Vislumbres. ¿Cordonazo?

Existe una muy antigua creencia entre los campesinos y agricultores de Villa de Álvarez, en el sentido de que los días del “novenario de San Francisco de Asís” (del 26 de septiembre al 4 de octubre) son, por lo regular, los más lluviosos del año, y a este fenómeno llamaron, precisamente, “El Cordonazo de San Francisco”. Tal y como si el pacífico santo tomara la decisión de apoyar los arduos esfuerzos de los campesinos de estos rumbos para que sus milpas tuvieran agua suficiente para que sus elotes alcanzaran la talla máxima, porque después del día cuatro “las aguas comienzan a irse, y los elotes que no hayan logrado crecer sólo podrán hacerlo mientras que dure esta humedad”.
Aquellas gentes carecían de elementos para predecir el clima y tampoco asociaban la presencia de las lluvias a la existencia de una temporada de ciclones, como se sabe hoy, pero había suficientes observaciones registradas en la memoria colectiva como para ratificar que los “días del novenario de San Francisco de Asís” sí son (al menos en esta región) algunos de los más lluviosos del año. Como precisamente acabamos de constatarlo en estos días que hemos comido más empanadas de las que médicos y nutriólogos nos pudieran autorizar.
Formato caduco.-
Lo que comentaré enseguida no tiene nada qué ver con lo que JIPS dijo (o decidió ocultar) durante la ceremonia de entrega de su Segundo Informe de Gobierno, sino con el hecho de que conforme han ido pasando los años del siglo XXI, en México al menos ya son muy pocas personas a las que les interesa lo que los mandatarios en turno hagan o dejen de hacer los días de sus respectivos informes, tal vez porque habiendo quedado hartos de escuchar tantas mentiras y medias verdades, la gente prefiere realizar cualquier cosa que perder una buena parte de sus domingos para presenciar y escuchar una ceremonia cuyo formato (heredado de las épocas en las que había cortes reales) caducó hace demasiado tiempo, y no le dice nada ni a la gente de a pie, que pugna cada día por tener lo suficiente para comer, ni a las clases medias a las que muchas acciones equívocas o descaradamente abusivas de esos gobiernos han obligado a trabajar mucho más para tener mucho menos.
Ayer leí la crónica del segundo informe de JIPS que un reportero de la fuente del Congreso decidió compartirme, y en la que resaltó que la inmensa mayoría de los líderes de oposición, incluidos los legisladores federales ajenos al partido del gobernador, NO HICIERON ACTO DE PRESENCIA en dicha ceremonia. Señalando que tales ausencias podrían, por un lado, implicar un desaire al primer mandatario sobre todo por parte de los legisladores federales; pero anotando, por otro, que tal vez ni siquiera habían sido invitados. Y yo creo que tal vez sean las dos cosas a la vez, más una que dicho compañero no contempló: la de que el desaire no ha sido de ellos hacia él, sino de él hacia ellos, a los que simplemente ha estado ignorando durante los casi dos años que lleva de ir haciendo como que gobierna.
¿Motivos de fondo?-
Hace ya casi un año, justo cuando el Secretario de Educación del Gobierno del Estado acudió también al Congreso para dilucidar los temas candentes que había en esa materia, una de las principales declaraciones que hizo iba en el sentido de que en la SE no había aviadores, aunque sí “un déficit  de mil 396 millones 819 mil pesos”.
Si aquello que dijo Oscar Hernández Rosas fue cierto, ¿por qué guardaron silencio los diputados priístas y los medios afines al gobierno estatal? Y si no lo era, ¿por qué no lo refutaron?
Otra de sus declaraciones para desmentir a quienes afirmaban que sí había aviadores allí, fue la siguiente: “La nómina magisterial es constantemente auditada. Todas las personas que están en esa nómina realizan una función específica”.
Aunque algunos articulistas no estuvimos de acuerdo con esa aseveración, no sólo porque sabíamos que ésa era una mentira para tapar a alguien, sino porque cada uno de nosotros conocíamos a más de una decena de “maestros comisionados” para realizar tareas que nada tienen que ver con la docencia.
Un poco con la idea de explicar todos estos movimientos digamos dudosos, Oscar Javier comentó que “la nómina es extremadamente dinámica en términos administrativos y financieros, debido al importante número de movimientos que quincena tras quincena se generan por los trabajadores 
de la educación”; y que por eso mismo se puede prestar a confusiones, tomando en cuenta que entre los muchos movimientos que esa nómina gigante tiene, están, entre otros, las “jubilaciones, los cambios de adscripción, las solicitudes de licencias (con o sin gonce de sueldo), 
licencias médicas, bajas, promociones, etcétera”.
Pero en algún punto de su discurso advirtió que “para evitar que en el transcurso de esos movimientos se generen situaciones irregulares como podrían ser personas 
que cobren sin trabajar, que cobren plazas que no les corresponden o que 
hubiera errores en las percepciones salariales”, ya se estaban aplicando (y seguramente se seguirían aplicando) “diversos programas” y auditorías permanentes. Dando a entender, por ejemplo, que “la Contraloría General del Gobierno del Estado llevó a cabo 
una auditoría llamada también Pase de Lista 2015, a todas las unidades 
administrativas dependientes de la Dirección de Educación Pública, para 
verificar que todo el personal que aparece en la nómina estatal se 
encuentre ubicado realizando la función que le corresponde en la unidad 
administrativa.
Y ya casi por último “señaló que después de un análisis minucioso de los estados 
financieros y contables de la Coordinación de los Servicios Educativos 
del Estado de Colima, se detectaron un conjunto de irregularidades que 
se arrastran desde el año 2013, las cuales propiciaron un déficit  de 
mil 396 millones 819 mil pesos”, debido a que se contó con “enteros 
y participaciones patronales no cubiertos, de 219 millones 954 mil 354 
pesos”; con “recursos de programas federales aplicados en otros rubros no 
convenidos, 282 millones 261 mil 015 pesos”; con “reintegros no solventados a 
auditorías federales, 678 millones 890 mil 618 pesos” y con un adeudo a la Sección VI del SNTE “por convenios estatales y retenciones no enteradas”, del orden de 83 millones 389 mil 814 pesos”. Entre otros interesantes datos.
En aquellos días nadie (ni en el PRI ni en el SNTE) quiso seguir hablando más al respecto, porque si lo hacían y se ponían a escarbar, podría resultar que todo ello era obra de los dos anteriores titulares de la misma Secretaría, de los cuales uno era (y sigue siendo) coordinador de la bancada del PRI, y el otro su hermano. Un candidato que había perdido unas elecciones contra otro familiar político del PRImero, habiendo sido los tres, en rigurosa sucesión, secretarios generales de la Sección XXXIX del SNTE.
Hoy, a casi 11 meses de aquellas declaraciones emitidas por Oscar Javier Hernández Rosas, hay un gran conjunto de sindicalistas de ambas secciones que gritan a todo pulmón que lo saquen ya de la SE. ¿Será esa la explicación de fondo?
“¡Volare, oh, oh!”
Hace como año y medio, el Secretario Administración y Gestión Pública, Kristian Meiners Tovar declaró que antes, cuando se tenía el avión que había comprado MAM, se gastaban 60 mil dólares al mes por el gasto de combustibles, mantenimientos y pago a pilotos y mecánicos, pero que “con venta del avión el Estado ahorrará 15 mil dólares al mes en gasto por vuelos”. Sin embargo, el día en que le tocó comparecer también en el Congreso prácticamente les dijo a los diputados algo que a ningún ciudadano le gustó: que a pesar de la venta del avión, nuestro flamante gobernador todavía nos estuviera generando un gasto mensual de 900 mil pesos en transporte aéreo, para él, sus compas y/o familiares. Porque cambiando ese dineral al cambio de 20 pesos por un dólar, resultan ¡45 mil dólares al mes en puros viajes de JIPS!
Dato que acaba de ratificar el Grupo Reforma al denunciar hace pocos días que ese nuestro gran viajero frecuente lleva ya gastado en el lapso que ha sido gobernador casi 14 millones de pesos de puro pasaje en líneas comerciales y renta de aviones particulares. Por lo que al paso que va, si llega a concluir sus seis años, no habrá (como no hay) nada que justifique esos gastos. ¿O nos va a venir a decir que cada que viaja fuera de Colima trae más dinero de allá que el que se lleva de aquí y gasta para ir a donde se le antoja?
Un día, hace poquito, le preguntaron a él que por qué tanto viaje, y él respondió que son viajes que se tienen que hacer y punto. Pero esa pregunta sigue en pie: ¿Si JIPS viaja tanto al De Efe quiere decir que aún siendo tan conocido de Enrique Peña Nieto y de todos los secretarios de estado, no puede hacer una sola gestión, y ni un solo trámite por teléfono o por internet, para ahorrarse esos desplazamientos?
Para este redactor es claro que los tours meramente políticos ya deben de terminar. Que ningún otro viaje para asistir, por ejemplo, a los informes de otros gobernadores, debe realizarse, pues los informes de gobierno sólo son, o deberían ser, del gobernador de que se trate para el Congreso y el pueblo de que se trate también, y no para los políticos de otras entidades.
En tiempos de crisis, simplemente no podemos admitir que nuestros gobernantes se den esa clase de lujos. Austeridad es la palabra que debería clavárseles en las sienes.