Vislumbres. ¿Existe el municipio libre?

Gigantesco alboroto se ha generado en nuestro pequeño estado por el simple y sencillo hecho de que al alcalde del municipio de Cuauhtémoc, deseando beneficiar a sus paisanos carentes de coche propio, decidió aprobar la idea de introducir el servicio de mototaxis en su cabecera municipal.
Luego de la sorpresa inicial, la titular de la Secretaría de Movilidad del Gobierno del Estado dijo que dicho servicio de transporte no estaba contemplado en nuestra entidad por ser peligroso, cuando la mera verdad era que simplemente “no estaba contemplado”.
Sabedor de eso, el alcalde cuauhtemense partió del dato de que lo que no está expresamente prohibido se puede llevar a cabo y puso en marcha los mototaxis y ahí debió parar el asunto. Pero el problema creció porque no queriendo dejar mal parada a la administración nachista, sus locutores y redactores afines dijeron que, al no estar contemplado ese servicio en la Ley Estatal de Movilidad, es ilegal, y se lanzaron en bola contra el alcalde que lo aprobó. Pero no tanto porque éste hubiese cometido realmente una ilegalidad, sino porque es panista, y porque, siéndolo, se brincó las trancas y fue el primero en aprobar el establecimiento de un medio de transporte que, por barato, se podría convertir muy pronto en un servicio muy popular que dañaría los bolsillos de todos los concesionarios de coches de sitio y las mafias sindicales que los controlan desde la CTM, la CROM y anexas. ¿O no?
No pienso participar en las alegatas que sobre tan minúsculo asunto parece que habrán de seguir, pero preguntaré algo: ¿Qué no puede un presidente municipal emitir un bando ídem para aprobar alguna propuesta que beneficie a sus gobernados? ¿Existe o es sólo una ilusión la Ley del Municipio Libre? ¿Es el servicio de mototaxis más maléfico que benéfico para los usuarios por lo pronto de Cuauhtémoc?
Creo que respondiendo a estas interrogantes podríamos resolver con mayores luces este insignificante dilema que los redactores a sueldo han agrandado para echarle tierra a lo que parece ser una buena idea.
Tristeza.-
El domingo anterior falleció Víctor Manuel Cárdenas, poeta colimense muy galardonado a nivel nacional y este martes falleció también el gran cartonista zamorense Eduardo del Río, Rius, que tantísimo contribuyó a educar y abrir la mente a los jóvenes de mi generación.
Víctor fue una persona de trato amable y agradable conversación que hace no muchos años tuvo, incluso, aspiraciones políticas que pretendieron capitalizar los miembros del “Clan de los Sotelo-Vizcaíno”, invitándolo como “candidato ciudadano” a contender por la alcaldía de Colima con las siglas del PRD, dejándolo posteriormente “colgado de la brocha”.
Era, igualmente, un hombre muy enterado del acontecer político y cultural de todo el país y un buen redactor que supo cultivar sólidas relaciones con gente parecida a él en otros estados y la capital del país.
Con él tuve la oportunidad de convivir un poco cuando, en el inicio del sexenio de Elías Zamora Verduzco nos tocó laborar en el Complejo de la Casa de la Cultura de Colima, bajo la coordinación entonces de Ernesto Terríquez Zámano, pues aún no existía la Secretaría de Cultura.
Compartimos, igual, la mesa en algunos foros y mesas redondas, siendo él ya un poeta laureado y su servidor un escritor incipiente.
Volvimos a colaborar otro ratito cuando él fue director de Cultura del Ayuntamiento de Colima, y este redactor comenzaba a desempeñarse como Cronista Municipal. En ese tiempo Víctor era también director de una revista nacional muy famosa que se llama Tierra Adentro, y recuerdo que entre otros, nos invitó a Socorro Arce, Sergio Briseño, Armando Martínez de la Rosa, Ada Aurora Sánchez, Marco Jáuregui, Irma López Razgado, Ernesto Terríquez y a mí a colaborar en un número dedicado casi enteramente a Colima, participando su servidor con un capítulo sobre la historia del Camino Real de Colima.
Va desde aquí mi pésame a la maestra Marisol López Llerenas, su esposa, y para los hijos de ambos.
Muerte igualitaria.-
Hablando de muertos digamos célebres no puedo dejar de mencionar el hecho de que durante la semana pasada fallecieron también, en varias partes de nuestra entidad, algunos otros paisanos y avecindados que ni siquiera llegamos a conocer. Víctimas en su mayoría de una presunta guerra entre dos cárteles del narcotráfico que, conforme a versiones oficiales, “se disputan la plaza”.
Si nos pusiéramos a considerar que lo mismo se mueren gentes notables que “ilustres desconocidos”, podríamos arribar, tal vez, a la muy resignada conclusión de que “la muerte nos iguala a todos”, de que “no respeta a nadie” y nos “carga por parejo”. Pero no tendríamos que admitir, en cambio, la idea de que también nos iguala la vida, porque ésta, como bien se observa, es bastante dispareja entre un medio social y otros, donde se carece de instrucción y oportunidades no sólo para ser personas con un buen estatus social, sino para vivir con cierto decoro, formar una familia y construir un pequeño patrimonio.
A éstos, y a muchísimos muertos más, ni los igualó la vida, ni los igualó el sistema político-social en el que logran sobresalir unos pocos y se debaten en la miseria los muchos, como lo acaba precisamente de ratificar la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), al declarar, hace unos cuatro días, que 55 millones de mexicanos no pueden adquirir siquiera “los bienes de la canasta básica”, puesto que malviven en la pobreza extrema.
Más allá de todo esto habría que recordar también que, según reporte del Grupo Milenio, desde el primero de enero hasta el primero de agosto de este preciso año 2017, se habían producido en nuestra entidad 478 asesinatos dolosos, quintuplicando la cifra de los muertos por similares causas que hubo en 2014. Una gran tristeza porque como dije arriba, independientemente de que hayan sido sicarios o no, la mayoría de ellos fueron jóvenes que carecieron de oportunidades para crecer y desarrollar el potencial con que indudablemente su genética los había dotado.
El Tapiro, su lente y su premio.-
El Tapiro me platicó un día que cuando le alguien le llamaba Sergio ni siquiera se daba por enterado, porque desde chiquillo lo apodaron así, y el mote se le quedó como nombre. Aunque acabo de leer una nota internacional que, al nombrarlo en relación al premio que le acaba de brindar la revista National Geographic, ya no le dicen Sergio El Tapiro Velasco, sino simplemente Sergio Tapiro, como si ya Tapiro fuera su apellido inicial o, de plano su nombre artístico.
Algún mes y durante 10 días de 2018 se irá, según comenta en otra entrevista, a visitar por cuenta de National Geographic las Islas Galápagos, donde podrá encontrarse con uno de los pocos paraísos naturales que aún se conservan en su estado casi original. Un premio muy merecido a su tesón para estar retratando el comportamiento del Volcán de Colima durante más de 10 años consecutivos. Van desde aquí mis felicitaciones para un gran y querido amigo.
Respuesta decente.-
A mediados de la semana pasada supimos que, con miras a las elecciones del año que viene, el historiador Enrique Krause propuso el nombre de José Woldenberg, famoso investigador y ex funcionario del INE, para que él fuese un posible candidato independiente a la presidencia de la república, por considerarlo un hombre altamente calificado para desempeñar, por encima de los precandidatos que se mencionan, una responsabilidad tan grande como ésa.
Pero un ratito después, cuando ya un reportero había logrado contactar a Woldenberg, éste, con la mayor decencia y humildad del mundo, primero le agradeció a Krause el hecho de pensar tan positivamente de él, pero luego se negó a admitir semejante designación diciendo que no tiene él “ni la capacidad ni el ánimo” para meterse en una aventura electoral como la que se avecina, y menos para creer que él podría, realmente, ser un buen presidente de México.
Alguien, al respecto, le podrá criticar porque habiendo podido demostrar precisamente una preparación y una capacidad fuera de lo común, se dice limitado y se niega a participar. Pero habrá otros que le aplaudirán tal gesto porque se han dado cuenta que la mayoría de los prospectos que se manejan NO TIENEN EL MÁS MÍNIMO SENTIDO DE AUTOCRÍTICA y sí se sienten, por ende, no sólo capaces, sino súpercapacitados para ser presidentes (o presidenta) de México. Tal vez porque dicen: “Si Enrique Peña Nieto llegó a serlo, ¿por qué yo no?”
Pero el asunto es que todos ellos pecan de vanidad, y que aun así, sus partidos los apoyan y promueven como si en efecto fueran los mejores hombres y las mujeres que hay en nuestro país. Siendo ése un fenómeno muy lamentable que no sólo se verifica en el nivel de las candidaturas presidenciales, sino en las de los candidatos a senadores y diputados federales, las gubernaturas, las alcaldías y hasta las simples regidurías, donde nunca, nadie, compite “por oposición”. Como debería de ser.

 

 

 

 

Yo amo la realidad

Si por los políticos conocemos las desgracias y carencias de la gente, es por los poetas que conocemos el espíritu y el temple de todo un pueblo. El domingo murió uno de nuestro poetas. El mejor poeta mexicano que Colima haya visto nacer, vivir y escribir en los últimos sesenta años. Victor Manuel Cárdenas se entregó y cantó a esta tierra con total compromiso con la poesía, pero también con la realidad. Sus poemas están anclados en el sentir de varias generaciones, en los acontecimientos nacionales y en los pequeños milagros cotidianos. Siendo fiel a la tierra, como se declaró Víctor en el título de una antología hecha a su gusto y medida, consiguió tocar y tañer el espíritu colimense que es, también, el de todo mexicano. Por amorosa elección habló y conversó en sus textos con Colima, y lo hizo de una manera universalista, apegándose por igual a tradiciones y vanguardias poéticas. Y aún así nunca fue, nunca, un poeta academicista. Cada uno de sus poemas son tan asequibles que dialogan con todo aquel que los aborda. No es extraño por eso que sus textos los retomen y re/interpreten actores, dramaturgos, artistas plásticos, periodistas, músicos, narradores y, desde luego, otros poetas. Tal era el alcance de la voz de Víctor que en su poesía conversó con los vivos y los muertos, con la realidad y la historia, con el paisaje y la familia, con su ciudad natal y con el mundo.
De su obra de ha dicho y se dirán muchas cosas. Inexorablemente escribirán libros sobre sus libros. Yo tan sólo diré que este domingo perdimos al poeta que amó a Colima y a la realidad con toda su fiereza. Que combatió a la muerte y la tristeza con la poesía. Con la pura poesía.
PS. Desde este mesa, y mirando los relámpagos, abrazo con fuerza a la familia y a los amigos de nuestro Víctor.

Nacho contra los colimenses


El plebiscito solicitado por Martha Zepeda al Instituto Electoral del Estado para someter a consulta popular la revocación de la concesión del Parque Regional Metropolitano “Griselda Álvarez”, otorgada por el gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, evidencia la ingobernabilidad vigente en Colima.

Eventualmente fuimos testigos de gobernadores que conseguían niveles de popularidad (ficticios o reales) que generaban una percepción colectiva de confianza hacia el gobernante, cierto o no. La gobernabilidad se traduce, en un lenguaje llano, como que el ciudadano puede ocuparse de sus quehaceres cotidianos y dejar al gobernador las decisiones torales para el desarrollo permanente del estado.

Con José Ignacio Peralta Sánchez se presenta por primera vez la necesidad de someter a consulta la decisión que un gobernador en Colima tomó, puesto que en primera instancia quince mil colimenses consideran errónea esta decisión.

Sería injusto pensar que el mandatario obró con dolo y mala fe, al entregar el patrimonio de los colimenses además del pago de la nómina, luz y publicidad a un particular, sin recibir nada a cambio para las arcas públicas. Sí, así como se lee: el particular lucrará con un patrimonio público sin redituar nada al pueblo de Colima, salvo unas cuantas entradas sin costo. Prefiero pensar que obró culposamente, esto significa que es responsable de una mala decisión porque no se dio cuenta que estaba cometiendo un error.

¿Pero qué significa que quince mil colimenses exijan someter a consulta el tema del Ecoparc?

Tiene muchas aristas: implica que de resolverse de manera positiva para los gobernados, ahora sabremos cuál es el camino jurídico para revocar otras estulticias de Nacho.

Implica la impopularidad del mandatario, lo que nuevamente se traduce en ingobernabilidad y descrédito social de su estatus profesional.

Subyace un tema importante: sabedores de que podemos someter a consulta éste y otros temas, podríamos pensar en la revocación de mandato y eso pone en vilo al Gobierno de Colima.

Para el IEE es un tema de suma importancia, puesto que en tres meses comienza el siguiente proceso electoral y, dado el tufo de corrupción que emana de ese apéndice gubernamental, el plebiscito ratificaría o no la percepción ciudadana.

Lo peor será que Nacho deberá aceptar su justa medianía, mejor dicho, su pobreza como mandatario que afecta un día si otro también a 750 mil colimenses.

Tortura sexual: Castigo patriarcal a la transgresión femenina

CIMACFoto: César Martínez López
Cimacnoticias | Campeche, Cam.- 03/08/2017 Si algo hace aberrante a la tortura es que quien la ejerce representa al Estado, además de que las causas, las formas de la violencia, las consecuencias, el fin con el que se comete y sus víctimas, lo son así del Estado que comete, a través de sus agentes actos/delitos vergonzosos.

En el caso de la ejercida contra las mujeres, además de la violencia por las mismas causas que los hombres, la tortura se manifiesta por razones, formas y con consecuencias relacionadas con la sexualidad, es decir tortura sexual en la que confluye la discriminación sistémica de género.

Ninguna ley admite la tortura de índole sexual hasta ahora.
En el caso de la que se ejerce contra las mujeres, comentábamos la semana pasada, se dan otros factores que precisan ser visualizados para entenderlos, por un lado, pero también para que se visibilicen y se contextualicen por las motivaciones o razones de género.

Así como el ejercicio de los derechos sexuales puede ser causa de un sufrimiento intencional causado a las mujeres, embarazadas que abortan y/o que tienen una identidad genérica “disidente” con su genitalidad, así también se presenta otra forma asociada al deber ser.

La tortura sexual se convierte así en una extensión apologética a la violencia de género que permea a la sociedad, una herramienta de la misma y una forma de expresión.

La transgresión a la identidad femenina no es como se piensa una identidad genérica disidente, se orienta hacia las mujeres que “siéndolo”, es decir que socialmente se insertan en el discurso social desde la identidad genérica femenina, pero la transgreden y socavan. Aquellas mujeres que siguen el patrón sociocultural de ser vistas y verse a sí mismas como “mujeres” pero que desde esa misma identidad la transgreden rompiendo los “deber ser” impuestos a las mujeres a través de los roles y los estereotipos.

Uno de esos deber ser está asociado al mito de la virginidad y la pureza, las mujeres buenas se quedan en casa, las niñas bien no salen a la calle a ciertas horas, las mujeres no abandonan el espacio privado y las mujeres no pelean, no se emborrachan, no fuman, no se drogan, son vientres disponibles y por supuesto sus cuerpos están puestos al servicio del sistema, del sentido social y de los hombres de la familia que tienen la potestad sobre ellas.

Para que las mujeres se ajusten y constriñan a ese deber ser de la identidad femenina, el sistema patriarcal ha construido todo un andamiaje de creencias, mitos, leyes, discursos vueltos hegemónicos, ubicando a las feministas en la periferia, biológicos, económicos, para imponernos un modelo de lo naturalmente femenino, lo obvio y objetivamente inherente a la feminidad hasta convertirse en una máscara impuesta sobre la piel de las mujeres para adaptarse a ese único modelo de “mujer”.

Cualquier divergencia se ubica entonces en la transgresión, por mínima que sea puede y va desde el hablar “porque calladas se ven bonitas”, hasta salir del ámbito de la cocina para atreverse a creer que pueden salir a la calle, que se “mandan solas” o que pueden opinar y que no necesitan una guía o que una voz masculina valide los discursos de las mujeres para darles credibilidad o sentido.

Visto así, la transgresión no solo es una amenaza para el sistema patriarcal sino que utiliza su mejor herramienta “la violencia de género” auxiliado por mecanismos de apoyo como lo es la violencia simbólica, la violencia estructural y se vale hasta de la violencia inserta en los sistemas sociales para discriminar a las mujeres que se atreven a ser distintas.

Las mujeres hemos vivido desde la antigüedad el castigo a la transgresión, hemos pagado un alto precio por la diferencia y en esto estamos de acuerdo aunque podríamos citar a Virginia Wolf con su Habitación propia, ¡Una habitación propia! para poder pensar y crear, imaginemos el nivel de necesidades básicas en los que aún nos encontramos las mujeres y que se convierten discursivamente en una forma de transgresión el reclamar el derecho vigente a un espacio propio.

Transgredir la identidad femenina es salir a la calle a protestar, es tomar el micrófono y hablar, expresar ideas, es sumarse a un movimiento social, es escribir, es pensar, es opinar, es ir a la escuela y estudiar, es resistirse y negarse a morir de hambre o en un aborto mal practicado, es no tener hijos o elegir tenerlos cuando prevalece una política de exterminio contra un pueblo.

Transgredir es reclamar el cuerpo como propio y querer habitarlo, conocerlo, tocarlo o no avergonzarse de sus partes. La transgresión a la identidad femenina llevó a las mujeres a la hoguera y hoy día es la causa de la violencia y la tortura sexual como el castigo patriarcal a las mujeres que se atreven a confrontar con su presencia en el espacio público.

Transgredir la identidad femenina es la sutil confrontación con el deber impuesto desde una verticalidad hegemónica, desde el discurso validado por el sistema social y elegir la periferia, hablar desde esos territorios que habitan las locas, las putas, las ninfómanas, las lesbianas, las que paren siendo pobres, o abortan, las que piden un empleo, las que reclaman la paz y la justicia, las que van a la universidad, las que no se quedan calladas, las que conducen un vehículo, en fin todas las que se atreven a ser personas.

Venezuela, por una salida popular a la crisis

Para la izquierda socialista latinoamericana es fundamental reflexionar acerca de los procesos progresistas que en la región se han llevado a cabo desde el año 2000, en la que establezca las limitaciones estructurales y los errores que las fuerzas democráticas han cometido durante su resplandor en que han gobernado con un programa de izquierda. En estos momentos está la situación de Venezuela, en donde dos fuerzas con características diferentes, pero no alternas se enfrentan haciendo a un lado cualquier mediación institucional para la solución del conflicto. Como toda fuerza social, las hoy en conflicto han variado su composición, principalmente la fuerza caracterizadas como de izquierda que reivindica derechos sociales y cuyos beneficiarios son los estratos medios y bajos principalmente, que ante su debilidad orgánica tendieron agruparse en torno a un caudillo carismático y su equipo político militar, hablamos del célebre Hugo Chávez que dio origen a la corriente conocida como chavismo, por las características personales que introdujo a la manera de gobernar y la nueva manera de articular Estado y sociedad.

La idea fuerza que emana del pensamiento de Chávez, para entenderla, es necesario contextualizarla, pues va estructurándose en la lucha misma de los desheredados de la tierra, en el combarte cotidiano, en el día a día. El sistema oligárquico existente en ese país por años, no logra la satisfacción de las demandas más apremiantes de los sectores populares, de la clase campesina y obrera. El malestar de la gente era grande; el encono, el hambre y el desempleo lanza a la gente a las calles. En 1989 hubo entonces fuertes protestas y disturbios en la Ciudad de Caracas teniendo como principal protagonista a los habitantes más humildes, acontecimiento que tuvo como respuesta una masacre perpetrada por el gobierno de Carlos Andrés Pérez; el malestar de la mayoría de la población creció aún más al aplicarse una política económica neoliberal de ajustes macroeconómicos que ahondó la exclusión social, hasta volverse definitivamente explosiva la situación para el régimen oligárquico existente, dominado por el bipartidismo de Acción Democrática (AD) y Copei incapaz de canalizar las demandas y de reconocer las formas embrionarias de lucha que emergían. Esa inquietud aprovecha una grieta en el régimen político para que, por la vía institucional, en 1998, lleve al triunfo a Hugo Chávez Frías, como Presidente de Venezuela.

A partir de este momento inicia una serie de reformas políticas y económicas de mayor inclusión, que forman parte sustancial de la llamada Revolución Bolivariana. Con un amplio consenso entre la clase obrera y estratos bajos, y una fuerte oposición de la oligarquía criolla, Hugo Chávez impulsa programas que posibilitan un mayor acceso de la gente en la obtención de servicios de vivienda, de sanidad y educación. La riqueza obtenida por los ingresos petroleros se socializa y redefine su distribución evitando su centralización en los empresarios nacionales e internacionales, quienes al perder privilegios de antaño serán acérrimos opositores del chavismo en tanto representante de lo popular.

Como todo proyecto político, como es el pensamiento Bolivariano, busca su realización; las fuerzas afines tendieron a constituir instituciones para guiar la acción de la fuerzas, es así que dan vida a una columna vertebral como soporte fundamental del nuevo régimen político en ciernes, para ello, confrontan de inicio a la Confederación Nacional de Trabajadores de Venezuela hegemonizada por una dirección conservadora vinculada a AD y a Copei; nace así, en el año de 2003, la Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela, que más tarde tendrá fuertes vínculos con el recién formado: Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), que jugará un papel importante en la disciplina de las fuerzas bolivarianas en el sector popular y en el poder legislativo. Tenemos entonces un nuevo régimen político en el que están presentes viejos y nuevos actores, con una manera diferente de articulación entre Estado y sociedad que permite la participación popular en la toma de decisiones y una mejor distribución de la riqueza; en palabras de Hugo Chávez: “Sin la participación de fuerzas locales, sin una organización desde abajo, de los campesinos y de los trabajadores por ellos mismos, es imposible el construir una nueva vida”. Es el principio del fin del régimen oligárquico.

Los logros del proyecto y la alta legitimidad obtenida durante su mandato, se observan en los resultados electorales, que le permitieron a Chávez reelegirse en tres distintos periodos presidenciales hasta que fuera alcanzado por la muerte, venció en las urnas a sus acérrimos opositores: a la burguesía criolla y al imperialismo que en todo momento han mostrado ser una oposición primitiva (o como la llaman algunos: una “elite de forajidos”), incapaz de reconocer sus derrotas y edificar un proyecto de nación con justicia social, y mucho menos, defender el estado de derecho, que tanto dice hacer. Hace uso de sicarios, pirómanos y francotiradores, no de ideas y proyectos. Manipula a través de sus medios de comunicación la información, con lo que deja en claro que no le interesa la verdad, sino el poder mismo, sin importar los medios para lograrlo. Lo que acontece hoy es una prueba irrefutable.

El chavismo, como manera de ver, entender y actuar, se convirtió, durante los 14 años de gobierno de Hugo Chávez, en el pensamiento hegemónico en los sectores populares y en la clase obrera de Venezuela. Como toda ideología, tiene que materializarse para ser creíble, y eso sucedió durante esos años. Los sectores populares disfrutaron de beneficios sociales negados por años, construyeron organismos sociales de distinto tipo como nunca antes, se sintieron por primera vez actores de la historia, su nivel de vida se transformó positivamente, de manera que Chávez encarnó esas esperanzas y triunfos, lo que explica que al llamado del poder en cualquier momento en defensa de las conquistas sociales y de la soberanía nacional, la gente se moviliza, las sabe suyas; siente suyo al Estado. No todo es positivo, unas fracciones de clase y sectores sociales lograron mantener su independencia política de clase, otros se incorporaron al partido oficial (PSUV) que con el tiempo se volvió en un instrumento del poder, y su estructura tendió a ser más vertical, mientras la democracia se eclipsaba. Esto último fue más evidente en el periodo presidencial de Nicolás Maduro, en que se anquilosan las estructuras de participación popular.

Nicolás Maduro fue una persona cercana a Hugo Chávez, por quien luchó para su liberación cuando éste fue puesto preso al fracasar el golpe de Estado de 1992; a su muerte, fue electo dos meses después candidato a la presidencia por el PSUV, el 14 de abril de 2013 obtiene el triunfo electoral. El carisma de Chávez lo retuvo el equipo político, en particular Maduro, no así las habilidades y destrezas en el ardid político, Es un individuo, a diferencia de Chávez, menos proclive hacia los trabajadores, pues es intolerante con la izquierda misma, en ese sentido, impide la legalización de organizaciones de izquierda opuestas al gobierno, prohíbe las manifestaciones y declara ilegales las huelgas y paros; no permite que el polo popular se fortalezca. Lo que contribuirá a la pérdida de la legitimidad con la que contó su predecesor. Tiene una visión aparatista de la política, es decir, para él los trabajadores son instrumento de la política, por eso confía en su cuerpo administrativo y, en especial, en el ejército, al que edifica como el sostén principal de su gobierno en la relación entre Estado y Sociedad; confía en que el ejército le será leal al concederle una serie de ventajas económicas, mejor equipamiento militar y tolerante con la corrupción que en ella se prohíja. Aunado a estas características personales, está el cambio de contexto internacional que fue favorable para las políticas sociales de Hugo Chávez, nos referimos a la caída de los precios internacionales del petróleo, que afectan las finanzas y aumenta los problemas sociales, para cuya atención se ha mostrado torpe el presidente venezolano. Ni la izquierda socialista tiene confianza en la Agenda Económica Bolivariana, cuya fuente de financiamiento principal es el ingreso petrolero.

La “elite de forajidos” para resolver la caída tendencial de la ganancia, aprovecha la coyuntura para emprender una ofensiva contra el gobierno de Maduro y el Estado que emanó en la época de Hugo Chávez. Tiene apoyo de estratos medios, de fracciones campesinas y obreras cuyas necesidades básicas no han sido resueltas. Cuenta con el apoyo de la burguesía internacional y de gobiernos conservadores como el de México. Tienen una fuerte organización debido al uso que de los medios de comunicación hace, en cuyas manos están la mayoría de ellos.

Se demostró la debilidad de la oposición de derecha para fracturar al aparato estatal con el fracaso que tuvieron las movilizaciones y las acciones de calle a las que convocó para impedir la realización de la elección a la Asamblea Nacional Constituyente y obtener la caída del presidente Nicolás Maduro, siendo esto último el propósito central de la oposición de derecha, que esconde sus pérfidos intereses bajo el velo de que lucha contra una supuesta dictadura, bandera que ha servido como eje movilizador del descontento social.

Estamos convencidos que en una situación de equilibrio inestable de fuerzas hay posibilidades de salir con un proyecto popular que haga frente a la crisis política y económica de Venezuela, que debe contar con el apoyo consciente de los trabajadores, campesinos y humildes, y sus organizaciones democráticas para el ejercicio de los derechos constitucionales de opinión, manifestación y ejercicio de huelgas, y así construir pueblo en las fábricas y zonas barriales.

Para contingentes de la izquierda socialista se tiene la sospecha de que en la agenda de la Asamblea Nacional Constituyente no están ni estarán la ampliación de los derechos sociales y civiles, por el contrario, está la intención del fortalecimiento del Estado, y en particular del poder ejecutivo, en detrimento del polo popular para así negociar con la burguesía internacional una mejor situación en el sistema mundial.