VISLUMBRES. Letrados e Iletrados II


LXIV ANIVERSARIO DE LA ACPE.-
Tal y como se los comenté en mi colaboración anterior, hoy voy a seguir haciendo caso omiso de los políticos y faranduleros en decadencia o en boga, para dedicar estos renglones a comentar un poco acerca de algunos paisanos que, habiendo sido (o siendo) hombres y mujeres de letras, dieron (o están dando) mucho de qué hablar.
Iniciaré con los integrantes de la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores; que es la organización cultural independiente más antigua de cuantas a la fecha existen en nuestra entidad, y que este 2017 está cumpliendo 64 años continuos de aportar obras a través de sus miembros, entre los que habrían de citarse como fundadores, a los profesores Ricardo Guzmán Nava, Genaro Hernández Corona y Juan Oseguera Velázquez. A cuyas plumas y dedicación se deben importantes libros de carácter histórico que, a partir de la década de los 70as del siglo pasado, marcaron la pauta para el surgimiento de nuevas investigaciones que actualmente dan fe de cómo se fue dando el desarrollo de nuestra entidad, y de cómo eran y vivían nuestros ancestros locales.
Su primer presidente fue el licenciado Roberto Cárdenas Merín, articulista frecuente de los periódicos antañones. Y otro de sus miembros más notables fue el muy culto ex sacerdote Gabriel de la Mora de la Mora, gran orador y buen escritor, que resaltó a nivel nacional con su polémica novela El Manumiso, en la que cambiando nombres y circunstancias, reveló las dificultades que enfrentan algunos clérigos a quienes se les hace muy pesado cargar con los impedimentos del celibato al que se les obliga para ser curas.
Se recuerdan también, entre los fundadores, al profesor Gregorio Macedo López, literato autodidacta y excelente prosista, que también dirigió el periódico Ecos de la Costa; a don J. Trinidad Lepe Preciado, tonayense de origen, que habiéndose avecindado desde muy joven en Coquimatlán, Col., tuvo una gran producción literaria que ocupó varios volúmenes de cuentos y tres o cuatro novelas de carácter costumbrista y campirano, que nos describen los avatares de los campesinos y los pobladores del famosísimo Llano Grande, ubicado al noroeste de Colima y al Sur de Jalisco.
No pueden faltar, entre los evocados, la figura de don Roberto Pizano Saucedo, gran lector y redactor de periódicos, alcalde capitalino y senador de la república entre otros interesantes entenderes; así como el licenciado Ismael Aguayo Figueroa, poeta, historiador y periodista que produjo al menos tres destacables obras: La Reforma, una investigación histórica que describe las circunstancias y los personajes que hubo en Colima durante tiempos de Benito Juárez; el Anecdotario Político Colimense, que como su nombre lo indica refiere las peripecias (muchas de ellas risibles) que vivieron o padecieron algunos políticos renombrados de las décadas centrales del siglo XX, y su Retrato Nostálgico de una Ciudad, en la que con sonetos perfectos va describiendo la ciudad de Colima tal como a él le tocó conocer y gozar.
Sería imperdonable no mencionar en esta breve reseña la figura de doña María Ahumada Peregrina (de Gómez), en cuya espaciosa casa de la calle Guerrero, en la ciudad de Colima, recibía a muchos de los jóvenes culturalmente inquietos de la mitad del siglo anterior, y que acabaron por forjar la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores que comentamos. Y de la que ella fue, por derecho, su primera madrina y fundadora.
A los lectores que hayan llegado hasta este renglón quiero decirles que si tienen interés por enterarse un poco más de la vida y obra de éstos (y otros) interesantes personajes de las letras colimotas, deberían de acudir, este próximo jueves 2 de febrero, a las 20 horas, al auditorio del Archivo y Hemeroteca de la Universidad de Colima, donde los actuales integrantes de la ACPE, estaremos rindiéndole cariñoso y respetuoso tributo a todos los ya fallecidos (y aplaudiendo a los vivos), en razón de los 64 años que cumple de haber sido fundada.
EL COLOQUIO DE JIQUILPAN.-
Y tal y como lo adelanté también, quiero dedicar este segundo espacio para comentar que el viernes 27 pasado, al filo de las tres de la tarde, hubo un pequeño convoy de vehículos en el que acompañados por los respectivos cónyuges, algunos paisanos y quien esto escribe nos trasladamos hacia el hoy “Pueblo Mágico de Jiquilpan, Mich.”, para participar, durante casi todo el sábado 28, en el Sexto Coloquio Regional de Crónica, Historia y Narrativa, cuyo tema genérico fue el de la “Literatura Vernácula en los Estados de Colima, Jalisco y Michoacán”, que tuvo como espectacular sede la Biblioteca Pública Gabino Ortiz, erigida en el interior de la nave del antiguo templo de Santa María de Guadalupe, y que hoy contiene, tanto en el ábside (parte posterior) como en los paramentos de ambos lados, unos impresionantes murales al fresco del genial pintor zapotlense José Clemente Orozco.
En el acto inaugural estuvieron participando, entre otros, el Dr. Clemente Covarrubias Castillo, alcalde de aquella municipalidad; el Mtro. Ignacio Moreno Nava, presidente del Consejo de la Crónica de dicho municipio, y el Lic. Ulises Romero Hernández, Director de los Archivos del Poder Ejecutivo del Estado de Michoacán. Y fue muy notoria la participación también, de la Lic. Susana Sánchez Ceja, regidora de cultura de Jiquilpan, quien permaneció en el Coloquio desde que éste inició a las 9 a.m. hasta que concluyó faltando diez minutos para las 6 p.m. Dando inequívocas muestras de ser una regidora enteramente ocupada en el cumplimiento de su función “y no como otros”, que sólo están como quien dice de adorno.
Quiero destacar que de los 32 trabajos participantes, 23 fueron enviados desde Colima, por gente que, aun cuando no haya nacido aquí, aquí vive y trabaja ahorita.
De todos esos 23, lamentablemente y por diversos motivos, no pudieron asistir siete, pero aún así, sin buscarlo ni pretenderlo (y sin jactarnos de ello), logramos integrar un grupo representativo de colima.
Entre los 16 que finalmente logramos ir me referiré a Juan Manuel Briseño, que presentó un relato del primer viaje de investigación científica hacia las Islas de Revillagigedo (1846), basado en el informe que presentó el ingeniero colimense Longinos Banda a la Sociedad Nacional de Geografía y Estadística. La maestra Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda presentó un ensayo que versa sobre el tema de “los aparecidos” en los relatos populares y el miedo que se les tiene a ellos. Víctor Manuel Arceo presentó un relato personal de un encuentro que, siendo profesor rural en una comunidad michoacana, tuvo nada menos que con el ex presidente Lázaro Cárdenas. La doctora (en letras) Ada Aurora Sánchez Peña presentó un análisis de la novela Camino de Miraflores, ambientada en Manzanillo, en El Mamey (hoy Minatitlán) y Cihuatlán, a finales del siglo XIX. Juan Manuel Almaguer, un cuento titulado El Tesoro del Indio Alonso. Víctor Ramiro Gil Castañeda, un comentario sobre la novela La Mariposa del Estero, del profesor Enrique López Rivera (también socio prominente de la ACPE). Teresa Valdés Betancourt un buen ensayo sobre la obra literaria de Ada Aurora Sánchez. Arturo Navarro Íñiguez, un cuento con cierta dosis de misterio que tituló Un Ángel tocó a mi puerta. Bertha Luz Montaño Vázquez una reseña sintética de una “crónica de sociales” de la década de los 30as del siglo pasado. Ramón Ventura Esqueda, un sorprendente relato escrito por su papá (un hombre que sólo cursó hasta el tercer grado de primaria), pero que sólo fue hallado entre sus viejos papeles unos meses después de que él había muerto.
En ese mismo tenor, José Salazar Aviña escribió, con orgullo, una reseña biográfica de su padre, el doctor villalvarense, pero Cronista de Tecomán, Dr. Salazar Cárdenas. María del Carmen Villaseñor, originaria de Autlán, Jal., pero avecindada en Colima desde hace varias décadas, entregó unos muy interesantes comentarios sobre la vida y obra de algunos paisanos nuestros con los que le ha tocado convivir. La doctora (también en letras) Gloria Vergara, habló sobre un relato de la tradición oral recogido en Coahuayana, de Michoacán, que habla sobre el legendario “pícaro y embustero Martín Garatuza, quien se hizo pasar por sacerdote a finales del siglo XVII” en esas partes de la costa michoacana. Crispín Calvario refirió la historia (a manera de cuento) de un ranchero villalvarense de los tiempos de La Cristiada, al que el odio de un vecino suyo acabó por forzarlo a matar en defensa propia. Y finalmente yo relaté un cuento inspirado en la presencia de los indios yaquis que, acompañando al general Álvaro Obregón, participaron en “la toma de Colima”, el domingo 19 de julio de 1914, y en el infructuoso ataque al puerto de Manzanillo que ellos mismos perpetraron unos pocos días después.
Nuestro anfitrión, Ignacio Moreno Nava, habló sobre un antiguo maestro suyo, nativo de la dicha Jiquilpan, que contra lo que se pudiera suponer, era desconocido como escritor por sus paisanos, pero era muy conocido por lectores de España como escritor de Ciencia Ficción. Y similares esfuerzos realizaron todos los demás compañeros procedentes de Jalisco y Michoacán, observándose varios jóvenes, hombres y mujeres que en su afán de participar y por su amor por las letras, no temen acercarse a cronistas, historiadores y narradores de mayor edad, sabedores quizá, de que así como “quien anda con lobos a aullar se enseña”, pueden beneficiarse ellos al entrar en contacto y comunicación con gente que poco más experta en las lides de las letras.
Entre esos muchachos “prometedores” podemos mencionar, por ejemplo, a Claudia Jacobo Ibarra, de Ciudad Guzmán, Jal.; a Víctor Manuel Mendoza, de la vecina Tuxpan; a Jaime Álvarez Díaz, de Huandacareo, Mich.; a César Agustín Ríos, de Sahuayo, Mich.; a Jessica Guerrero Manzo, de Jiquilpan. Y a los ya no tan jóvenes maestros en historia: América Arellano Cerritos, oriunda de Tuxpan, actual investigadora del Archivo de la Arquidiócesis de Guadalajara; José Arturo Villaseñor, primer presidente de la Asociación Estatal de Cronistas de Michoacán, y a Luis Ángel Vargas Reynoso, al parecer también de Jiquilpan. Gente pensante y sensible toda ella, que se esfuerza por compartir y legar a los suyos el producto de sus indagaciones y sus desvelos histórico-literarios.

 

Criminalizar a tus hijos

Imagen retomada de zaqui

Cimacnoticias | Ciudad de México.- 30/01/2017. Si usted vio las fotografías de los diarios en que la policía mete perros que detectan “sustancias ilegales” en las mochilas de niñas y niños de las escuelas del país, entenderá la evidente e inaceptable violación a la ley por los derechos de niñas, niños y jóvenes y la inmensa farsa a la que ahora nos enfrenta el Secretario de educación Aurelio Nuño, a quien le dio por hacer de policía en lugar de dedicarse a lo suyo: mejorar la educación, asegurar mejores pagas para el profesorado, mejorar la infraestructura escolar, fortalecer las redes de bibliotecas escolares, crear escuelas públicas para niños y niñas invidentes, sordas, con autismo, y preparar a las redes de escuelas en todos los estados para recibir estudiantado mixto que sepa convivir y educarse con la diversidad de estudiantes, como aquellos con síndrome de Down y otras discapacidades. Chicos y chicas capaces de aprender ciencia, de convertirse en grandes profesionales si al Estado le importara en verdad mirar y educar a toda su población infantil con respeto y sin lástima o exclusión. Se habrá dado cuenta usted, como la mayoría de nosotras, que el petulante secretario Nuño no ha hecho un solo esfuerzo notorio por implicarse, ya, en que todas las escuelas públicas tengan los servicios adecuados para la movilidad de estudiantes con sillas de ruedas. Inauguran una, se toman la foto y a lo que sigue.

¿Por qué deberíamos de rebelarnos masivamente en contra del operativo Mochila Segura? muy sencillo: porque criminaliza a nuestros hijos, hijas, sobrinas y nietos les expone a un estrés inmerecido, en el que (ellos y ellas me lo han dicho), se sienten culpables de algo que nunca han hecho; vigilados por el Estado como si fueran delincuentes. Porque si usted tiene prole de entre 9 y 16 años y les escucha, sabe muy bien que entienden lo que la injusticia significa. Tal vez no todas nuestras hijas e hijos puedan verbalizar la impotencia de sentirse vistos como delincuentes dentro de la escuela, mientras saben que allá afuera, en la esquina, hay un dealer protegido por la policía del barrio; o que el director de la escuela sabe que hay un chico hijo de padres vinculados con la delincuencia organizada que probablemente tenga acceso a un arma letal; pero las personas adultas tampoco dicen nada, porque tienen miedo y el miedo hace irresponsables a las y los adultos y pone en riesgo a sus estudiantes.

Que no se equivoquen las autoridades y que los periodistas no celebren la estulticia de la flagrante violación a las nuevas leyes y al sistema de protección y prevención de violencia contra niñas, niños y adolescentes; es decir que los colegas y editores se informen antes de celebrar un operativo que a todas luces es la teatralización de la prevención de la violencia en las escuelas. Es a la PGR, SEIDO y a la Policía Federal a quienes les corresponde asegurarse de que las redes de delincuencia organizada y policía corrupta que vende drogas y armas en las calles sean vigilados y procesados como debe ser. Los perros entrenados, la policía especializada en detectar armas, explosivos y drogas, debería estar en aquellas zonas donde grupos de adultos se encargan de fortalecer el abasto. Es afuera y no adentro de las escuelas donde le toca a la policía actuar.

El estrés postraumático al que ya están expuestos niños, niñas y jóvenes debido a la violencia social, criminal y política, a la persecución estudiantil, a la criminalización de la diversidad sexual e ideológica, es más que suficiente para causar estragos que van desde actitudes de rebeldía iracunda precoz, hasta desatar episodios de violencia que desenmascaran algún padecimiento psiquiátrico en niños y niñas sin acceso a servicios adecuados de salud mental, esos que deberían tratarles con dignidad y no con desprecio criminalizante y exclusión escolar ¿Queremos escuelas seguras? Que cada quién haga su trabajo, pero que saquen a la policía de las escuelas, que persigan a los culpables y no a las víctimas. Ya niñas y niños mexicanos soportan suficiente miedo y angustia diariamente, exponerles a esto es ilegal, inmoral e inaceptable; Mochila Segura es una farsa desatinada que vulnera su libertad, protección y ciudadanía a que tienen derecho constitucional. Lo que niñas y niños precisan es intervenciones colectivas para procesar sus miedos, explicaciones claras sobre la guerra y las balaceras, no tratarles como potenciales asesinos.

* Plan b es una columna cuyo nombre se inspira en la creencia de que siempre hay otra manera de ver las cosas y otros temas que muy probablemente el discurso tradicional, o el Plan A, no cubrirá.

VISLUMBRES.  Letrados e iletrados



ERROR DE FORMACIÓN

Tanto los periodistas como los historiadores tenemos un mismo error de formación y pecamos muchas veces de parciales al dedicar nuestro tiempo, análisis y fuerza de trabajo para comentar (casi únicamente) los aciertos, los desaciertos y tarugadas que cometen los políticos, los famosos y los poderosos en turno, como si no hubiera más temas que abordar, o como si al margen de lo que hacen y deshacen los encumbrados en turno, no hubiese nadie haciendo cosas incluso más interesantes que ellos, como los científicos, los escritores, los salineros, los campesinos, el panadero del barrio, el ordeñador del rancho fulano, o el pescador que esta madrugada a solas, en la mar abierta, capturó sin ayuda de nadie un precioso marlín que mañana estará en la mesa de los restaurantes o de algunas casas, donde los comensales, completamente ignorantes de su origen y de su captor darán muy sabrosa cuenta de él, convertido ya en manjar.

Para paliar aunque sea un poco de esa terrible omisión, hoy haré caso omiso de toda esa fauna nociva para dedicar este espacio a unos individuos que, contrario a la confesión de Enrique Peña Nieto, no sólo han leído más de tres libros, sino muchísimos más, y escrito, también, unos cuantos.

Comenzaré por aludir a un libro que lleva el título de una conocida canción de Marco Antonio Solís… “Si no te hubieras ido”.-

En diciembre pasado, días antes de la Navidad, el escritor colimense Rogelio Guedea nos obsequió a un pequeño grupo de amigos, un libro de poemas de su autoría que le publicaron en 2014 en Nueva Zelanda, mientras estuvo allá como catedrático en la Universidad de Otago. La edición viene en formato bilingüe español-inglés y tiene, por eso mismo, el doble mérito de estar muy bien escrito en ambos idiomas.

Antes de entrar directo al análisis de la obra en comento, debo confesar a nuestros (tal vez muy pocos lectores) que no soy muy afín a la poesía del siglo XXI, que muchas veces me parece despatarrada, brincando sin ton ni son de un tema a otro, y utilizando supuestas metáforas que nada me dicen acerca de un acontecer imaginativo, sentimental, onírico e incluso real, porque les falta coherencia. Pero, más allá, sin embargo, de lo que este redactor pueda opinar en lo general, siempre resulta que hay casos y poetas con los que uno logra “conectarse”, como me pasó ahora con dicho texto de Rogelio.

El título viene cabalmente “al pelo” de lo que los poemas que contiene el libro, pues hablan de un período perfectamente ubicable en el tiempo, que abarcó un mes y dos días, entre el 20 de octubre y el 30 de noviembre de 2013, cuando Blanca, la musa y compañera del poeta, se marchó de su residencia en Otago de regreso hacia México, dejando al autor, como sucede siempre a los hombres dedicados a las abstracciones, desorientado y solo, incapaz de freírse un huevo para desayunar, de tender la cama al levantarse y hasta de lavar los calzoncillos usados que poco a poco se van amontonando en el cesto de la ropa sucia.

Y por supuesto que hay una alusión-homenaje al Buky, cuando en el octavo poema dice: “Estoy escuchando a Marco Antonio Solís/ quien canta: “El frío de mi cuerpo pregunta por ti/ y no sé dónde estás. / Si no te hubieras ido sería tan feliz”.

Uno podría preguntarse cómo es posible que un cantautor popular pudiese inspirar a un poeta internacional y de altos vuelos como es Rogelio, pero ¿a poco no son las canciones (no todas) poemas? ¿Y no han inspirado José Alfredo Jiménez y Juan Gabriel a muchos otros compositores y a muchos otros poetas? De ahí, pues, que como la nostalgia siempre hiere a quien se siente solo, los versos de la canción del Buky resultan estremecedores, sumamente evocativos para quienes, como Rogelio, no sólo se miran (o miraban) en su casa vacía, sino lejísimos, además, de la tierra de sus amores. Como les resultaron en su oportunidad, a “Los Mojados” que, mientras escuchaban el rasgueo de una guitarra en las noches de los campos estadounidenses, se ponían a cantar a coro la entrada de la Canción Mixteca y… “lloraban como los meros hombres”, diciendo junto con su desconocido autor: “Qué lejos estoy del suelo donde he nacido/ inmensa nostalgia invade mi pensamiento/ y al verme tan solo y triste cual hoja al viento/ quisiera llorar, quisiera morir, de sentimiento…”

En la Introducción, al libro de nuestro paisano, redactada en inglés por un tal Vincent O’Sullivan (al que supongo un catedrático amigo de Rogelio), y de la que haré una traducción bastante libre, precisa el dato de que “los 34 poemas que contiene esta colección […] son una secuencia de poemas de amor”, que en efecto fueron escritos cuando la esposa y los hijos del poeta hicieron un viaje a México, y que en ellos “hay una dicción y una sintaxis” en la que inusualmente aparecen, bellamente mencionados, todos aquellos nimios pero necesarios aspectos de la vida cotidiana de cada quien. Esos detallitos “ordinarios” de los que por lo regular uno, generalmente, muy poco se ocupa o presta atención. Lo que me parece muy cierto, y que ejemplificaré con unos cuantos versos, entre los que destaca un poderoso ritmo, que hacen de estos poemas dedicados a la sencillez de todos los días, sean incluso declamables: “Vi la nota que me dejaste adentro/ del refrigerador, sobre el queso italiano,/ todavía empaquetado [… hechas seguramente] de espaldas a mí, con tu mano precipitada/ […] nunca quito las notas del lugar donde/ las dejaste, me gusta volver a ellas de vez en vez […] sólo entonces tengo la certeza/ de que no te has ido” del todo, o permanentemente, podría uno añadir.

Y mientras va uno leyendo, descubre con empatía que lo mismo que le pasó ese mes con dos días a Rogelio, le pasó a uno también, más de una ocasión, como le pasó al Buky, y como seguramente le sucedió a muchos más, como aquellos siete mil paisanos que hace tres temporadas fueron a la plaza de toros La Petatera, de Villa de Álvarez, pagando cientos de pesos por su boleto, sólo para, entre otras cosas, escuchar en vivo, cantando al michoacano: “Te extraño más que nunca y no sé qué hacer. Despierto y te recuerdo al amanecer… No hay nada más difícil que vivir sin ti… Si no te hubieras ido sería tan feliz…”
Un libro, pues, el de Rogelio, que vale la pena leer y releer.

SEXTO COLOQUIO REGIONAL

Y ya que estamos encarrerados en temas que nada tienen qué ver con los políticos, los poderosos y los famosos en turno, quiero comentarles también que este próximo sábado 28 de enero se estará llevando a cabo en Jiquilpan, Michoacán, (ya éste con la categoría de Pueblo Mágico) el Sexto Coloquio Regional de Crónica, Historia y Narrativa, convocado por la Asociación de Cronistas de Pueblos y Ciudades del Estado de Colima, y por el Consejo de la Crónica del Municipio de Jiquilpan, con el tema genérico “Literatura vernácula en los estados de Colima, Jalisco y Michoacán”, y en el que han confirmado su participación Víctor Gil Castañeda, Víctor Manuel Arceo, Ada Aurora Sánchez, Berthaluz Montaño Vázquez, María del Carmen Villaseñor, Juan Manuel Almaguer Rodríguez, Ramón Ventura Esqueda, Crispín Calvario Zamora, José Salazar Aviña, Gloria Vergara, Enrique Ceballos Ramos y quien esto escribe, entre otros autores colimenses.

Con éste serán seis los Coloquios que se realizan con el fin de detectar, registrar y difundir las historias que por nuestra vecindad compartimos los habitantes de las tres entidades mencionadas, sobre todo las de los municipios colimenses, jaliscienses y michoacanos cuyas vidas giran, por así de decirlo, alrededor de los Volcanes de Colima, y no por menos el primero que se llevó a cabo se efectuó en la ciudad en Colima, el 20 de enero de 2011, bajo el tema, también genérico: El Camino Real de Colima y sus ramales, por considerar que aún ante la sorpresa de muchos habitantes de la región, este camino fue el antecedente directo de la Carretera Nacional que a mediados de los del siglo pasado terminó conectando México-Toluca-Morelia-Jiquilpan-Tecalitlán-Pihuamo, Colima y Manzanillo. Luego hubo otro Coloquio, en Cd. Guzmán, Jal. sobre las historias de los volcanes y pueblos de los alrededores. Uno más, el tercero, en Manzanillo, que titulamos “Relatos de Mar y Tierra”, por obvias razones. El cuarto volvió a ser en Cd. Guzmán, con motivo de las muchas historias y anécdotas que todos los habitantes de “Jaliscolimán” podemos narrar en torno a los terremotos que de cuando en cuando nos dan grandes sustos (por cierto, hace cuatro días sumaron 14 años consecutivos después del que aconteció la noche del 21 de enero de 2003. Se supone que conforme a la secuencia histórica que tales estremecimientos tienen ya mero llega otro. Pero ¿cuándo sucederá? ¿Estamos preparados para ello?).

El Quinto Coloquio se llevó el sábado 18 de enero de 2016 en Tecomán, Col., y versó sobre las Emigraciones Familiares entre los estados de Colima, Jalisco y Michoacán. Tema importantísimo sobre el que muy poco se ha trabajado, no obstante hallarse en él la explicación, también histórica, social y antropológica de por qué nuestras poblaciones son, actualmente, tan heterogéneas.

En el próximo, de Jiquilpan, abordaremos, como ya dije, temas de “Literatura Vernácula”, es decir, novelas, cuentos y relatos de autores vivos y muertos de nuestra región que, habiendo escrito incluso con gran calidad, no son, sin embargo, muy conocidos, ya sea porque en sus días no había en toda esta parte de México una empresa editorial que los patrocinara, ya porque, aun habiendo publicado, no se les ha dado difusión a sus textos y están “escondidos”, diríamos, en sus respectivos pueblos o ciudades, cayendo poco a poco en el olvido.

Van temas (ya los vi) muy interesantes, como el de una reseña de la novela La Mariposa del Estero, de don Enrique López Rivera, documentado por el maestro Víctor Gil Castañeda, gran conocedor de estos asuntos. Hay otro sobre la corta vida de Gustavo Lupercio, joven autor colimense arteramente asesinado cuando ya se había convertido en toda “una promesa para la Literatura colimense y jalisciense”, escrito por Enrique Ceballos. Uno más del poeta y escritor Víctor Manuel Arceo, referido a un encuentro circunstancial que tuvo, en algún pueblo michoacano, cuando fue profesor rural, nada más y nada menos que con don Lázaro Cárdenas, ex presidente de México.

Imposible se me hace referir en este corto espacio todos los autores y temarios participantes, pues dan un total de 31. Pero lo que sí les puedo afirmar es que, si no nos sucede un accidente, el Sexto Coloquio saldrá muy bien, y tendremos la oportunidad de reseñarlo en nuestra próxima colaboración aunque, insisto, nada hablemos en ella de política y todas esas negras tramas.

 

Carta al diputado Héctor Magaña Lara



DIP. HECTOR MAGAÑA LARA
DEL LVIII CONGRESO DEL ESTADO DE COLIMA
P R E S E N T E:


Al aprovechar este medio y entrar en contacto contigo me permito aludir al “Posicionamiento” -cuatro cuartillas a renglón seguido tamaño carta- que en tu calidad de Diputado local y el “corazón de universitario colimense” expones públicamente –Mesa Directiva, diputados, autoridades universitarias, estudiantes, profesores, periodistas, etcétera-, el 10 de octubre de 2016 en el seno del H. Congreso del Estado de Colima.
En primer lugar, subrayar que una vez que alcanzaste la categoría de representante público esencialmente adquiriste un papel social trascendente bajo dicha condición, por lo que a la vez de autoproclamarte dotado de un “corazón universitario colimense”, te coloca y proyectas en una situación contradictoria en cuanto representante popular y “universitario”, de juez y parte, frente a un tema público de primerísima relevancia como el caso de la educación pública superior colimense.
En segundo lugar, dicho “posicionamiento” constituye en realidad una retahíla de juicios de valor, frases huecas, oscuras divagaciones, y afirmaciones más emocionales que objetivas en torno a la U de C., como por ejemplo: cuando afirmas que: a). “Defenderla” “protegerla”, y “cuidarla”, pero sobre todo por la presencia de un público en parte de jóvenes acarreado al Congreso, como una “muestra del ejercicio democrático de las y los colimenses” (pag.1); b). Cuando afirmas que “hablar de la universidad de Colima y de su historia significa “desarrollo económico y social, de filosofía revolucionaria” (sic) (pág. 2); c). Cuando aludes a una difusa “identidad universitaria” (sic); y, d). Cuando señalas que la Universidad es “una de las mejores en el país” (pág.3), entre otras ocurrencias más.
Todas las expresiones que ese día llenaron tu boca te muestran no sólo incapaz de explicar el sentido y significado de dichos conceptos esgrimidos mostrándote sibilinamente ignorante, pero más que nada te permiten proyectar altamente necesitado de complacer al auditorio presente –ex rectores, funcionarios universitarios, etcétera- presentes en el H. Congreso del Estado de Colima ese día 10 de octubre de 2016.
En tercer lugar, hacerte la observación que las instituciones de educación pública superior no se “defienden ni cuidan” con “uñas y dientes”, sino esencialmente con ideas y argumentos razonados y fundados en el conocimiento objetivo y científico de una realidad siempre cambiante.
En cuarto lugar, cuando refieres a que la Universidad de Colima “no es uno, dos, tres o cuatro personas” “desestabilizadoras” (sic), incurres en otra flagrante contradicción pues precisamente es una elite universitaria o camarilla, no sólo la que desde 1980 gobierna, administra y dirige a nuestra Universidad, sino también a la que le debes tu actual nivel económico envidiable y posición política de diputado.
En quinto lugar, cuando afirmas que “la Cuadragésima legislatura tuvo su oportunidad histórica” por mostrase como una “legislatura plural que con todas las fuerzas políticas que la componen (sic) fortalecemos y refrendamos nuestro compromiso con el espíritu universitario (sic)”, y en este sentido por “ desechar una iniciativa que ni siquiera despeinó (sic) a la gran comunidad universitaria (sic)”, como explicas entonces que es 10 de octubre y hasta un par de horas antes de que el Diputado Federico Rangel Lozano como presidente de la Comisión de Participación Ciudadana y Peticiones presentara el dictamen para desechar nuestra propuesta de nueva Ley Orgánica universitaria, no era parte de la agenda ni del conocimiento de buena parte de los diputados integrantes del actual Congreso del Estado de Colima como a la postre lo hicieron saber a la prensa varios congresistas.
En sexto lugar, enfatizar que nuestra propuesta de nueva Ley Orgánica universitaria no tiene intenciones desestabilizadoras como lo señalas, ni significa “pequeño viento” de “inmiscuirse” en la vida universitaria (sic). Solo apuntar que la U de C vive un gran desfase entre la forma de cómo es gobernada, administrada y dirigida, inmersa en un entorno social demandante y exigente de formas y prácticas más democráticas –anexo documento-.
Finalmente señalar que: en la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública no se te formó ni preparó para ser demagogo, aunque que como diputado bisoño lo haces con mucha naturalidad.
Decir también que si las “uñas” y “dientes” como atributos personales funcionaron mientras fuiste líder estudiantil de la FEC, hoy como diputado no son acordes considerando la función esencial de todo H. Congreso democrático consistente en deliberar y legislar en torno a los problemas apremiantes de la sociedad como por ejemplo lo referente al contenido y orientación actual y futura de la educación pública superior del Estado de Colima.

Colima, Col. 23 de enero de 2017
DR. MANUEL SALVADOR GONZALEZ VILLA

c.c.p. Diario digital Avanzada

Crisis de derechos humanos

Con una población mayor a 700 mil personas, con la tasa de homicidios más alta del país, y con una policía estatal que expone irregularidades en sus condiciones de trabajo, Colima podría estar experimentando una grave, aunque invisible, crisis de derechos humanos.

Y es que la Comisión de Derechos Humanos del Estado (CDHEC), la única institución dedicada a proteger la dignidad humana de la gente de Colima, es débil y vulnerable. Con apenas una veintena de personas como equipo de trabajo, y la mitad de ellos en actividades administrativas, se ve diariamente sobrepasada por la alta demanda de protección a las garantías individuales.

La CDHEC, aunque órgano constitucional autónomo de gran relevancia en el papel, carece de importancia pública en la práctica. Es una de las cinco instituciones con menor presupuesto, con capacidad de brindar servicio sólo en la capital de la entidad, y deficiente estructural para tutelar los derechos en cárceles, durante el ejercicio de la función policial y en prisiones preventivas, todos ellos considerados focos rojos.

En un claro reconocimiento de su precaria situación, la CDHEC ha buscado, sin éxito, fortalecerse a través de diferentes medios. Documentó la necesidad de contar con 15.2 millones de pesos al año, monto que reflejaría un funcionamiento óptimo. También propuso crear Oficinas Regionales en Tecomán y Manzanillo, cuya finalidad sería acercar sus servicios a más de la mitad de la población que actualmente no los recibe.

Por el contrario de lo que la sociedad peticiona, los Poderes Ejecutivo y Legislativo del estado, rechazaron, sin argumentos, ambas solicitudes a finales del 2016. Ignoran que hay más hechos violatorios como nunca en la historia, que el 50% de los que se denuncian no son resueltos, y que una gran cantidad no son denunciados ante la falta de esperanza en su atención.

Así, Colima vive un panorama de crisis en materia de derechos humanos. Hasta finales del año 2015 permanecían pendientes de resolver 1,061 quejas por transgresiones, con un crecimiento promedio de 25% por anualidad. En ellas fueron señaladas 149 diferentes autoridades por motivos como dilación en procuración de justicia, detención ilegal, abuso de autoridad, hostigamiento laboral, negligencia médica, entre otros.

Esto en un escenario en el que la CDHEC apenas tiene capacidad para emitir poco más de 1 recomendación por mes, lo que implica que el rezago está lejano a acabar. En una valoración de nuestra institución garante de los derechos humanos, se le puede calificar en terapia intensiva, sin posibilidad de mejora en el corto plazo; desatendida, relegada, sin importancia, y lo que de verdad le duele, sin presupuesto.