Usos medicinales de los ajolotes en México

 

Mérida, Yucatán. 28 de octubre de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Las salamandras del género Ambystoma son los organismos con la mayor capacidad de regeneración celular entre los vertebrados, pero poco se sabe acerca de las diferentes aplicaciones que han tenido en la medicina tradicional mexicana.


En el marco del X Congreso Mexicano de Etnobiología, realizado en Mérida, Yucatán, Tzintia Velarde Mendoza, Arturo Argueta Villamar y Gimena Pérez Ortega presentaron los estudios etnofarmacológicos realizados en torno a las especies Ambystoma mexicanum y Ambystoma dumerilii, conocidas respectivamente como axolotl y achoque.

Arturo Argueta Villamar, investigador titular del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México (CRIM UNAM), señaló en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt que el proyecto ha seguido varias etapas.

La primera se desarrolló con Ambystoma dumerilii en la ciudad de Pátzcuaro, Michoacán, y la segunda con Ambystoma mexicanum en la delegación de Xochimilco, Ciudad de México. Actualmente, se desarrolla la tercera etapa con otras especies del género que se encuentran distribuidas en el eje volcánico que comprende las regiones del Estado de México y Puebla.


“Nos ha interesado porque es una especie altamente significativa en términos culturales pero también tiene grandes usos por las poblaciones ribereñas de las zonas lacustres en aplicaciones medicinales, alimenticias y también como recurso nutricional en casos extremos, como el periodo después del parto, alimento para niños en estado de desnutrición y para ancianos que están perdiendo su vigor físico”, apuntó Argueta Villamar, quien está adscrito con nivel I al Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

A pesar de ser consideradas como un recurso de uso ancestral por los pueblos indígenas de estas regiones —que se mantiene hasta la actualidad—, estas especies se encuentran en peligro crítico de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

“A partir de todos estos antecedentes y sus usos potenciales queremos incidir en su defensa, conservación e impulsar la continuidad de su uso”, señaló el investigador.

Importancia etnozoológica

Tzintia Velarde Mendoza señaló que el trabajo inició desde sus estudios de licenciatura bajo la asesoría de Arturo Argueta Villamar, a partir de lo que empezaron a conocer cómo la gente concibe estos organismos, qué tanto conocen de ellos y cuáles son los diferentes usos que se les dan, con el interés de fortalecer el conocimiento y la conservación de la biodiversidad por parte de las poblaciones locales.

De 2009 a 2012, se realizó una amplia muestra de entrevistas con personas de cinco a 90 años, tanto hombres como mujeres. Durante este periodo, se registraron las prácticas culturales en torno al achoque en Pátzcuaro, teniendo como resultado la importancia ecológica y cultural que se otorga a la especie que, hasta ese momento, carecía de registros etnozoológicos.

“Hubo mucho trabajo en términos de observación del uso de la especie a través de su venta en los mercados o su consumo en las casas habitación y también entrevistas a fondo con pescadores y con gente que se dedicaba a extraerlo o a comercializarlo”, apuntó Argueta Villamar.

De 2013 a 2015, se realizó la segunda etapa que inició con la búsqueda bioetnográfica en los registros de los usos de la especie por parte de los grupos purépechas. La continuación de esto derivó en la ampliación de un estudio comparativo con la región de Xochimilco, donde Tzintia Velarde Mendoza realizó un análisis cuantitativo sobre el conocimiento ecológico y cultural, con más de 287 entrevistas estructuradas y abiertas.

“Los ajolotes están muy estudiados en las cuestiones de metabolismo, de fisiología y de su capacidad de regeneración tisular; los estudios de corte etnobiológico son prácticamente nulos y mucho de lo que hemos hecho es lo único que hay, a pesar de que tienen una distribución amplia que va desde Canadá hasta México”, apuntó Velarde Mendoza.


Del uso tradicional al estudio etnofarmacológico

Gimena Pérez Ortega, posdoctoranda en el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, se integró al proyecto para emprender una revisión de los estudios farmacológicos realizados a partir del conocimiento tradicional obtenido en las fases previas de investigación.

“Esta especie se ha estudiado genéticamente, pero estos estudios no están asociados a un conocimiento tradicional. La idea ahora es retomar los conocimientos tradicionales con el material previo para estudiar lo que aún no se conoce, que es todo lo relacionado con el aparato respiratorio, el alivio de la tos, flemas, dolor, así como síntomas asociados con la cultura, como la enfermedad de la tristeza”, apuntó.

De acuerdo con Pérez Ortega, la siguiente etapa consistirá en el desarrollo experimental en una fase preclínica (en ratones) y una fase clínica, así como hacer un seguimiento de las personas que consumen estas especies como alimento.

Códices mexicanos llegan por primera vez a medio oriente

*** Facsímiles de los manuscritos Boturini, Colombino y Azoyú, entre otros, serán expuestos en la Biblioteca y el Museo Nacional de Irán para fomentar el mutuo interés cultural *** Con apoyo del INAH y la Embajada de México en Irán, se impartirán tres conferencias magistrales a cargo de Baltazar Brito, director de la BNAH

 

 

A partir del 29 de octubre y hasta el 12 de noviembre, en lo que constituirá un verdadero acontecimiento en la historia de las relaciones culturales entre México y las naciones de Medio Oriente, una selección de 20 códices mesoamericanos y coloniales en edición facsimilar será expuesta simultáneamente en la Biblioteca y el Museo Nacional de Irán.

Calificada ya como emblemática, al ser la primera ocasión en que documentos vinculados a la época prehispánica podrán ser apreciados en dicha región del mundo, las dos muestras estarán acompañadas por tres conferencias magistrales a cargo del director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH), Baltazar Brito Guadarrama.

De acuerdo con el etnohistoriador, este breve pero nutrido programa surgió por iniciativa de Ulises Canchola, embajador de México en la República Islámica de Irán, quien extendió una invitación al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para que uno de sus especialistas inaugurara las exposiciones y dictara ponencias.

“Será interesante dar a conocer aspectos de nuestra cultura en un territorio que a muchos puede sonar lejano y un tanto exótico”, comentó el investigador, al recordar que los códices de la BNAH poseen desde 1997 el nombramiento de Memoria del Mundo, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Acerca de las réplicas de los manuscritos mexicanos que llegarán a Teherán y que, tras su montaje, serán donados al gobierno iraní para fomentar el intercambio académico con sus investigadores, Baltazar Brito detalló que se trata de dos juegos compuestos por 10 facsímiles que entregarán el INAH y el embajador Canchola, de códices como el Azoyú, que narra la evolución de los linajes Tlapa-Tlachinollan y Yoallan (ubicados en parte del actual estado de Guerrero), o el Colombino, que describe las proezas y procesiones de un guerrero huasteco del siglo XI, conocido como 8 Venado.

Mención aparte es el Códice Boturini o Tira de la Peregrinación, que indicó, no sólo es fundamental para entender el recorrido de los nahuas-chichimecas desde la ciudad de Aztlan hasta el establecimiento de su imperio en Tenochtitlan, sino también destaca por ser una copia fiel del lienzo del siglo XVI, publicada en 2015 por el INAH en un soporte de papel amate de 5.42 metros de largo por 20 centímetros de ancho, resultado del trabajo de artesanos de la comunidad de San Pablito Pahuatlán, Puebla.

El listado completo de los documentos enviados por el INAH incluye el códice prehispánico Colombino, y los coloniales Azoyú, Boturini, Chavero de Huejotzingo y Teloloapan, además del Chilam Balam de Ixil, y los lienzos de Cholula y San Juan Cuauhtla. A estos se añaden las reproducciones de los manuscritos mesoamericanos Borgia y Vaticano B, por parte del embajador Ulises Canchola.

Las conferencias que dictará en Irán el director de la BNAH, se llevarán a cabo el 27 y 29 de octubre y el 1 de noviembre en la Biblioteca Nacional de Irán. “La primera de ellas abarcará temas generales alrededor de los códices, esto es: qué son, quiénes los hacían, por qué, en qué culturas y regiones de Mesoamérica, entre otros”.

La segunda ponencia se centrará en los numerales mesoamericanos, cuya estructura vigesimal usada en pueblos con grandes conocimientos matemáticos como los mayas, permitirá establecer un contraste con el origen, el contexto histórico y la evolución de los códigos sexagesimales inventados en la antigua Mesopotamia, civilización establecida en territorios como los actuales Irán, Irak y Siria.

“En la última de las conferencias hablaré acerca del Códice Boturini, que además de ser la pieza más destacada que se expondrá, narra una parte fundamental de la nación que ahora conocemos como México”, concluyó Baltazar Brito tras añadir que el objetivo central de las dos exposiciones y las charlas, será mostrar la importancia de Mesopotamia y Mesoamérica como civilizaciones originarias, “así como los diversos aspectos culturales que, pese a la distancia, nos hermanan con Irán y el Medio Oriente”.

Realizan primera expedición arqueológica oficial en islas Coronado

*** En menos de una semana se registraron 30 sitios con evidencias arqueológicas e históricas, destacan dos tiestos de cerámica yumana ** Se confirma relevante potencial arqueológico que se suma al hallado en otras ínsulas peninsulares con presencia humana prehistórica, como isla Cedros y Espíritu Santo

 


El investigador mexicano Antonio Porcayo Michelin, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y el norteamericano Todd Braje, de la Universidad Estatal de San Diego, California, comandaron la primera expedición arqueológica oficial a islas Coronado, conjunto de cuatro ínsulas ubicadas a casi 16 kilómetros de Tijuana, donde presumían que podía haber rastros de los primeros pobladores de América. Las recientes exploraciones por medio de recorridos de superficie intensivos confirman que se trata de un territorio de alto potencial arqueológico donde en menos de una semana registraron 30 sitios con vestigios posiblemente dejados por las primeras oleadas de humanos.

Luego de un desembarco lento, difícil y peligroso por las características del entorno, donde el oleaje es brioso y transitan fuertes corrientes marinas, entre el 13 y 18 de octubre pasado, el grupo de arqueólogos halló en las islas Coronado Norte y Coronado Sur, sobre la superficie del suelo, sin excavación, restos de herramientas de piedra que han definido como prehistóricas; principalmente tajadores y raspadores que debieron manufacturarse por medio de percusión bipolar, usando cantos rodados obtenidos en los acantilados que dan al mar.

También descubrieron campamentos a cielo abierto y tres profundos abrigos rocosos con desechos del consumo intensivo de moluscos, peces y mamíferos marinos. Las características de los artefactos y campamentos son comunes a grupos humanos antiguos.

Los vestigios materiales se han sumado a los datos históricos recabados previamente en los trabajos de campo. Porcayo explica que los cronistas españoles que inspeccionaron la isla en el siglo XVI, no encontraron indígenas en el lugar. En 1542, por ejemplo, el explorador Juan Rodríguez Cabrillo las llamó islas Desiertas, por lo tanto el estudioso infiere que grupos humanos debieron habitar mucho tiempo atrás. Ahora siguen los análisis de laboratorio para confirmar la antigüedad de los vestigios.

El conjunto insular se integra de cuatro islas: Coronado Sur (3.2 kilómetros), donde está la única bahía de las islas llamada Puerto Cueva; Coronado Norte (800 metros), que no tiene bahía; Coronado Centro, un pico rocoso con una masa de cráteres, y Pilón de Azúcar, un peñasco habitado por aves. La expedición binacional recorrió por primera vez completas las islas Coronado Norte y Sur registrando sitios desconocidos para la arqueología.

Poco menos de una semana de trabajos de campo fue suficiente para corroborar lo que propone una investigación iniciada años atrás, cuando Antonio Porcayo, Todd Braje y Joseph McCain decidieron dar continuidad a diversos hallazgos registrados por un buzo de Ensenada, quien encontró morteros móviles a 20 metros de profundidad, y a las pesquisas de dos arqueólogos y un oceanógrafo norteamericanos que en el siglo XX visitaron las islas y hallaron vestigios antiguos en dos de ellas: Malcolm Rogers en los años 30 halló dos sitios, uno en la isla Norte y otro en la Sur; Carl Hubbs exploró el de la isla Norte en los 50, y Darcy L. Ike, en 1979, hizo estudios alrededor de la casa del guardafaro en la isla Sur.

En los casos de los estadounidenses fueron trabajos muy limitados efectuados solamente en las puntas norte de ambas islas, por lo que el resto de su territorio seguía siendo desconocido desde el punto de vista arqueológico hasta el presente proyecto donde se recorrieron en su totalidad.

De acuerdo con Porcayo, las islas Coronado se encuentran en el camino de una ruta migratoria seguida por los primeros humanos que llegaron al continente americano y que bajaron hacia el sur costeando la península de Baja California, desde el actual estado de California, en Estados Unidos, hasta Los Cabos, en Baja California Sur. Los descubrimientos en otras ínsulas que rodean tierra peninsular en ese trayecto, como el conjunto Channel Islands, al norte de islas Coronado, e Isla Cedros, ubicada al sur de ésta, hablan de poblaciones muy antiguas, de hasta 11,000 años. De acuerdo con Porcayo, la arqueología tenía vacío un punto estratégico de estudio. Era necesario explorar sistemáticamente esta porción de tierra tan cercana a la ciudad de Tijuana.

A los datos arqueológicos e históricos, Porcayo sumó el hallazgo de un par de morteros móviles, localizados por el buzo Guadalupe Raya Ortíz, a 20 metros de la superficie del mar, en las inmediaciones de las islas Coronado, mientras colectaba abulón.

La primera expedición rebasó las expectativas porque lo que encontraron es un paraíso cronológico para desarrollar proyectos de investigación relacionados con el poblamiento del continente y cuestiones de navegación de antiguos indígenas, como los yumanos, dice Porcayo.

El arqueólogo del INAH informa que también descubrieron dos tiestos de cerámica yumana, que podría datar de alrededor de 1000 d.C.: “Estas evidencias abren la posibilidad de que grupos indígenas llegaran a la isla en canoas”. Destaca que hasta el momento no se tenían evidencias de que los yumanos navegaran en mar abierto por lo que el dato es importante y abre nuevas interrogantes a la arqueología de Baja California.

Pero los rastros de la historia en islas Coronado no se detuvieron en el periodo Prehistórico Tardío con la posible presencia yumana. El equipo de arqueólogos también registró vestigios del devenir de épocas recientes: los restos de los cimientos y estructura del Hotel Casino, en Puerto Cueva, construido en los años 30 del siglo XX, cuando isla Coronado Sur era el más famoso centro turístico de la región, esplendor que coincidió con la época de la Ley Seca de los Estados Unidos (1920-1933) que prohibía el consumo de alcohol; así como el faro y la casa del guardafaro, construidos en 1931, aún en pie. Ambos constituyen bello ejemplo del estilo arquitectónico art déco.

Otras evidencias de arqueología histórica que se registraron son los vestigios que quedaron de las trincheras de vigilancia que construyó el Ejército Mexicano durante la Segunda Guerra Mundial, de las cuales se conservan los relieves de las oquedades donde estuvieron los parapetos. Así como los fragmentos de un avión militar de Estados Unidos tipo Catalina, que se estrelló en el costado oeste, el 17 de octubre de 1944, de acuerdo con información del guardafaro, Arturo Sumoano Savin.

La primera expedición oficial a las islas Coronado estuvo integrada en campo por los arqueólogos Antonio Porcayo, Joseph McCain, José Aguilar y Raquel Hernández, así como el fotógrafo Isidro Madueño. Contó con el apoyo de la Secretaría de Gobernación, la Armada de México y la Capitanía de Puerto de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en Ensenada. Las islas no están habitadas por población civil.

¿Es el ‘derecho al olvido’ un derecho?

 

Ciudad de México. 25 de octubre de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Vivimos en la era digital, donde la información que circula en Internet puede vulnerar los derechos de las personas. En diversos países que integran la Unión Europea, se ha establecido el llamado “derecho al olvido” con el que se establece que, bajo ciertas condiciones, los ciudadanos tienen derecho a solicitar que los enlaces a sus datos personales no figuren en los resultados de una búsqueda de Internet.


En México, recientemente el tema ha estado presente en la opinión pública, sobre todo respecto si este derecho debe garantizarse en la legislación en la materia, habiendo posiciones a favor y en contra.

Para la doctora Andrea Mendoza Enríquez, académica del Centro de Investigación e Innovación en Tecnologías de la Información y Comunicación (Infotec), este concepto está siendo interpretado de manera errónea respecto a otros derechos, entre ellos el de protección de datos personales.

Señala que se tiene un desconocimiento del término, porque más que “derecho al olvido” es el derecho a la desindexación de la información en comento de los buscadores de Internet.

La especialista dice a la Agencia Informativa Conacyt que en el ciberespacio sería imposible hablar de “derecho al olvido” porque, de aplicarse, se pondría en riesgo la libertad de expresión y la memoria colectiva.

La Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, aprobada en 2002, y la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares, de 2010, establecen el derecho a la protección de datos personales. Sin embargo, era necesario legislar la protección de los datos en posesión de la administración pública, es por lo que actualmente está pendiente en la Cámara de Diputados la aprobación de la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados.

En entrevista, la doctora Andrea Mendoza Enríquez hace un análisis de las implicaciones que tendría la posible inclusión de este término en la legislación mexicana.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Por qué está hablándose de derecho al olvido?


Andrea Mendoza Enríquez (AME): En este momento se está analizando la Ley General de Datos en Posesión de Sujetos Obligados y en este entorno está discutiéndose una figura que ha sido retomada de países europeos y en la experiencia latinoamericana que es el llamado ‘derecho al olvido’, del cual debemos ser cuidadosos con la denominación porque en realidad es un derecho a la desindexación.

El término consiste en poder borrar información de un particular o una persona que sea titular de la información y que considere que se le está dañando algún derecho, como el derecho a la propia imagen o el derecho al honor.

En México, el derecho de protección de datos prevé la posibilidad de que el titular de la información haga valer la rectificación, cancelación y oposición al uso de estos datos. En tanto que el derecho al olvido se desprende del derecho de cancelación, particularmente es la petición del titular de la información para que ya no se utilice más.

AIC: ¿Qué implicaciones tiene esa figura?

AME: Primero, en ámbitos digitales no existe derecho al olvido; es decir, una vez que subimos información o fotografías a la web por medio de una red social o un blog, perdemos el control de la misma porque cualquier otro usuario puede replicarla, descargarla o compartirla en un sinnúmero de veces, por lo que es imposible garantizar en ámbitos tecnológicos.

Lo que sí se puede garantizar es el derecho a la desindexación, que significa que los motores de búsqueda —como Google, que es el más popular— pudieran eliminar cualquier resultado en razón de una información buscada. Por ejemplo, si existiera un empresario que tiene un antecedente por fraude y pide el derecho de cancelación, lo único que podría hacer Google es desaparecer de los resultados del buscador las notas que estén relacionadas con ese posible fraude.

Recientemente, se realizó un foro en el Senado en el que participaron empresas prestadoras de servicios de Internet, las cuales señalaron que se vuelve imposible garantizar un derecho de cancelación, porque podría poner en riesgo otros derechos que también están protegidos por las legislaciones pertinentes; es decir, ellas tienen el compromiso de construir una memoria histórica colectiva.

AIC: ¿Actualmente la legislación prevé las figuras de cancelación o desindexación de datos?

AME: No está en el texto normativo la palabra ‘desindexación’ porque eso tiene que ver más con ámbitos digitales, pero el derecho a cancelación está salvaguardado de manera implícita para el sector privado, y tras los pronunciamientos en diversas ocasiones del pleno del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) de garantizar el derecho de cancelación también en sector público es que se está discutiendo la actual legislación.

AIC: ¿Qué efectos tendría la inclusión del derecho al olvido en la ley?

AME: Hay un riesgo importante en la aprobación de derecho al olvido sin reglas particulares, porque atentaría contra la libertad de expresión al generar un tipo de censura en la red.

Por ejemplo, si las personas pudiéramos solicitar cancelación en ámbitos digitales sin mayor problema y la cancelación se tuviera que ejercer por el prestador del servicio, por ejemplo Google, podríamos perder la memoria colectiva, pero también podríamos estar censurando a los periodistas en razón de su trabajo.

Los defensores del derecho al olvido traen a colación los casos de notas o fotografías que circulan en el ámbito digital de niños y adolescentes donde los revictimizan, apelando a que se les debe garantizar el derecho al olvido; en esos casos es evidente que está presente el interés superior y se debe garantizar.

El problema se vuelve grave cuando se trata de figuras públicas que lo solicitan porque pueden sentir en riesgo otras cuestiones como su imagen.

AIC: Debido a que no hay una legislación en la materia, ¿cuál sería el mecanismo más adecuado para garantizar el derecho de todos?

AME: Es muy difícil lograr un consenso porque habría dos partes que están invocando derechos que resultan válidos y que habría que hacer un ejercicio de ponderación caso por caso.


Siempre digo en los foros que hay figuras del derecho civil y penal que pueden salvaguardar el derecho al honor, y el riesgo que podría conllevar una nota falsa o una nota que difama a una persona. Hay procedimientos a través de la vía civil que pueden garantizar el derecho al honor en reparación del daño que pudo haber causado difundir una nota falsa o con información que no era del todo verdadera.

AIC: ¿Cuál es el impacto de las aportaciones de la academia en este tema?

AME: Hay que reconocer el papel del INAI porque ha consensado y sometido a consulta pública cada uno de los lineamientos y propuestas, teniendo un acercamiento constante con la academia; sin embargo, me parece que al ser el derecho al olvido una figura muy nueva, no se dimensionan los riesgos que podría conllevar.

AIC: ¿Cuáles serían las mejores estrategias para garantizar estos derechos?, porque finalmente los servicios los proveen particulares.

AME: Tenemos un órgano garante autónomo que hoy día emite resoluciones que podrían sancionar a empresas que prestan servicios en ámbitos tecnológicos, pero estas no reconocen la jurisdicción y competencia de las autoridades mexicanas, ese es un gran peligro en razón a la experiencia.

La mejor estrategia que ya ha sido propuesta por algunos colegas a través del Memorándum de Montevideo que aplica a la protección de datos de niños en ámbitos tecnológicos, también puede ser aplicada; pero esto no funcionará si no hay un trabajo conjunto del Estado Mexicano, dotando de legislación que pueda dictar las reglas en materia de protección de datos y también de las empresa que prestan el servicio, e incluso de los usuarios, porque deben estar conscientes o enterados de qué pasa con su información una vez que la ponen en el ámbito digital.

En el mundo, 25 por ciento de la población ha sufrido algún problema de salud mental


Una de cada cuatro personas, a nivel mundial, ha sufrido algún problema de salud mental alguna vez en su vida. En nuestro país el porcentaje de personas que recibe apoyo psicológico cuando lo necesita no rebasa el 20 por ciento, señalaron especialistas de la UNAM.

Para Emilia Lucio Gómez-Maqueo, de la Facultad de Psicología (FP), la salud mental es tan importante como la física, y es también un derecho. Se sabe, por algunas encuestas como la de la Organización Mundial de la Salud (2011) que, sin embargo, la infraestructura en México no es suficiente. “Eso significa que tenemos una necesidad de atención muy grande”.

Por grupos de edad, los principales problemas que se enfrentan son, en los niños: aprendizaje, lenguaje y conducta; en los adolescentes: depresión (20 por ciento de los estudiantes en la generalidad de las escuelas presenta este problema), ansiedad, intento de suicidio (tercera causa de muerte para este sector), embarazos, abuso de alcohol y drogas, así como fobias; y en los adultos mayores: demencias, comenzando por Alzheimer, resaltó.

Lucio Gómez-Maqueo refirió que la atención a la salud mental ya no se puede reducir a tratar los problemas; hay que prevenirlos no sólo desde la niñez o la adolescencia, sino en las familias.

Al respecto, Silvia Morales Chainé, también de la FP, expuso que la discriminación que sufren las personas con algún padecimiento mental las puede llevar a no solicitar ayuda; por eso, llegan a recibir atención cuando los trastornos se presentan de manera muy grave o cuando el problema de conducta ya ha producido dificultades sociales fuertes para la familia.

Además, la ganancia en el impacto social por las intervenciones a tiempo puede ser cuatro veces mayor a lo invertido en salud mental. Por eso, los gobiernos deben dedicar más recursos a ello, opinó.

En conferencia de medios, efectuada en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, Gerardo Damián Hernández, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, refirió que en México alguien que acude al psicólogo o al psiquiatra es considerado “loco”.

A eso hay que sumar las condiciones del país. Estamos expuestos a una gran violencia por todos lados, no sólo a la estructural, de nivel macro, sino en las pequeñas microestructuras, lo que crea una “sedimentación” de las relaciones específicas que responden a una ética hacia el otro, de enseñanza de valores. Todo ello afecta la salud mental.

Ante el retraimiento de instituciones como el Estado, la familia o la religión, lo que ocurre es un avasallamiento de la dimensión del mercado, que nos exige ser productivos, tener las mejores calificaciones o los mejores puestos, sostuvo el sociólogo.

Las expertas mencionaron que la FP ha hecho esfuerzos para atender las necesidades de la población. Además de la formación de recursos humanos en el pregrado y el posgrado, se cuenta con cinco centros comunitarios y de servicios psicológicos que atienden las necesidades no sólo de los universitarios, sino de otros grupos de la población.

Así sucede en los centros Los Volcanes o Julián MacGregor y Sánchez Navarro, por ejemplo. En ellos se atiende a alrededor de 600 personas al mes.

Morales Chainé indicó que también se cuenta con un centro de atención telefónica que brinda apoyo a aproximadamente 800 personas al mes, con una gran diversidad de problemáticas, como de pareja, ansiedad, depresión, trastornos por duelo, violencia intrafamiliar, adicciones, control de impulsos, estrés y baja autoestima.

Se brinda atención de calidad de primer contacto o “primeros auxilios”, y un servicio basado en la evidencia. De ser necesario, se deriva al paciente a otra institución. Quienes requieren ayuda pueden comunicarse al teléfono 5622-2288.