La privatización del parque regional; política neoliberal

El asunto llamado Parque Regional “Griselda Álvarez” está en el centro de la polémica estos días, aunque el aparato gubernamental trata de minimizar la importancia de los cuestionamientos al proyecto de privatización; lo presenta como depositario del consenso de la población, quien -a decir de los medios oficiosos- pidió los cambios de administración que en él se proponen, y rematan diciendo que los opositores a él sólo son dos decenas de individuos: “Protesta una veintena por zoológico”, titula un periódico local hace unos días.
El asunto principal de discusión no es la mejora del zoológico y del parque de recreación, pues no creo que haya gente que se oponga a lo anterior. Lo que está a discusiones es la privatización de un bien público, y, por ello, el cambio de función del parque; de pulmón de la ciudad que era pasa a ser zoológico principalmente. Tiene mayor importancia el aspecto mercantil. El área del bosque es ahora simple entorno del zoológico. La entrada a este último tiene un costo, y con ello es cancelado como lugar en que la gente de bajos recursos aprovechaba familiarmente, por la frescura del lugar, para hacer los sábados y domingos día de campo. Si consideramos que hay 5 miembros por familia y el costo del boleto está en 25 para niños y treinta para adultos, total de la entrada es de 135 pesos. Con un ingreso de salario mínimo resulta que un buen número de familias quedan marginadas del disfrute de este espacio. La decisión tiene, en lo económico y político, un corte clasista. Como buen neoliberal, el gobierno de Peralta Sánchez, engaña a los trabajadores y al pueblo, esconde la esencia de la política que instrumenta.
Los gobiernos locales, desde 1985 que se inauguró el parque, hasta el 2008 en que se abre un pequeño paréntesis, incumplieron con la adecuada conservación. El bosque y el área de los animales dejan de recibir un adecuado mantenimiento, en la misma situación están el lago y las albercas. Aquel proyecto de convertirlo en el pulmón ecológico de Colima fue quedando aún lado. En la década de los ochenta, por ejemplo, se toman decisiones en contra de este pulmón, es desgajado: en sus terrenos es construida una cancha de futbol rápido, que hoy está en descuido total, también una unidad médico familiar y hasta un bodega de una tienda comercial.
Con el propósito de revivir al parque metropolitano, en 2008 el gobierno de ese entonces mejoró las instalaciones; construyó el teatro al aire libre, el museo, áreas de juegos artificiales, el cocodrilario, entre otros. Con ello hubo muestras de que la inversión pública bien canalizada, en función del interés de la gente, logra eficiencia institucional. Las cuotas de entrada fueron simbólicas, de 5 pesos; cuando hubo interés gubernamental, mejoró y siguió recibiendo gente de Colima y regiones cercanas. Las instituciones públicas son eficientes cuando dan un servicio gratuitito y de calidad. No cuando su interés principal es la ganancia; las entradas suben y se convierte en onerosas para una población precarizada, y de esa manera pierde el objetivo de toda institución pública: servir al mayor número de usuarios sin afectarlos económicamente.
El sentido del parque es conservar y proteger la ecología y ser un área de recreación familiar. El oxigeno y el esparcimiento es para todos, no para unos cuantos. El oxigeno no se vende. Antaño, esa zona del sur de Colima, lugar de ubicación del parque, era una rica zona natural. Había huertos particulares y en ellos se tenían toda una gama de especies, entre ellas: primaveras, parotas, cuajiote, entreveradas con árboles frutales, como: papaya, mamey, mango. Tamarindo. Para mejorar el hábitat, aprovechan esta rica vegetación que la protegen a través del parque regional con subsidio gubernamental para su mantenimiento y la responsabilidad de velar por su vigilancia en un sentido amplio. Quienes han manifestado su abierto rechazo al proyecto gubernamental actual, han dejado en claro su oposición por las implicaciones que tiene.
Desde el principio se cuestiona la falta de transparencia gubernamental por no hacer público el convenio de concesión, pues la sociedad debía conocerlo y tomar una posición al respecto. ¿Cuál gobierno tranparente el de Peralta Sánchez? Por cierto, esperamos que la ONG ¿Cómo vamos, Colima? en su próximo informe hable del procedimiento opaco de concesión del parque metropolitano. Fue la opinión pública la que obligó al gobierno del estado dar a conocer el convenio firmado con la empresa privada Fiesta Safari responsable del EcoPark. Al respecto, fueron señaladas múltiples irregularidades muy acertadamente por la hoy restituida delegada del PRD en Colima que llevó a que hablara de presunto fraude. Hay que recordar que ante la resistencia gubernamental de hacer público el convenio se tuvieron sospechas fundadas de que afectaba el interés público, en cambio se constató un ganar-ganar para el empresario. Quedó en claro, entonces, que el beneficiario es el interés privado: la empresa concesionada. Se condona el pago de agua, luz y salario de trabajadores. No detalla las penalidades a aplicar en caso de incumplimiento del proyecto o de alguna parte del mismo. La protección al empresario por la parte gubernamental llega hasta ignorar que aquellos trabajadores contratados por la dirección del parque regional no tienen las prestaciones de ley. La correlación de fuerzas, por el momento, no es favorable para echar abajo la privatización. Las fuerzas populares trabajan en ello.
Para aquellos que están contra la concesión, el parque regional, por cuestión de principio, no debe privatizarse en virtud de ser el principal pulmón de la Ciudad y las modificaciones que en un momento pudieran requerirse para su mejora, quedarían en la incertidumbre al estar la decisión en manos de la empresa Fiesta Safari, y no en el interés común. Se hace tabula raza de ese principio básico que es la propiedad pública del pulmón ecológico de la Ciudad. Además, el gobierno del estado “olvida” que el empresario José Ernesto Zazuela enfrenta en Ciudad Obregón, Sonora acusación de incumplimiento en otro zoológico. Por cierto, y eso que tiene poco tiempo al frente, ha mostrado falta de transparencia, en particular por el caso de la muerte de la Jirafa, cuya causa formuló dudas acerca del trato que a los animales se les da. Fueron tres versiones diferentes y contradictorias que emitió el responsable de comunicación del zoológico para justificar la muerte del animal, con la venia gubernamental.
Los opositores al proyecto de concesión para revertirlo por todas las razones antes señaladas, llevaron el asunto a los vericuetos legaloides, acción que va provocar el empantanamiento del asunto; se escogió la realización de un plebiscito para conocer la opinión de la ciudadanía al respecto, y el resultado de esa acción es el atascamiento; las instancias como el IEE y el Tribunal Electoral buscarán que pase el tiempo para enfriar la situación, generar el olvido de la gente y el cansancio de los actores, cuyos tiempos, para muchos de ellos, están determinados por la problemática electoral constitucional que está cerca.
Se olvidó que la acción legal es un espacio de relación de fuerzas y debe ser acompañada con movilizaciones y la difusión, a través del debate, que clarifique las implicaciones sociales del acuerdo de concesiones en la vida de la gente. Estamos en tiempo, el mitin del viernes ante pasado puede ser el inicio de acciones más atrevidas; se salió de la parálisis y abrió, momentáneamente, la discusión. De continuarse el proceso jurídico, las fuerzas participantes deben apoyarlo con acciones de calle. La política es hacer público las decisiones gubernamentales. Por eso hagamos mucha política. Politicemos la toma de decisiones gubernamental, es decir, discutamos sin corta pisas. Eso es lo que trata de evitar el actual gobierno estatal. Tiene miedo que la sociedad discuta sus decisiones. Continuar con movilizaciones es lo correcto. Romper “muros” para hacer fluir las ideas, es importante para la politización del pueblo de Colima.
En los medios oficiosos se minimizó la presencia del número de opositores en el mitin del viernes al inaugurarse el zoológico, lo que calla esa prensa es el triste acarreo que se hizo de los niños de primarias, citados a la misma hora que lo hicieron los manifestantes. Me imagino que esa técnica del acarreo fue parte de la educación que recibieron los egresados de la University of Essex que hoy gobiernan nuestro estado. Me quiero imaginar a los estudiantes de esa institución educativa subiéndolos sus maestros a los camiones y llevarlos a aplaudir al primer ministro de Inglaterra. En verdad, es impensable eso en aquellas latitudes. Hay valores cívicos y respeto a los niños. Triste clase de educación dieron los tecnócratas colimenses ese día. ¡Vaya reforma educativa¡ ¿Esos son los valores cívicos que se enseñan en Colima? Por lo que se ve, los tecnócratas son capaces de todo, hasta de recurrir a las técnicas de manejo de gente (niños entre ellos) usada por los políticos de antaño que tanto critican: los populistas de los años sesentas y setentas. A ese acto asistieron diversas fuerzas opositoras al convenio, heterogéneas en sus ideas y en su composición social, entre ellas estuvo una nueva organización en el estado, la OPT, que entre sus principios programáticos está la lucha contra la política neoliberal que impulsa el actual gobierno, para ello, organiza a la gente y combate las privatizaciones a la salud, a la educación y áreas públicas de recreación que afectan a la gente sencilla. Su trabajo comienza.

Vislumbres. Cáncer

El nombre de la enfermedad es muy conocido y casi todos sabemos que su incidencia es muy alta en nuestra sociedad, pero como somos muchos los afortunados ciudadanos a los que (¿aún?) no nos aqueja, no tomamos nota ni preocupación de la misma hasta que le pega a un familiar o amigo cercano. Y entonces sí duele.
Pero igual podríamos decir de cualquier otra enfermedad terminal porque los casos conocidos como estadísticas realmente no nos impactan, y sólo nos cimbran cuando advertimos que ya es su víctima alguien a quien uno ama. Y entonces sí nos ponemos a reflexionar o a darnos de topes en la pared preguntándonos: “¿Por qué a ella? ¿Por qué a él?”, o cuando definitivamente se trata de uno, “¿por qué a mí?” Surgiendo la pregunta desde nuestro muy natural egoísmo, cuando la vida, la naturaleza, o Dios, pudieran muy bien devolvernos la pregunta “¿Y por qué no a ti? ¿Acaso eres tan especial que nada de esto te debiera suceder?”
En cuanto a este redactor concierne, sólo han muerto cerca de mí, y de cáncer, dos tíos, dos tías y una prima mía muy querida. Pero aun cuando el proceso de mi prima no lo vi, porque ella vivió sus últimos años en una ciudad de los Estados Unidos, creo que me dolió más porque era menor que yo. Mientras que, aun habiendo visto cómo, en su turno, cada uno de esos cuatro tíos se iban consumiendo por la enfermedad, sus familiares cercanos aceptamos con más realismo lo inminente, tal vez porque todos ellos enfermaron después de los 65 años y ella no. ¿Pero qué tal cuando la enfermedad se presenta en un niño o en una jovencita?
Mi mujer tuvo, en la última escuela que trabajó, una compañera con la que muy pronto simpatizó y se hizo amiga. La maestra, sin embargo, ese mismo año se enfermó casi de muerte y, en consecuencia, estuvo yendo al Centro Estatal de Cancerología (que entonces estaba por la avenida San Fernando).
Allí, a fuerza de tanto ir, de tanto tener que esperar las consultas y los tratamientos, comenzó a darse cuenta de muchísimos otros casos de personas enfermas, varias de las cuales eran pobrísimas y venían del medio rural, no nada más del estado de Colima, sino de los ranchos y pueblos de Jalisco y Michoacán, algunas veces solos, otras con acompañantes, pero sin dinero para comer, para hospedarse o para pagar, a veces, ni, los boletos de regreso a sus casas.
La maestra sufría, pues, por su enfermedad, y mi mujer la visitaba en su casa cuando podía, y así fue cómo, a través de Vicky, supo de las enormes dificultades que debían enfrentar dichos enfermos y sus acompañantes.
Durante su proceso de recuperación la maestra tuvo oportunidad de interactuar con otras pacientes locales en el Centro Estatal de Cancerología, quienes más tarde se dieron cuenta de que, así como ellas, había otras mujeres más (de las que varias eran sobrevivientes del cáncer) que, caritativas, ya se habían organizado para beneficiar, en la medida que les era posible, a los enfermos más pobres que acudían a buscar su curación allí.
La Maestra Vicky logró finalmente superar ese trance, pero quedó “tocada en el alma” por lo que vio y vivió. Y algo muy parecido les sucedió a otras señoras de Colima y Villa de Álvarez, con las que hizo amistad, quienes, solidarizándose, decidieron tratar de “hacer algo” por aquellas pobres gentes y, luego de buscar una asesoría, optaron por abrir un albergue donde les pudieran proporcionar camas, baños y algunos alimentos a los enfermos foráneos y sus acompañantes de más escasos recursos.
Cuando estaban con esa intención, buscaron otros apoyos, y entre otros encontraron el de mi mujer, que tenía ganas de ayudar en lo que pudiera, e inicialmente, con muchas penurias y dificultades, aprovechando cada una sus relaciones, consiguieron algunos muebles, despensas, ropa de cama, algo de dinero y rentaron una casa más o menos cerca del nosocomio, que comenzaron a ofrecer a quienes más lo necesitaran.
Ya son cerca de 13 años que llevan en eso y, aun cuando algunas compañeras desistieron de seguir apoyando, otras se incorporaron después y unas y otras siguen sacando fuerzas no sé de donde, porque para mí es casi imposible entender cómo llevan a cabo semejantes esfuerzos, pese a tener, la mayoría de ellas, casas, familias, trabajos por atender.
Respecto a esto recuerdo muy claramente que, cuando estaban ellas apenas iniciando sus labores en el albergue y realizaban también visitas domiciliarias para brindar apoyo a los pacientes, un sábado, tempranito, mi esposa me pidió que la acompañara hasta Tecomán a visitar “una enfermita” y accedí con gusto. Me llevé un plano de la ciudad y anduvimos buscando la calle donde se ubicaba aquella humilde vivienda: la casa, piso de tierra con muros de ladrillo sin enjarrar y techo de láminas de asbesto (que debió de ser un horno al medio día), estaba protegida un tanto del sol por dos grandes almendros que sombreaban su banqueta y su fachada, y allí, con la puerta abierta, en el primer cuarto, sentada en un viejo sillón “reposet”, que alguien seguramente le había donado, estaba una joven mujer de sólo 28 años, delgadita, de rostro anguloso, casi sin pelo, con los ojos hundidos en sus cuencas, carente de fuerzas, pero que sin embargo sonrió a Olga cuando la vio, y luego me sonrió a mí cuando supo que era su esposo.
La saludé con una inclinación de cabeza, pero no hablé, me mantuve discretamente alejado y comencé a escuchar lo que platicaban: la joven madre tenía tres hijitos, menores todos de los diez años, y una inmensa preocupación por lo que les podría pasar cuando ella muriera. Para mí quedó muy claro que la enferma sufría horrores por el dolor que no le quitaban ni los analgésicos más potentes, pero más que su propio y terrible dolor lo que le angustiaba eran sus niños, y yo, cobarde, no soporté más ver y oír todo aquello, me salí a la calle y me metí al coche para que no me vieran llorar.
A partir de entonces, Olga me ha ido platicando de otros muchos casos más, que me siguen estremeciendo y convenciendo de que la vida es incomprensible, sobre todo cuando me habla de niñitos o personas muy jóvenes a los que de muchísimos modos la perniciosa enfermedad ataca y destruye. Pero como mi espíritu no está capacitado para enfrentar tal cúmulo de sufrimiento, sólo le brindo mi respaldo sentimental y la animo para que ella, junto con Vicky, Carmelita, Gloria, Olivia y unas cuantas compañeras más les sigan brindando a esos enfermos (y sus familiares) el apoyo que algunos los cobardes les escatimamos.
Añejos datos censales.-
La semana pasada no tuve casi tiempo para leer las noticias de los periódicos, porque me metí a buscar una información que necesitaba. Pero en el ínterin me encontré con una vieja tabla comparativa que elaboré hace años y habla de los movimientos de población que hubo en el estado de Colima y sus municipios, durante la primera mitad del siglo pasado. Una serie de datos numéricos que hoy, queridos lectores, les quiero compartir para que se den una idea de cómo eran Colima y sus pueblos en aquellos lejanos años:
Entre los datos más notables y curiosos que dicha tabla muestra, está el de que el Censo que debió haberse realizado en 1920 sólo pudo llevarse a cabo al año siguiente, y que la población total de nuestra entidad en 1921 fue de 91 mil 749 habitantes ¡en todo el estado! Casi siete mil habitantes menos de los que tuvo Villa de Álvarez en el Censo del 2010, cuando se registraron allí 97 mil 701 paisanos.
Nueve años después, el Censo de 1930 registró una muy notable disminución en la suma de habitantes de todo el estado, pues sólo fueron contabilizados 61 mil 923, debido a que hacia el final de esa década se llevó a cabo en Colima la Rebelión Cristera que, aun cuando físicamente no eliminó a las casi 30 mil personas que por decirlo así “desaparecieron del Censo”, sí mató a unos cuantos cientos y motivó a muchas más a irse de aquí, huyendo, a Guadalajara, México y otras ciudades. Con lo que nuestro estado no sólo perdió la tercera parte de su población, sino el incremento que en condiciones normales debió de haber tenido.
Como caso muy relevante quiero comentar que, según el mismo Censo de 1921, casi todo el muy extenso municipio de Manzanillo estaba despoblado, pues sólo había en él 2 mil 998 habitantes. Mismos que comparados con la extensión oficial que tenía entonces (y que incluía casi la totalidad del actual municipio de Armería) no llegaba a tener ¡ni siquiera dos habitantes por kilómetro cuadrado! Mientras que según el Censo de 2010 ya había logrado sobrepasar, por primera vez, la población del municipio capitalino, sumando 161 mil 420 habitantes.
Al cabo de dos décadas la población total del estado no había podido recuperarse aún, porque el Censo de 1940 registró únicamente 78 mil 806. Casi 13 mil menos que en 1921. Pero entre 1940 y 1950 no sólo se recuperó, sino que dio un verdadero salto, al contabilizarse en el Censo del Medio Siglo 112 mil 321 habitantes. Una década en la que todos los municipios crecieron, pero Manzanillo y Tecomán más que el resto, registrando, respectivamente 13 mil 006 el primero y 7 mil 207 el segundo.
Ahora bien, al tratar de indagar en las causas que motivaron el crecimiento de la población de todo el estado, entre 1935 y 1950, la primera parece haber sido la creación de numerosos ejidos, a partir del gobierno del presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940). Ejidos a los que sus beneficiarios estuvieron invitando a sus parientes de otros estados a participar. Como fue extremadamente notable en los ejidos aledaños al diminuto pueblo de Armería que, habiendo registrado en 1921 sólo 299 habitantes, en 1950 ya había alcanzado los 3 mil 322. Incrementándose la presencia de numerosas familias campesinas, procedentes en su mayoría de los estados vecinos de Jalisco y Michoacán.
En cuanto al crecimiento más notorio de Manzanillo se ha mencionado que, aparte también de la expansión agrarista y la aparición de numerosos ejidos, el puerto se comenzó a convertir en un polo de atracción turística tras la edificación, por ejemplo, de Hotel Anita en la playa de Santiago, y el incremento de la pesca del tiburón que se derivó de la creciente demanda que la Marina de los Estados Unidos estuvo haciendo, durante los dos últimos años de la Segunda Guerra Mundial, para fabricar complementos alimenticios para sus soldados. Motivando que mucha gente de Manzanillo y de otras partes se dedicara a ella. Y, ya por último, en cuanto a Tecomán, el motivo fue la venta, baratísima, de gigantescas extensiones de tierra virgen y la apertura de dos canales de riego que lo comenzaron a convertir en “un ejemplo de desarrollo regional”, según escribió el profesor Juan Oseguera Velázquez.

 

VIVENCIAS: ECOPARC

Salir a pasear con la “palomilla” en la década de los ochenta (mi) infancia era la onda, ir de pesca al río Colima, de paso respirar un aire limpio –puro, al oído de los cantos de las aves era algo genial, que sucedía en las huertas de lo que con posterioridad fue el parque regional Griselda Álvarez, en pleno corazón de la ciudad y pulmón de la misma, hoy eso es otra historia, algo que narrar en una tarde noche cualquiera, con los descendientes o generaciones anteriores a la nuestra.
De golpe y porrazo, sin decir “agua va” el gobierno insensible de JIPS busca borrar de un plumazo (concesionar) historia, patrimonio y libertad (el correr en esas huertas, salteando obstáculos era todo un reto) obvio acompañado de tu resortera de madera, para cualquier animal que pudiese ser cazado.
Desde finales del siglo XVII aparece la ciencia urbanística que da nacimiento a parques y jardines públicos, teniendo como finalidad la sana convivencia entre los semejantes pero sobretodo algo que diese identidad a los barrios, colonias, municipios y estados; hoy poco a poco se va perdiendo esa identidad que era punto de reunión de familias enteras.
Hoy en día los gobiernos “Moderni$$$tas” le apuestan sin “tino” a los procesos de globalización y privatización con la tendencia a la desaparición de los espacios públicos, y particularmente de los parques urbanos, para estar muy adhoc “el gobierno “fallido” del “vas a vivir feliz y seguro” se identifica con esa moda destructiva (¿más?) del tejido social. Que vivimos los colimenses; dando paso a los moches, el cochupo y todo lo que implica dicha concesión del parque, no olvidemos que los ciudadanos pagaremos electricidad, agua y alcantarillado. No solo de nuestros bienes sino también del Ecoparc, así lo establece el contrato.
Una vez formalizado lo ilegal disfrazado de legal, se da la organización ordenada, participativa de los colimenses en defensa del patrimonio Estatal, haciendo uso de las figura jurídica contemplada en nuestra Carta Magna, como lo es el plebiscito, en la cual participaron diversos actores políticos, pero fuimos más los apartidistas que no apolíticos que firmamos y presentamos nuestra credencial del INE, con la finalidad de rescatar “nuestros espacios públicos” quince mil “rodillones” para ser exactos, que de manera legal le pedimos a nuestro mandatario, nos pregunte ¿si queremos Ecoparc o no? Ante lo cual el IEEC se declara incompetente, dando presunción a que las ordenes las dicta el ejecutivo en ese instituto que debiese dar certeza y legalidad a sus acciones como lo mandata la ley, estaremos al pendiente de dicha resolución por el bien de tod@s , ¿si no cuidamos nuestra casa quien?
Así como hay gobiernos que se olvidan de sus gobernados, por el contrario existen otros que van al rescate de espacios públicos inyectándoles recursos económicos, para lograr esa tan anhelada tranquilidad social a que tenemos derecho, basta solo mirar al vecino estado de Jalisco en donde practican de manera útil las herramientas que la ley les concede como lo es el plebiscito, la revocación de mandato, entre otros, logrando una gran participación ciudadana que los legitima como gobiernos democráticos, eso en Colima al parecer es un sueño o está en pañales.
Preservemos lo que nos da tranquilidad e identidad social, que mucha falta hace en estos difíciles tiempos de inseguridad.
A MANERA DE COMENTARIO...
* A petición de uno de mis lectores, me di la tarea de acudir al IMSS, ISSSTE , SECTOR SALUD, a verificar el desabasto de medicamento en que se encuentran las clínicas-hospitales, caso concreto de la vacuna contra el tétano, enfermedad grave sino es atendida oportunamente, en ese peregrinar me tope con un director de una clínica, que me comento, “mire amigo” ese medicamento no lo encuentra en todo el Estado de Colima del sector salud” atónito con lo escuchado le agradecí y me di media vuelta, confirmado lo que me comento mi asiduo lector, con lo cual se confirma el desfalco, mal uso de recursos públicos en un sector tan importante como lo es la salud a lo cual los forasteros Efraín Hendí Zaga, Federico Villaseñor y Humberto Cabrales duermen en el sueño de los injustos, obteniendo ganancias en detrimento de los que menos tienen por medio de la salud.
* ¿Por qué será, tanto golpeteo al alcalde Insúa? Le verán posibilidades en el 2018 o le estarán dando fama bien habida

* Vocero del Frente Magisterial independiente en Colima. Sígueme en las redes sociales: Facebook che charly Olvera twiter@checharlyolvera

El magisterio en Colima se prepara para luchar

El despido de profesores por contrato provocó gran inquietud en el magisterio que llevó a la autoridad educativa del estado a recular temporalmente -de acuerdo a lo dicho por el gobernador Peralta Sánchez- hasta enero del próximo año. ¿Será para preparar mejor el despido de maestros? La sociedad colimense observa incrédula cómo la clase política, con su proyecto neoliberal, desagarra socialmente el hábitat que otrora fue una entidad ejemplo de tranquilidad, en que la pobreza extrema y violencia era casi inexistente; ese casi paraíso lo ha destruido la clase política, y con el actual gobierno del estado entramos ya a un circulo perverso de privatizaciones y despidos al que no se le ve salida, todo lo contario. La gente observa el cinismo de su gobernante que prometió, durante su campaña electoral, seguridad en todos los campos, y hoy traiciona las esperanzas que la gente depositó en él. La inseguridad, el desempleo, la falta de salarios de calidad en el marco de la ley, la extensión de la pobreza, la corrupción salvaje y el cinismo de los políticos profesionales, en las últimas dos décadas, son fenómenos cotidianos y no se ven disposición gubernamental para combatirlos. En Colima se respiraba, en los años setentas y todavía a los inicios de los ochenta, tranquilidad y confianza, hoy el desprecio hacia lo popular de quienes gobiernan la han convertido en una sociedad violenta, desgarrada socialmente. La visión predominante convirtió a Colima en una mercancía. El hombre de éxito es el hombre con dinero. La inversión pública se detiene o se retrotrae, según el interés del capital, sin importar el bienestar de la población. Aparece lo que David Harvey llama “la acumulación por posesión”. Los bienes públicos son expropiados y pasan a particulares quienes lo venden a precio de mercado, por ejemplo: la entrada al parque público metropolitano, el agua, la educación, la salud, la gasolina, las carreteras, el espacio aéreo. El proyecto de reformas estructurales fue impuesto, promovido y cobijado por grupos empresariales locales, regionales y nacionales, y por la llamada tecno-burocracia que deja verse y sentir en la entidad, a partir de finales de la década de los noventa.

En el viejo Colima predominaban las costumbres solidarias, de respeto a lo comunitario, de convivencia barrial y de reconocimiento al anciano entre otros, era parte sustancial del habitante de estas tierras. Había respeto al magisterio; muchos de los hijos de los colimenses tenían como horizonte el ingreso a la Normal de Maestros para incorporarse, a su término, a la formación de nuevas generaciones. La cultura política ha sido autoritaria, no obstante, había paz, respeto y un mejor nivel de vida. El maestro era considerado un guía; aquel a quien había que escuchar para lograr nuevas y mejores metas. Ese imagen y reconocimiento se vino abajo a partir de que el gobierno de Peña Nieto inició toda una campaña de desprestigio de ese sector social, y con apoyo de otros grupos, emprendió una serie de acciones para romper cualquier obstáculo que impidiera llevar a cabo el proyecto de “reformas estructurales”, entre ellas, la Reforma Educativa. Los maestros fueron señalados como enemigos, al ser tachados como gente “naca”, sin preparación, floja y desactualizada. Se legaliza, con la nueva ley de educación, el desmantelamiento de la carrera magisterial, que fuera pieza central en la edificación del México moderno. Quien realice actos de resistencia es considerado enemigo del país, del progreso, por lo que hay que combatir y destruirlo. Se emprenden acciones cada vez más fuertes contra el magisterio disidente, principalmente el agrupado en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que en todo momento ha señalado que la finalidad de la Reforma Educativa es la cancelación de los derechos laborales del trabajador de la educación al dejarlo en la indefensión total, violando los derechos humanos.

En estos días, en nuestro estado, la población comienza a darse cuenta de lo certero de la posición de la CNTE ante la Reforma Educativa, al observar la perversidad de ésta que, con uso de los medios de comunicación, ha sido presentada como la redentora de nuestros males. El despido de los profesores de inglés en Colima que están por contrato, no fue un problema de planeación como la quiere justificar los defensores gubernamentales. Tampoco es por la tozudez del Secretario de Educación, Oscar Hernández Rosas, como quieren hacernos ver los oportunistas del Frente Magisterial Independiente (FMI), sino que es una de las primeras acciones de despido en la entidad, bajo el marco de la Reforma Educativa. Como parte de sus acciones, se redujo 20 millones de pesos al presupuesto de las llamadas Escuela de Tiempo Completo, pues conlleva la fusión de grupos, cierre de turno, cancelación de contratos, reubicación de maestros y personal administrativo, sin consulta previa a ellos. El SNTE está excluido desde el momento en que avaló los cambios de relación laboral que establece la Ley de Educación. En estos momentos son 163 maestros que están en la mira inmediata y a quienes se les otorgó cuatro meses de gracia. Pero también están los profesores de artísticas, educación física y otras áreas más; en fin, todos los que están bajo contrato temporal están en estos momentos en peligro de perder su empleo. A ellos, todavía, hay que agregar aquellos profesores que en caso de que pierdan su tercera oportunidad en su evaluación del INEE sean separados del servicio. La llamada Reforma Educativa tiene como clivaje principal el despido “sin responsabilidad alguna para la institución”, como reza la Ley de Servicio Profesional Docente, y es contra ella y sus apóstoles –el SNTE, SEP y Congreso de la Unión-- contra quienes los maestros deben dirigir su lucha para que sea derogada. Los maestros están entendiendo que la dirigencia del SNTE no está comprometida en su defensa. El comportamiento así lo indica. En palabras del delegado nacional del SNTE en Colima, Héctor Prisciliano González, señala que lo que hizo la dirigencia nacional fue: “que la reforma se matizara”. Es decir, el papel desarrollado entonces por la organización sindical fue de corrector de estilo durante el proceso de elaboración y aprobación de la Reforma, no defensor de sus representados, y hoy, es su principal promotor.

Para detener este embate, los maestros de Colima, como en gran parte del país, no han logrado dar una respuesta unitaria para revertir estas acciones en su contra, mostrando su falta de experiencia en las lides político sindical. Carecen de una columna vertebral de verdaderos sindicalistas revolucionarios que los articule, bajo un programa de lucha, para emprender la defensa de su empleo y sus derechos. Muchos grupos que han querido tomar la dirección del movimiento magisterial, han caído en el personalismo, otros, en el oportunismo, sin dar orden y dirección a las ganas de luchar de muchos profesores. En lo que respecta al SNTE, está demostrado históricamente que no es medio de lucha, sino de control de la autoridad gubernamental, por ende, incapaz de comandar acciones a favor de sus agremiados. Con datos duros probamos lo dicho. El sindicato avala la Reforma Educativa. En relación a los países de la OCDE, los maestros mexicanos trabajan 22 horas arriba de la media y son los más mal pagados, mientras aquí ganan en promedio anual 28,262 dólares, el promedio de los países de la OCDE es de 42,675. Abandona a los maestros cuando toman la calle para defender lo que les pertenece, como sucedió en el mitin realizado en la sede de la sección 6, el 14 de agosto, cuando los manifestantes exigieron la asistencia del delegado nacional en Colima, éste huyó y comunica más tarde que, “están a la espera de que se les de indicaciones para saber de qué manera actuarán…”. Esta declaración es una prueba más de que las decisiones en esa organización magisterial no emanan de las asambleas, de sus afiliados, sino del Comité Nacional, en particular, de su Secretario General, Juan de Dios de la Torre.

Es una organización antidemocrática que promueve la parálisis; por eso, los maestros están buscando nuevas rutas, antes de que sea muy tarde y la cascada de despido los alcance. Saben del oportunismo de muchos que buscan aprovecharse del movimiento para llevar agua a su molino. Lo vieron durante el mitin en que se presentaron dirigentes locales de partidos políticos que formaron parte del acuerdo “Pacto por México” que dio paso a las llamadas reformas estructurales, que hoy tienen al país y a Colima en las condiciones en que están. Allí estuvieron Enrique Michel Ruiz y Martha Zepeda, dirigentes del PAN y PRD respectivamente, quienes no mencionaron en esa ocasión y a la fecha, una sola palabra contra la Reforma Educativa, y sólo enfilan ataques al gobernador Ignacio Peralta Sánchez, sin ir al centro del problema. Buscan baños de pueblo y esconden su verdadero sentir y actuar.

Los maestros entienden que no pueden bajar la guardia, que el tiempo de gracia concedido para su despido debe ser aprovechado para organizarse en cada escuela, tender lazos de solidaridad con las luchas barriales y conformar una corriente sindical revolucionaria para coordinar la lucha del magisterio en lo local y nacional contra la Reforma Educativa y hacer del SNTE un instrumento democrático y de combate. En el horizonte se vislumbra el nacimiento y desarrollo de la Nueva Central de Trabajadores que tiene el propósito de contribuir a la organización de los trabajadores en Colima que les permita entrar al torrente popular que se avecina, con un programa socialista, ante el desgarre de nuestra sociedad, con el firme propósito de construir una sociedad donde la democracia sea la forma de vida. Donde el pan, el techo y la salud de la gente estén garantizados. Donde la naturaleza sea respetada, y el trabajo sea el soberano.

Vislumbres. Protestas y más protestas

Hace un par de semanas un grupo de abogados se manifestaron con tapabocas puestos para denunciar la emanación, desde hace meses, de feísimos olores en el anfiteatro, donde, según su decir, los cadáveres están amontonados, no hay refrigeración y tampoco tienen, a veces, ni siquiera aire acondicionado que les permita realizar los fúnebres trabajos de identificación en los que ocasionalmente deben de participar.
La semana pasada quienes se manifestaron fueron los directores de varias escuelas de tiempo completo para protestar por el hecho de que, sin previo aviso por parte de la SE, se tendría que prescindir, al menos en este primer semestre del ciclo-escolar 2017-2018, de los apoyos de poco más de 160 profesores de inglés.
Antes de que concluyera la misma semana anterior se manifestaron los médicos del Hospital Regional Universitario para reclamar por “la falta de seguridad e insumos” no sólo en ése hospital, sino también en los de Tecomán y Manzanillo.
Este lunes se manifestaron igual, algunos pasantes de medicina del IMSS, porque según eso las autoridades del instituto los quieren enviar a realizar su servicio social en otras entidades diferentes a Colima, y por último, este martes 22, se manifestaron otros médicos locales para solidarizarse con unos colegas suyos, acusados de negligencia médica y de provocar el fallecimiento de un joven paciente en Guadalajara, a los que los quieren, como vulgarmente se dice, “echar al bote”.
En el primero de los casos la protesta fue (al parecer) inmediatamente escuchada por las autoridades correspondientes, quienes dijeron que iban, con la misma celeridad, a ponerse a resolver la pestilencia, cuidándose al mismo tiempo de precisar que no es cierto que los espacios de los SEMEFOS estén saturados. Con lo que acabaron diciendo que tampoco es cierto que los asesinos sigan matando a tantos colegas de los otros cárteles, y que todavía caben más.
En cuanto la manifestación en apoyo de los profesores de inglés no recontratados se expandió como los ecos de un rayo en todas las redes sociales, el gobernador y compañía terminaron por asustarse y, sacando de donde supuestamente no había, felizmente anunciaron que acababan de gestionar 5 millones para recontratar a los profes por lo que resta del año. Pero no hay compromiso para el siguiente. Y advertidos están los profes que cuando su contrato concluya no nada más se irán de vacaciones. Así que deberían de ir comenzando a buscar otras chambas.
Pero a las quejas expuestas sobre la falta de insumos de los hospitales se han unido otras, mucho más explícitas, que no fueron publicadas por los medios muy “serios y formales”, que hablan, entre otras cosas, de que a causa de falta de cloro, pinol y otros desinfectantes, ya hay también un fuerte brote de piojos y pulgas en algunas áreas de dichos hospitales. Por lo que uno se pone a reflexionar que si eso es verdad, significa que ya las autoridades sanitarias están tocando el fondo de la sinvergüenzada, provocando focos de infección en donde debería estar limpísimo.
Los que parece que se ponen a llorar antes de que les peguen son aquellos mediquitos que no quieren ir a dar su servicio social fuera de la muy notoria comodidad que les da la posibilidad de hacerlo en Colima, y ponen de pretexto que en otras entidades matan, queriendo ocultar el dato de que aun las cifras oficiales dicen que donde más han estado asesinando a la gente, es en nuestro pequeño, muy verde y hermoso triángulo geográfico. De modo que sus argumentos no valen. E igual debe pasar con quienes protestan porque según afirman, algunos de los familiares de los pacientes que fallecen en los hospitales (y los jueces que se los creen), “están criminalizando el acto médico”. Cuando perfectamente sabemos todos que hay cantidad de enfermos que salen peor de los nosocomios a que ingresan, debido precisamente, a no pocos actos de descuido médico.
Narro.-
Y hablando de otro tipo de doctores, resulta que el doctor José Narro Robles, notable académico, ex rector de la UNAM, anda muy encarlangado queriendo ser el ungido del PRI para la contienda electoral de 2018, y ya se sueña en Los Pinos como sucesor de EPN.
El jueves o viernes se reunió con un gran grupo de mujeres de su partido y les anunció que (seguramente con él como candidato) el PRI ganará en dichas elecciones, tras proponer en todo el país “una nueva generación de reformas que tienen que ver con lo social”. Aunque no dijo cuáles serán.
No es nada difícil coincidir con este señor en el sentido de que hay que promover algunas profundas reformas que, como dice, tengan que ver “con lo social”. Pero nos queda bien claro que ninguna de las más urgentes, necesarias y fundamentales procederá, como no ha podido eliminarse aún la profunda desigualdad que hay, por ejemplo, entre las percepciones que reciben nuestros representantes populares y la jerarquía gubernamental, en comparación con las que reciben los médicos y profesores de los que hemos hablado hoy, por no mencionar la diferencia abismal que comparando los extremos existe respecto a las percepciones de campesinos, obreros y jornaleros que cuando tienen la suerte de laborar lo hacen a cambio de un salario mínimo, y a veces por la simple comida, como si estuviéramos aún en el Porfiriato.
Anuncio o pitazo.-
El martes de la semana pasada el ciudadano gobernador parecía estar muy contento con la noticia de que el Secretario de la Defensa Nacional por fin escuchó sus ruegos y decidió mandar equis número de soldados de diferentes armas y batallones para que estuvieran algún tiempo en Colima combatiendo al crimen en donde se halle.
Hasta ahí todo iba más o menos bien en la conferencia de prensa, pero luego el gobernador se puso a dar pelos y señales acerca de dónde y cuándo habrían de iniciar los operativos que tenían preparados, con lo que, en vez de que los soldados llegaran de sopetón a donde se sospecha que los delincuentes tienen sus guaridas, como quien dice los avisó y puso alerta. Casi tal cual si hubiese sido un llamado a que su pusieran tranquilos y actuaran “de bajo perfil”. Eso no se vale, no se debe hacer.
Supremacía que mata.-
Muy pobre se vio el magnate Trump cuando, en su actual papel de presidente de los Estados Unidos, no se atrevió a criticar las rudas manifestaciones que unos promotores de la “supremacía blanca” realizaron en algunas ciudades del estado de Virginia, propiciando que sí, en cambio, el gobernador de allí mismo les dijo, en pocas palabras, aquí no nos vengan a exponer sus chingaderas.
Y no por menos en un editorial del influyente periódico The New York Times aseguraron que el gobierno de Trump es una farsa, caracterizada por la “incompetencia pura”. Una frase que al menos para mí habrá de quedar para la historia.
Por otro lado estos “supremacistas neonazis” están tan fuera de la realidad que no dudamos en que comiencen a emular a Hitler, pero promoviendo exterminios por su propia cuenta. Como el muchacho de apenas veinte años que les aventó su coche andando a unos manifestantes de visión contraria a la suya. O como los talibanes que aventaron el suyo contra turistas que se paseaban por La Rambla de Barcelona.