Restaura INAH pañuelo funerario de Hernán Cortés

*** El lienzo de lino blanco y encaje de seda negro, elaborado a finales del siglo XVIII, pertenece al acervo del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec *** El paño fue entregado al recinto en 1947, luego de que se localizara la última morada del conquistador español

 

Un pañuelo que resguardó por más de un siglo los restos mortuorios del conquistador español Hernán Cortés fue restaurado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Se trata de una pieza de lino blanco y encaje de seda negro, que pertenece al acervo del Museo Nacional de Historia (MNH), Castillo de Chapultepec.

 

El lienzo, utilizado durante las honras fúnebres de los restos óseos de Cortés, fue intervenido como parte del proyecto de conservación sistematizada realizada por este museo que celebra su 70 aniversario. La atención del textil se hizo en colaboración con estudiantes de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO).

 

Las restauradoras Verónica Kuhliger y Laura García se encargaron de la intervención del paño, así como de su investigación histórica que arrojó datos en torno a la muerte del conquistador, en 1547.

 

Kuhliger explicó que previo a su intervención se hizo un diagnóstico en el que se determinó que el mayor deterioro que presentaba el lienzo se encontraba en el centro, por estar en contacto con la osamenta; “se observaban manchas, faltantes, arrugas, deformaciones en el ligamento y una disminución en la resistencia del tejido en esas zonas”.

 

Luego del dictamen se hizo una propuesta de conservación en la que se planteó la viabilidad de someter el pañuelo a una limpieza por medio de un tratamiento especial. Una vez limpio, se colocó un soporte de tela de algodón teñida similar al tono del original. Mientras, el encaje negro, —que da la certeza de ser un pañuelo funerario— fue retirado para tratarlo por separado, y una vez estabilizado se reintegró a la pieza.

 

El paño, de 72 cm x 73 cm,  fue sometido a un análisis de fibras en los laboratorios de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), con la colaboración de la bióloga Gabriela Cruz, y se determinó que se trataba de un lienzo de lino muy fino, y que el encaje negro bordado es de hilos de seda.

 

La pieza tiene en los cuatro extremos figuras fitomorfas bordadas, que forman una cruz lobulada al centro que alude la religión cristiana y al uso para el que fue creado.

 

El conquistador español Hernán Cortés fue sepultado por primera vez en Castilleja de la Cuesta en 1547, localidad cercana a Sevilla, donde pasó los últimos años de vida; tiempo después sus restos fueron trasladados a la Nueva España, donde empezó un largo peregrinar hasta su última morada en la iglesia de Jesús Nazareno, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

 

En 1947, el pañuelo fue trasladado al recién inaugurado Museo Nacional de Historia, y a partir de entonces ha estado resguardado en el depósito de colecciones.

Encuentro académico destaca la raíz común de las tres Californias

*** Especialistas de México y Estados Unidos se reúnen en La Paz, para dar a conocer los más recientes descubrimientos en esta región rica en vestigios culturales ** Aunque el área está dividida en la Alta California (Estados Unidos), Baja California y Baja California Sur (México), comparte una historia común desde hace miles de años

 

Alrededor de 30 expertos de México y Estados Unidos se dan cita en La Paz, Baja California Sur, para dar a conocer los más recientes descubrimientos en la región de las Tres Californias, una zona rica en vestigios culturales, fundamental para la historia de las poblaciones antiguas de México y punto de referencia obligado en el estudio del poblamiento de América.

 

Se trata del Simposio Internacional de Antropología, Historia y Estudios Culturales de las Tres Californias que, con motivo de los 75 años del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), congrega por primera vez dos eventos académicos de gran tradición para los estudios del Norte de México: el Encuentro Binacional Balances y Perspectivas de la Antropología e Historia de Baja California, en su XV edición, y el VIII Simposio Antropología e Historia Regionales, Baja California Sur.

 

Por más de una década ambos espacios de reflexión científica han servido de plataforma integradora de una región rica en vestigios culturales, que si bien hoy está dividida en tres áreas: la Alta California (Estados Unidos), Baja California y Baja California Sur (México), comparte una historia común desde hace miles de años, más allá de las fronteras.

 

El Simposio Internacional de Antropología, Historia y Estudios Culturales de las Tres Californias, organizado por el INAH con la participación de universidades regionales, se lleva a cabo del 19 al 21 de noviembre con la participación de prestigiados investigadores en prehistoria, arqueología, paleozoología, paleobotánica, antropología física y social, etnografía, lingüística e historia, procedentes de diversas instituciones de investigación mexicanas y norteamericanas, como el INAH, las universidades Autónoma de Baja California Sur, Nacional Autónoma de México y de Utah.

 

El encuentro pretende aportar una reflexión integral del área, que comprende las evidencias de presencia humana más antiguas de América, la época de contacto con los españoles, el desarrollo histórico durante los siglos XIX y XX, y lo que acontece actualmente en uno de los lugares con mayor dinamismo económico del país. Se abordan temas como las recientes investigaciones en Cueva del Tecolote 2, sitio en el que se han registrado vestigios fechados en alrededor de 10,000 años de antigüedad y que es propuesto como uno de los puntos de la ruta migratoria de grupos humanos paleocosteros.

 

La investigación en Cueva del Tecolote ha sido desarrollado por la arqueóloga Harumi Fujita, quien lleva años estudiando sitios de primeros pobladores, como la Covacha Babisuri en la isla Espíritu Santo; también participan Carlos Mandujano, quien explora La Montosa, un importante complejo de sitios arqueológicos tempranos, y Jon Harman, quien a partir del arte rupestre trata de definir si los autores del estilo Gran Mural fueron culturas sedentarias o nómadas, así como establecer posibles rutas migratorias a partir de estilos pictóricos.

 

En este encuentro académico se abrió un espacio para que jóvenes investigadores presenten los resultados de sus trabajos como una forma de motivar el interés de las nuevas generaciones por esta región del Norte. Entre los temas abordados figuran los estudios en torno a dos nuevos tipos de puntas de proyectil y sus implicaciones en las tecnologías de caza, que por sus características se ha propuesto denominarlas: La Jolla y Jatay.

 

De la época de contacto destacan las investigaciones del arqueólogo Antonio Porcayo, sobre nuevas evidencias de la presencia misional franciscana en la Baja y Alta California, y las del antropólogo Martín Rojas, sobre la restauración y conservación de restos humanos de un cementerio de la Misión de San Fernando Velicatá, Baja California. También resalta el tema referente a los trabajos de conservación de pinturas rupestres de la península, que la restauradora Sandra Cruz lleva a cabo desde hace varios años.

 

A lo largo de las Californias se encuentran algunos de los vestigios culturales y de biodiversidad más importantes del país y de Estados Unidos, por lo que su investigación ha sido fundamental y permanente en el INAH, en pro del mayor conocimiento de las culturas del Norte de México.

 

Entre los más importantes vestigios están las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco, inscritas en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1993, y la Ruta de las Misiones, que constituyen testimonios invaluables de la evangelización española, como las de Loreto y de San Javier, la cual es rica en biodiversidad y encierra mucha información que puede aportar datos importantes sobre la prehistoria de América.

 

El Simposio Internacional de Antropología, Historia y Estudios Culturales de las Tres Californias pretende revisar el trabajo de las instituciones académicas en la península, compartir información y experiencias, y analizar la posibilidad de iniciar proyectos interdisciplinarios e interinstitucionales de temas que aún no estén suficientemente abordados, con el propósito de completar la investigación que se lleva a cabo en la región.

 

Además de lograr una mejor interpretación y mayor conocimiento acerca del pasado de la California antigua, dicho encuentro tiene como objetivos establecer mecanismos de protección y conservación del patrimonio cultural y ecológico existente en ambos lados de la frontera, y lograr la difusión de los avances de investigación, programas y acciones que sobresalen de estos encuentros.

Exhiben la intimidad del Occidente prehispánico

Para los hombres y mujeres del Occidente prehispánico, la sexualidad, más allá del placer, representaba el principio y el fin de las cosas, el ciclo básico de la vida, tal como lo revela la exposición Semillas de vida. La sexualidad en Occidente.

 

A partir de este miércoles 19 de noviembre, la exhibición podrá admirarse en el Museo Regional de La Laguna, en Torreón, Coahuila, luego de su presentación en el Museo del Templo Mayor (MTM).

 

Organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el nuevo montaje incorpora 22 piezas más que, unidas a las 188 exhibidas en el MTM, redondean este acercamiento a la dualidad hombre/mujer, punto de partida de la cosmovisión mesoamericana, que da continuidad al ciclo de la vida a través de un universo sexuado.

 

Piezas de barro, piedra y concha, procedentes de los museos regionales de Guadalajara, Michoacán y Colima, así como del Museo Soumaya, destacan en la exposición.

 

De acuerdo con el arqueólogo Daniel Ruiz Cancino, curador de la muestra, los habitantes del Occidente entendían la sexualidad y la representaban en sus manifestaciones plásticas llenas de rasgos simbólicos.

 

“También tenían la noción del sexo como placer pero, a partir de la investigación que se realizó para la exposición, se puede deducir que su principal finalidad era la del principio y el fin de las cosas: el ciclo básico de la vida”, refirió.

 

De las 22 piezas agregadas a la muestra, Ruiz Cancino destacó cinco esculturas en piedra, de entre 50 a 70 centímetros, que provienen de los estados de Michoacán y Jalisco.

 

“Entre ellas sobresale un monolito de 80 centímetros de alto, que data del periodo Clásico (200 a.C.-900 d.C.). Se trata de una escultura de tipo espiga cuyo personaje tiene el sexo descubierto, de tal modo que, al hundir la espiga en el suelo, el pene queda al ras de la superficie como una alegoría de la fecundación de la tierra”, explicó el investigador del Museo Regional de Guadalajara.      

 

Otras más del conjunto son representaciones masculinas y femeninas en diferentes roles sociales, ya sea como jerarcas o en actividades cotidianas.

 

También se presenta cerámica con variantes de los estilos Comala, Ortices-Tuxcacuesco, Lagunilla, así como cinco variedades estilísticas michoacanas. “En ellas sólo cambia la forma de representar las facciones y la decoración”.

 

Además se incluyen vasijas estilo Aztatlán, que datan del periodo Posclásico (900-532), provenientes de Sinaloa. Algunas de estas piezas cuentan con una decoración policroma con representación de aves que aluden a lo masculino, y otra de la fase Comala, de Colima, que tiene asa de estribo y un decorado zoomorfo de serpientes, en una alegoría a la tierra.

 

En la muestra destacan piezas como la figura en piedra de un joven masturbándose, que a la vez está tocándose el ano, datada entre los periodos Clásico Final (600-900 d.C) y el Posclásico Temprano (900 - 1200 d.C.), cuyo estilo, manufactura y rasgos estilísticos ubican su procedencia en los Valles Centrales de Jalisco.

 

Asimismo, en Semillas de vida. La sexualidad en Occidente el público podrá apreciar reproducciones fotográficas de petrograbados hallados en los municipios jaliscienses de Mascota y Tuxcueca, que representan los genitales femeninos tallados en piedra.

 

La exposición está conformada por ocho núcleos temáticos: Cuerpo y desnudez, Los géneros y su rol, Mujer y fertilidad, Un mundo dual, El hombre y el culto fálico, Simbolismo de lo femenino, La Conquista y el cambio y Sepulturas, reflejo de la dualidad sexual.

 

La muestra se exhibirá a partir del miércoles 19 de noviembre en el Museo Regional de La Laguna (Av. Juárez Oriente s/n, Torreón, Coahuila), donde permanecerá hasta febrero de 2015. Horario: martes a domingo de 9:00 a 18:00 horas. Costo: 48 pesos, entrada libre a estudiantes, maestros y personas de la tercera edad con credencial vigente.

70 años de investigación arqueológica en Tlatelolco

Con la entrega de un reconocimiento al maestro Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), iniciaron las actividades conmemorativas por los 70 años de investigación arqueológica en Tlatelolco, uno de los muchos sitios en los que el especialista ha trabajado a lo largo de más de cinco décadas.

 

En representación de Teresa Franco, directora general del INAH, César Moheno, secretario técnico del Instituto, entregó un diploma a Matos Moctezuma por su destacada labor de investigación en esta zona arqueológica, donde desarrolló uno de sus primeros trabajos como arqueólogo en los años 60, bajo la coordinación de Francisco González Rul.

 

En una ceremonia realizada en el Ex Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, Moheno destacó la importancia de reconocer la larga trayectoria de Eduardo Matos, quien ha dedicado toda una vida a la arqueología, interesado en sitios como Teotihuacan, Tula, Templo Mayor y Tlatelolco.

 

“El aliento por la cultura y la belleza que proyectan la existencia y la obra de Eduardo Matos Moctezuma, nos recuerdan nuestro origen y la grandeza de las civilizaciones que nos antecedieron y que hoy nos dan razón de ser”.

 

El funcionario destacó algunas virtudes que caracterizan el trabajo y personalidad del investigador emérito, entre ellas su compromiso cabal y universal con el trabajo diario, organizado, coherente, de calidad. “Sabe que esa disciplina cotidiana es el mejor camino para alcanzar el conocimiento”.

 

Asimismo, elogió su capacidad para compartir todo lo que sabe y escuchar aun a los más novatos en sus temas; con paciencia trata de aprender del que menos se piensa y enseña a descubrir con método y calidad los vestigios del pasado.

 

Una cualidad más —dijo— es su preocupación por difundir sus descubrimientos y las historias que tras ellos se tejen, con su habilidad como gran narrador. Finalmente, César Moheno expresó la gratitud del INAH hacia su magisterio, “que junto con la generosidad son las palabras que mejor lo expresan y califican”.

 

Luego de agradecer el reconocimiento otorgado por el INAH, y acompañado también por Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología del Instituto, Matos Moctezuma ofreció la conferencia magistral Tlatelolco a través de la historia, con la que comenzó el ciclo de conferencias conmemorativas por los 70 años de investigación en este sitio arqueológico.

 

“Tlatelolco representa mucho para mí”, dijo el arqueólogo, al señalar que la ciudad gemela de Tenochtitlan despertó el interés de investigadores desde el siglo XIX, cuando un grupo de especialistas reunidos en la llamada “junta colombina” hizo algunas excavaciones en el sitio, con motivo de la celebración del cuarto centenario del Descubrimiento de América.

 

Pero fue hasta 1944 cuando el investigador Robert Barlow impulsó un proyecto multidisciplinario en Tlatelolco, cuyos reportes de excavación, realizados por Pablo Martínez del Río, fueron reunidos en la publicación Tlatelolco a través de los tiempos.

 

“Con este trabajo pionero, que culminó en 1948, se logró tener una visión muy completa de Tlatelolco”, comentó Eduardo Matos, quien posteriormente, en la década de los 60, fue invitado por Francisco González Rul a participar en una nueva investigación arqueológica, fruto de la cual fue el hallazgo del Templo de Ehécatl, varios entierros con sus ofrendas, murales y gran cantidad de piezas y textiles.

 

Una tercera etapa de excavación tuvo lugar en 1987, cuando Matos Moctezuma propuso continuar la investigación para hacer un estudio comparativo de las ciudades gemelas de Tlatelolco y Tenochtitlan, proyecto que estuvo bajo la coordinación de Salvador Guilliem, y el cual arrojó hallazgos muy importantes, entre ellos una escultura de Ehécatl (dios del viento) debajo de una plataforma a un costado del Templo Mayor.

 

También se refirió a un gran descubrimiento posterior, por medio de un rescate arqueológico, de 17 estructuras arquitectónicas, un conjunto de ofrendas, un palo hincado retenido con lajas y pintado de rojo, una escultura de un hombre con parálisis facial, idéntico a otro encontrado en Templo Mayor, y tres dinteles de madera de más de 2 metros de largo, que permite ver la tecnología desarrollada en Tlatelolco.

 

“Este sitio fue el último reducto de la defensa indígena mexica, de aquí salió el relato anónimo sobre la conquista española, y también es un lugar emblemático que, a diferencia de Tenochtitlan, conserva su nombre”, concluyó Eduardo Matos Moctezuma, quien también fue reconocido con la entrega de dos reproducciones de piezas arqueológicas por parte del personal que labora en la Zona Arqueológica de Tlatelolco.

 

El ciclo de conferencias continuará el 5, 6 y 7 de noviembre, además se presentará la reedición de textos sobre Tlatelolco y se proyectarán cuatro documentales sobre las investigaciones en este sitio arqueológico.

Interpretaciones de la escultura virreinal, tema de congreso internacional

*** Historiadores del arte, antropólogos y restauradores reflexionarán sobre los distintos significados que se le dan a estas obras

*** El IV Congreso Internacional sobre Escultura Virreinal: Encrucijada, se realizará del 4 al 7 de noviembre; participarán expertos de España, Estados Unidos, Perú, Alemania y México

La escultura virreinal, que por más de tres siglos ha decorado templos y catedrales de México, será analizada desde el enfoque del historiador del arte, el restaurador, el antropólogo y los fieles, durante el IV Congreso Internacional sobre Escultura Virreinal: Encrucijada, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

 

El encuentro, a realizarse del 4 al 7 de noviembre, contará con la participación de expertos de España, Estados Unidos, Perú, Alemania y México, quienes expondrán sus interpretaciones en torno al tema central, Intervenciones: historia e interpretación.

 

“El significado no es el mismo para una persona que acude a ver una escultura religiosa como fiel, que cuando se acerca el historiador o el restaurador. Todos tienen lecturas diferentes, por lo que se dará un espacio a la reflexión”, refirió la restauradora Fanny Unikel.

 

El encuentro bianual, explicó, se denomina de manera genérica “Encrucijada”, porque la escultura es una especie de un cruce de caminos entre el trabajo del escultor y del pintor; en la escultura policromada tienes una obra que es producto de dos artes y, a la vez, es una unidad, explicó la especialista.

 

Además, es un cruce porque la manufactura de este tipo de obras llegó de Europa con toda su idiosincrasia, y se unió con las costumbres, materiales y necesidades de la Nueva España.

 

Durante el encuentro se impartirán 25 ponencias y una conferencia magistral sobre las aportaciones de la restauración de esculturas a la historia del arte, a cargo de la experta española Bárbara Hasbach Lugo. Las actividades se desarrollarán en tres sedes: la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), la parroquia de San Diego Churubusco y el Colegio de las Vizcaínas, en el Centro Histórico.

 

A decir de la organizadora del encuentro, el historiador del arte analiza la obra desde el contexto histórico del que procede, pero también debe ser valorada desde el punto de vista material, que es el área de responsabilidad del restaurador; de no ser así, se corre el riesgo de perder el 50 por ciento de la información.

 

“El historiador del arte, que trabaja en conjunto con los restauradores, tiene una visión de casi el cien por ciento, porque un bien cultural dice mucho más de sí mismo a través de sus materiales, que sólo por la imagen que está siendo representada”.

 

En la capital de la Nueva España se facturó gran cantidad de esculturas de temas religiosos, en su mayoría enviadas a diferentes regiones. Actualmente, dijo Unikel, las advocaciones que más encuentra en los templos de México son las de Jesucristo y San José, este último, el patrono de la Nueva España. “Hay iglesias donde además del Cristo crucificado, están el del Santo Entierro, el de la Agonía y el Nazareno”.

 

La responsable del Seminario Taller de Restauración de Escultura Policromada detalló que estas esculturas fueron elaboradas en distintos materiales como la madera sólida y ligera, caña de maíz, quiote, tela y cartón, y sobre esos soportes se aplicaba una serie de capas de colores para generar las policromías que proyectaban personajes “reales”.

 

Las policromías tienen diferentes nombres, según las técnicas, pero son las mismas que se han aplicado a lo largo de los años. “Cuando representan telas se les denomina ‘estofados’ y se utiliza hoja de oro, pintura esgrafiada y corladuras que imitan las piedras preciosas, pero en general se conocen como esculturas policromadas”.

 

Subrayó que antes de intervenir una pieza el especialista debe ser un conocedor, no sólo de sus materiales, sino de su contexto e historia, porque esos elementos le permitirán acotar su intervención. “El concepto mismo de restauración debe ser funcional, mantener su autenticidad y respetar lo más posible la apariencia”.

 

Renovación y restauración: transformaciones e historia; Historiografía y terminología; Uso, funcionamiento y recepción de la imagen escultórica; La escultura en la Ciudad de México y Geografía artística y devocional, son los temas que se abordarán, entre otros.

 

Paralelo al encuentro se presentará la exposición Ventanas del tiempo: Imágenes Escultóricas, integrada por seis esculturas y una pintura, en las que se apreciará la visión del restaurador y sus limitantes durante el proceso de intervención.

 

La exposición será inaugurada el 4 de noviembre en el Museo Nacional de las Intervenciones a las 18:30 horas, ubicado en calle 20 de Agosto, esq. Gral. Anaya s/n, Coyoacán, San Diego Churubusco.