África quiere producir sus propias vacunas

17 de noviembre, 2016 — La epidemia de ébola tuvo consecuencias graves para los países de África Occidental, dejando más de 11 mil muertos en Guinea, Liberia y Sierra Leona. Sin embargo, la tragedia ha comenzado a generar también acciones positivas.

Varios líderes del continente han anunciado su voluntad de promover la producción de vacunas en sus respectivos países para combatir la gripe y otras graves enfermedades.

En declaraciones a la prensa este jueves, el profesor de la Universidad de Ghana William Ampofo, asociado a la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirmó que ese anuncio es resultado de las vulnerabilidades demostradas durante la epidemia del ébola.

“Ahora los países de África Occidental y especialmente los ministerios de Salud están prestando atención a la capacidad de producción de vacunas. A pesar de reconocer que esta es una tarea difícil, ellos sienten que deben trabajar en esa dirección”, dijo el experto en salud.

Si bien el virus de la gripe ataca una vez al año en el hemisferio norte durante el invierno, en algunos países africanos ubicados alrededor del ecuador, esta es una amenaza durante todo el año.

A nivel global, la OMS considera que la gripe es un peligro serio y continuo, que provoca actualmente medio millón de muertes al año.

La advertencia de esa agencia de la ONU ocurre a pesar de que durante la última década se multiplicado cuatro veces la disponibilidad de vacunas contra el virus de la gripe, alcanzando los seis mil millones de dosis.

Hasta la fecha, en el continente africano, Sudáfrica y Egipto son los únicos países que han recibido licencias de la OMS para producir vacunas.

EE.UU criminaliza a los inmigrantes y recurre a infracciones menores para deportarlos


El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el domingo en el programa “60 Minutes” de la cadena CBS que tiene la intención de deportar o “encarcelar” a 2 millones o “incluso 3 millones” de personas que son “delincuentes y tienen antecedentes penales, pandilleros o traficantes de drogas”. Si bien esta amenaza está lejos de sus promesas de campaña de deportar a los 11 millones de inmigrantes no autorizados en EE.UU., es probable que encamine al país a cometer graves violaciones de derechos.


Esto lo sabemos porque ya se ha hecho antes. Perseguir a personas concretas para aplicarles la ley de inmigración a través del sistema de justicia penal no es una política nueva. Tampoco lo es deportar a millones de personas. En los primeros seis años del gobierno de Obama, las autoridades deportaron a 2 millones de personas supuestamente escogidas, como describió Obama en términos sorprendentemente similares, por ser “criminales, pandilleros [y] personas que están perjudicando a la comunidad”. Pero eso no es lo que pasó.

En su lugar, el gobierno criminalizó a los inmigrantes y recurrió a infracciones menores para atacarlos. El New York Times encontró en 2014 que dos tercios de los casi dos millones de deportaciones del gobierno de Obama involucraron a personas que habían cometido infracciones menores, incluyendo violaciones de tráfico, o no tenían antecedentes penales. Muchas deportaciones se iniciaron a través del programa gubernamental ya suspendido (Comunidades Seguras), que combinaba la labor de la policía local con la aplicación de la ley de inmigración. Sin embargo, como resultado, en algunos aspectos llegó a hacer que las comunidades fueran incluso menos seguras.

Cuando los servicios de inmigración intentan deportar a millones de “criminales”, personas como Melida Ruiz y su familia pagan el precio. Melida, una residente permanente legal, es una abuela que lleva viviendo en EE.UU. desde 1981. En 2011 permaneció siete meses en detención migratoria, luchando para evitar la deportación basada en una condena por un delito menor de drogas de 2002, su única sanción en más de 30 años en el país. Al permitirle permanecer en EE.UU. con su familia, un juez de inmigración sentenció que su única condena “no era representativa de su carácter”. Muchos miles de personas con lazos similares en este país no han tenido tanta suerte.

Las comunidades estadounidenses también pagan el precio. El presidente electo Trump ha dicho que restituiría las Comunidades Seguras y otros programas similares para ayudar a “identificar a cientos de miles de extranjeros deportables en las prisiones locales”. Puede que estos programas hayan identificado a personas por deportar, pero no hay evidencia de que hayan aumentado la seguridad de las comunidades. En su lugar, hicieron que los inmigrantes irregulares sientan terror de la policía, hasta el punto de evitar a los agentes incluso cuando necesitaban desesperadamente protección policial. Esto significa que muchos delitos no son denunciados, investigados ni procesados. En palabras del fiscal de distrito de San Francisco George Gascón: “cuando las víctimas tienen miedo de dar la cara y cooperar con las autoridades debido a su estatus migratorio, toda la comunidad sufre”.

El presidente electo Trump debería renunciar a su plan de deportar a millones de personas. La experiencia demuestra que las personas atrapadas en esa red serán residentes que llevan mucho tiempo en el país, a menudo con familias de ciudadanos estadounidenses que son necesitados, amados y dolorosamente extrañados por sus hijos, padres y comunidades.

Cinco hospitales sirios han sido atacados en sólo tres días, denuncia la OMS

16 de noviembre, 2016 — La Organización Mundial de la Salud (OMS) condenó este miércoles los ataques a cinco hospitales sirios entre el 13 y el 15 de noviembre que dejaron dos muertos y 19 heridos, seis de los cuales eran profesionales médicos.

Tres de esos ataques se produjeron en la parte occidental de la provincia de Alepo y los dos restantes, en la de Idlib.

Los hospitales atacados proveían unas 10.000 consultas ambulatorias mensuales en ambas provincias y más de 1.500 intervenciones quirúrgicas en el caso de los centros de atención médica en Alepo.

La OMS señaló que en lo que va de 2016 se han registrado 126 ataques a dependencias sanitarias y denunció cada vez son más intensos y frecuentes.

El organismo de la ONU exigió una vez más a todas las partes en conflicto que respeten la seguridad y la neutralidad de los trabajadores y los centros de salud.

Por último, advirtió que los ataques deliberados contra hospitales suponen una grave violación del derecho internacional.

La guerra en Siria ha arrasado con el sector agrícola


15 de noviembre, 2016 — La producción alimentaria en Siria se encuentra en un mínimo histórico, ya que la inseguridad generalizada y las condiciones meteorológicas desfavorables en algunas zonas del país siguen obstaculizando el acceso a la tierra, los suministros agrícolas y los mercados.

Un informe elaborado por la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), dado a conocer este martes, demuestra que después de cinco años de conflicto, muchos agricultores ya no están en condiciones de seguir produciendo y de llevar sus cosechas al mercado.

“Muchos agricultores no resisten más. El aumento de los precios y la escasez de insumos esenciales, como fertilizantes y semillas, significan que no tendrán otra opción que abandonar la producción de alimentos si no reciben ayuda inmediata”, dijo Bettina Luescher, portavoz del PMA en Ginebra.

La portavoz añadió que, según el informe, la producción de cereales muestra un descenso drástico: de un promedio de 3,4 millones de toneladas de trigo recolectado antes de la guerra a 1,5 millones de toneladas este año, lo que equivale a un descenso del 55%.

Esto podría tener graves consecuencias no sólo para la seguridad alimentaria de las familias campesinas, sino también para la disponibilidad de alimentos en el país y, en última instancia, puede conducir a nuevos desplazamientos de población.

Más de 7 millones de personas fueron clasificadas en situación de inseguridad alimentaria en todo el país, lo que significa que no siempre conocen de dónde vendrá su próxima comida, ya han agotado sus ahorros y no tienen qué comer.

 

La neumonía y la diarrea causan la muerte de 1.4 millones de niños anualmente: UNICEF

La neumonía y la diarrea provocan el fallecimiento de 1,4 millones de niños anualmente y la mayoría de sus casos ocurre en países de ingresos bajos y medios, informó hoy el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF).

UNICEF ofreció datos sobre estas dos enfermedades en un informe presentado en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (COP 22) que sesiona en Marrakech, Marruecos.

UNICEF remarcó que ambas enfermedades son prevenibles si se aplican soluciones sencillas y rentables como la lactancia materna, la vacunación, una atención primaria de calidad y la reducción de la contaminación del aire en los hogares.

Según el documento, en 2015 la neumonía provocó las muertes de casi un millón de menores más que las provocadas conjuntamente por la malaria, la tuberculosis, el sarampión y el sida.

La directora ejecutiva adjunta de UNICEF, Fatoumata Ndiaye, indicó que alrededor de la mitad de esos decesos están ligados a la contaminación del aire y resaltó que 2.000 millones de niños viven en áreas donde la contaminación atmosférica excede las normas internacionales.

Añadió que la reunión de la COP22 puede ayudar a salvar vidas de los menores si los líderes mundiales se comprometen a llevar a cabo acciones que reduzcan la contaminación del aire ligadas al cambio climático y acuerdan inversiones en prevención y asistencia sanitaria.

UNICEF señaló que cerca de 34 millones de niños fallecieron por neumonía y diarrea desde el año 2000 y advirtió que si no se realizan inversiones en prevención y tratamiento, unos 24 millones de menores podrían morir por esas enfermedades hasta el año 2030.