Mueren grandes extensiones de mangle en la Laguna de Cuyutlán


Colima, México, Avanzada (06/10/2017).- A unos años de la apertura del Canal de Tepalcates para la construcción del proyecto de la Terminal de Gas Natural Licuado (TGNL), se incrementó la mortandad de mangle en la Laguna de Cuyutlán, alertó Esperanza Salazar Zenil, coordinadora general del grupo ambientalista Bios Iguana.

La activista, quien actualmente está exiliada debido a las amenazas sufridas tras su apoyo a la lucha del pueblo indígena de Zacualpan contra la explotación de una mina, informó que recientemente algunos de sus compañeros recorrieron sectores de la laguna y descubrieron en el Vaso III grandes extensiones de árboles secos infestados por plagas.

De acuerdo con algunas opiniones, esta situación se produjo porque los árboles se han debilitado a causa del impacto ambiental derivado a la apertura del canal o por la cantidad de tóxicos que se han venido infiltrando de los campos adyacentes o de la cuenca en general.

“Lamentablemente —expuso Salazar Zenil— esto viene a corroborar lo que nosotros dijimos hace más de diez años, pues hemos estado insistiendo en que los proyectos tanto de la Gasera Z como la TGNL y los proyectos de la ampliación del puerto de Manzanillo que se tienen a futuro dentro de la laguna de Cuyutlán, van a perjudicar seriamente la laguna, y ya lo estamos viendo poco tiempo después de que se abrió el Canal de Tepalcates”.

En este contexto, para Bios Iguana resulta de fundamental importancia que la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) de América del Norte haya elaborado un expediente de hechos sobre las violaciones cometidas por el gobierno mexicano a la legislación ambiental en el proceso de aprobación de las instalaciones de la empresa Zeta Gas y la TGNL de Manzanillo.

La petición fue realizada por los directivos de Bios Iguana en 2009 y fue siete años después, a finales de 2016, cuando el organismo trinacional concluyó y dio a conocer el expediente de hechos.

“Es un instrumento bastante completo que paso a paso dice cuáles son todas las violaciones y también la modificación que se hizo a algunos ordenamientos jurídicos para poder hacer un molde para que entraran estos proyectos industriales”, comentó Esperanza Salazar.

A juicio de la ambientalista, en la actualidad los hechos pusieron al descubierto la simulación de muchos académicos de la Universidad de Colima (Ucol) y de otras instituciones que en su momento afirmaron que la laguna se iba a beneficiar con la apertura del canal y convalidaron la aprobación de los proyectos industriales.

Mientras los activistas realizaban su labor de defensa de la Laguna de Cuyutlán pidieron a investigadores de la Ucol y del Cinvestav que estudiaran la realidad del ecosistema y se pronunciaran públicamente al respecto, “lamentablemente no teníamos recursos para pagar y no lo hicieron”, sin embargo años después sí lo realizaron por encargo de la CCA, recordó Salazar.

Dentro del expediente de hechos se presenta una revisión del estudio de hidrodinámica de la laguna que entregó a destiempo la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pese a que era una condicionante de la Semarnat para autorizar el proyecto.

Respecto del estudio, la CCA citó la opinión del investigador del Cinvestav Jorge Herrera, quien de acuerdo con Salazar Zenil concluyó que ahí “no hay ninguna caracterización ecológica de los manglares, esto es, no hay área basal, no hay densidad, no hay características del suelo, del hidroperiodo, de la productividad, o sea, no tuvieron nada de esa información que debieron haber tenido para poder abrir el Canal de Tepalcates y asegurar efectivamente que el proyecto iba a beneficiar a la laguna; incluso podemos ver que el proyecto planteaba abrir el canal 200 metros, pero se abrió 400 y eso tampoco se metió en el estudio de hidrodinámica”.

No obstante, añadió Esperanza Salazar, “los investigadores dicen que la laguna se ve mejor porque los niveles de agua de los vasos 3 y 4 están por encima de lo que estaban antes de que se abriera el canal, pero no se necesita ser experto para entender que si abren un boquete de 460 metros entrarán grandes cantidades de agua que harán que los niveles del espejo de agua aumenten, pero eso no quiere decir en ningún momento que esto esté beneficiando”.

En el mismo expediente de hechos, refirió, “hay notas de Jorge Herrera que dice que siempre va a haber impactos en la estabilidad de los ecosistemas cuando se modifican sus condiciones de equilibrio dinámico; el hecho de que hayan modificado la hidrodinámica tuvo que haber modificado la estabilidad del ecosistema”.

Salazar cuestionó que entre algunos comentarios del expediente se diga que los expertos consultados reconocen los beneficios ambientales que trajo la apertura del canal.

“Esto se me hace absurdo, a pesar de que el documento es muy bueno, muy bien sustentado, vienen este tipo de comentarios: que los expertos reconocen los beneficios. ¿Cuáles beneficios? Ellos mismos no tienen el sustento técnico para decir eso. Hay una parte donde dicen, sin embargo, que es probable que la diversidad biológica y ecológica se haya modificado. Es como un juego entre los investigadores y las autoridades; simulan la protección aún cuando ellos fueron los que provocaron que se metiera este proyecto, los que modificaron el ordenamiento ecológico y territorial ahora simulan mayor protección”, dijo Salazar.

—¿Ahora que se está secando parte del mangle, qué sigue? —se le preguntó.

—Nosotros llegamos como organización hasta la última instancia, que fue la del expediente de hechos. Ya no hay un tribunal internacional en materia ambiental al que nosotros podamos acudir como organización. Este documento que logramos que saliera de la Comisión de Cooperación Ambiental puede servir como base para quienes quieran hacer un juicio ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que se resarzan los daños contra los usuarios de la laguna.

“La CCA hizo un expediente y dijo que se puede utilizar para cualquier juicio que se quiera realizar. Lo único que seguiría sería pedir información a la Semarnat sobre las medidas de mitigación que se han hecho a partir de la violación a la legislación. Lo que van a contestar seguramente es que en el Programa de Ordenamiento Territorial de la Subcuenca de la Laguna de Cuyutlán se habla de la restauración, y en el programa de ordenamiento estatal de 2008 se habla de que la zona de manglar es un área prioritaria para la conservación, se habla de la creación del vaso 3 y el vaso 4 como área natural protegida, lo que no tiene ningún sentido”.

Explicó que lo mismo que hizo la actual directora del Instituto para el Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable (Imades), Patricia Ruiz Montero, a quien “le han dado su premio no moviéndola de ese lugar porque ha hecho bien su trabajo en beneficio de las empresas, quien de manera dolosa metió una gran parte de la laguna para que se considerara como sitio Ramsar dentro de la Convención Sobre Humedales de Importancia Internacional”.

A Salazar Zenil le pareció increíble que el secretariado de Ramsar no haya verificado qué condiciones tenía la laguna, porque “no es posible que se haga una protección de la mitad o de una parte de la laguna, cuando la otra parte se está dedicando a industria de alto impacto y riesgo, esto es, la laguna es una unidad hidrológica completa, el agua fluye en los cuatro vasos, va y viene; entonces qué es lo que va a suceder cuando entre la ampliación del puerto de Manzanillo con 87 posiciones de atraque, la cantidad de sustancias que va a descargarse en la laguna, lo que ya está sucediendo de hecho con la regasificadora, entonces todo eso está repercutiendo en el vaso 3 y 4, que supuestamente quieren proteger”.

Según la coordinadora de Bios Iguana, no se puede calcular la superficie de manglar dañada actualmente. “Creo que nosotros lo que dijimos desde un principio fue que el hecho de que se haya abierto el Canal de Tepalcates no solamente está hipersalinizando todos los cuerpos de la laguna y esto está acabando con este ecosistema salobre, que es lo que necesita el manglar para vivir; el manglar no vive en agua salina ni dulce, sino salobre. Seguramente, porque no hay estudios todavía, ya hay muchos pozos de las comunidades aledañas que se están salinizando, además de que se van a salinizar las tierras de cultivo y todo lo que se documentó en su momento. Seguramente el manglar está muriendo por exceso de sal e inundación de más”.

—El proyecto de ampliación del puerto vendría a ser la puntilla para la laguna?

—Nosotros dijimos en su momento que si el proyecto de la regasificadora se autorizaba, esa era la punta de lanza para abrir a la industria el vaso 2. Y de ahí, claro, el vaso 3 está a la mano. Son proyectos que van con todo y no se ve voluntad real de mejorar. Lo único que realmente pudiera salvar es la organización de la gente. Eso ha salvado en otros lugares que por muy grande que sea el proyecto si la gente defiende su territorio es difícil que se hagan los proyectos, pero es muy difícil cuando pasa lo que pasó en Cuyutlán, donde los pescadores negociaron una lancha, que ahorita ni siquiera la pueden utilizar para pescar dentro de la laguna.

—¿Tendrían que detenerse los planes de ampliación del puerto y de otros proyectos industriales para que no continúe el daño?

—El daño ahorita está hecho, pero por supuesto que a medida que se vayan integrando más y más proyectos, nos vamos a quedar sin nada. Es un hecho. Nos quedaríamos con un estanque que a lo mejor se vería bonito, pero que no ofrece ningún servicio ambiental; a lo mejor perdemos todas las especies que permanecen en esa zona, y las aves migratorias pierden un hábitat, pese a que está más que documentada la importancia de la Laguna de Cuyutlán.