VISLUMBRES. ¿PURA COINCIDENCIA?

El jueves 4 pasado, como se recordará, vino a Colima para entablar sus primeros contactos con las dirigencias estatales de los partidos que lo postularon, el pri-candidato José Antonio Meade Kuribeña, y al día siguiente, vino también Enrique Peña Nieto, para inaugurar, ahora sí en serio, el varios meses pospuesto Hospital Materno-Infantil, ubicado al poniente de Villa de Álvarez.
Sin minimizar ni desvalorar el dato de que dicho hospital es un aporte del sexenio peñanietista en bien de los colimenses, y sin dejar de agradecer que este hombre haya promovido (como sea) la edificación de dicho nosocomio, uno no pudo, sin embargo, dado el ambiente politizado en que nos estamos desenvolviendo, dejar de percibir, por una parte, el miedo que quienes lo cuidan tienen de que alguien quiera “darle aire” y, de detectar, por otra, algo así como una segunda intención en su venida. Lo primero porque hubo, desde muy temprano, en torno al hospital que se inauguraría, un gigantesco cerco de seguridad conformado por cientos de elementos procedentes del Estado Mayor Presidencial, el Ejército, la Armada y la Policía Estatal al menos. Y, segundo, porque la gira inaugural de EPN ocurrió sólo un día después de la visita que su pri-candidato hizo también a estas tierras.
Ignoro si habrá otras visitas de EPN y del “ciudadano Meade” a otros estados jugando como quien dice “a las seguidillas”. Pero si así sucediera entenderíamos que el actual presidente “va con todo” para apoyar al alfil que él mismo designó. Ida que se vería muy mal en un ambiente ya de por sí muy lleno de “sospechosismo”. Porque como lo dijo cierto compañero periodista: “¡Qué casualidad que hoy viene José Antonio Meade a Colima y mañana vendrá también Peña Nieto!” - “¿Casualidad? ¡No! En política no hay casualidad, sino causalidad” dijo otro colega. Dos cosas muy diferentes.
UNA CLASE DE QUÍMICA y POLÍTICA. -
Un viejo maestro de química, no hallaba un día (estando nosotros en la secundaria) cómo explicar el término “decantación” a unos compañeros que no le entendíamos. Hasta que una muchacha muy brillante levantó la mano y sugirió: “Mire, profesor, si me permite yo se lo explico a estos mensos”. Y habiéndole dicho que sí el maestro, la muchacha tomó la palabra y se dirigió a uno de nosotros: “¿Te ha puesto tu mamá a lavar frijoles?” – Sí -contestó el colega. - ¿Y cómo le haces para tirar el agua sucia sin que se te tiren los frijoles?” – Ah, pues ladeo la cazuela con mucho cuidado y voy haciendo que el agua se tire poco a poco, hasta que quedan los puros frijoles ya limpios. – Pues eso es decantar. Para que lo entiendas – concluyó la muchacha… Y tan sencillo y ejemplar mensaje -debo suponer-se quedó para siempre grabado en los cerebros todos los que no habíamos entendido la explicación metódica del maestro.
Pero curiosa y coincidentemente, el Diccionario de la Real Academia Española trae otras dos acepciones (o significados) del verbo decantar. Y la primera dice: “Desviarse (o) apartarse de la línea por donde se va (o se iba)”. Mientras que la segunda dice a su vez: “Inclinarse, tomar partido, decidirse”. Por lo que ahora yo le pregunto a usted, lector: “¿Ya limpió sus frijolitos? ¿Ya está decantando sus candidatos?” Aunque por otro rumbo me queda muy claro que hay varios de ellos, por ahí, de nombres muy bien conocidos, que han hecho sus propias decantaciones, apartándose de las líneas que solían seguir, con tal de convertirse una vez más en candidatos (y candidatas) ¡a lo que sea! Con tal de seguir viviendo colgados “de la ubre del presupuesto”.
NOTICIAS QUE VIENEN DEL “APLAUSÓMETRO”. -
Hace muchísimos años hubo un ocurrente señor, llamado don Hermenegildo L. Torres, que, no habiendo entonces ni INE, ni IFE, ni nada por el estilo, se le ocurrió crear un partido al que nunca pudo registrar en Gobernación, que se acabó (de todos modos) llamando el PUP. Y cuyas siglas desglosaba con singular humor diciendo: “Partido Único (o Unificado) de Pendejos”. En el que obviamente y con mucho orgullo él se inscribió como fundador, y se puso a redactar, como quien dice, sus “documentos básicos”. Entre los que logró fraguar una tabla descriptiva en la que incluyó tantos pendejos como pudo hallar, con sus características y “cualidades” explícitas. De las que se derivó después un simpatiquísimo “Pendejómetro”, para que tanto quienes eran sus partidarios, como los que no, detectaran incluso a los que creían no ser dignos de ser militantes de tal partido.
Después de aquel “Pendejómetro”, unos payasos de circo comenzaron a dar una gira por todos los pueblitos de México, en donde cada tarde y noche, hacían unas pantomimas en las que dos segmentos del público tendrían que aplaudir más (o menos), según les fuera gustando (o no) cada payasada, y nació así, también, el “Aplausómetro”, que más tarde se generalizó, adoptando incluso nuevas formas. Como las de las encuestas de opinión que se han vuelto a poner de moda.
Dicho aplausómetro se detecta hoy, camuflajeado, en un montonal de textos, fotos y memes que cotidianamente se publican y difunden por la internet, no sólo en cuanto a los protagonistas de la farándula (carpas, cine, radio, tv, etc.), sino también, cada tres o seis años, respecto a los políticos querendones. Pero nunca había tenido este viejo redactor cabal cuenta que tanto el aplausómetro como el pendejómetro se están usando hoy, todos los días, incluso sin los usuarios saberlo, por millones de internautas que, crueles, “no dejan títere con cabeza”. Y en este sentido ¿ya vio usted, por ejemplo, una caricatura en la que aparece el ciudadano Meade con una nariz mecánica que se parece al extremo de una manguera con la que se sirve la gasolina, y en la que él mismo “se decanta” con que no es el autor del gasolinazo? Genial la caricatura ésa, e igual la tizna que les comenzaron a poner a todos los que, haciendo, desde luego, uso de su libertad política, como JIPS, se tomaron una o más “selfies” con el ciudadano Meade. Pobres. Si viviera don Hermenegildo Torres se moriría de la risa por ver hasta donde ha llegado el medidor que inventó.
DE VACACIONES.-
Dicen las voces críticas que JIPS cometió un grave desacato constitucional por el hecho de que siendo un día laboral el 4 de enero, él, como gobernador, olvidándose de que lo es para todos y no nada más para los del PRI, se levantó, desayunó y se fue directo al aeropuerto de Buenavista, para recibir al precandidato Meade, acompañarlo en su gira por diversos lugares de Colima y hacer, por ende, política partidista.
Pero otras voces dicen igual que Nacho ni se inmutó con las críticas, porque, según él, ese día ¡todavía estaba en vacaciones! Y que, por lo mismo, no incurrió en desacato ni en irregularidad alguna.
Pero ¿cuándo anunció el muchacho que iba a salir de vacaciones y de qué día a cuál otro iban a durar?
La pregunta surge muy válida porque resultó que justo al día siguiente, JIPS tuvo también que acompañar a EPN en su breve gira por la entidad, y uno entendió que ese día, con inauguraciones y todo, si debió ser un día de trabajo. ¿O no?
La posibilidad de que ese par de días Nacho haya tenido que suspender su descanso vacacional parece, sin embargo, haber sido compensada con el hecho de que como quien dice, ese mismo viernes 5, pidió un “raite” (y se lo dieron) en el avión presidencial, para irse a pasar el fin de semana a la capital del país, después de “estarle dando duro al oficio” de gobernador.

Con los ojos en la cara. Primera plana

En la primera plana de los periódicos locales, en el espacio que por lo general era dedicado a noticias de tipo político, económico y social o de asuntos de trascendencia e interés común; ahora es ocupada por información de hechos sangrientos, macabros, lamentables, truculentos en los que el signo, es la depravación, las venganzas y la competencia para ver quien actúa con mayor crueldad. Por ejemplo: fueron encontrados, dos, tres, cuatro, cinco o más cuerpos en fosas clandestinas… Otros, muchos más aparecen bolsas en bolsas negras en los canales, en caminos poco transitados, a los lados de las carreteras, frente a los edificios de los ayuntamientos. Todo con la intención y la pretensión de intimidar, enloquecer. Ahora, de manera cotidiana y a pleno medio día y por la tarde o noche hay disparos de un vehículo a otro como en aquellas películas en que atacaban los forajidos las diligencias de la Wells Fargo. Los disparos son hechos por lo general con armas poderosas y sofisticadas. Rafaguean, se hacen pedazos, se matan. A otros, los asesinan en un bar, en la esquina, al salir de una tienda, de una vinatería, en un velorio, en un restaurant o al salir de su casa. La autoridad se muestra impotente, desvalida y en muchos casos, omisa. Si, llevan a la práctica todos los pasos del protocolo según el caso: establecen un cerco, peinan la zona, el área, pero los asesinos no están por ningún lado porque ellos tienen el tiempo medido; en sus actividades delictivas hay precisión y ya les dieron otro encargo, otra comisión que cumplirán estricta, religiosa, ritualmente… que para eso les pagan. Es verdad, allí quedan las evidencias de que algo pasó. Sí, allí están los muertos y los heridos a quienes hay que cuidar y proteger por si regresan a completar el asunto todavía inconcluso. Allí quedan los casquillos percutidos y cerca o muy lejos, las viudas, los huérfanos, los padres sin sus hijos y no hay modo de explicar lo inexplicable.

Arrinconados estamos, entumidos, asustados, engarrotados por tanta inseguridad; abrumados por el olor a muerte e impunidad. ¿La impunidad huele? No, no huele. Apesta, hiede. Sobre todo la impunidad de los que robando desde los mandos y al amparo del poder se pasean sin culpa alguna y protegidos desde la complicidad de los más poderosos. Hay comunidades, barrios, colonias, pueblos y pobladores a merced de los grupos delincuenciales organizados y especializados en su trabajo. Además, son leales y con un gran respeto a las jerarquías. Hay niveles. Así las cosas; lo mismo mueren jóvenes de barriadas, de colonias que del medio rural. También personas que uno esperaría ver en páginas de sociales, de gente de sociedad, de élite, por tanto, bonita y degustando y brindando con sus compadres, sus socios y de pronto y sin que nadie lo espere o lo imagine, están en la nota roja y teñidos de rojo como la prole. Para ellos, sin embargo, hay desplegados y amplias muestras de solidaridad de todos los sectores y muchos, "no lo puedo creer". Para los jodidos, un puño de tierra y que digan que les fue bien. Hay niveles.
Cuando yo tenía escasos nueve años, mi mamá, me mandó a comprar petróleo en un bote cilíndrico y con agarradera. La tienda, distaba como ocho cuadras de mi casa y recuerdo que el tendero se llamaba, don Clemente. Ese nombre se me vino a la mente y yo confío en ella como en pocas cosas, aunque también sabe de traiciones. Ya en el trayecto, escuché el ruido cómo de balazos y sí, más adelante encontré a un hombre que corría en sentido contrario al mío y llevaba un arma en la mano derecha y no volteaba ni para atrás ni para delante. Corría. A media cuadra, un hombre robusto, sentado en un equipal, se desangraba. Tenía los ojos más tristes que yo haya visto en mi vida. Los balazos fueron en el vientre. Comenzaba a asomarse la gente. Con el bote de cinco litros, asustado, me fui a cumplir mi encargo. Llegué, pagué, me dieron el petróleo y regresé a la casa por otra calle. Es posible, no sé, que el hombre aquél hubiera cerrado ya sus ojos en pleno desconcierto por haber visto la muerte. No dije nada a mi mamá porque era probable que me regañara nada más porque enfrenté esa casualidad y además, por tarugo y boca abierta. Válgame Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. También recuerdo que en pláticas de mayores a las que era adicto, escuchaba hablar de rivalidades añejas e intemporales entre familias y que de alguna manera, dolientes y dolidos andaban preparados para lo que se ofreciera. Sí se ofrecía. Las mujeres quedaban al margen. Ahora, sólo hay órdenes y ejecutores para que sobrevenga la tragedia, agravada en ocasiones por los daños llamados, colaterales. Halcones y ejecutores en una coordinación cronométrica cuasi perfecta, técnica, táctica, estratégicamente casi infalible. Cumplido el encargo, volar en la moto o en un vehículo robado y después incendiarlo en cualquier lugar y así, no dar ni las mínimas pistas a los investigadores como en aquel juego que dice: ¡Frio! ¡Caliente!. Fríos están a los muertos y caliente, muy caliente, la situación.

Con regular frecuencia leo los periódicos locales y nacionales y algunas revistas y abunda la nota roja. Antes, ocasionalmente había malas nuevas de asesinatos, entambados, embolsados, cuerpos mutilados y con señales de tortura y el consabido tiro de desgracia y me viene a la memoria el final de aquel cuento extraordinario que escribió Juan Rulfo, “Diles que no me maten “y que nos narra cómo Justino recoge el cuerpo de su padre, Juvencio Nava y dice así: “Lo echó encima del burro. Lo apretaló bien apretado al aparejo para que no se le fuera a caer por el camino, Le metió su cabeza dentro de un costal para que no diera mala impresión. Y luego le hizo pelos al burro y se fueron arrebiatados, de prisa para llegar a Palo de venado todavía con tiempo para arreglar el velorio del difunto”. “tu nuera y tus nietos te extrañarán –iba diciéndole- Te mirarán a la cara y creerán que te ha comido el coyote, cuando te vean con esa cara tan llena de boquetes por tanto tiro de gracia como te dieron”. El cuento como ya dije me parece extraordinario pero la realidad de hoy, incluidos los 43 estudiantes de Ayotzinapa y otros asesinatos masivos son para quitar el sueño y matar la esperanza. ¿Lo lograrán?

* Asesor de la Escuela de Trabajo Social, Vasco de Quiroga.

Vislumbres. ¡Hijos de Meade!

Hola, paisanos, ¿ya pagaron su último bimestre de luz? ¿Acaban de comprar gas, o ya mero lo compran?
Su servidor se había prometido iniciar el año con el mejor de los ánimos pero resulta que este día 2 tuvo que pagar el gas y la luz y ¿qué creen? Estos hijos de… Nos volvieron a tiznar nuestras buenas intenciones porque no había aún concluido el 2017 cuando ya nos estaban aumentando la electricidad, y apenas inició el 2018 y nos salieron con que el gas doméstico subió también, de sopetón, 29 pesos, porque mientras todavía el día 31 de diciembre costaba $586, el primer día hábil del año ya costaba $615.60.
En cuanto a las tarifas de luz y su más reciente aumento, tengo aquí, a la mano, el historial de un medidor casero, con el que cabe muy bien la posibilidad de ilustrar el subión que dicha tarifa experimentó en el último bimestre del año, en comparación al resto de los demás.
Entiendo que no es muy fácil explicar esto sin tener a la vista un recibo, pero si usted, lector, se quiere tomar un minuto, y busca uno de los suyos, podrá observar (si es que no lo ha hecho ya), que debajo de una figurita parecida a un arcoíris, hay una leyenda impresa que vale la pena cotejar.
En los recibos de la CFE que yo tengo a la mano, hay varios de 2017 en que la mencionada leyenda dice: “Su consumo de energía está dentro del rango de consumo BAJO, que es menor a 450 KWh bimestrales”. Y, en el de septiembre-octubre, habiendo gastado hasta 417 KWh, esa familia tuvo que pagar $360. Pero en el recibo de noviembre-diciembre, la leyenda cambió y dice: “Su consumo de energía está dentro del rango de consumo MODERADO, que es mayor a los 350 KWs bimestrales”, y habiendo gastado sólo 392 KWh en este último bimestre tuvieron que pagar $539.
“¿Cómo es – se preguntan- que habiendo gastado 25 KWh menos que en el bimestre anterior, nos cobren casi 180 pesos más?”
En efecto, ¿cómo es que uno consumo que hasta el último día de octubre era descrito como BAJO, a partir del 1 de noviembre haya sido considerado como MODERADO (ligeramente más alto), siendo realmente MENOR?
Revisando con más detalle esos mismos recibos, nos encontramos también con que, para hacernos creer que el gobierno federal es muy considerado con los consumidores, hay otra leyenda que en el caso del ejemplo dice: “Costo de producción $1,768… Aportación gubernamental $1,340”. ¿Lo creen ustedes también?
Cuando nos pusimos a calcular la diferencia entre ambas cifras, resulta que el consumidor tendría que pagar sólo $428, y así lo especifica también el recibo, pero ¿qué creen? Sobre de ello todavía hay que pagar el 16% de IVA y casi 43 pesos también del DAP. Que no es otra cosa más que nuestra aportación “voluntaria” para el pago del alumbrado público. ¡Hijos de Meade, no tienen llenadero!
EL PRECANDIDATO VENDRÁ MAÑANA.
A propósito de lo hasta aquí se ha escrito es posible que algún lector se pregunte por qué les digo a estos señores de Pemex y la CFE “¡hijos de Meade!” La respuesta es sencilla: ¿Quién fue, a finales de 2016, el principal responsable de planear y ordenar los costos de los productos y los servicios del gobierno federal para el año fiscal 2017? ¡Le atinó usted! El secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribeña. Mismo quien ya ahora, en plan de pri-candidato a la presidencia de la república, estará mañana jueves, 4 de enero, de visita en Colima, para reunirse con los dirigentes locales de los tres partidos que lo apoyan. Dando con ello arranque a la contienda que por casi todos los puestos de elección popular se desatará también en nuestro estado en el primer semestre del año.
El problema con este señor es que nos los pintan y describen como un funcionario fuera de serie, honesto a carta cabal, humilde, sencillo, que no tiene cola que le pisen. Pero, por otra parte, algunas de las flores que adornan su largo currículum lo describen como el mejor recaudador de impuestos de los últimos dos sexenios. Un recaudador, empero, que ha sido muy útil para enriquecer los bolsillos de los gobernantes, a costa de vaciar y llenar de agujeros los del pueblo trabajador y los de los pequeños y medianos empresarios que con enormes dificultades apenas la van pasando.
Y de tamaña complicidad es claro que no habrá ningún interlocutor que le reclame mañana.
LAS COALICIONES Y LOS TÍTULOS QUE LES PUSIERON.
Aprovechando, pues, que ya entramos en materia, cabe hoy decir que de las tres alianzas electorales que para este año se armaron, la menos novedosa de todas es la que involucró al PRI, al PVM y al Panal, porque ya la han venido ensayando desde varios procesos atrás, pero asimismo es la que tiene el nombre más feo, menos original y con menor arrastre, porque en vez de invocar por ejemplo un ideal, invoca el perfil de un individuo presuntamente apartidista y por eso mismo neutro, que no se ha comprometido con nada y con nadie. Y no por menos su coalición se nomina: “Meade Ciudadano por México”. Un feo título, para comenzar.
La coalición, por su parte, más desproporcionada de todas, es la que tiene por precandidato al ex senador Ricardo Anaya con su cara de chiquillo chiqueado y pelón, primero porque casi no es posible imaginar a los perredistas de viejo cuño votando por un candidato panista; segundo porque hubo otros panistas, como Locho Morán, que no hace mucho tiempo habían tronado en su contra y hasta renegaron de su partido, para formar parte de un Movimiento Ciudadano que, por más que quieran negar, también es otro partido y tiene como fundador a un ex gobernador priísta.
No obstante, lo anterior, esta coalición tiene un título mucho más atractivo que la del ciudadano Meade: “Por México al frente”.
De las tres coaliciones en contienda, la de AMLO, apoyado por Morena y el PT, es la que podría parecer más congruente, no nada más porque el PT ya ha tenido al tabasqueño como candidato, sino porque a nivel ideológico hay cierta comunión entre ambos partidos. Pero no deja de ser un parche en ella la aparición del Partido Encuentro Social, que durante la elección del 2015 fue contrario a Morena.
Pero si nos referimos al nombre con que finalmente la registraron, resulta que es el más atractivo de todos, no sólo porque llama a la suma de voluntades, sino porque propone un activismo comprometido del que puede depender un mejor futuro para todos, con el título de “Juntos Haremos Historia”.
Colateralmente, hubo ya un acto con el que AMLO planteó una diferencia: me refiero al hecho de que presentó, uno por uno (y una por una) a los mexicanos que, de ganar él la contienda, lo acompañarían en su gobierno como titulares de las secretarías de estado. Un gesto “muy buena onda”, frente al que hasta la fecha no han dicho (ni hecho) nada sus dos principales oponentes.
De Margarita Zavala y de El Bronco, no tiene, por el momento, mucho caso hablar. Y esperaré, si se dan, las fechas de sus posibles registros.
DE LOS PROSPECTOS PARA EL SENADO EN COLIMA.
Hace unos pocos meses, cuando un joven colega y este redactor íbamos a participar en un desayuno con los diputados locales de Manzanillo y Tecomán, él tocó el tema de los políticos que se perfilaban con mayores posibilidades para ser postulados como candidatos a las senadurías, y yo le comenté un par de cosas: la primera, que fue don Benito Juárez, a quien le gustaba gobernar mediante “facultades extraordinarias” quien, sintiéndose en 1867, muy limitado para actuar por los integrantes de la Cámara de Diputados, decidió impulsar la institución del Senado para que contrarrestara de algún modo los abusos que los diputados estaban cometiendo en contra de la voluntad presidencial. Aunque no le tocó a él, sino a su sucesor, ver concretada esa propuesta.
Y mi segundo comentario fue sobre el origen, en Roma, del Senado como tal… Haciendo referencia de que el término senador viene del adjetivo latino senatus – senectus, que significa anciano. Y que, por analogía, en el Senado sólo participaban los hombres que tenían fama de ser los más sabios, lúcidos y honorables de todo el imperio. Haciendo honor asimismo al recuerdo de los Consejos de Ancianos de los pueblos primigenios. Grupos, Consejos, a los que por su gran experiencia solían acudir en busca de orientación los gobernantes en turno. Mientras que hoy, violando esos antiguos y acertados criterios, los partidos políticos en México postulan a muchachos imberbes, carentes de méritos, oficio y experiencia, como a jóvenes mujeres que, por más inteligentes que pudieran ser, carecen también del oficio y la sabiduría suficientes para orientar la república hacia buenos rumbos.
Y, si, en consecuencia con estas mismas ideas revisamos las cualidades y características de los últimos paisanos que han tenido la buena suerte de haberse convertido en senadores de la república, y los comparamos con quienes los antecedieron, ¿qué podríamos decir al respecto?
En su libro “Cuesta Arriba, Memorias de la Primera Gobernadora”, la maestra Griselda Álvarez confesó que, siendo ella sexagenaria, y habiendo desempeñado un cúmulo de importantes cargos públicos, cierto día se encontró frente a frente con Porfirio Muñoz Ledo, a la sazón presidente del PRI a nivel nacional, quien le dijo: “Griselda, ya estás madura para ser senadora”. Porque madurez, en efecto, en casi todos los sentidos, se requiere para ser un buen senador.
¿Son, o han sido suficientemente maduros todos los últimos paisanos que han sido senadores? ¿Son suficientemente maduros también (e inteligentes, preparados y sabios) todos los que a la fecha ya están en vías de convertirse en los próximos senadores?
¿Acaso no hay en toda nuestra entidad gente que sí dé esa talla? O ¿son ya la honradez, la probidad, el conocimiento y la experiencia cualidades innecesarias para ser senadores y desempeñar (y no sólo ocupar) diferentes cargos de elección popular?

 

Crímenes de lesa humanidad

Las historias parecen seguir el mismo guión: civiles sometidos, ejecutados de manera extrajudicial, personas detenidas de forma arbitraria y posteriormente desaparecidas sin que hasta ahora se sepa de ellas, mujeres torturadas y agredidas sexualmente con el objetivo de que se declaren culpables de delitos que no cometieron. Relatos en los cuales los verdugos son integrantes de las fuerzas armadas y la mayoría se encuentra en la impunidad.
Desde el 2006 y hasta octubre pasado, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), ha abierto 20 mil expedientes por quejas en contra del personal de Ejército mexicano, la Secretaria de Marina y la Policía Federal por violaciones a derechos humanos de la población; y ha emitido 226 recomendaciones a los titulares de dichas dependencias para corregir fallas del personal castrense y policiaco. Cabe aclarar, no obstante la separación que se hace la CNDH de las quejas presentadas, que el sistema de seguridad pública, está totalmente militarizado.
De las prácticas y atrocidades cometidas, lisa y llanamente hablamos de “crímenes de lesa humanidad”, contemplados en el artículo 7 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, Tratado Internacional suscrito soberanamente por México en 2002, por lo cual es Ley Suprema de toda la Unión, y México está bajo esa jurisdicción internacional.
En el tema de inseguridad, Colima es el Estado más violento en los 22 meses del gobierno priista de Ignacio Peralta Sánchez, los números de víctimas de homicidio doloso ascienden a 1,307, cantidad superior a la registrada durante los sexenios anteriores completos. Colima, alcanzó un récord histórico al contabilizar 731 asesinatos durante los primeros 11 meses de 2017, por lo que cerrará el año con un promedio superior a dos muertos por día, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. En relación con la tasa de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, Colima se mantiene en el primer sitio nacional 83.31 casos, seguido muy de lejos por Baja California Sur 61.62; y por Guerrero 58.60; entre otros de menor cuantía como Baja California Norte 53.42; Sinaloa 40.96; Chihuahua 37.68; Morelos 28.29; Michoacán 24.39; Sonora 21.28, y Oaxaca 20.93.
En el caso de Colima, en pleno Centenario de nuestra Constitución General 2017, se encuentra convertido en el año más violento de su historia reciente, cuando en los primeros once meses ya rebasó ampliamente las tasas registradas en años anteriores, dado que en 2016 fue de 71.22, en 2012 de 41.87 y en el resto de los años de las últimas dos décadas las tasas fueron menores de 26.
Así las cosas, Ignacio Peralta ha puesto empeño en cumplir su palabra de regresar la tranquilidad a los colimenses, ha tocado puertas a nivel federal y ha buscado la coordinación con los ayuntamientos, sin lograrlo. Él solicitó apoyo al Secretario de la Defensa Nacional, para enfrentar el crimen en la entidad. Como resultado, llegó a Colima un batallón de 500 policías Militares, para combatir a los grupos criminales en todo el Estado, particularmente en Armería, Tecomán, Manzanillo y Colima.
El tema de seguridad según el mandato constitucional, el ordenamiento federal, es una responsabilidad compartida de facultades y funciones entre la federación, los estados, los municipios y agregaría las comunidades de los pueblos originarios.
Por tanto, a la petición de intervención de las fuerzas federales, para resolver el tema de inseguridad en el Estado de Colima, por parte del gobernador Peralta, debe ir anexa su renuncia, pues si ello es así, quiere decir que el gobierno estatal abdica en su función principal de dar seguridad a los colimenses, que carece de la capacidad para dar cumplimiento a la función primigenia que tiene el Estado: seguridad.
Sin embargo, la petición recibió rápida respuesta, a principios de 2017, llegó una partida de medio millar de militares equipados, armados y artillados para combatir el crimen y recuperar la seguridad pérdida.
Sitiaron a varios municipios, los crímenes y la inseguridad creció, después de un mes, a la salida del batallón de la policía militar de Colima, en una entrevista comenté: “la presencia militar va a provocar que se origine un repunte de violencia en el Estado, se dejará sentir una espiral de violencia en la entidad, por lo que desde este momento le envió un mensaje al señor gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, para que evite esa situación, atendiendo los programas sociales. Si el Ejecutivo del Estado, no atiende esta situación a lo que le está apostando es a que Colima se sume a los Estados que han tenido masacres o desapariciones masivas. En términos nacionales y en el punto concreto de Colima, la activa participación del Ejército en los asuntos de seguridad pública, ha roto el tejido institucional del Estado, inhibe los avances democráticos que pueda tener el Estado mexicano y aparte de ello crea un vacío de poder”.
“Todo eso que acabo de mencionar ha provocado una crisis humanitaria que ahora se ve reflejada a través de los observatorios de derechos humanos a nivel internacional, donde México es calificado como uno de los Estados más violentos del mundo”. Al abundar sobre el tema de seguridad en el Estado, afirmé: “que el tema de la seguridad, es recurrente, porque esa es una función específica que tiene el Estado, es más, ese es el motivo por el cual se crea el Estado”.
Y añadí que: “desgraciadamente la clase política nacional, específicamente el gobernador de Colima, José Ignacio Peralta, creen que a través de la fuerza se va a resolver el tema de la seguridad, cuando está bien documentado por estudiosos de la Ciencia Política que la seguridad, radica en la exacta aplicación y administración de la justicia”.
Como se aprecia la sistemática intervención militar, en el combate a las drogas y policiacos, ahora arropada bajo la Ley de Seguridad Interior, ha provocado el rompimiento del tejido social, y del orden jurídico e institucional de Estado.
La situación, nos remite al análisis del documento “Atrocidades Innegables, Confrontando Crímenes de Lesa Humanidad en México”, una investigación que realizó “Open Society Foundations” sobre la situación que padece nuestro país de “crímenes atroces”, que han afectado a cientos de miles de civiles que pueden constituir “crímenes de lesa humanidad”.
La investigación trata cómo actos de violencia, los que podrían ser considerados “crímenes de lesa humanidad”, si estos forman parte de un ataque generalizado y sistemático contra una población civil, perpetrado de conformidad con una “política de Estado” o de una “organización”, para el caso criminal, para cometer ese ataque o para promover esa política, tal cual lo contempla el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.
Estos elementos distintivos de “crímenes de lesa humanidad”, han estado presentes en las acciones cometidas por actores tanto estatales como no estatales en México. Como a continuación se expone, existe información fidedigna que indica numerosas violaciones al Derecho Internacional en materia de derechos humanos perpetradas por el gobierno Federal. En particular, el gobierno parece haber aplicado una política de uso indiscriminado y extrajudicial de la fuerza, incluidos el asesinato, la tortura y la desaparición forzada contra la población civil de México en sus esfuerzos por combatir la delincuencia organizada. Asimismo, existe información fiable respecto a dichas violaciones cometidas por miembros de los cárteles, “organización”, la cual ha adoptado una política de infundir el terror entre comunidades civiles con el objetivo de controlar el territorio y obtener ganancias. (Investigación, p.51-52)
La decisión tomada por el gobernador Ignacio Peralta Sánchez, para que el Ejército intervenga en el Estado de Colima, para “enfrentar el crimen en la entidad”, constituye una “Política de Estado”, e instiga la participación militar en asuntos de su exclusiva competencia, es decir, abdica en sus funciones como gobernador del Estado de Colima. Por ello, la imputación no versa esencialmente sobre quien ejecuta materialmente la agresión sino por el llamado “hombre de atrás”, por disponer éste de los medios y del hecho y la voluntad de quien ejecuta.
Consecuentemente, surge la tesis del dominio del hecho, que considera que la calidad de autor es conferida por la titularidad de la facultad de disponer de la ejecución del hecho, interrumpirlo o abandonarlo, donde la autoría se caracteriza en el dominio final del hecho, es decir, que el dominio del hecho lo tiene quien concretamente dirige la totalidad del acto a un fin determinado, por lo que el autor es quien tiene el dominio del desarrollo del proceso ejecutivo, y dominio de la voluntad de la persona que era instrumentalizada al ser usada como medio de configuración de la violación.
La teoría del dominio del hecho, defiende que es autor aquel que por la dirección final y siendo consciente del desarrollo causal hacia el resultado típico es señor de la realización del tipo. Esto es, el autor se caracteriza por el dominio final del suceso, mientras los partícipes carecen de tal dominio. El autor domina, dirige el curso de los hechos y puede interrumpirlo; los partícipes se limitan a auxiliar.
Se trata de un propósito importante, que busque combatir la impunidad, la reparación de las víctimas empezando por la verificación de los hechos y el conocimiento de la verdad, así como la garantía de no repetición y protección de los derechos humanos.
Aún más, cuando dichas violaciones fueron cometidas por todo un aparataje sistemático y organizado que se vale de la fuerza, de la legalidad y de la legitimidad, para actuar paralelamente al margen de la misma ley. En el caso a través de una “Política de Estado”, que conjura en contra de la Constitución General, del pueblo de México y de la Comunidad Internacional de Derechos Humanos: “enfrentar el crimen en la entidad”, auspiciando la intromisión militar en los asuntos internos soberanos del Estado de Colima.
En los términos la espiral de violencia seguirá subiendo, haciendo una proyección para finales del sexenio peraltista, “Vas a vivir feliz ¡Seguro!”. Estaremos hablando de más de 5 mil muertes violentas.

* General Brigadier del Ejército Mexicano
Doctor en Administración Pública/UNAM
Defensor de Derechos Humanos
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Con los ojos en la cara

Los gusanos de la gusanera

Lo que menos necesita un país como el nuestro son esos seres entrañablemente despreciables a los que cariñosa y tiernamente, llamamos lambiscones; personajes que han pululado durante nuestra historia socioeconómica pero sobre todo, política. Se manejan y tienen como medio de sobrevivencia la adulación y el servilismo con todas sus variantes; viven de halagar y mostrar sumisión ante el objeto de su postración.

El adulador, sujeto oscuro, opaco o gris quien con base en sus artimañas y artilugios logra llegar a sus superiores por medio del comentario certero, oportuno, directo y sin miramientos tomando en cuenta la urgente necesidad que sus patrones tienen de reconocimiento. Los elogios son en despoblado y el engrandecimiento a mansalva.

Finalmente, los líderes aunque no lo parezca, son vituperados y el vituperio, ya sabemos es oprobioso, causa afrenta y deshonra porque están de por medio la hipocresía y el fingimiento. El adulador, siempre está alejado de la sinceridad y de la verdad. El adulador, es histriónico, comediante, farsante y baila al son que le toquen. Se arrastra. El adulador, finalmente abarraja al adulado, lo denigra y sonríe con malicia cuando sus dichos y su muy aparente devoción por las virtudes de quien desea encumbrar, son aceptados y provocan que ese espécimen diga, en pleno frenesí narcisista “sí, ese soy yo y se quedaron cortos”.

Así trabaja el autoengaño. Umberto Eco dice en el libro, De la estupidez a la locura, “el ser humano para saber quién es, necesita la mirada del otro y cuanto más le admira y le ama, el otro más se reconoce o cree reconocerse; y si en vez de un solo otro son cien o mil, mucho mejor, se siente completamente realizado”. El adulador lo sabe, lo intuye porque no es tonto; es zalamero, afectado, empalagoso y hasta es posible que no caiga bien, que sea rechazado y en ocasiones hasta humillado pero sabe también, que es necesario en un sistema como el nuestro; es parte del engranaje y de la maquinaria aceitada o no.

El adulador es el primero que se va a la “cargada”, al besamanos, al caravaneo y estira el cuello (así se dice), se para de puntitas para ser visto y medianamente reconocido para luego iniciar una labor de acercamiento, de aproximación y claro, se trata de que se advierta su disposición y su entrega por las causas más nobles; por el bien de la patria amadísima y tan urgida de próceres y personas de una estatura a la par de las circunstancias.

A estas alturas del partido, el adulador, se dispone, analiza personalidad del elegido, lo semblantea y empieza a lanzar dardos no envenenados sino acariciantes y enaltecedores. Todo esto y más es su especialidad, pero sin llegar a ser un bufón ya que éste, tenía como fin, hacer reír a los reyes y a los cortesanos con sus gracejos y chocarrerías aunque a veces eran grotescos y burdos.

No, el adulador es serio y toma en serio su papel que en realidad no tiene ninguna función que se agradezca, salvo, mantener elevada la autoestima del hombre mejor dotado del país, el más preclaro, el primer campesino y obrero de la nación, el salvador insigne de la patria, el que va a enderezar el barco, el hijo predilecto, el comandante en jefe, dios en la tierra, padre ejemplar, el hijo y hermano más querido, el tío preferido, el amansador de toros bravos, pastor de hombres. Católico a más no poder. Toda esa letanía y más, deberá aprender, interiorizar, introyectar para que convencido él, pueda convencer.

Así es esta cosa, así ha sido, así será per saecula saeculorum. Sin embargo, el adulador tiene pies de barro y tiene precio y por esa razón puede ser vilipendiado por tanto envidioso que hay. Así, pudiera ser destruido y echado a un lado, lejos de la gracia y cerca de la desgracia. Sin embargo, su capacidad para superar cualquier trance está a toda prueba. De cualquier manera, una vez que el político elegido ha caído en desgracia como suele suceder porque hubo arreglos cupulares, el adulador estará a salvo en otro espacio, en el del vencedor. Entonces, sólo entonces el vencido desde su lamentable derrota mirará al adulador y exclamará: “ ¿ Túquoque Brutus ‘?

* Asesor de la Escuela de Trabajo Social, Vasco de Quiroga.