las filas tricolores colimotas que no tardaron, sin embargo, en apechugar por disciplina.

Un año después (en enero de 2016) ya estaban disputándose la gubernatura los candidatos del PAN y la coalición PRI-Partido Verde-Panal, en unas muy reñidas elecciones extraordinarias, en las que estuvo haciendo mosca el candidato del Movimiento Ciudadano.

Complementariamente, la bancada panista en el Congreso local integraba una “nueva mayoría” que muy pronto comenzó a dar señales de ineptitud, pero el tiempo ha puesto las cosas y a cada quien en su lugar: las ilusiones que gran parte de los electores tuvimos (y las que abrigaron la mayoría de los actores políticos de entonces), se han disipado como el vapor de las tardes: Perdió Jorge Luis la elección, pero regresó al Senado, donde sigue ganando muy bien; perdió Locho lo poco que le quedaba de credibilidad, y celebró Nacho su triunfo en las extraordinarias, aunque a los pocos días de haber tomado protesta perdió la brújula como gobernador y, al parecer sigue sin encontrarla.

Los diputados panistas perdieron su mayoría y nosotros nuestra tranquilidad aunque el candidato tricolor se haya comprometido a garantizarla.

Tal vez por eso valga la pena recodar, sobre todo a quienes votaron por Nacho, algunos los versos de esa extraordinaria canción premonitoria a la que alude mi primer subtítulo de hoy, y que tristemente entonara el gran Antonio Aguilar: “Hace un año que yo tuve una ilusión / Hace un año que se cumple en éste día. / Recordando que en tus brazos me dormía. / Y yo inocente, muy confiado te entregué mi corazón. / Ese tiempo tan feliz no volverá. / Mi cariño lo pagaste con traiciones. / Me has dejado sólo crueles decepciones. / Pero anda ingrata, como pagas otro así te pagará...”

CÓMPLICES.-

En su edición del jueves 5 pasado, el periódico La Jornada publicó una reseña de cierta reunión que tuvieron los legisladores priistas en la que según eso anunciaron que su bancada “cerrará filas en torno al presidente Enrique Peña Nieto”, y que “la liberación del precio de la gasolina no variará, toda vez que la medida que dio pie al llamado gasolinazo, era inevitable”.

La noticia del “cierre de filas” fue expresada por uno de los más recordados y tenebrosos políticos de la vieja guardia: César Camacho Quiroz, quien en su papel de “coordinador de los diputados del PRI […] fijó la postura de su bancada a través de un pronunciamiento, en el que sostuvo que se gastan cerca de 200 mil millones de pesos al año para mantener un precio artificial de la gasolina, situación que de sostenerse un año más, habría requerido elevar impuestos, aumentar la deuda externa o la desaparición de programas sociales […] o eliminar las campañas de vacunación [y] no habría cómo sufragar la pensión para adultos mayores, el Seguro Popular, los apoyos económicos a productores agrícolas o tampoco habría recursos para construir carreteras, dar mantenimiento a caminos”.

Pero aparte de todas esas falaces exageraciones, dicen los reporteros que Camacho Quiroz “no aceptó preguntas”, y tampoco – esto lo resalto yo- dijo una sola palabra sobre idea de que todos los funcionarios públicos (electos o insertos en la gran burocracia) podrían, por solidaridad con el pueblo, bajar sus salarios a la mitad. ¡Eso nunca! ¿Verdad?

ACUERDO FRENTE AL DESACUERDO.-

Muy en consonancia con lo anterior, este lunes 9 de enero, luego de una semana pletórica de mentadas por las redes sociales y de protestas públicas en contra del “gasolinazo”, el gobierno federal publicó un singular documento que de antemano sabemos va a quedar sin aterrizar en nuestra vida cotidiana. Se trata del “Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar”, que me provoca una risa de nervios difícil de parar porque trae como autor a la “Presidencia de la República”, y no obstante ello (en la página www.gob.mx/.../acuerdo-parael-fortalecimiento-economico-y-la-proteccion-de-la-ec...) dice:

“El Gobierno de la República y las organizaciones empresariales, sindicales y de productores del campo, en el contexto de condiciones internacionales adversas e inciertas, y conscientes de la importancia de atender en un marco de diálogo y de respeto la problemática derivada del incremento internacional de los precios de los combustibles y de una compleja coyuntura internacional y nacional, coincidimos en la importancia de avanzar en todas aquellas medidas que contribuyan a la estabilidad económica y social del país, la inversión, el empleo, el ingreso y el bienestar de las familias mexicanas. [Por lo que] Después de un ejercicio de consenso hemos arribado a los siguientes acuerdos:

“Proteger la economía familiar; fomentar las inversiones y el empleo; preservar la estabilidad económica; preservar y fortalecer la cultura de la legalidad y el estado de derecho”. Mediante acciones que punto por punto el documento desglosa, anotando al final: “Los que hoy suscribimos este instrumento, refrendamos nuestra convicción de que nuestro país requiere que las y los mexicanos enfrentemos unidos los desafíos que le imponen las condiciones actuales”. Aunque, cosa rarísima, ¡NO APARECE NADIE FIRMANDO! Como lo podrá comprobar cualquier paisano que desee revisar la dirección electrónica que mencioné arriba.

REMINISCENCIAS DEL PACTO DE SOLIDARIDAD.-

Dicho documento, pues, me recuerda las circunstancias de finales de 1987, cuando ante la crisis derivada de la inflación galopante, se tramó la realización de un “Pacto Nacional de Solidaridad Económica” promovido por el presidente de origen colimote, y que viene a ser como el antecedente directo del “Acuerdo” de ayer. Recordando también aquellos álgidos momentos, MMH anotaría en su “Crónica de un sexenio”, lo siguiente:

“La caída de la Bolsa de Valores en octubre [de 1987] y la devaluación del peso en noviembre [inmediato] tornaron muy difíciles las perspectivas económicas para 1988. El comportamiento psicológico [¿de la población o de los especuladores?, pregunta el articulista] caracterizado por expectativas muy volátiles se agudizó en las primeras semanas de diciembre.

El panorama económico y político había cambiado dramáticamente entre principios de octubre y principios de diciembre. De hecho, el trastocamiento ocurrió en una semana, cuando se desplomó la Bolsa de Valores. Después, sólo fue la profundización de ese ambiente, que se caracterizó porque las expectativas positivas se volvieron sumamente negativas (sic).

[…] Así, el 15 de diciembre por la tarde dimos a conocer el Pacto de Solidaridad Económica. Con él quedó conjurada la huelga general y, sobre todo, propusimos una fórmula para evitar que la inflación pusiera en peligro la armonía social y lo ya alcanzado en el proceso de renovación nacional.

El pacto fue suscrito por el gobierno, los trabajadores, los campesinos y los empresarios. Fue, en sí mismo, un gran logro. Baste pensar en las resistencias y fricciones sociales y políticas que el gobierno hubiera encontrado de actuar solo.

Para abatir la inflación en 1988, procurando reducirla con rapidez a partir del segundo semestre, el gobierno hizo varios compromisos. En primer término, se comprometió a fortalecer de manera sustancial las finanzas públicas, mediante una disminución significativa del gasto público programable […] Concretamente, en el terreno del gasto público se propuso que se enviarían modificaciones a los proyectos de Presupuestos de Egresos de la Federación […] a la Cámara de Diputados, para disminuir el gasto programable a 20.5% del PIB, en lugar del 22% inicialmente presupuestado”.

En ese día Carlos Salinas se encontraba de gira como candidato presidencial en Colima y se encabronó al darse cuenta que lo aprobado por su exjefe podría llevarlo a perder las elecciones, como de hecho aconteció… Pero en el “Acuerdo” publicado ayer, el gobierno sólo se compromete a “reducir en 10% la partida de sueldos y salarios de servidores públicos de mando superior de dependencias federales, sin que estas medidas afecten los programas sociales”. Pero no se comprometen a más. Y terminan exhortando “a los otros Poderes de la Federación, a los Organismos Autónomos, así como a los Gobiernos Locales, para que adopten medidas similares”. Reduciéndose a ello el magnificente acuerdo.

EL PRESUNTO CANCILLER.-

Está tan atarantado EPN que “no da una buena” y comete, en cambio, burrada tras burrada. De las que quizá la más grande de los últimos días fue la de atreverse a sacar del ostracismo a Luis Videgaray para reintegrarlo (ya con la barba crecida y aires de intelectual) al gabinete, pero convertido ya no en el feroz recaudador nacional, sino en el señor canciller, a sabiendas de que de diplomacia y relaciones internacionales no sabe nada de nada.

Al observar tamaño dislate uno se pregunta qué fue lo que llevó a EPN a tomar esa determinación.

Y las reflexiones que realizamos al respecto nos llevan en dos direcciones: la primera, que el sentimiento de pena o tristeza que tuvo al verse forzado a pedirle a su amigo la renuncia como secretario de Hacienda (por la visita del candidato Trump a Los Pinos) dio como resultado que lo fuera a buscar a Videgaray para revivirlo. La segunda, que por haber finalmente ganado Trump la contienda presidencial de los E. U., era posible que viera con buenos ojos a Videgaray en el cuerpo diplomático.

Pero en cualquiera de los dos casos bastaba nombrar a Videgaray como embajador de México ante el gobierno de Trump. Sin embargo EPN lo nombró canciller. Y eso nos indica que como durante la famosa visita del candidato republicano la Secretaria Ruiz Masieu externó su inconformidad, se ganó la animadversión tanto de EPN como de Videragay, y fue por eso que aquél le entregó a éste la cabeza de la muchacha en una charola de plata. Todo ello sin que importara un miligramo la ignorancia supina que sobre esos temas reconoció tener el nuevo Secretario del Exterior: “Vengo a aprender” – dijo.

A ver cuántas pifias comete mientras aprende.