Nacho contra los colimenses


El plebiscito solicitado por Martha Zepeda al Instituto Electoral del Estado para someter a consulta popular la revocación de la concesión del Parque Regional Metropolitano “Griselda Álvarez”, otorgada por el gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, evidencia la ingobernabilidad vigente en Colima.

Eventualmente fuimos testigos de gobernadores que conseguían niveles de popularidad (ficticios o reales) que generaban una percepción colectiva de confianza hacia el gobernante, cierto o no. La gobernabilidad se traduce, en un lenguaje llano, como que el ciudadano puede ocuparse de sus quehaceres cotidianos y dejar al gobernador las decisiones torales para el desarrollo permanente del estado.

Con José Ignacio Peralta Sánchez se presenta por primera vez la necesidad de someter a consulta la decisión que un gobernador en Colima tomó, puesto que en primera instancia quince mil colimenses consideran errónea esta decisión.

Sería injusto pensar que el mandatario obró con dolo y mala fe, al entregar el patrimonio de los colimenses además del pago de la nómina, luz y publicidad a un particular, sin recibir nada a cambio para las arcas públicas. Sí, así como se lee: el particular lucrará con un patrimonio público sin redituar nada al pueblo de Colima, salvo unas cuantas entradas sin costo. Prefiero pensar que obró culposamente, esto significa que es responsable de una mala decisión porque no se dio cuenta que estaba cometiendo un error.

¿Pero qué significa que quince mil colimenses exijan someter a consulta el tema del Ecoparc?

Tiene muchas aristas: implica que de resolverse de manera positiva para los gobernados, ahora sabremos cuál es el camino jurídico para revocar otras estulticias de Nacho.

Implica la impopularidad del mandatario, lo que nuevamente se traduce en ingobernabilidad y descrédito social de su estatus profesional.

Subyace un tema importante: sabedores de que podemos someter a consulta éste y otros temas, podríamos pensar en la revocación de mandato y eso pone en vilo al Gobierno de Colima.

Para el IEE es un tema de suma importancia, puesto que en tres meses comienza el siguiente proceso electoral y, dado el tufo de corrupción que emana de ese apéndice gubernamental, el plebiscito ratificaría o no la percepción ciudadana.

Lo peor será que Nacho deberá aceptar su justa medianía, mejor dicho, su pobreza como mandatario que afecta un día si otro también a 750 mil colimenses.