Indi-ferencia ministerial

A mediados del mes pasado los vecinos denunciante del caso Indira-ALTOZANO, por hechos constitutivos de delito “en contra de nuestro patrimonio público como ciudadanos”, se aprestaban a ratificar la denuncia ante el Ministerio Público de la localidad de Cuauhtémoc, radicada en esa agencia el 06/11/17 en el Expediente 695/17 recibido por Iván Barreda.
Luego comenzaron las intimidaciones y amenazas, en contra de quienes intentaban ratificar la acusación, la “Defensoría de Derechos Humanos General Gallardo A.C.” la cual presido, al enterarse de los acontecimientos, por nuestra experiencia en estos menesteres de confrontar al poder y a grupos caciquiles apoyados desde las estructuras de gobierno, para evitar un hecho de carácter irreversible e irreparable, como golpes, torturas, violaciones, levantones, encarcelamientos injustificados, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, asesinatos, que se las saben muy bien, se tomaron las siguientes acciones.
Primeramente se elaboró un documento dirigido a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima, aunque sabemos que esa comisión está al servicio del poder y sirve para un carajo, solicitamos medidas cautelares para el total de las personas amenazadas, pues se tiene que agotar el recurso para poder pasar a otras instancias, luego, fast track se elaboró un video y se subió a las redes sociales, advirtiendo a los implicados en el caso Indira-ALTOZANO, cualquier intento amenaza o acción en contra de los denunciantes, mágicamente “le bajaron” como se conoce vulgarmente, sin embargo, sorprendentemente ya ante el Ministerio Público al momento de la ratificación, se advertía a los denunciantes, de la responsabilidad y las consecuencias de su ratificación, y agregaba, que si ya estaba enterada Indira Vizcaíno Silva. La Defensoría no pasa inadvertido que las amenazas están latentes y que los denunciantes corren riesgos.
Este grave acontecimiento, deja claro la conexión que hay entre empresarios, gobernantes y autoridades, para encubrir un hecho de alta corrupción política donde hay varios involucrados. Por ello viene a cuento un comentario sobre qué, quién y qué debe hacer el Ministerio Público.
El Ministerio Público es un organismo público, generalmente estatal, al que se atribuye, dentro de un Estado de derecho democrático, la representación de los intereses de la sociedad mediante el ejercicio de la investigación de los hechos que revisten los caracteres de delito, de protección a las víctimas y testigos, y de titularidad y sustento de la acción penal pública.
Por su calidad en el procedimiento y su vinculación en el proceso penal, es un sujeto procesal y parte en el mismo. Sin embargo, es parte formal por poseer una parcialidad que encarna al Estado y que exige, por tanto, que sea un fiel reflejo de la máxima probidad y virtud cívica en el ejercicio de sus atribuciones y en el cumplimiento de sus deberes.
Dado el carácter de órgano público que posee el Ministerio Público, sus actuaciones desde las máximas autoridades del mismo hasta los agentes que lo representan en cada caso, deben adecuarse a ciertos principios básicos, propios del Estado de derecho.
La principal función del ministerio público es la investigación y persecución de los delitos y, como consecuencia, su actuación como parte acusadora en el proceso penal, en segundo plano la de representar determinados intereses sociales que se consideran dignos de protección especial y otra, como asesor de los jueces y tribunales.
Uno de los aspectos de la autoridad ética o moral del Ministerio Público, es entre otros la de “buena reputación”. ¿Qué significa la expresión?
La ley lo exige, en funciones tan trascendentales para cualquier sociedad como es la del Ministerio Público, garante de la defensa de los derechos de las personas, quienes encabecen y realicen esta responsabilidad deben ser personas de gran altura moral, capaces de generar confianza en la sociedad por la solidez de su honestidad y el apego a aquel conjunto de virtudes cívicas que los constituyan en ejemplo de vida. Esto es lo que se merece la sociedad cuando en tales funcionarios deposita el resguardo de sus bienes más preciados. La integridad de estas personas es doblemente necesaria, aunque haya individuos, o instituciones de baja estatura moral que la desprecien.
Sostenemos que la buena reputación se alcanza con la acumulación de un conjunto de virtudes personales o hábitos buenos. La palabra “reputación” significa “opinión o consideración en que se tiene a alguien o a algo”, es el “prestigio o estima en que son tenidos alguien o algo”. Por su parte, en términos éticos, al tratar la palabra reputación, remite al vocablo “honor”, y este significa: “Estimación respecto a la buena fama debida a toda persona por su intrínseca dignidad y excelencia”.
Por tanto, la “reputación” tiene que ver con la fama y el prestigio que a una persona le reconocen los demás por las acciones y comportamientos que ha demostrado a lo largo de su vida, la cual siendo honrada y decente es reconocida como tal.
Comportamientos que se traducen en un compromiso real, no aparente, con la “excelencia” personal, comprendida ésta como aquella práctica reiterada de virtudes cívicas en las que se identifica principalmente el “humanismo”, es decir, el reconocimiento de que toda persona humana está investida de una alta dignidad y que como tal merece ser tratada, de modo que el núcleo esencial de todos sus afanes a lo largo de esta vida ha sido siempre la persona y el respeto incondicionado a sus derechos.
Con lo cual, parece que ese compromiso real con el “humanismo” comienza a darnos la pauta de qué debemos entender por “buena reputación”. Otra virtud que igualmente le da contenido a la expresión “buena reputación”, es la de ser un hombre honesto, entendido como “ser real”, es decir, genuino, auténtico y que solo a través de ésta se expresa el respeto por uno mismo y también por los demás.
Cuando uno no es honesto o autentico con uno mismo, poco podemos esperar que lo sea con los demás. Elemento básico para ir formándose una “buena reputación” es la “fidelidad a la palabra dada”, comprendida como aquel comportamiento que nos lleva siempre a conducirnos con verdad, sabedores de que cuando empeñamos nuestra palabra, la debemos cumplir siempre, con independencia de nuestro gusto o disgusto.
Así, un hombre con buena reputación que empeña su palabra muy pocas veces necesitará del Derecho, porque es obvio que lo más significativo para él es ser verás y auténtico con él mismo.
Otra virtud cívica más que identifica al hombre de “buena reputación” es la “lealtad”. Esta nos define la clase de personas que hemos elegido ser respecto de nosotros mismos y respecto de los demás, incluyendo, claro está, a las instituciones.
La lealtad “señala cierta constancia o tesón en nuestro apego por las personas, grupos, instituciones o ideales con los que hemos decidido identificarnos. Ser un ciudadano o un amigo leal significa obrar dentro de un marco de interés por el bienestar de nuestro país o nuestro camarada”. Y más adelante continúa: la verdadera lealtad sobrevive a los contratiempos, resiste la tentación y no se acobarda ante los ataques. Y la confianza que nace de una lealtad genuina impregna nuestra vida entera.
Virtud esencial de la humanidad ha sido la “prudencia”, que desde tiempos de se entiende como el poder que tiene el hombre de saber deliberar acertadamente sobre las cosas buenas y provechosas para él, no en sentido parcial, es decir, no para buscar solo egoístamente lo que le conviene, sino aquellas cosas para el bien vivir en sociedad, con los suyos y con los demás. La prudencia es una característica esencial del hombre que tiene una buena reputación. Para hablando precisamente de esta virtud señala con especial rotundidad que solo una ética basada en la virtud de la prudencia es “la única ética que tiene valor”.
En este breve elenco de virtudes que integran la “buena reputación” es importante mencionar a la “generosidad”, como aquella virtud de dar, es decir, ofrecerle a alguien “lo que no es suyo, lo que es nuestro y le falta”. La generosidad, “parece depender mucho más del corazón que del temperamento”. De este modo, parece claro que el contenido de la expresión “buena reputación”, que tendría que tener cualquier funcionario público, especialmente el Ministerio Público, viene determinado por ese reconocimiento que se hace de él dada la serie de virtudes que practica.
Quizá, para cierta mentalidad escéptica, referirse a las virtudes del Ministerio Público podría ser incluso, hasta ocasión para la burla, sobre todo si consideramos el enorme desprestigio de la institución, en la que si algo brilla por su ausencia es el tema de la virtud o de los hábitos buenos. Pero justamente por elevar la altura moral de la institución y de las personas que la integran es que se hace imperioso referirse al argumento de la virtud. Sin esta, poco se podría esperar de la misma y de la serie de tareas que debe desempeñar.
Así las cosas, la autoridad ministerial tiene en su mano romper los cotos de poder e impunidad que tienen postrado en la inseguridad y en la pobreza al Estado de Colima.

* General Brigadier del Ejército Mexicano
Doctor en Administración Pública/UNAM
Defensor de Derechos Humanos
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En riesgo los derechos humanos, con Ley de Seguridad Interior

En días pasados, un total de 248 Diputados Federales del PRI, partido verde, nueva alianza, así como algunos del PAN, PRD y encuentro social, aprobaron la creación de la controversial Ley de Seguridad Interior, la cual en sus apenas 33 artículos simula ser una solución a la grave situación de seguridad pública que se vive en cada rincón del país.
Las y los legisladores que votaron a favor de la ley en cuestión, argumentan que se crea un marco regulatorio para la actuación de las fuerzas armadas en funciones policiales, puesto que desde el sexenio del expresidente Felipe Calderon han salido a las calles para combatir al narcotráfico y el crimen organizado sin contar con un fundamento legal para ello.
Si bien se requiere que haya mayores controles, rendición de cuentas y contrapesos para el Ejército Nacional y la Marina, con la Ley de Seguridad Interior no se logra este propósito, pues su contenido es laxo en los controles a las fuerzas armas, no impone candados para garantizar el respeto a los derechos humanos sino sólo señala “se respetarán”, regula mal el uso de la fuerza y permite a los contingentes militares intervenir en protestas sociales.
Es importante mencionar que aunque la Marina y el Ejército son las autoridades que tienen el mayor nivel de confianza por parte de la sociedad mexicana, el que realicen funciones policiales hasta el momento no ha dado los resultados positivos, puesto que la incidencia delictiva se ha incrementado en los últimos años.
Se crearon para resguardar la Seguridad Nacional, es decir, mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano; es así que se encuentran entrenadas para emplear la fuerza letal en su actuar, causando graves lesiones corporales o la muerte al enemigo. A diferencia de ellos, las y los policías tienen permitido utilizar la fuerza solamente de manera proporcional y como último recurso.
Es innegable que la capacidad de los gobiernos locales para hacer frente a la delinciencia y al crimen organizado fue rebasada por distintos factores, como lo es la falta de personal policiaco, carencia del equipo básico, baja profesionalización de los mismos, recursos económicos límitados para los municipios, entre otras, pero la Ley de Seguridad Interior no resuelve esta problemática, la deja intacta.
El asunto se encuentra ahora en manos de la Cámara de Senadores, y no deben aprobar esta Ley, puesto que significa un grave retroceso en el disfrute de los derechos humanos de la sociedad mexicana. Es claro que ya tenemos muchas leyes y una más no resolverá nuestros problemas de inseguridad, violencia y criminalidad. Menos aun cuando esa nueva Ley propuesta crea ahonda el problema en lugar de disminuirlo.
La solución, como en todo caso, requiere de un conjunto integrado de estrategias, decisiones y acciones inteligentes, que se implementan en coordinación adecuada por los tres niveles de gobierno, para fortalecer las capacidades institucionales en materia de seguridad pública, apostarle a la prevención social del delito y a la intervención de manera estratégica, y evitar las respuestas reaccionarias.
*La autora de este artículo es Consejera de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima y Directora de la asociación civil México Funciona.

 

Vislumbres. Fervor Guadalupano

Estos primeros días de diciembre, tal y como comenzó a suceder en la Nueva España a partir de 1531, se ha podido constatar que, en vez de disminuir o desaparecer, crece la devoción a la Virgen de Guadalupe. Y lo más claro en ese sentido se mira en esos millones de fieles que abarrotan no sólo La Basílica del Tepeyac, en la ciudad de México, sino todas las catedrales y algunos de los templos más grandes de todas diócesis de nuestro país, en los que tradicionalmente se venera a La Guadalupana.
Doce días continuos en los que un flujo interminable de gente se mueve desde sus hogares a los dichos templos, catedrales y basílicas en busca de los bienes (terrenales y espirituales) que no hallan ni en sus casas, ni en sus trabajos, ni (lamentablemente) en lo más íntimo de sus corazones.
Gigantescas manifestaciones de carácter netamente religioso de cuyo inmenso número ya quisieran contar con una décima parte los más grandes partidos políticos que hacen su luchita por conquistar o conservar el poder. Números, sin embargo, con los que jamás llegarán a contar porque mientras que hacia La Guadalupana hay una fe en aumento, los partidos se debaten en lo más hondo de la incredulidad ciudadana.
Los motivos de la devoción.-
Pero esas grandes peregrinaciones decembrinas no son, por otro lado, tanto la manifestación alegre de una creencia que incide incluso “en la vida eterna” o “en el más allá”, sino, por el contrario, una prueba evidente de la insatisfacción que en varios aspectos de la vida cotidiana (la que se vive en este “más acá” de duración efímera) tienen la mayoría de esas personas.
Y no es por menos los estudiosos de ese tipo de fenómenos afirman que “la fe religiosa se incrementa durante las crisis”; en la medida de que no habiendo en el diario acontecer suficientes estímulos para creer que todo va a mejorar por medios humanos, los devotos acuden a las fuerzas divinas para invocar su auxilio y ver si ellas pueden ayudarlas a resolver los malestares y sufrimientos que padecen o enfrentan. Pues más allá del colorido y los rasgos folclóricos que se observan y se muestran a lo largo de estas festividades guadalupanas, lo que se ve en el fondo es una urgencia vital que lleva dichos fieles a rogar a la Virgen de Guadalupe su intercesión ante Dios para que las familias recuperen la salud, encuentren la tranquilidad y mejoren su economía. Satisfactores que muchas veces no pueden encontrar ellos mismos ya sea porque carecen de oportunidades, no tienen trabajo, o porque de plano, en su desidia e incapacidad manifiestas, las autoridades municipales, estatales y federales operan en su contra.
Viendo estos mismo fenómenos desde otra óptica, resulta que esa fe sencilla y colorida continúa expandiéndose en nuestro país y no se ven trazas de que vaya en corto plazo a disminuir, aunque analizando críticamente el caso, no deja uno de observar la grave inconsistencia de no pocos mexicanos que, siendo “guadalupanos de corazón”, son completamente ajenos a la doctrina cristiana, como los narcos, los secuestradores, los rateros y hasta los “ladrones de cuello blanco”, que se encomiendan “a la virgencita” antes de ir a cometer sus delitos.
Individuos enajenados y pervertidos que, torciendo todas las enseñanzas de Jesús, van y se postran ante una imagen de “la Morenita del Tepeyac”, o del Santo Niño de Atocha y hasta de un tal Jesús Malverde, en una capilla de Culiacán, para rogar que les vaya bien a ellos cuando hacen el mal a otros.
Informes y desinformes. -
Ahora que nuevamente son los días en que los diez alcaldes de nuestra entidad están por presentar (o han presentado) ya los segundos informes anuales de sus respectivas administraciones, tengo la impresión de que al menos la mitad de ellos están hartos de haberse metido en semejante brete, y les urge que se les llegue el plazo en que habrán de entregar el cargo a sus relevos porque, como los ratones cautivos, “ya no quieren queso sino salir de la ratonera”.
Y es que, según he podido platicar con algunos paisanos que fueron alcaldes (y ya no lo son), llega para ellos el momento en que descubren que ser presidente municipal no tiene ningún parecido con lo que habían soñado o imaginado, y que una cosa es “ver los toros desde la barrera y otra estar en el ruedo”, porque el alcalde es, como el torero, no sólo quien se expone a los filosos cuernos del astado, sino a la eventual furia y reprobación del público cuando no puede realizar sus faenas con elegancia y finura.
En esas pláticas con ex alcaldes es fácil advertir que llegó también para ellos otro momento en que calificaron a sus gobernados como desagradecidos porque aun habiendo ellos hecho, a veces, grandes y dificultosos esfuerzos para gestionar o conseguir los recursos para realizar tal o cual obra, al final no quedan bien con nadie, y resultan hasta criticados.
Tanto que cuando les pregunté si les gustaría volver a ser postulados, casi me mientan mi progenitora porque – dicen-: “Haber querido ser presidente municipal es el más grave error que cometí en mi vida”.
Frente a tamaños testimonios, y sabiendo perfectamente que ya van muchos años en que todas las alcaldías están lastradas tanto por las deudas que les dejaron los antecesores como por las nóminas súper-infladas con las que se enfrentaron desde la primera quincena de sus administraciones, francamente no entiendo cómo es que hay, todavía, tantos paisanos ingenuos que luchan y se debaten por ser los próximos presidentes municipales. Como si serlo fuera estar pisando algo así como la antesala del Paraíso.
Por otra parte, al platicar también con algunos de los alcaldes hoy en servicio y preguntarles cuáles son las mayores dificultades con que se han enfrentado en su administración, casi todos coinciden con los ex, al afirmar que la mayor de todas es “la plantilla laboral heredada”. Pues ésta representa un gran lastre al que se le tienen que destinar alrededor del 85 por ciento de los menguados recursos con que las alcaldías llegan a contar cada año para sus ejercicios. Y que la segunda de las más grandes dificultades la constituyen las deudas públicas también heredadas. Deudas que se ven obligados a pagar sin haberlas ellos contratado.
Todo esto sin dejar de lado el dato de que entre los trabajadores sindicalizados hay, por ejemplo, algunas cuadrillas de servicios públicos, integradas por cuatro o cinco elementos, que no son capaces de realizar en una jornada lo que normalmente haría un jardinero particular o un par de chalanes bajo contrato, a sabiendas de que no hay nadie que les pueda llamar la atención ni decirles “mi alma”, porque si se les reclama algo tienen al sindicato para que los defienda.
En este contexto, y sin soslayar algunas evidentes omisiones y “malhechuras” que algunos han llegado a cometer, más lástima que envidia me dan esos pobres alcaldes constantemente vapuleados por otras plumas más críticas o insidiosas que la mía, porque sabiendo, aparte, las dificultades que asimismo enfrentan con los gobiernos estatal y federal “los de la oposición”, tienen que tratar de salir adelante remando contracorriente.
No soy alguien, por último, que conozca los detalles administrativos que enfrentan en sus respectivos ámbitos los siente alcaldes varones y las tres presidentas municipales que a la fecha existen, pero teniendo un leve conocimiento de cómo es que se manejan las cosas en los cabildos y en los sindicatos municipales, creo que les tendríamos que dar por bueno lo poco que hayan podido hacer en este par de difíciles años. Aunque no por ello tendríamos que aplaudirles que a la hora de informar se pongan a “dorar la píldora” respecto a lo que no han podido hacer, o han dejado pendiente en sus comunidades. O cuando también traten de engañar a la ciudadanía con cifras y presuntos hechos que sencillamente no cuadran con la realidad.

Ajedrez político

*** La inseguridad que priva en el Estado, no se ve que logre ponerle fin nuestro gobernador JIPS, mejor conocido como “Nacho paseos” por sus improductivos resultados como viajero frecuente, ni con auxilio de las fuerzas Federales, han podido contener los embates de la delincuencia.
*** Al parecer la tónica del Gobierno en turno, es fastidiar al gremio con clase, los errores humanos, voluntarios o involuntarios, en quienes administran las finanzas del estado traen agobiados a los trabajadores agremiados a la sección 39 del SNTE al cual en cada proceso electoral voltean a verlos, con más conferencias de prensa que resultados, los secretarios del gabinete “Nachista” no dan resultados.
*** A mi correo y vía in box, me llegaron infinidad de quejas por el aguinaldo rasurado que les aplicaron a los maestros y personal de apoyo a la educación del Estado, a decir de ellos hoy lunes 11 del año en curso se les reintegraría lo adeudado, lo cual no ocurrió, ni ocurrirá como “decía don Teo filito” el descontento es mayúsculo, ya no creen en este gobierno de promesas incumplidas, a decir de los mismos desde el año pasado les adeudan un 20% de esa prestación, esperemos que el amigo secretario general de SNTE 39 Profesor Heriberto Valladares, realice acciones pertinentes para lograr que esa prestación sea cabalmente cumplida en tiempo y forma.
*** El diputado camaleónico Nico Contreras, anda en mancuerna con el profesor Rafael Ochoa Guzmán, buscando colarse como candidato a presidente Municipal por el municipio de Colima, por el partido MORENA, para nadie es desconocido que el sueño del piloto aviador y ex dirigente sindical de la 39 es llegar a ser presidente municipal “sueños guajiros”.
*** El caso de pensiones dará mucho de qué hablar, en próximos días, por lo pronto el presidente de la comisión de gobierno interno, del congreso del Estado, ya presentó solicitud para jubilarse, situación rara amigo lector, usted conoce alguien que durante 25 años comisionado, sin pisar el aula se haga merecedor a ese Derecho, eso solo sucede en Colima, solo basta ir de traición en traición, para sin lograr con el más mínimo esfuerzo una jubilación inmoral, injusta y antipatriótica, ¡no te acabes Congreso¡ exclama el diputado NICO.
*** Hablando del tema de pensiones, el Gobierno del Estado emprendió una campaña de desprestigio con sus medios y voceros oficiosos, contra los burócratas o trabajadores del Estado, culpándolos o queriendo que los mismos paguen los platos rotos, que dos décadas atrás administraciones priistas, hicieron fiesta, hubo despilfarro, derroche, en autos, modas y rock and roll, con cargo al el erario público, que simplistas y falsos me salieron, los funcionarios de JIPS, aplicando el dicho “Pedro la hace y el pueblo paga” .
*** Tal parece que el frente por México se concretó, y las rebanadas del pastel, ya se sirvieron, siendo una de las afortunadas Martha Zepeda a una diputación Federal por el PRD y Leoncio Morán al senado, dejemos correr el tiempo para abundar más sobre el tópico, sin duda de darse lo de Zepeda es un gran acierto para una dama inteligente, que ha dado la cara por la izquierda en Colima.
*** Próximamente se hará el anuncio de profesores, amas de casa, estudiantes, abogados y de otros sectores que le tomaran la palabra al partido del sol Azteca, para ser tomados en cuenta, los ciudadanos sin partido en un 50%, esperemos que así sea y llegue gente nueva sin vínculos con la partidocracia, los ciudadanos al poder, ya es tiempo.
*** Trabajadores de la educación Federalizados, están molestos por la tardanza en el pago de las quincenas 23 y 24, así como de las prestaciones adeudadas de fin de año, esperemos que el ya titular de SEP Colima, solicite el pago a la federación, para que los trabajadores no estén con el Jesús en la boca.
*** Enero es el plazo fatal, para que SEP reoriente el rumbo, con el nombramiento de nuevos directores y subdirectores de área en busca de elevar los niveles de educación en el Estado, no olvidemos que nuestra entidad se ha caracterizado por marcar la pauta en cuanto a educación se refiere.
*** En el sector salud el titular de la misma, se dedica a todo menos a prestar servicios médicos de calidad, las cortas estancias del señor Federico, en estas tierras del Rey Coliman, las utiliza para degustar de unas húmedas y borrascosas tardes, a manos llenas, lo cual le impide estar al pendiente de clínicas y hospitales, en las cuales se presentan negligencias médicas, siendo este sujeto el último en enterarse, como sucedió con un individuo que falleció a la puerta de un hospital, sensibilidad y trabajo señor secretario, no le pedimos mucho.

Con los ojos en la cara. Proyecto para un monólogo dedicado a Margarita Septién Rul

Me decía una de mis maestras: hay un mínimo de 253 formas de comenzar una historia y un máximo de 812. Yo creo que las maneras de escribir un relato son infinitas, y debo tener razón porque una historia puede iniciar con un amplio o breve recordatorio de lo que es el amor ciego o atormentado por los celos. Igual puede abrirse el escrito haciendo alusión a una pasión desbordada o a las pasiones… tantas y tantas; por ejemplo, la pasión por el dinero y las cosas también llamada ambición o avaricia. O, si les parece, la pasión por la verdad o el servicio a los demás. Una historia breve o extensa pudiera iniciar con un romance, un enojo… despecho… con una invitación a la paz, con una noticia trágica… murió el rey… la princesa se fracturó un tobillo y ya no podrá bailar en su fiesta de cumpleaños. Quince años, ni uno más ni uno menos. El número de historias posibles es interminable. Hay, sin embargo, historias que pueden nacer de un sueño, de una ilusión, de un anhelo, de una utopía. ¿Ustedes saben lo que es una utopía? ¡Alto!, no me contesten, no se quiebren la cabeza, se los voy a decir. Una utopía es “el lugar que no existe”. Sí, hay algo que no existe pero que es posible que exista… es cuestión de luchar para lograr lo que quieres alcanzar. Yo creo en las utopías y esa fe me mantendrá viva y despierta.

Ustedes no escucharon pero yo sí: “Margarita ¿qué haces?... ya vente a comer… ya deja de estar soñando y componiendo el mundo”… ¡Que lata! Ya voy, sólo termino de regar las plantas y de cortar unas flores… ¿Qué creen? Ayer me dijo mi mamá: mañana vamos a ir a Querétaro a visitar a tus tíos y, ¿saben qué? YO NO-QUI-E-RO IR A QUE-RÉ-TA-RO… LO QUE QUI-E-RO ES QUE-DAR-ME EN CA-SA YO SO-LA. Y, ya sola… salir al jardín y pensar… salir al jardín y rezar… salir al jardín y soñar. Ustedes, sí, ustedes ¿han soñado alguna vez un mundo mejor que este?... ¿ustedes han imaginado alguna vez una sociedad en la que los hombres y mujeres tengamos las mismas oportunidades? ¿Ustedes han soñado una realidad en la que los enfermos y los viejos sean tratados con amor y con respeto? Hasta he imaginado a las mujeres haciendo filas para votar, pero en este país las mujeres no sufragamos. Hablo de 1950. A pesar de esto me quiero quedar y no quiero ir QUE-RÉ-TA-RO.

A veces pienso y me pregunto, ¿tengo derecho a soñar lo que sueño? Hay quien dice que estoy loca, que no soy una muchacha normal. Todos los días veo en mis sueños a muchas mujeres estudiando, trabajando, participando en política, incorporadas al progreso y al desarrollo del país… muy poco se puede hacer sin las mujeres… sin su creatividad, sin su lealtad, sin su amor, sin su orden, si su disciplina, sin su honestidad. Si les digo que mis sueños son continuados: ¿me creen? Les pregunto porque pusieron cara de incredulidad como diciendo: te pasas Margarita. Si mis sueños son como si fueran capítulos o episodios. Yo anoche tuve un sueño y se los voy a platicar, al fin y al cabo que mi mamá me va a hablar en 15 minutos y es que, ya sabe cómo me las gasto y por eso, como en el teatro y para la misa son tres llamadas. Ahí les va: “soñé que me casaba y que me iba a vivir a un pueblo pequeño, lleno de árboles y flores y en el que había un río, calles empedradas, mariposas, pájaros, lluvia, cafetos, sol y sobre todo, gentes buenas, amables, cariñosas”. A veces pienso que son figuraciones mías, loqueras que todos tenemos.

También soñé que en ese lugar fundaba una escuela para muchachas… y que para ello había traído maestras de Francia. Han de pensar “esta no tiene remedio”. Cuando abrí la escuela, llegaron 24 muchachas, unas tristes, otras alegres y algunas con curiosidad. Después llegaron más y más, hasta que no cabía ni una más… entonces… mi sueño se tornó en insomnio NO HABÍA CUPO… NO HABÍA CUPO… NO HABÍA CUPO… Cuando desperté sudaba frío. Hace rato les dije que soñé que me casaba pero no les platiqué ni con quién ni en dónde… si ustedes quieren se los puedo platicar… bueno, pues era un hombre blanco, alto, inteligente, buen conversador y además artista, sabía vestir de colores la vida. Mejor luego le sigo con lo del galán y ahora vuelvo con las muchachas: eran jovencitas, sencillas pero muy listas y aprendían todo con facilidad, como esponjitas. Así, con el tiempo aprendieron a cocinar, a bordar, a tejer, a confeccionar ropa, a criar aves, conejos, abejas, a plantar hortalizas, también sabían nutrición. A que no saben, “soñé que me casaba en la Basílica de Guadalupe y que me venía a Comala. Ah, pues todos los sueños me salieron ciertos. Me vine a Comala, fundé una escuela a la que llamé Vasco de Quiroga y también es verdad que no cabían y por eso pensé en construir una escuela más grande. Es triste cuando no hay cupo para realizar tus sueños.

Ya casada con él, me di cuenta que tenía terrenos y propiedades y un día le dije: Alejandro, quiero hacer una escuela donde quepan muchas esperanzas… ¿me podrás regalar un terreno? A los pocos días me dijo que sí y aunque no me lo crean, me regaló un terreno grande, lleno de piedras, huizaches, quelites, huamúchiles, y junto al río, parotas e higueras. Ya con el terreno me dediqué a pedir aquí, allá, más allá del mar, fuimos colocando piedras, cavando, pegando ladrillos y la escuela crecía como crece un hijo. ¿Sabe por qué se llama Vasco de Quiroga? Ah, muy sencillo, porque don Vasco ya casi anciano promovió que los indígenas aprendieran oficios, los enseño a trabajar, los evangelizó, los organizó y les habló hasta que entendieron del bien común, del amor, del respeto y de la solidaridad. Les enseñó que solo compartiendo florecen los sueños; fundó universidades, hospitales y vivió de acuerdo al evangelio, proclamando el respeto y la dignidad de los naturales. Enseñó el cultivo de frutales, hortalizas, cría de animales domésticos. Al conocer todo lo que hizo yo pensé en hacer modestamente, y guardando las distancias, algo similar a él.

Dirigí la escuela durante 13 años, pero luego no tenía el tiempo suficiente para hacerlo bien y entonces propuse quién me supliera en esa responsabilidad. Han pasado por el Vasco cientos de maestros, cada uno aportando lo mejor de sí. Han sobresalido muchas mujeres impregnadas por un mismo espíritu. Olvidaba decir que las primeras alumnas fueron “Mejoradoras del Hogar Rural”; y que todas obtuvieron excelentes calificaciones, es decir, diez en todos los exámenes en que hubo sinodales de la Secretaría de Educación.

Déjenme platicarles que a la tercera vez que habló mi mamá fui a comer y, con amabilidad y argumentado en estar en exámenes, la convencí de no acompañarlos a Querétaro.

Todo lo que fue un sueño se hizo realidad porque tuve la determinación, la decisión y la voluntad para superar los obstáculos. ¿Ustedes creen que fue fácil? Muchas veces fui contra la corriente y recibí acusaciones de ser conservadora, retrógrada, de ser aliada y servil con los poderosos; de ser injusta, malagradecida. Otros me trataron de subversiva, traidora a mi clase social, comunista y de que formaba guerrilleros y no trabajadoras sociales. Fuimos amenazados, intimidados, pero quiero que sepan que nada me detuvo y que Alejandro, mi esposo, siempre estuvo conmigo apoyando todas mis decisiones pero sin hacer alarde de ello. El Vasco también le quitó el sueño y, finalmente, se convirtió en su sueño.

Alejandro me habló desde que se abrió la escuela de Nogueras de la madre Ángela Escobosa, una religiosa abierta siempre al cambio y yo la tenía en la lista desde 1963 y desde entonces la estuve esperando. En los años más difíciles le volví a pedir que viniera al Vasco y fue hasta 1978, en el mes de agosto, que se vino. A los dos meses de que llegó, me envió un informe y entonces me di cuenta que ya su amor por las alumnas era similar al mío. Desde entonces, Angelita ha sido un baluarte resistiendo y enfrentado con serenidad, dignidad y decisión los cambios y transformaciones para esta obra de Dios, sigue de pie.

¿Soñar vale la pena? Si es así, solo sonría.

* Asesor de la Escuela de Trabajo Social Vasco de Quiroga