Al gobierno de Colima le preocupa más su imagen que reducir la violencia: Jesús Robles


Colima, México, Avanzada (16/05/2017).- El gobierno de José Ignacio Peralta Sánchez se encuentra más preocupado por su imagen que por la reducción de la violencia, advirtió Jesús Robles Maloof, coordinador de la organización defensora de los derechos humanos Enjambre Digital.
En una visita al estado, el activista se reunió con representantes de organizaciones sociales de la entidad, ante quienes expuso el proyecto de la campaña “México sin homicidios”, lanzada en cinco estados con una situación más grave en materia de asesinatos: Colima, Veracruz, Tamaulipas, Sinaloa y Estado de México.
En entrevista, Robles Maloof cuestionó los argumentos del gobernador y el procurador de justicia, José Guadalupe Franco Escobar, quienes recientemente se quejaron del método de medición de la incidencia de homicidios utilizado por el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), a partir de la tasa de casos por cada cien mil habitantes.
Entre los argumentos de Peralta Sánchez y el procurador, ese criterio provoca que se disparen los índices de homicidios de los estados con menor número de habitantes, en comparación con los que tienen una población más numerosa.
El coordinador de Enjambre Digital comentó al respecto que, efectivamente, en una muestra pequeña un incremento en los homicidios puede disparar la tasa, pero “es lo mismo para todos, es lo más equitativo que podría haber, lo que se hace es medir la concentración en un espacio determinado con un número de población igual”.
Por el contrario, replicó, si la medición se realizara a través de los números absolutos de homicidios en cada entidad “sería un criterio totalmente inequitativo, porque precisamente indicaría que el nivel de violencia es dispar, en la Ciudad de México, en el Estado de México parecería altísimo cuando el impacto en la sociedad es exactamente el mismo, es decir el costo que está teniendo el impacto de la violencia para Colima es altísimo, de manera muy concreta en la salud social y emocional, cualquier persona puede platicar sus experiencias en una pequeña población en la que la tasa de homicidios está alcanzando niveles históricos”.
Robles Maloof refirió que si el gobernador, el procurador o cualquier otra persona de la sociedad propusiera una forma diferente de medir la incidencia de homicidios “sería totalmente absurdo, sería cambiar las reglas de la misma lógica; lo importante es decir que también esto obedece a un marco normativo que tiene que ver con la Ley General de Geografía y Estadística y más recientemente con la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Pública”.
En todo caso, añadió, más que preocuparse por atender y resolver lo que está causando este costo humano altísimo en Colima en el reciente año, el gobierno estatal está tratando de resolver con palabras un problema de imagen, más que el conflicto en sí.
“La función del gobierno no es quedar bien o tratar de resolver con palabras un problema social, la función del gobierno es brindar seguridad, es la principal razón por la que el Estado existe, para evitar que los ciudadanos tomen justicia por su propia mano”, mencionó.

VIOLENCIA DESCONTROLADA

A juicio de Jesús Robles, el incremento de la violencia puede colocar a Colima en camino de convertirse en “un Ciudad Juárez”, con las problemáticas de inseguridad y delincuencia que enfrentaba esa población chihuahuense hace algunos años.
En esta entidad, que durante el último año y medio ha estado colocada en el primer lugar de homicidios dolosos en el país, la situación está descontrolada, pues a diferencia de otras entidades no se ha realizado un trabajo de contención de la violencia, por lo que existen indicios claros de que en Colima ya se produjo una apropiación cultural de la violencia, explica.
La campaña “México sin homicidios”, dijo, busca reducir el alto índice de homicidios en México y la región. “Formamos parte de una campaña regional sobre el tema que se llama ‘Instinto de vida’, que congrega a más de 40 organizaciones regionales y sobre todo estamos viendo el tema de la reducción de homicidios y de las políticas contra la violencia que tengan como fundamento metas específicas auditables por la ciudadanía; decidimos trabajar en Colima porque de ser un estado con los menores índices de homicidios en México se ha convertido en el primer lugares y vemos con mucha preocupación el fenómeno”.
En relación con las causas de la violencia en Colima, Jesús Robles expuso: “Lo que vemos es el disparador de un catalizador coyuntural de reacomodo de las bandas de crimen organizado, tanto geográficamente como por razones de reacomodos internos; son los dos factores, el corrimiento de los espacios de trasiego en las rutas de introducción y la importancia de Colima como paso portuario de acceso al mar”.
A diferencia del discurso gubernamental en el sentido de que la violencia es provocada por el enfrentamiento de cárteles de la droga, Robles Maloof afirmó que el problema no tiene que ver sólo con el crimen organizado.
“Un buen número de homicidios —indicó— está relacionado con el crimen organizado, que es un catalizador de la violencia, pero de entrada no podemos hacer esa suposición, porque sólo sabemos con verdad social, histórica y legal que un delito está relacionado con el crimen organizado hasta que se juzga a las personas, cuando se hace una investigación y se tienen las evidencias”.
No obstante, subrayó que en algunos estados sólo una tercera parte de los homicidios tienen que ver con el crimen organizado y la mayor parte están relacionados con otros fenómenos derivados de la impunidad.
“El problema es que el crimen organizado utiliza el homicidio como patrón estándar de resolución de conflictos y si estas personas lo hacen de manera tan impune, muchas ocasiones con la omisión del gobierno y en otra con su participación activa en alguno de los bandos o por su impericia para resolver el tema, esto muestra que es una forma de resolver las cosas y entonces la sociedad se apropia de estos elementos y adopta el homicidio como una forma de resolver sus diferencias”, concluyó.