El ‘freak’ de los Waterboys

La imagen de la portada tiene mucho que ver con el título del disco. Eso pensó Mike Scott cuando vio en internet la foto de Khan and Selesnick, y no dudó en usarla para ilustrar Modern blues. “Es la foto de un green man, un personaje del folclore británico que personifica la naturaleza”, explica Scott por teléfono. “Creo que de alguna manera esta imagen encaja con el disco”. Así es.

 

Como ya ha ocurrido en alguna otra ocasión, Scott, una vez más bajo el nombre de The Waterboys, firma un disco que funciona como puente entre los que está unido por naturaleza: el folclore inglés y el rock norteamericano. “Está hecho con canciones que tenía en la cabeza desde hace años. Las más antiguas aparecieron en 2008 y desde entonces he ido preparando un disco de canciones muy específicas. Modern blues es una aproximación al rock desde el soul, realizada con músicos curtidos. “Brother” Paul Brown y Zach Ernst [teclados y guitarra] son dos especialistas en soul. Y Dave Hood ha tocado el bajo con James Brown y The Staple Singers, y perteneció a la sección rítmica de Muscle Shoals. Por eso elegí grabar en Nashville”.

 

Pero que no haya malentendidos, el undécimo álbum de los Waterboys no es un disco de blues, o al menos, no en el sentido literal. “No es un álbum triste, y está lejos de parecerse al blues tradicional. Es una obra que en cierto modo regresa al sonido grandioso de los primeros discos del grupo. Esa es una de mis habilidades, hacer canciones anegadas en sonido. Forma parte de mi pasado pero también de mi presente”.

 

Cuando Scott habla de “canciones anegadas en sonido” se refiere al estilo grandioso de A pagan place (1984) y This is the sea (1985), que configuraron el estilo de Waterboys –y también el de su éxito más glorioso, The whole of the moon–, el mismo que abandonó en 1988 para investigar las raíces celtas de su música con Fisherman’s blues –reeditado y ampliado a seis discos el pasado año– y que desde entonces ha ido apareciendo y desapareciendo de sus discos.

 

“Creo que el público ya comprende todos esos cambios. Al principio estaban sorprendidos con los giros estilísticos que di. En los años 60 eso era habitual, los Beatles lo hicieron, Dylan lo hizo. Y crecí en los 70, una década marcada por Bowie, que no solo cambiaba de formas musicales, también de personaje; o el propio Neil Young. Para mí es normal que un grupo cambie musicalmente y esperar lo contrario me parece algo poco realista, a no ser que seas seguidor de AC/DC, y no lo digo como una crítica”.

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La tradición de la música campesina maya, más fuerte que nunca

La tradición en la música ritual del oriente yucateco sigue viva en la dinámica de las sociedades actuales, aseguró Víctor Acevedo Martínez, coordinador de la investigación Ki’ichelem Tata Dios, música ritual del oriente de Yucatán, que da título también al disco 41, de la serie Testimonio Musical de México, editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

 

Se trata de un trabajo fonográfico, hecho a través de la Coordinación Nacional de Difusión, que da cuenta de la presencia de una sociedad indígena que ocupa buena parte del estado, con una tradicionalidad vigente y una construcción cultural distinta; refirió el antropólogo Acevedo Martínez.

 

La edición de Ki’ichelem Tata Dios fue parte de un proyecto más amplio sobre el estudio de la música de Yucatán, dividida en campesina e indígena. Los primeros acercamientos los realizaron Norberto Rodríguez Carrasco y Araceli Zúñiga Peña. “Fue una aventura trabajar en lugares donde se habla más maya que español, y no fue fácil convencerlos de grabar. Así, logramos registrar por primera vez un rezo de santiguación, de la localidad de Chanchichimilá, cuyo intérprete y autor es Filiberto Pat Chan. Dentro de la solemnidad tiene una rítmica muy peculiar y lo incorporamos en la pista 13 del disco compacto”. 

 

La santiguación es un  tipo de purificación en la que el h-men (sacerdote maya) realiza una invocación a distintas deidades del panteón maya contemporáneo y hace mención a lugares sagrados. Durante su ejecución se usan ramas de xi´nche para extraer los “aires” causantes de enfermedades que aquejan al paciente. 

 

Yucatán, dijo el investigador, no tiene registros sonoros de música maya, sólo sobrevive la de los Altos de Chiapas. “Hace más de una década,  no había mucha información etnográfica sobre esa área; años después, con el proyecto Etnografía de las Regiones Indígenas de México en el Nuevo Milenio, del INAH, se actualizó la información.

 

Con la llegada de los españoles, más que fusionarse, las culturas se combinaron. Los nativos retomaron elementos de los conquistadores y los incorporaron sin sustituir sus propias creencias. Esta colaboración mutua se refleja en los rezos donde, por ejemplo, invocan a santos y vírgenes para que les ayuden en los rituales, pero también a sus deidades: al viento, la lluvia y el jaguar.

 

La variedad musical de Yucatán va de lo más antiguo a lo más arraigado, como es el caso de los rezos a los que musicalmente les van incorporando otros elementos como el tunkul (caja de resonancia) y la armónica, en cantos con una fórmula más salmódica, como en algunas iglesias en latín, pero que están hechos en maya, llegando a la jarana yucateca, y que se incluyen en el disco.

 

Se toca para las deidades, santos, propiciadores, los que cuidan el ganado; se organiza la fiesta, las jaranas, y se baila al son de trompetas y saxofones. “La jarana tiene una forma peculiar de bailarse; recuerda las jotas españolas que no usan castañuelas pero sí levantan los brazos, como en el flamenco, con el fin de agradar a sus dioses”, abundó Acevedo Martínez.

 

La jarana maya o yucateca significa jolgorio, bullicio, diversión. Las jaranas que los mayas de la parte oriental —región conformada por 20 municipios, entre los que destacan Valladolid, Tinum y Yaxcabá— son las mismas que ejecutan en Mérida o en Cancún; lo único que cambia son los sentidos y las formas de tocarlas. Ésta es ejecutada con instrumentos de aliento. La dotación básica de una banda de la parte oriente la constituyen dos saxofones, una trompeta, un trombón y timbales de orquesta.

 

Cuando quitan los timbales —porque dificultan el desplazamiento al caminar— y se incluye una tarola, se llama “banda de gremios”, pero es la misma. En otro ámbito, las orquestas jaraneras de Mérida incorporan más instrumentos: varios saxofones, trompetas, timbales y bajo eléctrico. Son grandes orquestas jaraneras no tradicionales.

 

“Durante mi investigación, platiqué con varios muchachos, porque ellos son quienes normalmente impulsan los cambios, conocían la práctica de sus ancestros, sobre todo en las regiones oriente y sur de Yucatán, donde son muy conservadores de sus ideas y creencias”.

 

Víctor Acevedo reconoció que el equipo que labora en el proyecto de Etnografía de las Regiones Indígenas del Nuevo Milenio, en el Centro INAH-Yucatán, realiza un trabajo profundo, ya que investigan con detalle las culturas de estas regiones y, en términos académicos, de conocimientos, es valioso. 

 

Actualmente el antropólogo realiza un doctorado en Historia y Etnohistoria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), investigando el impacto de las transformaciones en la región zoque de Chiapas y su repercusión en la tradición de la zona, especialmente en la música y la danza.

Gorillaz confirma su regreso

El siempre inquieto Damon Albarn ha venido adelantando durante los últimos meses que entre sus planes de futuro estaba volver a poner en marcha en algún momento su proyecto Gorillaz.

 

Pero finalmente no ha sido él quien ha anunciado el regreso de la banda animada; de eso se ha encargado su compañero Jamie Hewllet, quien ha desvelado que se van a reunir en un futuro cercano para empezar a trabajar en un nuevo disco, continuación de aquel The Fall de 2011.

 

El anuncio ha sido a través de la cuenta de Hewllet en Instagram, donde este ha publicado imágenes de Murdoc y Noodle, dos de los miembros ficticios del grupo. Ante la curiosidad de los fans por el motivo de dichas publicaciones, el músico ha respondido tajantemente: “Sí, Gorillaz regresa”.

El documental sobre Kurt Cobain arrasa en el festival de Sundance

Como El Cid. El fantasma redivivo de Kurt Cobain, líder de Nirvana, arrasó en el festival de Sundance gracias al espectacular documental de Brett Morgen Kurt Cobain: Montage of Heck. Tal es el poder de la cinta, cuyo estreno está previsto para el 4 de mayo en la cadena de televisión estadounidense HBO, que ha conseguido incluso que Courtney Love y Frances Bean Cobain, productora de la cinta, se dejaran fotografiar abrazadas, algo poco común dada la ‘especial’ relación de madre e hija.

 

“Yo sólo quería dar Frances unas horas más con su padre”, dijo Morgen durante la presentación del filme. Ella estaba entre el público, y la madre de Kurt, su hermana Kim, Krist Novoselic y Courtney Love, a quien agradeció profusamente  su confianza: “Os reto a que encontréis a alguien que os dé las llaves de su archivo y diga: ‘Rebusca en toda mi mierda, haz una puta película y la veré cuando esté hecha”.

 

Decir que Morgen tiene acceso sin restricciones a las pertenencias personales del frontman sería decir poco. Podemos ver a Kurt Cobain sin filtros, hasta obtenemos una mirada incómodamente íntima de su vida con Courtney, incluyendo ‘selfis’ de la pareja besándose, borrachos de amor el uno por el otro, sobre todo cuando Frances Bean Cobain entra en escena.

 

“Frances me dijo ‘La gente actúa como su mi padre fuera Santa Claus, y él no era Santa Claus’. Creo que se dio cuenta de que después de ver la película”, comentó Morgen después de la proyección.

 

Kurt fue siempre un padre cariñoso, su amor por su hija siempre fue de conocimiento público, pero ser testigo de ello mientras se le ve rodando por el suelo con ella y cómo ella se ríe a carcajadas, pone cada cosa en su lugar. El documental no va sobre el portavoz de una generación; se trata de un ser humano, y un marido y un padre.

 

El momento más inquietante del documental llega cuando se escucha a Cobain respondiendo con una risa escalofriante a una pregunta del afamado David Fricke de Rolling Stone sobre un descarte de In Utero titulado I Hate Myself and Want to Die (Me odio y quiero morirme).

 

El documental de Brett Morgen es algo más que una visión obligada para los fans de Nirvana. Es una labor de ocho años que ofrece una mirada privada a la mente del artista, desde sus primeras acciones creativas hasta la espiral descendente que le llevó al suicidio el 5 de abril de 1994. Y cuando llega la toma final no es que sientas solo que ya conoces mejor a Cobain; es que te quedas emocionalmente arrasado.

Paul McCartney echa mano también de Rihanna para rejuvenecerse

Primero fue Only One, adelanto del próximo trabajo de Kanye West en el que colabora Paul McCartney, y ahora sale a la luz FourFiveSeconds, balada acústica en la que Rihanna y West ponen voz a una historia de luz y optimismo en la que el ex Beatle colabora a los coros y teclados.

 

No está claro si FourFiveSeconds formará parte del próximo álbum de alguno de los tres artistas aunque todo apunta a que será el inminente nuevo trabajo de West, previsto para este 2015, el que acogerá este tema.

 

Fue el rapero el encargado de anunciar el lanzamiento de FourFiveSeconds el pasado jueves en un evento en Los Ángeles en el que además sorprendió su charla sobre “la responsabilidad de innovar”.

 

Lo cierto es que el lanzamiento de Only One ya fue acompañado de las palabras del representante de West definiendo la canción como “la primera grabación disponible al público de lo que se ha convertido en una prolífica colaboración musical entre dos artistas legendarios”, por lo que es posible esperar nuevas colaboraciones entre ambos músicos.