El control del sexo en Colima

Twitter:@caspercolima

En relación al trabajo sexual en el estado conversando con el antropólogo social César González*, pionero en estudios de la diversidad sexual en el estado, autor del libro Travestidos al desnudo: homosexualidad, identidades y luchas territoriales en Colima (Ciesas y Porrúa, 2003), nos comenta “de poco sirve aislar el comercio sexual o implementar controles sanitarios con el apoyo policíaco cuando no hay ni un mínimo respeto o entendimiento por la prostitución o por los derechos humanos de estos trabajadores. En este sentido, la noción de prostitución ha sido criticada por aquellos que ejercen el comercio sexual, pues simplemente ha prolongado el estigma sobre esta actividad, lo cual es considerado como ineficiente en el marco de los derechos humanos y laborales”.
Y afirma “la noción de trabajo sexual no distingue sexos, pero reconoce que el vender sexo es una opción y una elección para un sector vulnerable de individuos. Esta perspectiva distingue que aquellos que son forzados a vender sexo o que son menores de edad no deben ser entendidos como trabajadores sexuales sino víctimas de explotación. Asimismo, al entenderse la venta del sexo como un trabajo se reconoce que un servicio es ofrecido. Son varias las causas que orillan a las personas a pagar un servicio sexual. Entra las documentadas: insatisfacción sexual, excitación de hacer algo “riesgoso” o “prohibido”, el deseo de conquista, o simplemente el tener sexo sin compromisos. Otro punto importante es que la idea de trabajador sexual reconoce que hay actividades que van más allá “del pararse en una esquina y vender cuerpo”. Es decir, existen formas más elaboradas para vender sexo; las negociaciones entre clientes y trabajadores sexuales se pueden dar a través de internet o por teléfono, o en salas de masajes o en el lobby de hoteles. Asimismo, el sexo puede cubrir diferentes prácticas, por ejemplo: un masaje, una masturbación, un fellatio o un coito. Sin embargo, no es ocultando el trabajo sexual que se logra un mejor control sanitario, ni tampoco criminalizando unas prácticas más que otras”.
Por lo tanto “al dotar a ciertas prácticas sexuales de un sentido moralista o criminal, se pierde la objetividad en los controles sanitarios. Las autoridades muestran su preocupación hacia el sexo por dinero no necesariamente por cuestiones de salud sino morales. Esta perspectiva invisibiliza la función real de regular el trabajo sexual, la cual debe ser ante todo una preocupación por la salud sexual. Pues no debemos olvidar que el sexo por dinero o por amor o placer puede ocurrir en moteles y hoteles, o a través de citas a ciegas; es decir, la relación sexual es la misma, lo que cambia es la connotación moral”.
¿Entonces qué deben hacer nuestras autoridades en Colima?
La propuesta –creo más viable- es que no se regule el trabajo sexual desde una perspectiva moral sino de salud sexual. En este sentido, sugiero que el trabajo sexual se reconozca como legítimo; ello se lograría con la expedición de licencias de salud, las cuales deberían expedirse no sólo para la zona de tolerancia, sino reconocer que el trabajo sexual traspasa dichas fronteras. Sería responsabilidad de las autoridades de salud otorgar dichas licencias, pero sin criminalizar el trabajo sexual. En otras palabras, el Código Penal del Estado ya previó sanciones contra el lenocinio, el sexo en la vía pública o contra aquél, que en la vía pública, invite al sostenimiento de relaciones sexuales; en consecuencia, la regulación de sexo por dinero no debe sobre-regularse, pero sí se debe poner énfasis en ser sujeta a un control de salud sexual.
Las autoridades al otorgar dichas licencias deberán crear una conciencia sanitaria entre los dueños de bares, centros nocturnos y los mismos trabajadores sexuales. Ello no está sucediendo en Colima; actualmente, el sistema de tarjetas sanitarias que son dadas a los trabajadores sexuales no cumple con su función. Por ejemplo, en la zona de tolerancia de Colima las condiciones de higiene son mínimas y la corrupción es rampante; por otro lado, afuera de la zona roja existen servicios sexuales que incluso se anuncian en la sección amarilla.
¿Para qué sirven las tarjetas sanitarias que se expiden hoy en día?
De poco a nada. Otro punto de mi propuesta es que las licencias deberán operar a manera permiso para ejercer el trabajo sexual; será tarea de las autoridades de salud y de los mismos trabajadores sexuales el exhortar a que todo trabajador sexual obtenga una licencia. Inicialmente, se podría tratar de un exhorto; posteriormente, tras ver los resultados y respuestas y opiniones de los trabajadores sexuales se pudieran implementar sanciones o multas para aquellos que se nieguen a solicitar o renovar dichas licencias.
Las licencias darían mayor seguridad no sólo a los que ejercen la venta del sexo sino a los clientes mismos, de tal modo que se podría construir una cultura sexual. Mi sugerencia es que la expedición de licencias se acompañe de talleres jurídicos y de sexualidad, donde se capacite a los trabajadores sexuales no sólo en materia de educación sexual, sino de derechos humanos y obligaciones jurídicas y civiles.
Un sector de la población colimense tiene conocimiento de que el sexo sin protección es una vía de trasmisión del VIH; pero la gran mayoría ignora que la saliva o el frote de piel enferma puede provocar enfermedades, como sucede en los casos de hepatitis, gonorrea, sífilis, herpes y condilomas – estos últimos pueden degenerar en cáncer. La expedición de licencias para el trabajo sexual sin dudas generará un número más real de los trabajadores del sexo en nuestra entidad a la vez que habría un mejor control epidemiológico y jurídico. Es decir, qué mejor control sanitario puede haber si un cliente, antes de pagar por sexo, tuviera la certeza que la persona a quien paga se ha sometido a una serie de exámenes médicos, o que un trabajador sexual al momento de ofrecer sexo por dinero estuviera mejor protegido, pues ha recibido la educación sexual y jurídica necesaria para ejercer dicho oficio. Estas medidas bajarían los índices de lenocinio, corrupción de menores, y sobre todo contribuiría a dignificar los estilos de vida de aquellos que recurren a la venta del sexo como alternativa de subsistencia ante la fragilidad e incertidumbre del mercado laboral.


*César Octavio González Pérez es licenciado en Comunicación Social por la Universidad de Colima, con maestría en Antropología Social por Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Occidente. Estudio el doctorado en la Universidad de Essex en Londres, Inglaterra.

 

Vislumbres. “El menos malo”

En algún momento a principios de mayo pasado, el líder del Movimiento Antorchista del Estado de de México anunció que él y sus seguidores votarían por Alfredo del Mazo, candidato a gobernador por la Coalición PRI/PVM/Nueva Alianza y PES, por considerarlo “el menos malo” de los contendientes en pugna. Dato, observación o valoración que nos preocupa por reiterativa; dado que es prácticamente la misma que se menciona en relación a casi todos los demás candidatos que durante los últimos años se han convertido en ganadores en todos los cargos de elección. Dato, observación o valoración que a fuerza de ser aplicada a tantas y tantas personas ya es mucho más que una simple frase, porque nos muestra la constante de una realidad: que con el sistema de partidos que se nos ha impuesto, los mexicanos estamos condenados a que nos gobiernen los menos malos de los políticos en funciones, y no los mejores hombres y mujeres que produce y tiene nuestra sociedad.

Churumbela.-

¿Se acuerdan los lectores de la churumbela? Era un pequeño artefacto parecido al trompo que se podía girar con la presión de dos dedos, y que en sus costados tenía algunas leyendas para jugar cierto juego de azar: “todos ganan, todos ponen, toma todo” etc.

Bien, pues eso me vinieron pareciendo las elecciones del domingo anterior en los estados de Coahuila, México, Nayarit y Veracruz porque casi todos los partidos jugaron y para casi todos hubo también algo, así fueran nada más pequeñas alcaldías ganadas que sirvieron como premios de consolación.

Por otra parte, esos mismos resultados nos dan otra serie de indicadores que podrían resultar preocupantes. Siendo uno de ellos el de la torpísima pulverización de los opositores (sobre todo los de las izquierdas) que no han sabido (o no han querido) aliarse para triunfar. Y como prueba está, de nuevo, el Estado de México, en donde de haberse unido y bajado de su respectiva soberbia, los morenos y los perredistas hubieran no sólo ganado la elección para gobernador, sino brindado una paliza electoral al candidato del Grupo Atlacomulco y del PRI. Pero no, la soberbia les ganó a ellos, y mientras persistan en esa actitud quedarán “en el ya merito”, como han quedado hasta la fecha.

Notable fue, sin embargo, el gran asenso que tuvo en dicha entidad la candidata de Morena, y casi igual de notable la notoria ausencia que en ese mismo estado tuvo el famoso Movimiento Ciudadano que tanta buya hizo en Colima en las elecciones anteriores y hoy gobierna una buena parte del vecino estado de Jalisco. En efecto, el MC para nada se dio a notar en las elecciones del domingo. Mala señal para Locho y sus amigos con miras al año que entra.

2018.-

Y a propósito de 2018, ya todo mundo está haciendo sus cábalas: por un lado el gobierno federal como que respiró tantito con el apretado triunfo del primo del actual Señor de los Pinos, y ahora en la residencia oficial creen que con suerte y un buen candidato (¿quién será el menos malo de todos ellos?) todavía pueden ganar las elecciones presidenciales dentro de un año. Máxime que, por lo pronto, ya conocen a quien será el candidato opositor a vencer: el muy persistente, pero a veces contradictorio, Andrés Manuel López Obrador. Quien, si no la vuelve a regar defendiendo con plantones en las calles el supuesto triunfo arrebatado de “la maestra Delfina”, ya es, desde de hace mucho, si no el mejor, sí el muchísimo más conocido y placeado candidato presidencial de cuantos existen en México. Y tiene, por eso mismo, un récord de conocimiento entre los electores que es prácticamente imposible de superar.

Nacho y Alfredo.-

Según nos pudimos enterar, JIPS asistió, en su momento, tanto al inicio como al cierre de la campaña electoral de Alfredo del Mazo. De lo que dedujimos dos cosas: o que son muy buenos amigos y el mexiquense invitó al colimense; o que éste se invitó solo nada más para dejarse ver y demostrar que es un partidario solidario.

Otra coincidencia es que ambos fueron candidatos de una coalición político-electoral en la que intervinieron, además del PRI, el Partido Verde y Nueva Alianza y, dentro de ese tenor, aparte de ser muy flacos los dos, también fue claro que ninguno pudo ganar su respectiva elección con los votos que les brindaron sus correligionarios del tricolor, y sólo pudieron sacar el cuello del agua para respirar por encima de sus respectivos contendientes gracias a los sufragios que les aportaron los electores y simpatizantes de sus partidos aliados.

En este contexto los militantes y los dirigentes del Partido Verde y de Nueva Alianza en Colima no están muy contentos que digamos con el trato que les brindó JIPS ya como gobernador. ¿Les sucederá lo mismo a los del Edoméx cuando más allá de las impugnaciones que se esperan del Mazo asuma también su gubernatura? En ese caso serán, también, muy desagradecidos los dos.

7 de junio.-

La celebración anual del Día de la Libertad de Expresión es un tema raspado pero obligado que nos sigue llevando a considerar que nada tiene que hacer el gobierno en relación a ese acto que dimana del derecho que todos los ciudadanos tenemos a expresar públicamente lo que nos plazca, siempre y cuando entendamos nosotros también que para todo hay límites, y que, en este caso, el primero que debemos de atender es el derecho que también tienen los demás a no ser ofendidos ni difamados por nadie.

Fuera de allí la muy terca realidad nos dice otras cosas: que la relación prensa-gobierno es, por lo regular, malsana; como la simbiosis entre ciertas plantas parásitas que viven abrazadas a troncos perennes en la que, por supuesto, los medios son los parásitos y el gobierno es el tronco que con su savia (nuestros impuestos) los nutre mediante pagos de anuncios y prebendas para que sigan

apareciendo, con la condición de que no lo ataquen demasiado, de que no rebelen sus maquinaciones y de que, dada la necesidad, lo defiendan de sus críticos más feroces. Como evidentemente sucede en nuestra entidad, donde los principales medios informativos han sido siempre partícipes de esta relación perversa, de la que sus dueños o socios principales suelen salir enriquecidos mientras que sus pobres reporteros tienen que bregar todos los días para medio irla pasando. Viéndose muchas veces obligados en su necesidad a corromperse también para poder adquirir una pequeña casa de interés social, tener un pequeño auto, llevar a sus hijos a la escuela y satisfacer sus necesidades económicas más imperantes.

Lo otro.-

Analizando lo que antes de celebraba (y hoy nada más se conmemora) en esta misma fecha, el otro dato a considerar es el peligro a que constantemente se exponen quienes de verdad ejercen su derecho a expresar lo que piensan u opinan delante de otras fuerzas activas de nuestra sociedad, que lastran sus avances, como los cárteles de los narcos y las asociaciones delictivas en las que intervienen tanto simples “personas de la calle”, como elementos pertenecientes a diversas instancias de gobierno. Entre las que hoy serían, por decir ejemplares, las de los famosísimos rateros de petróleo y gasolina a los que inexplicablemente se les denomina “huachicoleros”. Que no sólo roban los combustibles de los ductos de PEMEX, sino que los almacenan y sacan después a vender con pleno conocimiento de las autoridades de ciertas localidades que precisamente se hacen también disimuladas, ya sea para que les toque algo del “riego” de las ganancias ilícitas, o para evitarse broncas con los organizadores de dichas redes, o con sus protectores dentro del mismo PEMEX o del gobierno estatal en turno.

Y ese riesgo lo están afrontando todos los días también, las familias de quienes ejercen su libertad de expresión al máximo, pues las denuncias que hacen algunos periodistas dañan no tanto la fama pública de los delincuentes declarados y encubiertos, sino sus cuotas de poder, sus fuentes de recursos y, eventualmente, hasta su libertad. Por lo que se vuelven violentos y buscan callar de cualquier modo a quien les estorba, dejando en la orfandad o en la miseria a las familias de ellos.

Nada qué celebrar.-

Viendo las cosas en este contexto no hay nada que nosotros queramos celebrar este 7 de junio, salvo el hecho de que seguimos estando vivos y de que, como quiera que sea, cada uno de nosotros, dentro de sus propios alcances y limitaciones mentales está tratando de hacer clara la verdad, y de aportar así algo al bien de nuestro país.

VIVENCIAS: Reforma Electoral

Sábado matutino, día no hábil en las escuelas, tomar un sorbo de café por las mañas es lo habitual, dar lectura al periódico “x” para informarnos del acontecer cotidiano, más allá de nuestras inseguras y olvidadas colonias por quienes se dicen “gobernar” me llama la atención el encabezado poder legislativo aprueba reforma electoral, no me sorprende la uniformidad de la votación de los pridependientes y aliados al partido en el poder, como tampoco su actuar tratándose de la participación ciudadana a la cual excluyen con regularidad y permanencia.
Todo tipo de reforma debe estar acorde y ser producto del tiempo que vivimos, no incluir mecanismos de control y participación ciudadana eso no es reformar, dejar de lado figuras importantes como el plebiscito, referéndum, revocación de mandato, renunciar al fuero, habla de la pésima “calidad” de legisladores, no idóneos, reprobados no comprometidos con su gente. ¡a pero eso sí, quieren reelección!
Alemania cuenta con un sistema electoral a nivel modelo mundial, en el cual por supuesto que incluyen lo que nuestros tribunos dejaron de lado y no solo eso sino que atraves de las escuelas se convoca a los estudiantes a participar y motivar mediante el uso de herramientas tecnológicas como el internet a escribir propuestas quienes no puedan la dibujan, a ese grado es la motivación e inclusión en ese país.
En Colima nuestra clase política no está acostumbrada a someter sus prebendas y antipatrióticos, injustos e inmorales sueldos (doscientos mil mensuales cada diputado) a críticas y participación ciudadana, mientras menos participen los ciudadanos en las decisiones mejor para ellos, dado que son muy dados a crear leyes para beneficio personal y no del colectivo.
No es en razón de la distancia solo basta mirar al vecino estado de Jalisco que tiene una reforma electoral con un alto grado de participación de la gente de a pie que logro la reducción de financiamiento a partidos políticos, y pugnan por la revocación de mandato.
Con esa actitud se demuestra que en Colima a nuestros “representantes populares” les da miedo, frío, calor hablar de revocación de mandato y renunciar al fuero, se cubren con la misma cobija esa mayoría oficiosa, vieron por sus intereses al no tener que solicitar licencia en caso de buscar otra posición en el 2018 con eso se pusieron a mano las fracciones ahí representada salvo honrosa excepción. – todos felices, todos contentos-.
Con mas claroscuros que claridad los colimenses una vez más nos vemos traicionados y olvidados por nuestros representantes populares, que no hicieron lo mas mínimo por reducir la serie de requisitos para los candidatos independientes, pero si para facilitar y dejar en bandeja de plata el camino planchado para los tres mosqueteros “ independientes” que podrán hacer alianzas con partidos, ¿llevara dedicatoria? Situación que no fue valorada u observada por los azules.
Pugnemos como buenos colimenses y mejores ciudadanos por involucrarnos y exigirle más a quienes nos representan en busca de una nueva cultura política tarea hay y mucha.

A MANERA DE COMENTARIO...
*Con gusto acudí al mercado constitución que me hizo retroceder en el tiempo de mi niñez, con instalaciones en buen estado y con gente que acude a consumir lo que ahí se expende desde antojitos mexicanos hasta algo de electrónica, con un estacionamiento propio, sin duda el alcalde Héctor Insúa a la altura en atención a los mercados, por cierto no deje de visitar las gorditas de la tía.
*El panorama político vivido este domingo pasado en cuatro estados (Coahuila, estado de México, Nayarit y Veracruz) es el reflejo de lo que se verá en el 2018 donde el PRI obtiene menos votos pero le alcanza para ganar, con sus partidos satélites, las izquierdas dividas que solas no ganan y un pueblo a la expectativa con un mejor nivel de que alguien logre lo que todo mexicano desea mayor poder adquisitivo que de una mejor calidad de vida.

* Vocero del Frente Magisterial independiente en Colima, sígueme en Facebook che charly Olvera twiter@checharlyolvera

Esta fauna. El ruido de alguien que no está

Las siguientes frases no son de nadie. Son apenas ruido. Esa clase de ruido que molesta a unos y duele a otros: Dijo que iba a una fiesta, que pasaría antes a la casa de una amiga, nunca llegó, dos semanas llevamos buscándola./ Salió del trabajo como a las ocho, llamó para decirnos que venía en camino, lo esperamos hasta muy noche, marcamos a su celular y mandaba a buzón, la policía nos tomó la denuncia, nada sabemos de él./ Se fueron juntos, en el carro de uno de ellos, dijeron que iban a comparar una refacción para la motocicleta, el carro lo encontraron abandonado en una brecha, con los cristales rotos./ Dos días antes se había comprado un vestido para ir a la fiesta, era de color azul, llevaba unos zapatos altos que le prestó una de sus hermanas./ ¿Quiénes son? ¿Cómo es que terminaron en bolsas?/ Siempre llamaba cuando se quedaba hasta tarde a trabajar, tenía muchos amigos, le gustaba el futbol, estaba en un equipo, nunca tuvo problemas con nadie, ni en el barrio ni en el trabajo./ La última vez que lo vieron manejaba rumbo a la salida, que arriba de su coche iban otros dos, unos desconocidos, todavía era temprano, no pasaba de las seis de la tarde./ Apenas se recibió de la escuela y luego luego encontró trabajo, era muy lista, tenía una cuenta de ahorros, un día antes me había dado la tarjeta del banco para sacar dinero y pagar unos gastos de la casa, el dinero sigue ahí./ ¿Para qué queremos el carro?, los queremos a ellos, saber dónde están, que regresen. /Tocaron a la puerta, quisieron abrirla a la fuerza, como no pudieron dispararon través de ella, al otro lado estaba el hermano mayor soportando la puerta con su cuerpo, recibió casi todas las balas./ Nadie nos dice nada, salvo que tengamos cuidado./ Fue a hacer una tarea a la casa de un amigo, el que disparó tal vez lo confundió con otro. / Apareció otro cuerpo, así de la nada, como de la nada también desaparece alguien./ Mañana…

Vislumbres. Una historia de piratas

Vallarta va al cien.-

Estoy redactando estas notas desde un “cíber” de Puerto Vallarta, a donde fui invitado a participar en el “Encuentro de Cronistas del Occidente de México”, que el Ayuntamiento de esta ciudad turística organizó junto con la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco, como una parte el programa cultural del “Mayo Fest 99”, que se está celebrando aquí con motivo de que este preciso mes y año Vallarta está festejando el hecho doble de cumplir 99 años de haber sido erigido como municipio, y 49 de haber sido elevado su cabecera a la categoría de ciudad. Y de que, por ende, Vallarta cumplirá en 2018 sus primeros 100 años como municipio.

En razón de lo anterior y de que los colegas de Jalisco se habían enterado de que hace algunos años publiqué un librito donde narré el ataque de unos piratas holandeses al antiguo puerto de Salagua, en la bahía de Manzanillo, me invitaron a dar una conferencia sobre los piratas que incursionaron en estas costas durante la época virreinal.

Y, por ser ésta una historia que les puede ser muy interesante a nuestros lectores, quiero compartírselas hoy también, con un par de dedicatorias muy especiales: una para el Profr. Juan Manuel Gómez Encarnación, Cronista Municipal de Puerto Vallarta, nuestro anfitrión, y otra para los anónimos colimotes que “a sangre y fuego” defendieron al puerto de Salagua frente al acoso de los piratas.

He aquí, pues, resumidas, las palabras que pronuncié en dicho evento:

Los piratas del Pacífico.-

Hace algún tiempo, cuando con mis hijos fui al cine a ver la tercera parte de la película Los Piratas del Caribe, recordé que por más que hoy nos pudiera ser increíble, también hubo piratas, corsarios, bucaneros o filibusteros que llegaron (y eventualmente atacaron) a las costas de la Nueva España, que en un principio, cuando Hernán Cortés, sólo tuvieron a su disposición cuatro muy pequeños puertos: Acapulco, Zacatula (junto a la desembocadura del Balsas), Santiago de Buena Esperanza (más tarde Salagua) y Navidad.

El primer pirata del que se tiene noticia y anduvo por estos lares hacia 1567, era holandés y se llamaba Francisco Chambric. Pirata que recaló en “el puerto de Navidad”, que por entonces seguía perteneciendo a Colima, a comprarles ganado y alimentos frescos a los indios del rumbo.

Otro de los que inmediatamente se hicieron presentes por acá, fue el famosísimo pirata inglés, sir Francis Drake; quien tenía permiso de su reina para atacar, robar y aun hundir a los galeones españoles y portugueses. Él estuvo, al parecer en Salagua, con su barco The Golden Hind, en 1579.

Posterior a él estuvo Thomas Cavendish, por primera ocasión el 2 de septiembre de 1586, y otra en agosto del año siguiente, tras de haber atacado a la nao

Santa Ana, procedente de las Filipinas con dos de sus naves, una de ellas llamada Desireé.

Mientras transcurría el lento siglo XVII, hubo algunas ocasiones en las que la modorra y la monotonía que parece haber caracterizado la vida de los colimotes de ese tiempo se alteró fuertemente. Entre los eventos que la quebrantaron e hicieron vibrar de miedo y deseos de aventura a sus gentes, estuvo la presencia dicha de los piratas. Antes, sin embargo, de referirnos a esos eventos, es justo hacer mención que, aun cuando Salagua y todo el litoral en sí estaban casi enteramente despoblados, no eran pocas las noticias que se concretaban en esos lugares. Como cuando, en mayo de 1602, pasaron por el puerto unos expedicionarios que iban a reconocer las costas de las Californias. Datos que en ese tiempo significaban toda una novedad:

Ese año, el día 5 de mayo, salieron desde Acapulco cuatro embarcaciones a reconocer las Californias y a establecer una base en ellas. Al mando iba el navegante Sebastián Vizcaíno, quien por las vueltas que da la suerte, trece años después habría de tener una importante participación en la defensa del puerto y de Colima.

A su paso frente a nuestras costas el “cosmógrafo mayor” de la expedición, don Jerónimo Martín Palacios, iba tomando nota puntual de las características de la misma. Notas que afortunadamente todavía se pueden consultar. En ellas, después de haber dicho que en el morro, o la Punta de Suchissi, a cuyas espaldas estaba la Sierra de Maquilí y terminaba la provincia de Motines, el “cosmógrafo mayor” hizo la siguiente descripción con su muy propio estilo de redactar y algunas aclaraciones mías:

“De esta punta de Suchissi (quizá el sitio que hoy llamamos el Mirador de San Juan de Alima, Michoacán) va la costa de tierra llana, de manglares, y a una legua de la dicha punta está un río que baja de la serranía, llámase este río de Colima (el Coahuayana actual); prosiguiendo la costa están unas lomas bajas llanas de sabanas cerca de la playa, y al remate de ellas, de la banda de les sueste están las pesquerías de Colima (hoy laguna de Cuyutlán), y de ellas al nordeste, va perlongando un valle por en medio de unas lomas gruesas, llamase el Valle de Caxitlan, a donde hay muchas huertas de cacao y si se hace un claro (es decir, si no hay nubes) se verá el volcán de Colima que está quince leguas de la mar y echa humo, y a dos leguas de estas pesquerías por la costa adelante está el puerto de Salagua… (en el cual)… hay una playa grande llena de arboleda verde… un puerto muy bueno y grande para muchas naos, muy abrigado y seguro…tiene leña, madera, y agua, hallarase en medio de la ensenada en donde está un platanal, y de él al pueblo (de Totolmaloyan, cerca del cual se estableció después la hacienda de Miraflores) hay dos leguas”.

Descripción que me permití citar porque habla del escenario donde ocurrieron los hechos siguientes:

El ataque de los Pichilingues al Puerto de Salagua.-

Por lo que corresponde, ahora sí, al ataque más importante que se tiene documentado, cabe anticipar que hacia finales del año de 1615, hubo unos piratas que llegaron hasta Salagua, y a los que en forma particular algunos coterráneos identificaron como Los Pichilingues.

El hecho fue que durante los primeros días de quincena de noviembre de 1615, Colima entera se convulsionó con la noticia de que el 26 de octubre anterior, el pirata holandés Jorge Spilberg (Dutch Admiral Joris van Speilbergen), quien merodeaba por la costa de la Mar del Sur (así llamaron los españoles a esta parte del Pacífico) con sus flota de cinco navíos en busca del Galeón de las Filipinas, había interceptado y capturado “frente a las costas de Zacatula, un barco cargado de perlas y pescado, de la Compañía Pesquera de Tomás de Cardona, que de las Californias volvía al puerto de Acapulco”, y que con toda probabilidad, muy pronto tendría que hacer acto de presencia en Salagua, para proveerse de bastimentos frescos, agua y leña.

Este particular aventurero había sido “comisionado (un año antes) por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales para atacar e interrumpir el comercio entre la Nueva España y las Filipinas”, y zarpó de Tessel, Holanda, en 1614, al mando de una flota compuesta por seis navíos: el Groote Sonne (El Sol) era la nave capitana, armada con 48 cañones; le acompañaban Grotte Maane (La Luna), de igual capacidad que la anterior, y cuatro barcos menores llamados Morgensterre, Aeoulus, Jaeer y Meeuwe. Uno de los cuales parece haberse hundido antes de llegar a costas hoy diríamos mexicanas.

“En agosto de 1615 ya corría por toda la Nueva España la noticia de la presencia de Speilbergen en las costas sudamericanas, donde saqueó puertos de Chile y Perú, tomando españoles como rehenes, que posteriormente, en octubre, canjeó por víveres y agua en el puerto de Acapulco. Allí, debido a lo limitado de las defensas con que contaba entonces el puerto, las autoridades prefirieron negociar con el pirata; pero una vez que zarpó, de inmediato procedieron a organizar la defensa del resto de los puertos del Mar del Sur, poniendo las milicias al mando del capitán Sebastián Vizcaíno”. Quien, aparte de ser un buen marino, era un soldado excelente, y que, de pura casualidad, estaba por esos días reposando precisamente en la Villa de Colima. Razón por la que, en cuanto el Alcalde Mayor se enteró de la infausta noticia relacionada con el navío atrapado por la flota de Speilbergen, se comunicó con él, y juntos dedujeron que no tardaría en hacer su aparición en Salagua, para recoger agua, fruta y verdura frescas, lo mismo que algún ganado como peculiar provisión. Como sucedió en efecto.

Así, pues, el alcalde mayor Rodrigo de Ibarra, y el capitán Sebastián Vizcaíno, decidieron adelantar vísperas, organizaron a todos los hombres más habilitados que había en la Villa de Colima y, con más de 150 lanceros y fusileros bajo su mando, partieron hacia Salagua en la madrugada del domingo 8 de noviembre.

La estrategia les resultó positiva, pues antes de llegar hasta la desembocadura del arroyo de Salagua se encontraron con el capitán Cardona y sus hombres, que desde Zacatula se habían venido a pie, incrementaron su contingente. Todos llegaron hasta Salagua un día antes de que, por mar, hicieran lo propio los piratas y tomaron sus posiciones escondidos entre la maleza, y un poco más lejos, para no delatarse con los posibles relinchos, los de la caballería. De modo que cuando aproximadamente unos 200 piratas bajaron a tierra el día 11, con los propósitos ya dichos, los defensores simplemente los esperaron a que llegaran cerca de ellos y comenzaron a dispararles, causándoles algunas bajas.

Pero los piratas no eran cobardes y respondieron al ataque, iniciando, sin embargo, su retirada hacia la playa, perfectamente conscientes de que en cuanto llegaran a ella podrían recibir el apoyo de su artillería instalada en los barcos, como en efecto fue. La caballería ya había llegado, también, en esos momentos, en apoyo de los defensores de Salagua. Pero los cañones comenzaron a disparar y hombres y caballos tuvieron que replegarse, para esconderse tras de los árboles más gruesos.

De cualquier manera, sin embargo, los piratas holandeses fueron derrotados y se retiraron de allí, dejando varios cuerpos de sus amigos tirados entre la selva y sin haber podido conseguir el agua y los demás “refrescos” que necesitaban.

Sobre todo esto (y más) escribí hace años una pequeña novela: El Ataque de los Pichilingues, que ya está, por cierto, muy próxima a una segunda edición en Puerta Abierta Editores.