VIVENCIAS: Reforma Electoral

Sábado matutino, día no hábil en las escuelas, tomar un sorbo de café por las mañas es lo habitual, dar lectura al periódico “x” para informarnos del acontecer cotidiano, más allá de nuestras inseguras y olvidadas colonias por quienes se dicen “gobernar” me llama la atención el encabezado poder legislativo aprueba reforma electoral, no me sorprende la uniformidad de la votación de los pridependientes y aliados al partido en el poder, como tampoco su actuar tratándose de la participación ciudadana a la cual excluyen con regularidad y permanencia.
Todo tipo de reforma debe estar acorde y ser producto del tiempo que vivimos, no incluir mecanismos de control y participación ciudadana eso no es reformar, dejar de lado figuras importantes como el plebiscito, referéndum, revocación de mandato, renunciar al fuero, habla de la pésima “calidad” de legisladores, no idóneos, reprobados no comprometidos con su gente. ¡a pero eso sí, quieren reelección!
Alemania cuenta con un sistema electoral a nivel modelo mundial, en el cual por supuesto que incluyen lo que nuestros tribunos dejaron de lado y no solo eso sino que atraves de las escuelas se convoca a los estudiantes a participar y motivar mediante el uso de herramientas tecnológicas como el internet a escribir propuestas quienes no puedan la dibujan, a ese grado es la motivación e inclusión en ese país.
En Colima nuestra clase política no está acostumbrada a someter sus prebendas y antipatrióticos, injustos e inmorales sueldos (doscientos mil mensuales cada diputado) a críticas y participación ciudadana, mientras menos participen los ciudadanos en las decisiones mejor para ellos, dado que son muy dados a crear leyes para beneficio personal y no del colectivo.
No es en razón de la distancia solo basta mirar al vecino estado de Jalisco que tiene una reforma electoral con un alto grado de participación de la gente de a pie que logro la reducción de financiamiento a partidos políticos, y pugnan por la revocación de mandato.
Con esa actitud se demuestra que en Colima a nuestros “representantes populares” les da miedo, frío, calor hablar de revocación de mandato y renunciar al fuero, se cubren con la misma cobija esa mayoría oficiosa, vieron por sus intereses al no tener que solicitar licencia en caso de buscar otra posición en el 2018 con eso se pusieron a mano las fracciones ahí representada salvo honrosa excepción. – todos felices, todos contentos-.
Con mas claroscuros que claridad los colimenses una vez más nos vemos traicionados y olvidados por nuestros representantes populares, que no hicieron lo mas mínimo por reducir la serie de requisitos para los candidatos independientes, pero si para facilitar y dejar en bandeja de plata el camino planchado para los tres mosqueteros “ independientes” que podrán hacer alianzas con partidos, ¿llevara dedicatoria? Situación que no fue valorada u observada por los azules.
Pugnemos como buenos colimenses y mejores ciudadanos por involucrarnos y exigirle más a quienes nos representan en busca de una nueva cultura política tarea hay y mucha.

A MANERA DE COMENTARIO...
*Con gusto acudí al mercado constitución que me hizo retroceder en el tiempo de mi niñez, con instalaciones en buen estado y con gente que acude a consumir lo que ahí se expende desde antojitos mexicanos hasta algo de electrónica, con un estacionamiento propio, sin duda el alcalde Héctor Insúa a la altura en atención a los mercados, por cierto no deje de visitar las gorditas de la tía.
*El panorama político vivido este domingo pasado en cuatro estados (Coahuila, estado de México, Nayarit y Veracruz) es el reflejo de lo que se verá en el 2018 donde el PRI obtiene menos votos pero le alcanza para ganar, con sus partidos satélites, las izquierdas dividas que solas no ganan y un pueblo a la expectativa con un mejor nivel de que alguien logre lo que todo mexicano desea mayor poder adquisitivo que de una mejor calidad de vida.

* Vocero del Frente Magisterial independiente en Colima, sígueme en Facebook che charly Olvera twiter@checharlyolvera

Esta fauna. El ruido de alguien que no está

Las siguientes frases no son de nadie. Son apenas ruido. Esa clase de ruido que molesta a unos y duele a otros: Dijo que iba a una fiesta, que pasaría antes a la casa de una amiga, nunca llegó, dos semanas llevamos buscándola./ Salió del trabajo como a las ocho, llamó para decirnos que venía en camino, lo esperamos hasta muy noche, marcamos a su celular y mandaba a buzón, la policía nos tomó la denuncia, nada sabemos de él./ Se fueron juntos, en el carro de uno de ellos, dijeron que iban a comparar una refacción para la motocicleta, el carro lo encontraron abandonado en una brecha, con los cristales rotos./ Dos días antes se había comprado un vestido para ir a la fiesta, era de color azul, llevaba unos zapatos altos que le prestó una de sus hermanas./ ¿Quiénes son? ¿Cómo es que terminaron en bolsas?/ Siempre llamaba cuando se quedaba hasta tarde a trabajar, tenía muchos amigos, le gustaba el futbol, estaba en un equipo, nunca tuvo problemas con nadie, ni en el barrio ni en el trabajo./ La última vez que lo vieron manejaba rumbo a la salida, que arriba de su coche iban otros dos, unos desconocidos, todavía era temprano, no pasaba de las seis de la tarde./ Apenas se recibió de la escuela y luego luego encontró trabajo, era muy lista, tenía una cuenta de ahorros, un día antes me había dado la tarjeta del banco para sacar dinero y pagar unos gastos de la casa, el dinero sigue ahí./ ¿Para qué queremos el carro?, los queremos a ellos, saber dónde están, que regresen. /Tocaron a la puerta, quisieron abrirla a la fuerza, como no pudieron dispararon través de ella, al otro lado estaba el hermano mayor soportando la puerta con su cuerpo, recibió casi todas las balas./ Nadie nos dice nada, salvo que tengamos cuidado./ Fue a hacer una tarea a la casa de un amigo, el que disparó tal vez lo confundió con otro. / Apareció otro cuerpo, así de la nada, como de la nada también desaparece alguien./ Mañana…

Vislumbres. Una historia de piratas

Vallarta va al cien.-

Estoy redactando estas notas desde un “cíber” de Puerto Vallarta, a donde fui invitado a participar en el “Encuentro de Cronistas del Occidente de México”, que el Ayuntamiento de esta ciudad turística organizó junto con la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco, como una parte el programa cultural del “Mayo Fest 99”, que se está celebrando aquí con motivo de que este preciso mes y año Vallarta está festejando el hecho doble de cumplir 99 años de haber sido erigido como municipio, y 49 de haber sido elevado su cabecera a la categoría de ciudad. Y de que, por ende, Vallarta cumplirá en 2018 sus primeros 100 años como municipio.

En razón de lo anterior y de que los colegas de Jalisco se habían enterado de que hace algunos años publiqué un librito donde narré el ataque de unos piratas holandeses al antiguo puerto de Salagua, en la bahía de Manzanillo, me invitaron a dar una conferencia sobre los piratas que incursionaron en estas costas durante la época virreinal.

Y, por ser ésta una historia que les puede ser muy interesante a nuestros lectores, quiero compartírselas hoy también, con un par de dedicatorias muy especiales: una para el Profr. Juan Manuel Gómez Encarnación, Cronista Municipal de Puerto Vallarta, nuestro anfitrión, y otra para los anónimos colimotes que “a sangre y fuego” defendieron al puerto de Salagua frente al acoso de los piratas.

He aquí, pues, resumidas, las palabras que pronuncié en dicho evento:

Los piratas del Pacífico.-

Hace algún tiempo, cuando con mis hijos fui al cine a ver la tercera parte de la película Los Piratas del Caribe, recordé que por más que hoy nos pudiera ser increíble, también hubo piratas, corsarios, bucaneros o filibusteros que llegaron (y eventualmente atacaron) a las costas de la Nueva España, que en un principio, cuando Hernán Cortés, sólo tuvieron a su disposición cuatro muy pequeños puertos: Acapulco, Zacatula (junto a la desembocadura del Balsas), Santiago de Buena Esperanza (más tarde Salagua) y Navidad.

El primer pirata del que se tiene noticia y anduvo por estos lares hacia 1567, era holandés y se llamaba Francisco Chambric. Pirata que recaló en “el puerto de Navidad”, que por entonces seguía perteneciendo a Colima, a comprarles ganado y alimentos frescos a los indios del rumbo.

Otro de los que inmediatamente se hicieron presentes por acá, fue el famosísimo pirata inglés, sir Francis Drake; quien tenía permiso de su reina para atacar, robar y aun hundir a los galeones españoles y portugueses. Él estuvo, al parecer en Salagua, con su barco The Golden Hind, en 1579.

Posterior a él estuvo Thomas Cavendish, por primera ocasión el 2 de septiembre de 1586, y otra en agosto del año siguiente, tras de haber atacado a la nao

Santa Ana, procedente de las Filipinas con dos de sus naves, una de ellas llamada Desireé.

Mientras transcurría el lento siglo XVII, hubo algunas ocasiones en las que la modorra y la monotonía que parece haber caracterizado la vida de los colimotes de ese tiempo se alteró fuertemente. Entre los eventos que la quebrantaron e hicieron vibrar de miedo y deseos de aventura a sus gentes, estuvo la presencia dicha de los piratas. Antes, sin embargo, de referirnos a esos eventos, es justo hacer mención que, aun cuando Salagua y todo el litoral en sí estaban casi enteramente despoblados, no eran pocas las noticias que se concretaban en esos lugares. Como cuando, en mayo de 1602, pasaron por el puerto unos expedicionarios que iban a reconocer las costas de las Californias. Datos que en ese tiempo significaban toda una novedad:

Ese año, el día 5 de mayo, salieron desde Acapulco cuatro embarcaciones a reconocer las Californias y a establecer una base en ellas. Al mando iba el navegante Sebastián Vizcaíno, quien por las vueltas que da la suerte, trece años después habría de tener una importante participación en la defensa del puerto y de Colima.

A su paso frente a nuestras costas el “cosmógrafo mayor” de la expedición, don Jerónimo Martín Palacios, iba tomando nota puntual de las características de la misma. Notas que afortunadamente todavía se pueden consultar. En ellas, después de haber dicho que en el morro, o la Punta de Suchissi, a cuyas espaldas estaba la Sierra de Maquilí y terminaba la provincia de Motines, el “cosmógrafo mayor” hizo la siguiente descripción con su muy propio estilo de redactar y algunas aclaraciones mías:

“De esta punta de Suchissi (quizá el sitio que hoy llamamos el Mirador de San Juan de Alima, Michoacán) va la costa de tierra llana, de manglares, y a una legua de la dicha punta está un río que baja de la serranía, llámase este río de Colima (el Coahuayana actual); prosiguiendo la costa están unas lomas bajas llanas de sabanas cerca de la playa, y al remate de ellas, de la banda de les sueste están las pesquerías de Colima (hoy laguna de Cuyutlán), y de ellas al nordeste, va perlongando un valle por en medio de unas lomas gruesas, llamase el Valle de Caxitlan, a donde hay muchas huertas de cacao y si se hace un claro (es decir, si no hay nubes) se verá el volcán de Colima que está quince leguas de la mar y echa humo, y a dos leguas de estas pesquerías por la costa adelante está el puerto de Salagua… (en el cual)… hay una playa grande llena de arboleda verde… un puerto muy bueno y grande para muchas naos, muy abrigado y seguro…tiene leña, madera, y agua, hallarase en medio de la ensenada en donde está un platanal, y de él al pueblo (de Totolmaloyan, cerca del cual se estableció después la hacienda de Miraflores) hay dos leguas”.

Descripción que me permití citar porque habla del escenario donde ocurrieron los hechos siguientes:

El ataque de los Pichilingues al Puerto de Salagua.-

Por lo que corresponde, ahora sí, al ataque más importante que se tiene documentado, cabe anticipar que hacia finales del año de 1615, hubo unos piratas que llegaron hasta Salagua, y a los que en forma particular algunos coterráneos identificaron como Los Pichilingues.

El hecho fue que durante los primeros días de quincena de noviembre de 1615, Colima entera se convulsionó con la noticia de que el 26 de octubre anterior, el pirata holandés Jorge Spilberg (Dutch Admiral Joris van Speilbergen), quien merodeaba por la costa de la Mar del Sur (así llamaron los españoles a esta parte del Pacífico) con sus flota de cinco navíos en busca del Galeón de las Filipinas, había interceptado y capturado “frente a las costas de Zacatula, un barco cargado de perlas y pescado, de la Compañía Pesquera de Tomás de Cardona, que de las Californias volvía al puerto de Acapulco”, y que con toda probabilidad, muy pronto tendría que hacer acto de presencia en Salagua, para proveerse de bastimentos frescos, agua y leña.

Este particular aventurero había sido “comisionado (un año antes) por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales para atacar e interrumpir el comercio entre la Nueva España y las Filipinas”, y zarpó de Tessel, Holanda, en 1614, al mando de una flota compuesta por seis navíos: el Groote Sonne (El Sol) era la nave capitana, armada con 48 cañones; le acompañaban Grotte Maane (La Luna), de igual capacidad que la anterior, y cuatro barcos menores llamados Morgensterre, Aeoulus, Jaeer y Meeuwe. Uno de los cuales parece haberse hundido antes de llegar a costas hoy diríamos mexicanas.

“En agosto de 1615 ya corría por toda la Nueva España la noticia de la presencia de Speilbergen en las costas sudamericanas, donde saqueó puertos de Chile y Perú, tomando españoles como rehenes, que posteriormente, en octubre, canjeó por víveres y agua en el puerto de Acapulco. Allí, debido a lo limitado de las defensas con que contaba entonces el puerto, las autoridades prefirieron negociar con el pirata; pero una vez que zarpó, de inmediato procedieron a organizar la defensa del resto de los puertos del Mar del Sur, poniendo las milicias al mando del capitán Sebastián Vizcaíno”. Quien, aparte de ser un buen marino, era un soldado excelente, y que, de pura casualidad, estaba por esos días reposando precisamente en la Villa de Colima. Razón por la que, en cuanto el Alcalde Mayor se enteró de la infausta noticia relacionada con el navío atrapado por la flota de Speilbergen, se comunicó con él, y juntos dedujeron que no tardaría en hacer su aparición en Salagua, para recoger agua, fruta y verdura frescas, lo mismo que algún ganado como peculiar provisión. Como sucedió en efecto.

Así, pues, el alcalde mayor Rodrigo de Ibarra, y el capitán Sebastián Vizcaíno, decidieron adelantar vísperas, organizaron a todos los hombres más habilitados que había en la Villa de Colima y, con más de 150 lanceros y fusileros bajo su mando, partieron hacia Salagua en la madrugada del domingo 8 de noviembre.

La estrategia les resultó positiva, pues antes de llegar hasta la desembocadura del arroyo de Salagua se encontraron con el capitán Cardona y sus hombres, que desde Zacatula se habían venido a pie, incrementaron su contingente. Todos llegaron hasta Salagua un día antes de que, por mar, hicieran lo propio los piratas y tomaron sus posiciones escondidos entre la maleza, y un poco más lejos, para no delatarse con los posibles relinchos, los de la caballería. De modo que cuando aproximadamente unos 200 piratas bajaron a tierra el día 11, con los propósitos ya dichos, los defensores simplemente los esperaron a que llegaran cerca de ellos y comenzaron a dispararles, causándoles algunas bajas.

Pero los piratas no eran cobardes y respondieron al ataque, iniciando, sin embargo, su retirada hacia la playa, perfectamente conscientes de que en cuanto llegaran a ella podrían recibir el apoyo de su artillería instalada en los barcos, como en efecto fue. La caballería ya había llegado, también, en esos momentos, en apoyo de los defensores de Salagua. Pero los cañones comenzaron a disparar y hombres y caballos tuvieron que replegarse, para esconderse tras de los árboles más gruesos.

De cualquier manera, sin embargo, los piratas holandeses fueron derrotados y se retiraron de allí, dejando varios cuerpos de sus amigos tirados entre la selva y sin haber podido conseguir el agua y los demás “refrescos” que necesitaban.

Sobre todo esto (y más) escribí hace años una pequeña novela: El Ataque de los Pichilingues, que ya está, por cierto, muy próxima a una segunda edición en Puerta Abierta Editores.

VIVENCIAS: *CONGRESO Y CIRCO

El reloj marca las doce del día, en una de las instalaciones más importantes del estado de Colima, como lo es el congreso del Estado, una sala iluminada y fresca con unos tribunos alegres, contentos, jubilosos (con doscientos mil al mes) quien no estaría feliz, la comparecencia del alcalde Insúa pareciese más un interrogatorio Ministeral. La idea es exhibirlo a como de lugar, a decir del diputado pridependiente por los “fallidos” resultados de seguridad en la capital.
Mientras en teoría los tres niveles de gobierno debiesen proponer, trabajar y combatir ese flagelo, todo parece que en la praxis hay que hacer leña del árbol caído, culpar al adversario político es lo más fácil ¿o no? Profesor Nicolás.
Con actitudes cirqueras - aberrantes no lograremos descender de ese nada honroso primer lugar en homicidios y demás conductas delictivas que van despegando a paso raudo y veloz, creo que esa pasarela de alcaldes solo sirvió para evidenciar al que no comulga, simpatiza con la ideología o colores del gobernate en turno.
Los ciudadanos hacemos lo propio buscando el despertar de nuestras autoridades, luchando por lograr esa anhelada libertad acompañada de seguridad, si de seguridad en el empleo, seguridad en servicios de salud, en educación, al deporte, a vivienda digna a un salario decoroso (no como el de nuestros diputados locales) ese si es antipatriótico, injusto e inmoral, derechos consagrados en nuestra carta magna.
Lo vivido en dichas comparecencias solo refleja el grado de legisladores no idóneos que hacen de la “casa del pueblo” un lugar circense, un espectáculo poco creíble, pero eso si, logran su cometido nuestros tribunos de pacota al divertir al pueblo (de ahí su devaluada figura).
El pedir renunciar a recursos económicos destinados a prevenir y combatir la inseguridad en la capital del estado o en cualquier otro municipio, no es más que darle paso a generar a escala mayor delincuencia, por el contrario todo buen legislador debe hacer uso de su raciocinio, gestionar mayores recursos para VIVIR FELIZ y SEGURO, para ello ocupamos legisladores dotados de imaginación y voluntad.
Legislar es tener una agenda transformadora y una gestión transparente, para ello debiesen empezar por renunciar a ese ofensivo sueldo que “devengan” nuestros actuales e improductivos diputados locales, que les interesa más el confort en el que se desenvuelven, que velar por sus representados, esperamos en corto plazo acciones y resultados concretos de ese poder legislativo, que al igual que los otros poderes están en deuda con la población, esperando que no sea un solo manojo de sueños el que nos mueve como sociedad critica y participativa.
A MANERA DE COMENTARIO...
*Quien camina a paso lento, seguro, en contacto con la gente es el regidor por Villa de Álvarez Carlos Cardona. Quien fiel a su estilo como cuando fue presidente de su partido a nivel municipal logro acrecentar el trabajo partidista, velando siempre por los intereses de la gente no escatima tiempo y recurso para favorecer a los más desvalidos, en un futuro fuerte candidato a disputar un distrito y representar al partido que pertenece.
*Con profundo penar me toco observar las contaminadas playas del puerto de manzanillo, y el fin a la vida de un quelonio que fue expulsado a las orillas de la playa de las brisas, nuestras autoridades municipales y ambientales no escapan de realizar su labor en defesa de nuestro medio ambiente que es de lo poco que nos queda.
*El que no da color es el actual secretario general de la sección 39 del SNTE, solo observa como se desploma el gremio que encabeza, sin tomar acciones reales en defensa de sus agremiados, el caso de pensiones es preocupante, así como la salud de los trabajadores de la educación que en más de un caso, no tienen acceso al derecho a la salud por adeudos con las clínicas o el desabasto de medicamento. La vida es de definiciones, estará con melón o con sandia .

 

Esta fauna. La promesa que no fue

No se puede decir que la administración del gobernador Ignacio Peralta ha institucionalizado la indolencia y el criminal silencio para evadir la problemática de la inseguridad. ¿No se puede? Según algunos cretinos, que se erigieron en censores, no se puede. Como si la reflexión y la opinión sobre los violentos acontecimientos cotidiano fuera un asunto baladí. Se trata de la muerte de unos y el miedo de otros. De la pérdida de la tranquilidad social. De personas (delincuentes o no) que tenían nombre, familia, amigos y cuyas desapariciones forzadas o ejecuciones también constituyen verdaderos actos de terror. Y se trata, también, de pensar en el papel que están tomando nuestros gobernantes ante situaciones en las que tienen facultad para intervenir. Servidores públicos que en su momento prometieron revertir el problema. En el 2015, cuando nuestro ahora gobernador lazaba su plataforma electoral, ubicaba la seguridad como una de sus prioridades. En su discurso (que ahora se antoja pura demagogia ), Ignacio Peralta abordaba el tema y prometía de esta forma: “Estoy consciente que salir a la calle con tranquilidad es una de las preocupaciones más grandes de los colimenses, es nuestra prioridad que disfrutes junto con tu familia de nuestro bello Estado sin el temor de ser víctima de algún delito. Sé que la Seguridad Pública y la Procuración de Justicia son dos apremiantes necesidades; dos retos que debo afrontar con responsabilidad, creatividad y eficacia”. (Vas a vivir feliz ¡Seguro!, abril 2015). Y aquellos retos asumidos por el entonces candidato siguen ahí, en negro sobre blanco, pero relegados. Su “responsabilidad, creatividad y eficacia” para afrontar la crisis de inseguridad tornaron desidia, simulación e incapacidad. De necios sería reprocharle el que nos haya defraudado, porque ya sabemos que un candidato se vale de promesas que no sabe ni cómo habrá de cumplir. Lo realmente lamentable es la actuación de Ignacio Peralta. La ruindad para evadirse y poner oídos sordos a una realidad violenta que afecta a todos los sectores y segmentos de la población. Quizás los ciudadanos esperábamos más de alguien que se dice bien nacido y bien plantado en Colima. O a lo mejor el político esperaba menos de una ciudadanía aterida por la violencia cotidiana. En cualquier caso, nadie esperaría que se dejara de hablar de lo que está pasando. No al menos en los medios ni en los periódicos. Nos toca recordarle a nuestro gobernador su promesa, a ver si un día de estos se acuerda de cumplirla. Es esta: “Desde el primer día de mi gobierno, daremos pasos importantes que sienten las bases para la construcción de un Plan de Seguridad Integral más eficiente. La sensación de los ciudadanos es que los esfuerzos de las instituciones han sido insuficientes para combatir el delito, aplicar la ley, castigar con justicia a quienes delinquen y proteger mejor a la sociedad”.