Vislumbres. Requiescat Profesor Olvera

La mañana de este martes 4 de julio, el corazón ya cansado del profesor Salvador Olvera Cruz dejó de latir, aunque su gran cerebro estaba todavía lleno de proyectos, queriendo aportar interesantes escritos como los contenidos en varios libros que publicó, y como los reportajes históricos y los agudos análisis que durante décadas estuvo aportando a diversos periódicos de la entidad.

El profesor Olvera Cruz, chaparrito él en cuanto a su constitución física, era, sin embargo, de una estatura mayor en cuanto a su espíritu, y fue uno de tantos individuos sensibles e inteligentes que ha dado nuestra entidad, aun cuando como ser humano que fue, tuvo también sus debilidades.

En cuanto a su desempeño profesional, “El Maestro Chava”, como se le decía de cariño, supo elevarse igual, tanto en el aula como en las letras, a unos niveles que muy pocos colegas de ambos gremios han logrado alcanzar.

Nació y creció pobre, y pasó sus últimos años con los reducidos ingresos que le brindaba su ya muy antigua jubilación magisterial. Pero dentro de todo eso, o pese a todo eso, supo mantener una mirada muy penetrante sobre la problemática de Colima y una memoria plena de recuerdos y datos que, para desfortuna nuestra, ya no tuvo más tiempo para plasmar en otra larga hilera de textos.

La vida brilló para él en la ciudad de Colima el 8 de enero de 1942, aunque desde muy pequeño tuvo que compartir quehaceres y responsabilidades laborales con su señor padre, de oficio carpintero, para poder subsistir familiarmente.

Con penurias y dificultades económicas, pero con excelente memoria y una inteligencia precoz, Salvador fue un alumno brillante en la primara, la secundaria y la Escuela Normal. Escuela, esta última, de la que egresó a finales de la década de los 50as, yéndose de inmediato a dar clases a la entonces muy apartada comunidad de Pueblo Nuevo, en la zona montañosa de Villa de Álvarez, cruzando en aquellos años las crecientes del Río Grande sobre una canastilla de madera que, sostenida por un grueso cable de acero, solía estar funcionando a unos cien metros río arriba del punto conocido como El Seis, muy cerca de donde está hoy la presa derivadora de Peñitas.

“Madrugábamos – me platicó una vez- los lunes varios profesores muy jóvenes para irnos acompañados. Procurábamos hacer el recorrido juntos hasta la orilla del río y, ya pasando, uno se iba a Zacualpan, otro se quedaba en Juluapan, otros se iban para el Cerro Grande, uno más para Agua Dulce, yo me quedaba en Pueblo Nuevo, y los últimos continuaban andando hasta El Mixcoate y más lejos... Con el tiempo, en las secas, me compré una bicicleta, y en ella me iba yo. Aunque a veces tenía necesidad de dejarla encargada en Juluapan”.

Después de esas imborrables experiencias trabajó también en la escuelita de Tecolapa, luego en Tecomán; más tarde se inscribió en la Escuela Normal Superior de Tepic, donde cursó la Licenciatura en Geografía, y comenzó a dar clases en secundaria.

Fue catedrático de tres bachilleratos de la Universidad de Colima, y subdirector de la Escuela Superior de Ciencias de la Educación (ESCE) de la misma U. de C., en la década de los 70as. Que fue cuando tuve la buena suerte de conocerlo.

En esos años estaba como director de la ESCE un inteligentísimo guerrerense: el licenciado José Rodríguez Salgado, casado con la maestra Yolanda Silva Ochoa, muy inteligente también, y cuñado, por ende, de Jorge Humberto Silva Occhoa, Secretario General entonces de la U. de C.

Chava era, en aquellos años, una especie de tractor para trabajar, y me consta porque algunas ocasiones trabajé junto con él y junto con Rodríguez Salgado, para sacar a la luz oportunamente la Gaceta Universitaria.

Después le perdí la pista a Salvador, hasta que me lo encontré fuera ya de “nuestra máxima casa de estudios”, cuando el Grupo Universidad se dividió a causa de que JHSO prefirió dar el apoyo a Fernando El Nene Moreno Peña, para que fuera su sucesor en la rectoría en vez de dárselo a otros elementos de mayor experiencia y edad.

Y ya por último convivimos y colaboramos varios años, desempeñando él en Villa de Álvarez y su servidor en Colima, el oficio de cronistas municipales.

Dentro de este último esquema de trabajo, Chava nos aportó interesantes textos que fueron integrados en varios libros colectivos que publicó la Asociación de Cronistas de Pueblos y Ciudades del Estado de Colima.

Siendo cronista por vocación, muchas veces siguió fungiendo como tal, pero sin nombramiento, durante el primer año y medio de la administración de Yulenny Cortés León, en Villa de Álvarez. Y lo más triste de este asunto es que apenas lo acababan de ratificar como tal, el pasado viernes 16 de junio, cuando comenzó a recaer de unas viejas dolencias y tuvo que ser internado en la clínica del ISSSTE.

Supe, en la última plática que sostuvimos por teléfono hace apenas unos días, que estaba por publicar un nuevo libro sobre la vida y obra del Gral. Higinio Álvarez García, uno de los nietos más brillantes y polémicos del también Gral. Manuel Álvarez Zamora; y que le había propuesto al cabildo villalvarense la idea de corregir una errata muy significativa que hace 26 años, cometió en contra de esa población la XLIX Legislatura, al haberla elevado desde la categoría de villa a la categoría de ciudad, pero manteniéndole en el Decreto que para esos efectos se publicó, el nombre de Villa de Álvarez, en vez de cambiárselo, por el de Ciudad Álvarez, como debió ser.

Hoy, Chava, sin embargo, se nos adelantó al viaje sin retorno, y tal vez alguno de sus hijos deba retomar la estafeta que dejó. Requiescat in pace Profesor Salvador Olvera Cruz, y va mi pésame para sus descendientes.

La más conocida.-

A propósito de fallecimientos, el lunes concluyó también el ciclo vital del notable escultor y pintor mexicano, José Luis Cuevas, quien durante el sexenio de Fernando Moreno Peña, vino a exponer en nuestra ciudad, allá por el camellón de la Avenida de los Maestros, una muy interesante serie de esculturas, entre las que estaba, como de unos 80 centímetros, o un metro de alto, la escultura original de La Figura Obscena.

En esos días alguien tuvo la ocurrencia de levantar una especie de encuesta para detectar cuál de todas esas figuras había gustado más a los espectadores colimotes y, presuntamente, la mayoría opinó a favor de la mencionada.

Como consecuencia de lo anterior, y aprovechando el gran ego que tenía el afamado artista, las autoridades locales se lo informaron y éste decidió, al parecer, donar como quien dice el molde para que, magnificado al tamaño de un elefante, se le expusiera en algún sitio muy visible de la ciudad.

Este redactor fue testigo, en su momento, de dicho acto de “donación” por parte del hoy fallecido Cuevas y, cuando ya la escultura alcanzó la talla de monumento, el gobernador y sus allegados decidieron (sin consultar a nadie para esto) que la escultura tendría que ser colocada en donde por un grave error no pudo instalarse La Palma del escultor Sebastián, y así fue cómo la mencionada Figura Obscena “se dejó ver” en la entrada norte de Colima, provocando, como ya se sabe, algunas reacciones en pro, y muchísimas totalmente en contra.

El trazo de un nuevo puente en lo que vendría a ser el Tercer Anillo Periférico vino a zanjar la cuestión, y logró que a José Luis Cuevas se le quitara el coraje que tuvo cuando su remoción.

Hace dos noches, sin embargo, cuando cierto canal de televisión muy oficial dio la noticia del fallecimiento “del gran artista” (que tenía la fama de poseer un carácter muy difícil), el reportero que la difundió dijo que La Figura Obscena es “la escultura más conocida” que aquél produjo. No obstante lo cual le deseamos que descanse también en paz. Dios quiera que así sea.

Independence Day.-

Pobre de Trump. Le está lloviendo en su milpita, y está cosechando lo que sembró… Una de las más recientes notas que ha producido este gran señor consiste en una imagen de la lucha libre en que, estando éste junto a un ring, agarra por el cuello a un individuo en cuyo rostro aparece el logo del canal de noticias CNN, y lo tira al suelo. Comentando adicionalmente que en el twiter que acostumbra usar que dicha cadena noticiosa de falsaria.

No en vano y ya casi en vísperas de The Independence Day, una figura grotesca del ex conductor del programa El Aprendiz, fue paseada por las calles de una ciudad norteamericana para que el público que quisiera le diera “una patada en el c…” Como señal del enorme aprecio que sus gobernados tienen por él.

El Parque Solar.-

No se rían, la cosa es seria: resulta que la semana pasada se llevó a cabo en Manzanillo una reunión inédita en nuestra entidad, en la que estuvieron presentes el ciudadano gobernador, los integrantes de una presunta “Comisión Reguladora de Energía (CRE) y el sector empresarial”, diciendo, entre otras elegantes frases, que se tienen que “agilizar y aprovechar los proyectos del clúster energético que se formó en el Puerto de Cuyutlán [pues…] tiene gas natural, gas LP, energía eléctrica”, etc.

Hasta ahí todo iba más o menos bien, pero a don Guillermo Ignacio García Alcocer, Comisionado presidente de la CRE, se le ocurrió añadir que en tan grande el potencial que nuestro estado tiene para producir energía que “si en el 40 por ciento del territorio se construyera un parque solar gigantesco en el estado, pudiera generar toda la electricidad que requiere el país”. Expresión que según parece impactó a los allí presentes. Sólo que a este genial “delegado” se le pasó tomar en cuenta que la inmensa mayoría del territorio estatal es cerril y selvático, y que la parte más o menos llana es mucho menor al 40% que dice. Siendo, por otra parte, esta región, la más poblada. Así que ¿dónde podría construirse ese “gigantesco parque solar” que menciona?

Lo que más irrita tanto en éste como en otros casos no es que nuestros gobernantes carezcan de imaginación para poner en panorama una “nota” como ésa, sino que no aflore en sus cerebritos el mínimo asomo de duda o crítica ante lo que algunos fuereños vienen a decir lo que podemos hacer o dejar de hacer quienes vivimos aquí.