Cada vez más animales enferman o mueren por los residuos marinos


06 de diciembre, 2016 — Los desechos marinos dañan a más de 800 especies animales y generan grandes pérdidas económicas para los países costeros. Así lo pone de manifiesto el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en un nuevo informe de la ONU dado a conocer este lunes en el marco de la Cumbre Mundial de Biodiversidad (COP 13), que se celebra en Cancún, México.

El documento señala que el número de especies afectadas por desechos marinos ha aumentado de 663 a 817 desde 2012. Peces, aves marinas, mamíferos y reptiles, entre otros, ingieren o se enredan en esos residuos que, además de amenazar cada vez más la salud animal y humana, cuestan miles de millones de dólares a los países cada año.

Los residuos más presentes en el mar están hechos de plástico y son sobre todo envases de alimentos, botellas, tapas de bebidas, bolsas de supermercado y colillas de cigarrillo.

Según el informe, el 40% de los cetáceos y el 44% de las aves marinas del planeta resultan afectadas por la ingestión de estos desechos.

Se estima que los 192 países costeros que hay en el mundo generaron en 2010 hasta 275 millones de toneladas de residuos, de los cuales entre un dos y un cinco por ciento fueron a parar al mar.

La eutanasia será un reclamo social: Diego Valadés


El proceso de envejecimiento de la población mexicana, así como el incremento de las enfermedades crónico-degenerativas, hace necesario que en el país se inicie la discusión respecto a la eutanasia y el suicidio asistido, pues los viejos y enfermos tienen derechos que exigir y ejercer, dijo Diego Valadés, integrante del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM.

“Aunque la dirigencia política no esté preocupada por el tema, sí es una inquietud que avanza en la sociedad, de manera que pronto se convertirá en un reclamo social”, sostuvo el abogado constitucionalista.

Muestra de esta preocupación se refleja en la encuesta nacional de la asociación “Por el derecho a morir con dignidad”,en la que 63 por ciento de los entrevistados consideró que ante enfermedades terminales y dolorosas es aceptable la eutanasia, refirió.

La muerte asistida se consideró por mucho tiempo aplicable sólo a quienes tenían enfermedades terminales y dolorosas, pero en algunos países se ha ensanchando el concepto a quienes sufren padecimientos que, sin ser terminales, afectan sus posibilidades de autonomía, lo que genera una merma en su propia percepción de dignidad.

“Desde mi punto de vista, es un derecho de quienes desean preservar su dignidad o no quieren prolongar su dolor”, agregó el exprocurador General de la República y exministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Sin embargo, prosiguió Valadés, hay polémica al respecto debido a valores religiosos y concepciones éticas, pues algunos afirman que el dolor debe soportarse como un tributo divino, lo que es aceptable para quienes profesan cierta religión, pero no para quienes carecen de alguna deidad a quien ofrecer su sufrimiento. “Por ello, éste se ha convertido en un tema más del Estado laico”.

Lo que se pretende, explicó el también miembro de El Colegio Nacional, es que los sistemas jurídicos permitan la eutanasia dentro de condiciones de seguridad plena, con protocolos médicos y jurídicos rigurosos, a favor de quienes deseen ser privados de una vida que ya consideran innecesaria.

“Si el Estado es laico debe promover la ampliación de los derechos de las personas, que de ninguna manera afectan los de los creyentes; pero por el contrario, los derechos de los creyentes sí afectan a los de los no creyentes, y eso es incompatible con un Estado laico y con un Estado democrático”, sostuvo.

En México la voluntad anticipada, que permite a cualquier persona indicar ante un notario su voluntad respecto a permanecer o no conectado a aparatos que garanticen una sobrevida artificial, es un primer paso.

Falta el siguiente, que es permitir la eutanasia y el suicidio asistido. “¿Qué ocurre en tanto no se acepte y legisle?, que se producen casos eutanásicos de facto, sin que nos enteremos y con un riesgo para quienes generosamente asisten a las personas que lo solicitan”.

La eutanasia, concluyó, evitaría este tipo de decisiones que generan traumas múltiples a quienes padecen una enfermedad, y a sus cercanos, que deben hacer frente a una muerte violenta.

Un tercio de la población mundial padece malnutrición, alerta la FAO


01 de diciembre, 2016 — Una de cada tres personas en el mundo sufre alguna forma de malnutrición, lo que cuesta 3,5 billones de dólares anuales a los sistemas de salud pública y al desarrollo económico, alertó hoy la FAO.


Para buscar soluciones a ese fenómeno, la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) convocaron una reunión de alto nivel que tiene lugar hoy y mañana en Roma.

Los participantes en el Simposio Internacional evaluarán estrategias para hacer frente al impacto económico y social de la malnutrición y para promover dietas y sistemas alimentarios más saludables.

La mala nutrición –que incluye la subalimentación, el sobrepeso y la obesidad– arruina la vida de miles de millones de individuos y puede atrapar a generaciones enteras en un círculo vicioso de pobreza y hambre, afirmaron las agencias de la ONU.

En la apertura del evento, el director general de la FAO, José Graziano da Silva, advirtió que ningún país es inmune a ese problema cuyos costos humanos, sociales, ambientales y económicos son “abrumadores”.

Graziano da Silva aseveró que la nutrición debe ser considerada una responsabilidad del Estado y agregó que los consumidores deben tener la opción de elegir dietas y alimentos saludables, para lo cual precisan una información y educación nutricional adecuada, así como un etiquetado preciso de la comida.

Sostuvo, asimismo, que los Gobiernos deben fomentar la diversificación agrícola, mejorar la gestión post-cosecha, facilitar el acceso a los mercados a los campesinos familiares pobres y garantizar la inocuidad alimentaria.

Más de 16.000 personas se han desplazado para huir de la violencia en Alepo: OCHA


29 de noviembre, 2016 — La intensidad de los ataques de los últimos días en la zona oriental de la ciudad siria de Alepo ha forzado a miles de civiles a abandonar sus hogares.


Según datos iniciales recabados por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA), al menos 16.000 personas resultaron desplazadas.

El jefe de OCHA, Stephen O'Brien advirtió hoy que de continuar la intensidad y propagación de los enfrentamientos, miles más se verán forzados a huir en los próximos días.

O'Brien expresó extrema preocupación por el destino de los civiles a consecuencia de la “alarmante y escalofriante” situación en Alepo.

El portavoz de ese organismo de la ONU en Ginebra, Jens Laerke, afirmó que las partes del conflicto han demostrado en numerosas ocasiones que están dispuestas a cualquier cosa para obtener una ventaja militar.

Incluso si eso significa matar, mutilar o privar a civiles de comida como una forma de sumisión en ese proceso, subrayó Laerke.

“Naciones Unidas llama a ambas partes a restaurar el respeto a las necesidad básicas humanitarias en Siria. Les pedimos que levanten los sitios, que se aseguren de respetar a los civiles y la infraestructura civil, y que permitan acceso urgente y seguro a las organizaciones humanitarias para proveer ayuda vital a los desplazados y acorralados”, señaló el portavoz.

OCHA informó que los intensos combates en tierra y bombardeos aéreos de los últimos días han causado miles de heridos y muertos.

También denunció que no quedan hospitales funcionando y que los suministros de alimentos en los depósitos oficiales están prácticamente agotados.

Cuba: La era de Fidel Castro, marcada por la represión


(Washington, DC) – Durante las casi cinco décadas que gobernó Cuba, Fidel Castro impuso un sistema represivo que castigó prácticamente todas las formas de disenso, un legado que lamentable perdura incluso después de su muerte, señaló hoy Human Rights Watch.

Durante el régimen de Castro, miles de cubanos fueron encarcelados en prisiones en condiciones deplorables, otros miles fueron perseguidos e intimidados y a generaciones enteras se les negaron libertades políticas básicas. Cuba logró avances en salud y educación, pero muchos de estos logros se vieron contrarrestados por largos períodos de dificultades económicas y políticas represivas.


“A medida que los países de América Latina abandonaban gradualmente los regímenes autoritarios, la Cuba de Fidel Castro siguió siendo el único país de la región que continuó reprimiendo prácticamente todos los derechos civiles y políticos”, expresó José Miguel Vivanco, director para la Américas de Human Rights Watch. “El régimen represivo creado por Fidel Castro pudo mantenerse en pie durante décadas gracias a un control draconiano que incluía duros castigos impuestos por el gobierno a quienes se atrevían a disentir mínimamente”.

La represión se consagró en la legislación y fue aplicada por las fuerzas de seguridad, grupos de civiles alineados con el Estado y un poder judicial totalmente subordinado al ejecutivo. Estas prácticas abusivas instalaron en Cuba un clima de temor permanente que coartó el ejercicio de derechos fundamentales, presionó a los cubanos a demostrar su lealtad al gobierno y desalentó cualquier posibilidad de crítica.

Muchas de las tácticas abusivas desarrolladas mientras Castro estuvo en el poder —como vigilancia, golpizas, detenciones arbitrarias y actos públicos de repudio— aún hoy continúan siendo usadas por el gobierno cubano.

Castro llegó al poder en 1959, tras liderar una revolución que derrocó al gobierno corrupto y abusivo de Fulgencio Batista. Gobernó por decreto hasta 1976, año en que se reformó la estructura del gobierno mediante una nueva constitución, cuya redacción supervisó él mismo. Desde entonces, y hasta que traspasó el poder a su hermano Raúl en julio de 2006, Fidel Castro desempeñó los tres cargos con más poder en el gobierno de Cuba: presidente del Consejo de Estado, presidente del Consejo de Ministros y primer secretario del Partido Comunista de Cuba. Fidel Castro renunció oficialmente a su función de presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros en febrero de 2008, y dejó su rol como primer secretario el 19 de abril de 2011.

Durante el período de Castro, Cuba logró importantes avances en el ejercicio progresivo de algunos derechos económicos, sociales y culturales, como la educación y la atención de la salud. Por ejemplo, la UNESCO ha concluido que existe un nivel de alfabetización casi universal en la isla y, según previsiones de UNICEF, el país estaría encaminado para alcanzar la mayoría de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El progreso en el plano de los derechos económicos, sociales y culturales nunca estuvo acompañado por avances similares en el reconocimiento de los derechos civiles y políticos. Durante las décadas en que Castro se mantuvo en el poder, la negación de libertades fundamentales fue implacable, e incluso se intensificó en ciertos períodos, como la ola represiva contra 75 defensores de derechos humanos, periodistas, sindicalistas y otros críticos del gobierno que tuvo lugar en 2003. Estas personas fueron acusadas de “mercenarias” del gobierno estadounidense y juzgadas en forma sumaria en procesos a puertas cerradas. Muchas permanecieron años en prisiones en condiciones inhumanas, fueron sometidas a largos períodos de aislamiento y golpizas, y se les negó asistencia médica básica incluso cuando padecían enfermedades graves. Más de 50 de estos presos políticos fueron liberados luego de que Fidel Castro traspasara el poder a su hermano, en la mayoría de los casos con la condición de que aceptaran exiliarse a España.

Mientras Fidel Castro estuvo en el poder, el gobierno cubano se negó a reconocer legitimidad a organizaciones cubanas de derechos humanos, partidos políticos alternativos, sindicatos independientes o una prensa libre. Tampoco permitió que veedores internacionales, como el Comité Internacional de la Cruz Roja, y organizaciones no gubernamentales internacionales, como Human Rights Watch, visitaran la isla para investigar la situación de los derechos humanos en el país.

Los distintos intentos del gobierno estadounidense para propiciar cambios en Cuba durante el régimen de Castro fracasaron una y otra vez. En la década de 1960, estos intentos incluyeron acciones militares encubiertas para deponer a Castro, como la invasión fallida en Bahía de Cochinos y varios intentos frustrados de asesinato. El Presidente Dwight Eisenhower impuso el embargo en 1960, y esta medida posteriormente fue ampliada por el Presidente John F. Kennedy y se formalizó con la adopción de la Ley por la Libertad y la Solidaridad Democrática en Cuba (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act), de 1996. Esta ley, también conocida como “Helms-Burton”, prohíbe al presidente de Estados Unidos levantar las restricciones comerciales mientras Cuba no haya legalizado la actividad política y expresado un compromiso de celebrar elecciones libres y justas. También prohíbe levantar el embargo mientras Fidel o Raúl Castro estén en el poder.

El embargo ha impuesto privaciones indiscriminadas a la totalidad del pueblo cubano, y no ha contribuido en absoluto a mejorar la situación de los derechos humanos en Cuba. En lugar de aislar a Cuba, esta política ha aislado a Estados Unidos. Castro supo usar hábilmente el embargo para cosechar simpatías en el exterior, y al mismo tiempo le sirvió como pretexto para reprimir intentos legítimos de promover reformas en Cuba desde adentro, afirmando que estas iniciativas respondían a intereses de Estados Unidos y eran financiadas por ese país.

En diciembre de 2014, el Presidente Barack Obama inició finalmente un proceso de cambio en la política estadounidense, al anunciar que Estados Unidos normalizaría las relaciones diplomáticas con Cuba y moderaría las restricciones a los viajes y al comercio con la isla, e instó al Congreso a considerar la posibilidad de levantar el embargo. A cambio de esto, el gobierno de Raúl Castro concedió la libertad condicional a 53 presos políticos que se encontraban privados de su libertad desde hace varios meses.

Aun así, las leyes orwellianas que permitieron su encarcelamiento —y el de miles de personas antes que ellos— siguen vigentes, y el gobierno cubano continúa reprimiendo a personas y grupos que critican al gobierno o reivindican derechos humanos fundamentales.

Los arrestos arbitrarios y las detenciones breves son habituales e impiden que defensores de derechos humanos, periodistas independientes y otras personas puedan reunirse o desplazarse libremente. A menudo se realizan detenciones preventivas de personas para evitar que participen en marchas pacíficas o en reuniones políticas.

Ambos gobiernos restablecieron las relaciones diplomáticas en julio de 2015. En marzo, el Presidente Barack Obama visitó Cuba y se reunió con el Presidente Raúl Castro y con representantes de la sociedad civil cubana. Obama dio un discurso que se trasmitió por televisión a todo el país y celebró una conferencia de prensa con Raúl Castro, e instó en esas ocasiones al gobierno cubano a acabar con las restricciones a las libertades políticas y reiteró su pedido al Congreso de Estados Unidos de que pusiera fin al embargo económico sobre la isla.

“Durante décadas, Fidel Castro fue el principal beneficiario de una política de aislamiento profundamente errada de Estados Unidos que le permitió victimizarse y, con ello, disuadir a otros gobiernos de repudiar sus prácticas represivas”, indicó Vivanco. “Si bien el embargo de Estados Unidos continúa vigente, la política de acercamiento diplomático iniciada por el gobierno del Presidente Obama ha modificado esta ecuación, al privar al gobierno cubano de su principal pretexto para reprimir el disenso en la isla”.