Esta fauna. Día dos: conociendo al político


Adopté un político. La semana pasada. Y lo adopté, le decía en el texto anterior, como quien adopta una culpa, una tristeza o una desgracia. Cualquiera pensará que no hay nobleza en adoptar (o rescatar) un ejemplar de esta especie. Mejor sería, lo sé, participar en campañas de control canino. O hacerse cargo de una tortuga de río que, como ya se sabe, tiene un caparazón más o menos de la misma densidad y dureza que cualquier aspirante a candidato. Las tortugas agradan porque son congruentes con su condición: lo único que piden es un poco de lechuga. Nada de palmadas en el lomo, nada de rascarles la oreja y nada de consideraciones extras. Un político, por el contrario, siempre demanda atención (“mírenme, soy tan simpático como un cachorro”), lo que demuestra el abandono emotivo en el que están sumidos y su marcado déficit de amor propio. Cuando uno menos se lo espera ya están pidiendo un voto. ¿Para qué? Para lo que sea. Piden votos con la misma vehemencia que un perro labrador cuando espera que la lancen la pelota. Pero lo que hagan, tanto el perro labrador con la pelota, como el político con el voto (y con el posible cargo público), ya es asunto que debe competer a uno mismo, al ciudadano. Es decir, no se debe dejar que el perro, en su lúdica estupidez, extravíe la pelota; tampoco que el político, al ser votado (y acaso electo) haga que se pierda, con sus acciones, la dignidad y esperanza de todos sus electores.
Pongo un ejemplo inmediato para quienes en Colima vivimos (aunque cada vez ya vivimos menos): El ex gobernador Mario Anguiano. Tanto lo dejamos hacer y deshacer con el cargo (y ahí somos culpables todos los sectores de la sociedad) que terminó defraudando no solo a quienes votaron por él, sino también a los que no votaron. A estos días, tan apenados estamos de haber tenido un gobernador como el antes citado, que nadie quiere, por mera vergüenza, ni pronunciar su nombre. Otro ejemplo es el ex gobernador Javier Duarte, de quien ya sabemos las penurias por las que tuvo que pasar, el pobre, en Guatemala. Tengo tantos ejemplos y tan poco tiempo. A lo que voy es a decir que es muy peligroso dejar solos a los políticos cuando les entregamos un cargo. Son como un fresh pool de seis meses: apenas los descuidamos destrozan la sala o se comen el papel sanitario. Y alguien dirá: “sí, pero son tan adorable”. Los fresh pool, desde luego, no los políticos.
De ahí la importancia de conocerlos, de estar al pendiente de sus pretensiones (todo político, sin excepción, pretende algo que el resto de los ciudadanos, nomás por pura dignidad, no estamos dispuestos a hacer). Y para conocer a un político hay que adoptarlo. No me salga con que no tendría tiempo para atenderlo, que el alimento es muy caro, que las vacunas cuestan, etc. Nada de eso. Ellos mismos se procuran lo que necesitan. Lo único que usted debe hacer es aleccionarlos. Mostrarles, por ejemplo, el concepto de probidad. Porque ellos son tan convenientemente inocentes que piensan que ser probo es como ser pobre. Y en su ignorancia sobre la probidad y la pobreza, terminan destrozando la sala y comiéndose el papel sanitario. Que sería lo de menos, porque también suelen saquear las arcas públicas. En nuestras manos está evitarlo, y debemos saber cómo. Hay que conocer al político, le digo: saber cómo habla, qué hace (si es que acaso hace algo), de dónde viene (o a dónde va), si es de origen larvario o se desarrolló como embrión, etcétera….

 

Vislumbres. Mensajes que se revierten

EPN y sus compañeros de ayer.-
Hoy ya es un tema común el de los dos ex gobernadores (Tamaulipas y Veracruz) capturados en Italia y Guatemala con menos de diez días de diferencia. Se dice que tanto Tomás Yarrington como Javier Duarte eran, desde los inicios de sus respectivos sexenios, dos sujetos a quienes muchísima gente de los estados que gobernaban calificaban como pillos; pero a la vez se afirma que contaban, como ha sido siempre, con el apoyo, el cobijo y la defensa de las cúpulas de sus partidos, y en el caso del veracruzano, hasta del mismísimo presidente Peña Nieto.
En torno a esto último hay varios videos que confirman la presencia de EPN (entonces gobernador del Estado de México) en el mitin del cierre de campaña de Javier Duarte como candidato a la gubernatura veracruzana (fecha: último domingo de junio de 2010,). En dicho mitin, yendo como invitado de honor, y ataviados los dos con sus respectivas camisas rojas, el gobernante mexiquense fue uno de los principales oradores, y durante su discurso no dudó en calificar al joven candidato tricolor como “un hombre de convicciones, de lealtad para su partido y sobre todo para la gente a la que hoy le está pidiendo su confianza… Un hombre que representa a las nuevas generaciones del PRI”, y otros calificativos por el estilo.
Dos años después, en mayo, cuando ya EPN era candidato presidencial, acudió a una entrevista colectiva en Televisa, donde, acompañados entre otros por los periodistas Adela Micha y Javier López Dóriga, le preguntaron sobre la corrupción de los gobiernos estatales y él respondió a Denise Maerker: “Si tú observas, hoy los gobernadores de la gran mayoría de las entidades son jóvenes actores de la nueva generación política: el Gobernador de Quintana Roo, Beto Borge; el Gobernador de Veracruz, Javier Duarte; César Duarte, Gobernador de Chihuahua…”, y en cuanto a su partido afirmó que éste pasaba por un proceso de “renovación interior”.
En octubre del año pasado, estando participando en un foro público con otros periodistas, uno le preguntó a EPN acerca de lo que había dicho en aquel último domingo de junio respecto a Javier Duarte, y le cuestionó si aún seguía poniéndolo como ejemplo del “nuevo PRI”. El presidente no se inmutó y levantándose de la butaca en donde había estado sentado, tomó el micrófono para eludir el bulto diciendo: "No recuerdo yo la alusión, pero seguramente en algún momento la hice, si es la referencia que hacen… [En cuanto a mi partido, éste] ha tenido dentro de sí mismo una enorme renovación al paso de los años. El PRI ha sido artífice y constructor de las grandes instituciones. No exento de errores, no exento de fracasos, no exento de desaciertos, como me parece ocurre en todas las fuerzas políticas del País". Y en eso tuvo razón, pero ¿qué pasaba con sus antiguos amigos?
Hoy, desde noviembre de 2016 para acá, ya son cuatro gobernadores (tres del PRI y uno del PAN) los que han sido aprehendidos o están en proceso. Pero hay quienes afirman que estas dos últimas capturas (la de Yarrington y Duarte) sólo son dos eventos mediáticos para ayudar al candidato Alfredo del Mazo júnior, para ganar la gubernatura del Estado de México, la más preciada joya que después de la Presidencia de la República tiene todavía en su poder el poderosísimo grupo político del que proviene Enrique Peña Nieto. Es decir, dos sacrificados a los dioses para obtener un nuevo triunfador.
Futurismo desatado.-
Y a propósito de candidatos y de sucesores, ya todos los mexicanos deben de saber también que el futurismo está desatado y que las encuestas con miras a la sucesión presidencial de 2018 están siendo más consultadas que el Oráculo de Delfos y los resultados del Melate y la Lotería Nacional, siendo muy de notar que la mayoría de ellas (las encuestas) ponen al ya muy cascado y repetitivo Andrés Manuel López Obrador como el puntero de la mayoría de los aspirantes, aunque Morena, su partido, no esté suficientemente consolidado en las 32 entidades del país, como sería el caso particular de Colima.
Para no abundar demasiado en los temas de las pitonisas y los augurios político-electorales, hoy me concretaré a presentar y comentar un poco de lo que revela la última de las encuestas publicadas por El Universal, difundida apenas hace dos semanas: ahí dice que tomando en cuenta los resultados obtenidos por los encuestadores contratados desde “el inicio de la serie” (allá por noviembre de 2016) “el partido de López Obrador ha crecido 11 puntos, el PAN siete”, mientras que “el PRI ha perdido 12 puntos”. De tal modo que hoy “la preferencia electoral por partidos” estaría prácticamente “empatada entre Morena (con 24%) y el PAN con 23%”, frente a un PRI que en este momento apenas estaría alcanzando “el 13% de las preferencias, por primera vez desde su aparición como partido político”.
Y en cuanto a los precandidatos que se mencionan, el 5 de abril El Universal “publicó que a 15 meses de elegir Presidente de la República… los escenarios electorales muestran a AMLO como “el más favorecido en una contienda con Margarita Zavala, Osorio Chong, Miguel Ángel Mancera y Jaime Rodríguez El Bronco: con 33% de las preferencias para AMLO; seguido por Zavala con un 27%, con Osorio con un 13% y con El Bronco con un 7%”. Cifras jamás antes vistas por el PRI a poco menos de un año de que los partidos políticos tengan que ya elegir a sus propios candidatos.
Pero ¿qué resulta de esta “fotografía del momento”? Pues nada todavía porque recuérdese que en el 2006, aun cuando AMLO era también puntero, su soberbia lo arrojó al barranco cuando le dirigió al entonces presidente Fox aquel estentóreo grito de “¡Cállate chachalaca!”, y nada, tampoco, porque muchos cambios habrá en estos escenarios futuristas cuando finalmente se conozcan los resultados de las elecciones gubernamentales de julio próximo. Elecciones en las que, como ya dije, la joya más preciada es, sin lugar a dudas, el muy rico y sobrepoblado Estado de México, cuna del actual presidente de la república y donde todo el poder presidencial y de los priístas ambiciosos (y deseosos de no perder el poder) están poniendo todo lo que está de su parte para que gane su candidato del Mazo, incluido obviamente entre ellos el gobernador de Colima, quien lo estuvo acompañando en su arranque de campaña.
Las mantas y otros trapitos al sol.-
Muchos ardores y gran comezón causó entre la clase política priísta la aparición de al menos tres mantas en otros tantos de los sitios más transitados de la zona conurbada de Colima-Villa de Álvarez, y que a la letra decían: “Nacho, no vivimos ni felices ni seguros, ¡Vete! Artículo 39 constitucional. El pueblo te lo demanda”.
Muchos ciudadanos escuchamos posteriormente al gobernador aludido, afirmar que las autoridades competentes se dedicarían a investigar quién puso las lonas en la Glorieta del DIF, la Glorieta de Los Perritos y en un tramo de la Avenida Benito Juárez, ignorando por el momento –dijo- qué pretendían sus autores con ello.
Pero no tardaron algunos pseudo-periodistas a sueldo en declarar tres presuntos culpables de su colocación: por un lado a su villano favorito, el ex candidato panista Jorge Luis Preciado; por otro a dos militantes del mismo partido y, en otra de sus hipótesis, al G8, un grupo de compañeros periodistas con los que me suelo reunir para platicar.
No puedo hablar ni por JLP ni por sus dos correligionarios, pero puedo asegurar que si hay una cualidad que unifique a los miembros del G8, es que todos y cada uno de sus integrantes tenemos el valor de firmar con nuestros nombres los escritos que publicamos. Así que si no necesitamos “bules para nadar” ¿por qué y para qué tendríamos que pagar por hacer y colocar mantas anónimas para pedirle al gobernador que renuncie?
Pero para que se vea cómo es de curiosa la guerra por el poder, resulta que no bien acababan los empleados de JIPS de retirar las corrosivas mantas de las glorietas, cuando ya otros le estaban tratando de sacar otros “trapitos al sol” a Jorge Luis Preciado, su ex contrincante, acusándolo de que trabajadores de la fundación que lleva su nombre habían estafado a gente humilde, pidiéndole dinero por adelantado para entregarles algunos bienes baratos que nunca les entregaron. Pero, bueno, ya le corresponde al Senador limpiar o lavar esos trapos, y defenderse si puede.
Y otra cosa interesante que sucedió al respecto, es que si bien las fotografías de esas lonas se difundieron en las redes sociales, no apareció ninguna publicada en los medios impresos de mayor consumo en la entidad. ¿Querrían ellos defender al gobernador o evitarle un enojo? O, como se dice coloquialmente, ¿querían tapar el sol con un dedo, o negar el contenido y el significado de los mensajes que éstas enviaron?

 

Mujeres Cautivas. La Historia de Rosita y la impunidad

Imagen: Sandra Dueñas

Doña Gaby es una mujer menudita con un inmenso corazón que no le cabe en el pecho, pero es una guerrera. No conforme con sacar adelante a sus hijos, también se hizo cargo de Rosita y uno de sus hermanitos, quien ya es hoy un hombre de bien.

Abrigó a Rosita, a quien abandonaron con tercer grado de desnutrición y marcas visibles del maltrato que había sufrido. Era una niña muy dulce, indefensa y necesitada; es débil visual y tiene parálisis cerebral. Vivían en el Estado de México, donde doña Gaby tenía un trabajo, una camioneta, una casa, la vida resuelta y sus redes de apoyo familiares en Guadalajara, Jalisco.

Siempre preocupada por acercarle a Rosita todas las oportunidades, buscaba escuelas, maestros especializados en enseñanza en Braille y en apoyo a la educación de niñas especiales. En ese afán, se mudó a Guadalajara, Jalisco, porque ahí había una escuela para niñas débiles visuales, en donde sólo recibía clases los lunes.

Preocupada por la educación de Rosita, conoció al doctor Alejandro Ricardo Meneses Cervantes, y lo contrató de manera particular para darle clases a Rosita. Las clases se le impartían en su casa, dos o tres veces por semana y doña Gaby se percató que, en cada clase de Rosita, ella se sentía muy mal y perdía la percepción de lo que pasaba a su alrededor, se desmayaba, sensación que le dejaba fuertes dolores de cabeza, a los que ella no encontraba explicación, a no ser que fueran los medicamentos que el propio doctor Meneses Cervantes le había recetado para la epilepsia.

Rosita, mientras tanto, empezó a tener pesadillas, a despertar gritando en las noches “quítamelo mamá, quítamelo”. Si, el profesor, dormía con unos polvos y unas gotas a doña Gaby y, mientras tanto, aprovechaba para violar a Rosita, morderle los senos y no sé cuántos abusos más. Hasta que un día Rosita le dijo a su mamá Gaby que no quería seguir recibiendo clases de ese señor y le contó lo que le hacía, bañada en llanto. Doña Gaby no lo dudó, por supuesto, inmediatamente emprendió el largo y frustrante camino de la justicia.

Presentó la denuncia en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco y, aunque los peritajes realizados en esa institución a Rosita sólo sirvieron para acreditar la violación, no le quisieron recibir a doña Gaby el frasco con las gotas y los polvos que le recetaba Meneses Cervantes y mucho menos mandarlos a analizar.

Tampoco prestaron atención a una lesión que presentaba Rosita en uno de sus senos, producto de la mordida que había recibido. Por supuesto Rosita fue revictimizada innumerables veces por Yolanda Italia Flores Medina, Ministerio Público a cargo de la Averiguación Previa de Rosita. Desde el momento en que interpuso la denuncia, doña Gaby fue objeto de toda clase de ataques, en los medios y de diversas autoridades. Perdió su trabajo porque tenía que estar atendiendo el caso de Rosita y no sólo perdió su trabajo, sino también perdió todo su patrimonio.

Fue hasta que la llevó al Hospital Civil de Guadalajara donde confirmaron la desfloración y desgarro, así como un hematoma generado por la lesión que le provocó Meneses Cervantes en un seno, dictamen que no fue agregado a la indagatoria.

En dos ocasiones golpearon a la señora Gaby, la primera vez Evaristo Chamorro Escobar intentó secuestrarla; lo encarcelaron por privación ilegal de la libertad y lesiones, pero logró libertad bajo fianza y una sentencia de tres meses.

En la segunda, la golpeó un muchacho que le decía que “lo dejara en estupro”. Debido al hostigamiento, agresiones y las constantes amenazas que sufrió en Guadalajara, doña Gaby decidió regresarse al Estado de México, donde se sumó al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.

En dos ocasiones, Meneses Cervantes fue sentenciado por estupro, alegando que Rosita había consentido la relación sexual. De tanto luchar, doña Gaby logró que se reclasificara el delito a violación equiparada, sentencia que está firme, pero hasta la fecha Meneses Cervantes no ha pisado la cárcel.

Doña Gaby llegó hasta la Suprema Corte de Justicia defendiendo a Rosita, e interpuso un recurso de reclamación, porque en la sentencia de reparación del daño sólo se sentencia a Meneses Cervantes al pago de siete mil pesos. Eso vale la inocencia y la integridad de una niña con discapacidad para la justicia machista a patriarcal del Estado de Jalisco. Lamentablemente, a pesar de que hasta la fecha Rosita despierta por las noches gritando y sufre mucho cuando recuerda lo que le hicieron, la Suprema Corte de Justicia de la Nación confirmó el monto de la reparación del daño. 

A su llegada a México, doña Gaby emprendió un proyecto social para ayudar a madres con niños y niñas con discapacidad, y les abrió las puertas de su casa a mujeres maltratadas como refugio temporal.

En dos ocasiones posteriores, doña Gaby sufrió nuevos ataques, la primera fue balaceada y la segunda la apuñalaron. Las autoridades hasta la fecha no han podido esclarecer si fue por el caso de Jalisco o por abrigar a mujeres maltratadas.

Y esto es un breve resumen de todo lo que Rosita y doña Gaby han sufrido en la búsqueda de Justicia. Todas las veces que ha sido abusada por infinidad de personas que la han engañado en su afán por buscar ayuda para Rosita. 

Hoy doña Gaby tiene una escuela para niñas y niños con discapacidad y Rosita tomó un curso de masoterapia del que ya se graduó, ya que tiene enormes cualidades con sus manos para curar dolores, tendones y nervios.

Sin embargo Gaby sigue buscando terapia psicológica especializada para niñas como Rosita y oportunidades para que aprenda a valerse por sí misma, porque le preocupa qué será de ella cuando falte.

La pesadilla jurídica no ha concluido, pero las dos son unas guerreras que, no dudo, podrán más tarde que temprano alcanzar la justicia, a pesar de un Tribunal de Justicia de Jalisco, profundamente patriarcal y machista, a pesar de que la justicia piense que para eso existimos las mujeres, y sé que lograrán sobreponerse a la discriminación y todas las vicisitudes que les ha tocado vivir.

No podía dejar de contar la historia de Rosita y doña Gaby, porque me ahoga la impotencia ante autoridades ciegas e insensibles, rancias y violadoras de los derechos humanos, ante el abuso de poder de que fue víctima Rosita.

*Directora Regional de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC, por sus siglas en inglés).

Twitter: @CATWLACDIR

Facebook: Catwlac Directora

Esta fauna. Día uno: y entonces adopté un político

Desde hace varios años, al menos en el último lustro, algunas encuestadoras se han dado a la tarea de medir el nivel de confianza que los mexicanos tenemos en las instituciones. La iglesia, las universidades, el ejército, los sindicatos, los medios de comunicación, los partidos políticos y algunas otras organizaciones son sometidas a un ejercicio de medición para saber qué tan confiables nos resultan. Y es que, en un país donde los ciudadanos tienen por consejo mutuo desconfiar hasta de la propia madre, no es de extrañar el recelo que concita cualquier institución, sobre todo si es pública.
Una de las más reciente encuesta de este tipo, dada a conocer por Mitofsky (Encuesta nacional de confianza en instituciones, Octubre 2016), revela que las universidades, la iglesia y el ejército son los tres entes que gozan de mayor, que no mejor, confiabilidad entre los mexicanos. En una escala del 0 al 10, las universidades son puntero con un modesto 7 de calificación. Y de ahí para abajo.
La encuesta revela algo curioso al situar en segundo lugar, con un 6.9, a la iglesia: Ya ni la representación de Dios en la tierra es sujeto principal de nuestra confianza. Vamos, si un mexicano tuviera que dejar la llave de su casa encargada con un vecino, y si a un lado tuviera al académico Ochoa y en el otro al cura Marcelino, optaría por ir, corriendo, con el primero. A mí, en otros tiempos, esta situación hipotética me hubiera dado risa. Pero he madurado.
Ahora bien, acá nadie ni nada se salva. Tengo la leve sospecha de que, si midieran el nivel de confianza de las universidades, encuestando solamente a los universitarios, nos daríamos cuenta que es inmerecido el primer lugar que han obtenido nuestras máximas casas de estudios. Y lo digo yo, que egresé de una carrera universitaria muy mal educado y desconfiando de las capacidades intelectuales de mis maestros.
Pero, siguiendo con la referida encuesta de Mitofsky, encontraremos que, en último lugar de confiabilidad y con una calificación de 4.8, están los partidos políticos. Lo escribiré otra vez, con la frente arrugada de preocupación y ejemplificando: en este país, lo peor que le puede pasar a un ciudadano es vivir al lado del comité directivo de un partido político. Uno estaría con el pendiente de que, cualquier día, el presidente del partido se introdujera a la casa para llevarse nuestra dignidad a cambio de una camiseta y una gorra.
¿Sorprende que desconfiemos de los partidos? Claro que no. Será porque están llenos ¿de qué? De políticos, claro. Es decir, están lleno de esa clase de gente a los que nadie, en su sano juicio, confiaría las llaves de su casa. El ciudadano promedio tendría que estar ebrio, drogado o in articulo mortis, para decirle al diputado de nuestro distrito que le encargamos la casa, que por favor nos riegue las plantitas mientras no estamos.
¿Estoy siendo prejuicio? Desde luego. ¿Exagerado? Ni se diga. Y es seguro que casi todos pensamos de este modo. Siempre ha sido así, al perder nuestra poca fe en la humanidad buscamos chivos expiatorios. Y los señalamos. Así como ahora estamos señalando a los incomprendidos políticos. Por eso, y porque pienso que ya es hora de que restituyamos la confianza en la élite política, hoy vengo aquí a decir, a confesar más bien, que he adoptado a un político. Así, sin más, lo adopté como se adopta una culpa, una tristeza, una desgracia. ¿Que qué voy a hacer con un político? Aguante. Eso lo diré la siguiente semana.

Sánchez, Mr. first class

"Los gobernantes de hoy serán los delincuentes de mañana": Natz Boris

Hace un año publiqué que el estado se encontraba en la peor situación de violencia de la que se tuviera registro y que "visto desde una perspectiva gubernamental, Colima sólo podría mejorar", sin embargo, empeoramos.
Nacho se vendió como la solución que el estado necesitaba, apenas llegó, mostró lo putrefacto del sistema que decidió gobernar y hoy pretende, con cifras maquilladas, opacidad en la información y absoluto apego a la mentira, rezar la letanía: "la violencia va a la baja" tantas veces sea necesario para convertirla en verdad, por supuesto, como propaganda fascista.
Gobernar desde las alturas (de un avión) a distancia (en sus incontables viajes) con sus compañeros de partido (en el Estado de México) y con un presupuesto diario de doscientos cuarenta mil pesos tan sólo para gastos de su despacho, le permite suponer que todos tenemos su condición, una vida de "first class".
La realidad dista mucho de la perspectiva del Ejecutivo: La miseria prolifera en Colima, los negocios cierran, los inmuebles lucen despintados, sin mantenimiento, basta hacer un breve recorrido por las calles del centro de la capital para ser testigo del abandono por el número de cortinas que han bajado los comerciantes. Colima se encuentra en terapia intensiva, "la guerra contra el narco" provocó no una parálisis económica, sino un déficit: más de sesenta mil pesos percápita destinados al "combate" de civiles ingobernados o aliados, terminaron después de 10 años por acabar con la economía estatal.
El presupuesto no sólo está mal empleado y opaco, sino que ni siquiera incide positivamente en la sociedad colimense. Todos los índices delictivos se elevaron: violaciones, robos, asaltos, extorsiones, robo de hidrocarburo, trata de personas, desaparición de personas, homicidios, etcétera.
El gobernador administra mal su tiempo, empleando el ochenta por ciento para hacer política y veinte para labores administrativas, pero está dando pésimos resultados y se ha quedado lejos de ser un estadista. Dice que las finanzas mejoraron, la propaganda gubernamental desplegada por el estado indica que pagaron 800 Mdp de deuda, pero omite informar que sucedió con 160 Mdp que adeudan a proveedores en la Secretaría de Salud, este dato es toral, porque se infiere que en todas las dependencias sucede lo mismo y deberían presentar las denuncias penales correspondientes y son omisos en su responsabilidad, peor aún, lo hicieron del dominio público, quedando expuestos por su dolosa omisión.
Al inicio de su administración Sánchez declaró que había recibido el estado en quiebra. "Hay un déficit financiero" dijo, las auditorías así lo señalan y la inoperancia así lo acredita, pero lo anterior contrasta con el hecho de que la Contraloría del Estado no presentó ninguna denuncia contra la anterior administración.
Es casi seguro que el futuro político de Sánchez termine en los próximos 4 años y la historia lo registre como un burócrata que gastó diariamente 240 mil pesos del recurso público en nada, pero que fue feliz y vivió seguro en su mundo (particular) de "first class”.