Vislumbres. Tedio noticioso

Hastío.-
Hastío, tedio, enfado, modorra son términos que se utilizan para describir un estado de ánimo contrario a lo gustoso, a lo alegre, a lo disfrutable. Un estado del alma, podríamos decir, en el que prevalecen el disgusto y el desgano por lo que se mira o se tiene enfrente. Y hastío es, en suma, lo que sufren algunos lectores cuando tras revisar los titulares de las primeras planas en algunos días excepcionalmente violentos, es tan negativa la impresión que padecen que pueden llegar a creer que todo lo que ocurre a nuestro alrededor es negro, sangriento, terrorífico, tenebroso, corrupto y sin remedio; o albergar la falsa idea de que no hay nada por lo que valga la pena vivir, cuando en realidad es al contrario, porque si uno sabe mirar bien y apreciar lo que le rodea, hay muchos motivos para ser feliz y para cambiar ese estado negativo del alma por una actitud más positiva, vinculada con todo aquello que de verdad vale la pena en un mundo en el que abunda la basura noticiosa y niega lo que le da valor a la existencia.
El albor de los sentidos.-
Sin caer en el error de afirmar (como Vicente Fox) que por no leer los periódicos uno puede ser más feliz, hoy quiero comentar algo que casi nunca se aborda en esos medios, tal vez porque todo ello lo damos por conocido, y porque claramente no es noticia. Me refiero a lo que podemos hacer con nuestros llamados “cinco sentidos”, y con un sexto que nada tiene qué ver con la percepción extrasensorial. Allá, ustedes, apreciables lectores, si quieren acompañarme a leer este texto ajeno a lo “periodístico”:
“Nacer, crecer, multiplicarse, enfermar, envejecer y morir” eran, según antiguas creencias, las únicas posibilidades que los seres vivos podrían experimentar mientras cumplían su ciclo sobre la faz de La Tierra, pero a este humilde redactor le queda muy claro que en cuanto concierne al género humano todo eso sólo es parcialmente cierto, porque en medio de cada una de esas seis posibilidades se abre un abanico gigante de otras que pueden ser nombradas con todos los verbos habidos y por haber. Verbos en los que, sin embargo, muy poco nos detenemos a pensar o reflexionar.
Mencionaré, sin embargo, sólo unos cuantos, y como ejemplo dos francamente prosaicos pero que producen otros tantos momentos de satisfacción: como el de beber cuando se tiene sed y el de orinar cuando se tiene la vejiga llena; el de comer cuando el hambre apremia y el de evacuar cuando el intestino urge. Dos actividades aparentemente contrapuestas pero que se interrelacionan con dos aparatos corporales en los que, curiosamente también, hay una sola entrada pero dos salidas.
Verbos bonitos.-
Otros de los verbos más bonitos que podemos mencionar son los que nos regalan los cinco sentidos en sus más diversas facetas, por ejemplo: saborear, degustar, paladear que son mucho más que el sólo hecho de ingerir, comer o beber. Acciones en las que interviene muy conscientemente el cerebro, aun cuando están enganchadas con otras, meramente corporales, en los que para nada interviene la conciencia, como los de digerir y distribuir los nutrientes en todos los rincones del aparato circulatorio.
Oler. ¡Ah, el olfato! Este sentido, más allá de su facultad implícita para repugnar los hedores que emanan de los estercoleros y de los objetos en putrefacción, está abierto a una inmensa gama de aromas que se pueden percibir desde los rincones más recónditos de la piel humana hasta en la inmensa vastedad de flores que se desparraman en el campo, sin que a veces tomemos nota siquiera de su existencia. Aromas, bellos olores que van desde la tierra o la hojarasca mojada hasta el perfume sumamente sutil que producen los musgos y los líquenes que cubren las rocas; o las mezquiteras en flor, o los cañaverales al espigar, o los sembradíos de arroz, trigo, avena y cebada, cada uno con su peculiaridad, sin contar todavía con los olores y aromas que derivan de los productos químicos que tienen como base los extractos y las resinas naturales que los perfumistas han utilizado desde hace miles de años.
El tacto siempre será un sentido preventivo contra lo demasiado caliente y contra lo demasiado frío, pero igual servirá para detectar la suavidad de una piel, la tersura de unos senos, la maraña de un cabello encariñado, las ondulaciones de los frutos y, por supuesto, la rugosidad de un rostro marchito, lo rasposo de una lija y la rigidez de un cadáver.
Y ¿qué decir del oído y la vista? El oído no sólo nos permite conectarnos con los ruidos de nuestro entorno sino saber a qué atenernos respecto a ello. Nos alerta cuando es necesario, y nos motiva cuando de gozar se trata. Oír también nos remite a recuerdos: una canción, a veces una simple tonada, nos traslada a tiempos que ya no son, o a lugares en los que ya no estamos, pero que de algún modo podemos revivir en nuestra intimidad. Recuerdos plenos de afectos que nos hacen evocar con nostalgia o nos ponen a vibrar con alegría. Aunque también existen, como precisamente nos decía una canción, “Los sonidos del silencio”. Sonidos que se escuchan en la soledad, en la desazón y en el desvelo.
Ver y oír son un binomio potente para conocer y reconocer, para percibir y dejar de hacerlo. El ojo nos sirve para contemplar, detectar matices, colores, formas, tamaños y aun texturas; mientras que el oído nos permite percibir las notas y los arpegios musicales, los trinos de las aves, los murmullos de la gente, el soplo de la brisa, el ulular del viento y hasta el ritmo del corazón de quienes amamos.
Del ver nace también la posibilidad de mirar y admirar, de apreciar la belleza y la armonía de los cuerpos y de los paisajes, el colorido casi infinito de las flores, las aves, los peces y las mariposas; de leer, de imaginar lo que lees o de recrear incluso lo que miras en el cine o sucede a gran distancia.
El sexto sentido.-
Así, pues, probado está que no sólo nacemos para crecer, multiplicarnos, envejecer y morir, sino para disfrutar cada una de las posibilidades que nos dan los cinco sentidos que comentamos, o los tres o los cuatro, hablando de los que lamentablemente carecen algunas personas. Todo ello aún sin describir un sexto sentido que para nada tiene que ver con la percepción extrasensorial, sino con otras maravillosas capacidades del cuerpo.
A este sexto sentido que también tienen casi todos los seres humanos, se le llama “sentido kinestésico” o “sentido del movimiento”, que es el que nos permite movernos en todas direcciones, ir o volver, trasladarnos o quedarnos detenidos, subir o bajar, escalar o descender, caminar, trotar, correr o detenernos súbitamente. Un sentido que los gimnastas han desarrollado hasta la excelsitud, y al que lamentablemente desatendemos cada vez más, convertidos como estamos en seres dependientes de los autos y en individuos súper sedentarios, negados a caminar o simplemente pasear.
Conclusión.-
Si el hastío noticioso llega un día de éstos a su corazón, no lea hoy los periódicos, o léalos pero sálgase después de su casa, camine, muévase, mire, observe, escuche cuanto hay a su alrededor, huela las flores, saboree un helado, toque las superficies de las hojas o la mano de sus parejas o de sus hijos, admire el trazo recto de las calles y los edificios, compare los numerosos verdes que hay las plantas de los camellones, jardines y parques, o (si está cerca del mar) redescubra el ritmo eterno de su oleaje, el fluir constante de los ríos, el azul infinito del cielo, el volumen cambiante de las nubes, la risa de los niños, el lento paso de los ancianos, la alegría y el bullicio de los jóvenes. Y dese cabal cuenta que en contra de todo eso, tan positivo, muy poco daño pueden causar a nuestro ánimo incluso las más malas noticias.

 

Vislumbres. Dos fechas clave para Colima

Este 25 de julio se conmemoró en Tecomán el 494 aniversario de la fundación española de la Villa de Colima sobre las ruinas de un pueblo indígena situado muy cerca del actual Río Armería, que se llamaba Caxitlan. Y el 24, en Manzanillo, se conmemoraron también los 490 años también “del descubrimiento del puerto indígena de Tzalahua”.
Los antecedentes.-
El conocimiento, sin embargo, de ambos datos, pudiese carecer de interés para los lectores actuales si no saben lo que sucedió antes y lo que sucedió después en beneficio (o en perjuicio) de los habitantes de esta región. Por lo que mediante este escrito pretendo aportar una pequeña luz sobre dichos acontecimientos y su trascendencia para Colima y la historia de la navegación.
Comenzaré por decir que desde muchas décadas antes de que los barcos de Hernán cortés llegaran a lo que hoy es Veracruz, había, en el otro extremo de inmenso territorio recién “descubierto”, dos pueblos enemigos que hablaban diferentes idiomas y tenían, por supuesto, sus propios espacios y ambiciones. Me refiero a los pueblos de Mechoacan y Colliman. El primero con un carácter bastante belicoso y afanes expansionistas, y el segundo menos pleitero y ya con ciertos avances en la urbanización en al menos dos ciudades. Pueblo, empero, que no dejaba de resentir el acoso de sus enemigo purépechas. Quienes desde 1475, cuando los gobernaba el cazonci Tzitizicpandácuare, habían emprendido la conquista de Colliman y su región, llegando incluso a apropiarse por un tiempo de los pueblos situados en la vertiente occidental del Volcán de Fuego, como Zapotitlan, Copalan, Amulan y otros más. Nombres que pongo sin acento porque así se pronunciaban entonces.
No duró mucho, sin embargo, ese periodo del dominio michoaque sobre los pueblos colimecas (de habla náhuatl) y los amultecas (de habla otomí), porque unidos o independientemente, dichos pueblos les estuvieron dando guerra a los invasores para liberarse de ellos y dejar de pagarles tributos.
Los michoaques, por cierto, daban el nombre genérico de “tecos” a todos aquellos pueblos que hablaban el idioma náhuatl o mexicano. Idioma que con algunas variantes se hablaba en Colliman, aunque más tarde algunos frailes muy observadores notaron que el idioma usado por los colimecas y los teco-colimecas era “náhuatl corrupto”. Es decir, náhuatl mezclado con otras palabras tomadas de dialectos locales.
La enemistad, empero, de todos estos pueblos persistió hasta muy entrado el siglo XVI y, referido a ello tenemos noticias de que hacia 1510, cuando Moctezuma Xocoyótzin intentó una vez más, por parte de los aztecas o mexicas, conquistar Mechoacan, el cazonci Zuangua, supo repelerlo con suficiente fuerza como para impedir que los aztecas pusieran un pie en territorio michoaque y, luego, para impedir que los aliados de los aztecas los atacaran por otras partes, envió parte de sus guerreros, bajo los mandos de los “generales” Hazinche, Tirimarasco y Cuni, a combatir a los pueblos situados en los alrededores de las lagunas de Zapotlan, Tzayolan y Tzacoalco. Mismos que posteriormente fueron auxiliados por un hueytlatoani colimeca (del que desconocemos el nombre), para liberarse de los invasores. Cosa que no pudieron hacer, sin embargo, los habitantes de Tlatmatzolan, Matzamitlan y Xiquilpan, que hablaban náhuatl también, y que continuaron bajo el dominio michoaque hasta la llegada de los españoles, en julio de 1522.
La conquista de Mechoacan por parte de Cristóbal de Olid se realizó prácticamente sin lucha de parte del nuevo cazonci Tzimtzicha, pero éste fue obligado por Cortés a prestarle, por una parte, numerosos tamemes para que en sus espaldas llevaran cargando todas las cuerdas, velas y herramientas que los carpinteros del conquistador requerían para instalar un astillero en el puerto de Zacatula (junto a la desembocadura del Río Balsas), en donde aquél quería construir cuatro barcos para continuar sus exploraciones por mar. Y a facilitarle, por otra, numerosos guerreros también para conquistar Colima. Lo primero en noviembre de 1522 y lo segundo en la primavera de 1523.
La “pacificación” de Colima.-
Existen al menos tres crónicas distintas que coinciden en afirmar que cuando el capitán Juan Rodríguez de Villafuerte iba con los cargadores ya dichos hacia el puerto de Zacatula, oyó decir que hacia la parte noroccidental de la costa existía un pueblo en donde supuestamente habitaban puras mujeres (Cihuatlan). Dato que lo hizo inmediatamente recordar una idea que él y sus contemporáneos traían muy metida en la cabeza: la de la existencia de la Isla de las Amazonas.
Continúan diciendo las crónicas que dicho capitán tuvo la tentación de emprender por sí mismo la conquista de esa región, para obtener “la gloria” que el envidioso Cortés quería sólo para sí, pero que al hacerlo se enfrentó, en el llamado “Paso de Aliman”, con un habilidoso hueytlatoani colimeca que con su gente armada “desbarató a los españoles”, matando al menos a dos de ellos y a varios de sus caballos, obligándolos a huir hacia Zacatula.
En ese mismo tenor son más numerosas fuentes las que hablan de que Cortés castigó primero al capitán desobediente y mandó, enseguida, a “pacificar” la región a otro que se llamaba Gonzalo de Sandoval, acompañado por miles de texcocanos y michoaques.
Sandoval ya estaba perfectamente informado de que entre los michoaques y los teco-colimecas había una muy añeja y fuerte enemistad, así que, aprovechándose de ello, envió por delante a los michoaques que, siendo tantísimos en esa ocasión, y sintiéndose muy envalentonados por traer el apoyo de los españoles, no sólo derrotaron a sus antiguos enemigos colimecas, sino que capturaron a muchos, los sacrificaron a sus dioses, y se los cenaron, desayunaron y comieron “sin que los españoles les dijeran nada por eso”.
Hubo, sin embargo, por parte de los teco-colimecas, un último intento para defenderse de los invasores, en el “Palenque de Tecomán”, pero volvieron a ser derrotados, y a los pocos días, Gonzalo de Sandoval decidió fundar en Caxitlan, pueblo donde habría residido el hueytlatoani vencido, su propia villa española, el 25 de julio que comentamos arriba.
El descubrimiento del puerto.-
En ese mismo contexto, es el propio Hernán Cortés quien afirma que cuando el capitán Sandoval hasta Coyoacán (donde Cortés residía), “trajo noticia de un buen puerto que halló”. Ese puerto no era otro más que el que se hallaba “en un ancón de la bahía” que actualmente conocemos como Bahía de Manzanillo, justo junto a la desembocadura del arroyo de Salagua, que por ese tiempo parece haber llevado un caudal mucho más grande y notable del que lleva hoy.
Esta noticia del puerto recién encontrado se quedó, sin embargo, perdida en una de las largas “Cartas de Relación” que Cortés estuvo enviando al rey de España, pero volvió a cobrar vigencia cuatro años después, a raíz de que por un mero incidente de navegación, llegó a ese mismo sitio uno de los cuatro navíos que el conquistador había mandado construir en el ya mencionado puerto de Zacatula. Me refiero al bergantín Espíritu Santo, que al parecer fue botado del astillero en donde se construyó hacia mediado de mayo de 1527, y que, ya avituallado para emprender un viaje mayor, fue puesto a prueba en un viaje inicial que, habiendo iniciado el 14 de julio de ese mismo año, concluyó con el “descubrimiento” por mar del puerto de Salagua, al que “le pusimos nombre a este dicho puerto de Santiago, porque entramos en él la víspera de Santiago, y toda la costa está poblada de indios, y nos daban agua y gallinas y de lo que tenían, y es muy buena gente”. Según quedó referido en una Relación de la navegación que hizo el bergantín que salió de Sacatula, que se halla en el Tomo XIV de la Colección de Textos Inéditos del Archivo de Indias, que localizó el investigador colimense Felipe Sevilla del Río, y que publicó en su libro Prosas Literarias e Históricas, en 1974.
Dicha Relación agrega que diez días después de haber salido de Zacatula, y habiendo navegado por costas que jamás habían sido navegadas por ningún europeo “aquí hallamos un puerto que tiene de boca dos leguas, y dentro es muy ancho, y así como entramos, fuimos [por] la vía del este y anduvimos media legua, y [...] luego vimos al norte una montaña muy alta [...] y la bahía de este puerto es muy fondable”.
Los consecuentes.-
Complementario a ello debe decirse que casi al mismo tiempo en que el bergantín Espíritu Santo fue botado al mar, se botó también una carabela se llamó La Florida, y que navegó en su viaje de prueba con rumbo a Tehuantepec. Hechos unidos con los que no sólo se inauguró la navegación española en esta parte del mundo, sino que se dio inicio a una multitud de acontecimientos relacionados tanto con la continuación de la conquista de los pueblos de las costas del Pacífico en lo que hoy es México, como con la exploración de las costas situadas al norte de nuestro continente y con las iniciales navegaciones de toda esa inmensa bastedad de agua salada que es el Océano Pacífico. Hechos que derivaron, desde Colima, en el descubrimiento del Mar Bermejo (también conocido como Mar de Cortés o Golfo de California); en la localización del Archipiélago de las Revillagigedo; y en las primeras exploraciones de las costas de Oregon y la Alta California; así como en la realización del primer viaje de ida y vuelta entre las costas de la Nueva España y las islas Filipinas, por mencionar sólo unos cuantos.

 

Corrupción y control: el sindicalismo en México hoy

Una de las muchas características del régimen político mexicano es la integración entre el Estado y las organizaciones sindicales; desde la década de los cuarenta inicia el proceso de consolidación de este binomio, con sus altibajos como resultado de la conflictividad social misma. En sus inicios hubo sus rupturas en la cúpula sindical imponiéndose la corriente más conservadora a cuya cabeza quedó Fidel Velázquez, quien persiguió, al igual que otros líderes de segundo nivel, con apoyo de las instituciones del Estado (ejército, policía, ministerio público y tribunales laborales), a toda disidencia democrática, sobre todo si ésta tendía a florecer en clivajes básico del sistema de dominación (Sindicatos nacionales u organizaciones de trabajadores de servicio público).

La democracia como vida propia de los sindicatos, desde ese entonces, ha sido negada por el Estado mismo y la cúpula empresarial principalmente. Si bien se realizan en algunos de ellos asambleas, no hay reglas claras ni medios para impugnar procedimientos ilegales, y muchos menos, respeto a la pluralidad de ideas. Los estatutos se incumplen, a reserva de serles negados a sus afiliados. Aunado a que en la mayoría de los casos, el estatuto sindical tutela estructura y funciones antidemocráticas. Hay inexistencias de instancias de defensa de los derechos de los agremiados, tanto sindicales como judiciales. Los informes financieros son inexistentes. Pedirlos y exigir que sean detallados y puntuales, es un sacrilegio que puede terminar en el despido -si bien le va- del o los solicitantes.

El despido y el amedrentamiento son por eso la moneda de circulación. Los sindicatos son feudos políticos, como los hay muchos en México, impenetrables por la ley, donde reina desde el asesinado hasta el robo millonaria de fondos, ejemplo de ello hay bastantes, gozan del encubrimiento de las autoridades judiciales y laborales, protegiendo, sin el menor escrúpulo, a líderes sindicales siniestros, conocidos por los trabajadores como: “lideres charros”.

Las cosas hoy no han cambiado nada en el régimen político, por el contrario, se ha acentuado la intolerancia de la autoridad de todos los niveles y de todos los partidos políticos. Para ellos, estos medios de control social son indispensables en el marco de la política neoliberal que exige el aprisionamiento de la variable demanda (lo salarial), para ello, se hace uso de la represión con el fin de sembrar el miedo. El único cambio que observamos en esta dicotomía Estado-sindicatos, es, para estar acorde con los tiempos “democráticos”, el retiro del concepto: charrismo sindical de los escritos y expresiones de analistas del sistema. Lo anterior tiene como explicación, por supuesto para los ideólogos, que el diálogo es el medio de entendimiento por excelencia en México. Qué dirán al respecto los trabajadores que viven a diario una ambiente de impunidad, intolerancia y persecución en sus organizaciones y en sus fuentes laborales.

No negamos la presencia de algunos cambios institucionales. Es cierto, en nuestros días hay una nueva configuración del sistema político -tenemos una multiplicidad de partidos políticos y un sistema electoral con muchas espacios que todavía generan incertidumbre en la gente, sin negar que permite la alternancia en los cargos públicos; sin embargo, no acontece así en lo que respecta a la articulación Estado y sindicatos que se ha mantenido invariable. En la “Era de oro” (1994-2006), como gustan llamarla, de la fase denominada de transición democrática, la ofensiva contra estos fue brutal, tratándose principalmente de sindicatos en los que había cierta vida democrática y un distanciamiento de las políticas gubernamentales; de un plumazo fueron privatizadas varias empresas y sus trabajadores despedidos (recordemos lo sucesos en líneas aéreas como Aeroméxico y Mexicana de Aviación, o el cierre de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro), y si bien les iba, se daba por terminado el contrato colectivo de trabajo sin el mayor reparo legal, signándose uno nuevo sin las anteriores conquistas laborales y violando la ley. A cualquier tipo de resistencia se le responde con el despido, arma mortal, que cuenta con el apoyo estatal. Así es impuesta la llamada modernidad en el mundo laboral. ¿Cuál diálogo para una cultura cívica? ¿Es posible hablar de cultura cívica cuando se prohíbe el ejercicio democrático en un espacio fundamental de la sociedad como en muchos más?

Otro ejemplo de esa vida siniestra que reina en las organizaciones lo tenemos en los sindicatos de los ayuntamientos. Los trabajadores de este nivel han sido olvidados hasta por los estudiosos, es muy difícil encontrar bibliografía acerca de ellos y sus luchas. La jerarquía administrativa que ubica al municipio como el último eslabón del Estado mexicano, es una realidad en todo sentido. Una gran mayoría de los municipios en México son pobres, los recursos presupuestales propios son pocos, por lo que están a expensas de los federales que son insuficientes y son dados a cuenta gotas, eso si llegan a su destino…. En muchos municipios, ser trabajador del ayuntamiento era un “privilegio” porque se gozaba de un salario bajo pero seguro, de cierta estabilidad laboral y de prestaciones de ley. Si esto fue cierto en tiempo pasado, hoy ya ni esto: se está perdiendo la estabilidad laboral, las pensiones y otras prestaciones; las condiciones laborales llegan a estar por debajo de lo aceptable para tener una vida realmente humana.

En pocas palabras, varios municipios están casi en el olvido y sus trabajadores aún más. La despolitización de estos últimos los hace participes de la forma de dominación caciquil y patrimonialista, donde no hay ley ni reglamente que rija, sino la voluntad del cacique (presidente municipal) y fuerzas vivas, sin contrapeso real a su mandato. La resistencia a perder sus conquistas es mínima, por estar bajo la sombra de líderes espurios en muchas ocasiones, que más que defender los intereses de los trabajadores protegen los personales: sus cuotas de poder. El modelo edificó en el empleado municipal una cultura paternalista y pasiva de la que emana el liderazgo sindical y el despotismo de sus líderes sindicales, llámense: Ramírez Guzmán, León Alam y Flores Jurado, entre otros más.

Viñetas. Cinismo, eslogan y estado fallido 

Pues siendo fiel a su costumbre de hacer lo que se le da la gana, El Gobernador del Estado acudió, por fin, a la “reunión de trabajo” con los representantes del pueblo, los Legisladores pues, de entrada el Congreso fue sitiado, había policías por doquier, las puertas principales cerradas y custodiadas, el único acceso fue por el estacionamiento donde un GUARUA del gobernador le preguntaba a un trabajador del Congreso a quién dejaba pasar ya quien no, para la prensa solo hubo 30 acreditaciones y la orden tajante de que no se podía transmitir en vivo el evento, un evento que por las circunstancias del Estado era de interés de todos pero la orden fue directa desde la Coordinación de Comunicación Social se les advirtió, so pena se de sufrir las consecuencias, que no podrían hacerlo.
Pasadas las doce llegó el ciudadano Gobernador quién, magnánimamente, dio entrevista banquetera a los reposteros que lo esperaban en el área del estacionamiento, JIPS arribó acompañado del Secretario General de Gobierno, del Procurador de Justicia, el Secretario de Seguridad Pública y del Coordinador (Pollo) de Comunicación Social, una veintena de guaruras más y un séquito de otros quince monos que no se para que iban.
Ya iniciada la “Reunión de Trabajo” el Diputado Octavio Tintos, Presidente de la Comisión de Seguridad, y tras el reparto de saludos y besos por pate del Gober, Leyó el Orden del día que fue aprobado por la Comisión de Gobierno Interno y que se había distribuido, MEDIA HORA ANTES , a todos los diputados, en esta se podía leer que los diputados tendrían CINCO MINUTOS, si así como lo lee, solo CINCO minutos para cuestionar el desquehacer del Gobierno en materia de Seguridad, estos divididos en dos partes, tres para exponer una postura y dos para preguntar, como si con eso fuera suficiente para el cúmulo de preguntas que los representantes de la sociedad tiene acerca del caos y el baño de sangre que un día si y otro también hay en el Estado.
Así pues, solo los tres coordinadores de las bancadas existentes en el congreso PAN, PRI e INDEPENDIENTE$ pudieron presentar su posicionamiento, el de los independiente$ en voz de Nicolás Contreras, por parte del partido del Gober, el cuñado de Nico, el Profesor Federico Rangel, quién dicho sea de paso se pasó del tiempo establecido, claro con la anuencia del Presidente de la Comisión de Seguridad quien presidía el evento y por el PAN el Diputado Luis Ladino quien en un momento intentó hacerle un cuestionamiento a Nacho y enseguida fue reconvenido por el Dip. Octavio para que se apegara al formato y que las preguntas las hiciera después.
Ya pasadas las poses y las posturas el Gober se dedicó por más de cincuenta minutos a hablar y hablar y hablar acerca de lo mal que está el país en general, como si eso nos tuviera que consolar y de las estadísticas y números que su equipo le preparara a cerca de la inseguridad en el estado y que él considera es una herencia maldita de la Gestión de Felipe Calderón, cómo si no hubieran pasado ya cinco años de eso y de los malos manejos de Mario Anguiano, haciendo referencia de que este cubría y maquillaba datos acerca de la violencia en el estado, me imagino, que si lo hacía, también tapaba el ruido de las balas y lavaba inmediatamente los charcos de sangre y escondía los cadáveres para que no nos enteráramos de nada, digo porque si eso hacía, creo que JIPS le debería de preguntar cómo, ¿No cree usted?
Una vez terminado su discurso de cuentas, números y reparto de culpas el Presidente de la Comisión de Seguridad el Priista Octavio Tintos, les dio la palabra a los diputados representantes de los partidos políticos que integran el Congreso quienes le realizaron entre 3 y cinco cuestionamientos cada uno, pero al llegar el turno del PAN, representado por el Diputado Luis Ladino y tras haber cabildeado con los Diputados panistas presentes, decidieron que el tiempo que por obra y gracia de la Comisión de Gobierno de Seguridad y previamente acordado con el ejecutivo (dos minutos) no era suficiente para realizar el cúmulo de cuestionamientos que su presentación había dejado, por lo que decidieron abandonar el montaje que tanto el Gober, su equipo y los diputados a modo habían montado en el Congreso.
Ya para terminar, a mí me pareció que Ignacio Peralta no solo dejo mucho que explicar y es que solo se limitó a repetir, como ya lo han hecho otros actores, que la violencia en el estado es culpa de los cárteles que se diputan la plaza, como si fuera de ellos, pero bueno, en lo que no nos quedó a deber, fue en que por fin aclaró que su famosa frase de campaña “VASA VIVIR FELIZ..SEGURO” fue solo un eslogan de campaña y que ahora queda más que claro fue una tomada de pelo para todos los que votaron por él , vaya que fue simplemente un frase y ahora se ha convertido en una farsa, de la que los colimense pagamos lo platos rotos por que no hay día en que no haya un decapitado, un balaceado, un desaparecido, una persecución, una mancha de sangre en el asfalto o se encuentren bolsas con extremidades humanas, y de todo esto solo nos queda decir “Gracias señor gobernador por ser tan honesto, claro y directo” para explicarnos que usted le tomó el pelo a sus votantes y que ahora, pues se friegan, o que nos freguemos todos.
Habrá que ver si también en el asunto de llamar a cuentas a Mario Anguiano Nacho no nos receta la misma, “ERA SOLO UNA FRASE DE CAMPAÑA” así, sin más recato ni pudor, ni vergüenza dar por terminado el asunto, por cómo van las cosas, creo que seguramente pasará.
Sin embargo, lo más preocupante de esta “Mesa de trabajo” fue que el Gobernador dijo que trabajara, eso si en la medida de sus posibilidades para “Reestablecer el estado de derecho” CÁSPITA, eso quiere decir que el estado de derecho está roto, que no se cumplen las leyes y en consecuencia estamos ante un ESTADO FALLIDO.

La lucha de los trabajadores municipales: una lucha legítima y legal

Fotografía de archivo.

La política económica que en Colima siguen, como patrón de conducta nacional, los diferentes gobiernos, sean del partido que sean, consiste en reducir el gasto público en aéreas sociales y laborales, que se manifiesta en la falta de infraestructura urbana (calles, luz, agua, drenaje, calles y mejoras) y en los raquíticos salarios y pésimas condiciones laborales de los trabajadores que prestan sus servicios en los niveles federal, estatal, municipal, lo que ha generado en diferentes estratos sociales malestar que se expresa en diversos canales, distintos tiempos y de diferentes maneras.

Los municipios son los que menos recursos monetarios tienen aunado a un ambiente político insoportable donde los caprichos de los presidentes municipales y grupos de facto que mantienen el control en esos lugares, son los que dominan. Es un espacio en el que el ejercicio del derecho está ausente, donde reina la impunidad y los conflictos se resuelven acorde a las normas del más fuerte. Tenemos los casos de Colima, Tecomán y Villa de Álvarez, en unos, los trabajadores piden sean cubiertos los pagos de prestaciones como fondo de ahorro, prestamos, defunciones, entre otros, que les adeuda el ayuntamiento; en otros, solicitan información de sus recursos de pensiones, pues, se tiene la sospecha que han sido utilizados para actividades diferentes a las establecidas.

Cuestiones estas que en un país que se dice democrático deben ser transparentes, sin embargo, se mantienen en la mayor de las secrecías sin que a la autoridad jurisdiccional se le vea interés en resolver de manera expedita el caso y con justicia, mucho menos la autoridad municipal quien, con el cinismos que la caracteriza, se queja de “la carga que representa el sindicato”; ese tipo de declaraciones deja en claro que para ella los derechos de los trabajadores deben ser anulados, con la falsa idea de que tendrán más recursos para la realización de más y mejores obras; argumento que es totalmente falso, pues la falta de dinero es responsabilidad tanto de la política fiscal, por su inequidad al favorecer a los grandes empresarios, como de la política de austeridad, que se aplica en perjuicio de los que menos tienen. Bajo ese camino, llegará el día en que los ayuntamientos tendrán que cerrar sus puertas, y el problema será saber quién lo hará, al carecer de empleados.

Por eso, para defender lo que les corresponde, los trabajadores de los ayuntamientos se han movilizado a través de sus burocráticos sindicatos, en ese sentido, el 5 de julio realizaron una manifestación en el municipio de Tecomán en la que participaron nueve organizaciones sindicales en defensa de los derechos laborales, movilizando a cientos de trabajadores, algo no común para estas organizaciones que prefieren el aislamiento y la parálisis.

Ante el miedo de perder su soporte de legitimidad como las pocas prestaciones que todavía hoy disfrutan sus representados, la burocracia sindical se moviliza. El ánimo de lucha es producto de la inquietud reinante y de la autonomía que poseen los sindicatos en esta etapa; la dirigencia sindical de las tres organizaciones sindicales tienen signo priistas, mientras las presidencias municipales son de signo contrario: panistas.

Los trabajadores deben tener presente esto pues la defensa de sus legítimos y legales derechos se entremezcla en una lucha de intereses partidista, ello no debe, sin embargo, ser impedimento para que en cada asamblea y en cada lugar de trabajo reivindiquen lo que han obtenido a través de sus luchas, al tiempo que, con sus acciones, construyan una organización democrática e independiente de cualquier partido político. Con sus acciones y luchas contribuirán a seguir agrietando, en principio, al actual régimen político creando las condiciones para detener la actual política económica neoliberal, y en segunda momento, y en un proceso más lento y tardado, al sistema capitalista.

La pobreza presupuestaria de los ayuntamientos es resultado entonces de la política de austeridad - no de los derechos sindicales- los partidos la han impulsado y aprobado en el Congreso de la Unión y refrendado en el Congreso Local, por lo que son participe los mismos funcionarios municipales y por ende, carecen de recursos financieros pero no por la responsabilidad de sus empleados; si bien los salarios y prestaciones llegan alcanzar en varios municipios el 50 por ciento del gasto presupuestario asignado o más, es debido a la reducción que los partidos en que militan hacen del gasto público. La responsiva está entonces, aunque no lo vea así la autoridad municipal, en los presupuestos oficiales asignados y aprobados por los diputados federales y locales. La falta de recursos no justifica, en ningún momento, que la autoridad municipal asalte los fondos de los trabajadores que descuenta de los propios salarios o que forman parte de las prestaciones contractuales que por ley han obtenido; hacerlo los hace acreedores a la cárcel, lástima que en México reine la impunidad.

La única manera de defensa de los intereses de los empleados municipales es la movilización consciente y la realización de asambleas democráticas para determinar el rumbo de la lucha.