Violencia intrafamiliar, sólo 5% de las víctimas denuncian a sus agresores en Comala


Colima, México, Avanzada (17/04/2017).- La violencia contra las mujeres es una problemática social preocupante a nivel mundial, en tal sentido, diversas convenciones internacionales se han firmado al respecto para garantizar los derechos humanos de las mujeres y niñas, que buscan el disfrute pleno y en condiciones de igualdad de todos sus derechos humanos y a vivir libres de toda forma de discriminación.

Las mujeres nos sólo se enfrentan a condiciones desigualdades y a la discriminación sino también a situaciones de violencia, que frecuentemente ocurren en ámbitos privados, provenientes del esposo o pareja, aunque existen muchos otros posibles agresores dentro del espacio de las relaciones familiares y afectivas, como el padre, hermanos u otros parientes consanguíneos o políticos, cuñados, suegro, etcétera.

En este sentido, se realizó un estudio cuantitativo de 46 personas que denunciaron haber sido violentadas (45 mujeres y 1 persona transexual), todas radican en el municipio de Comala, con la finalidad de detectar las modalidades y tipo de violencia que sufrieron, las edades de las personas, el estado civil, la escolaridad, su actividad económica y el tipo de población (rural o urbana), que nos permitan tener un panorama de la situación de violencia que viven muchas mujeres en dicho municipio. Estas personas acudieron al Instituto Municipal de la Mujer Comalteca, en los meses de junio a diciembre del 2016.

La Declaración y Plataforma de Acción de Beijing confirma que es responsabilidad de los gobiernos la protección y promoción de los derechos humanos de las mujeres; además se estableció la consecución de la igualdad de género y se formuló una declaración explícita sobre la responsabilidad de los Estados de cumplir los compromisos asumidos. (ONUMUJERES)

Muchos países, entre ellos México, han ratificado la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), con la finalidad de poner fin a la discriminación y la violencia contra las mujeres por razones de sexo; sin embargo, en la actualidad todavía existen importantes brechas y violaciones de derechos en todas las regiones del mundo, incluido nuestro país.

En México se cuenta con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia que fue publicada en 1º de febrero de 2007, donde se establece un marco jurídico, bajo el orden de los derechos humanos de las mujeres a una vida libre de Violencia. En el 2008 se publicó la Ley de Acceso de las Mujeres a una vida libre de violencia para el Estado de Colima, la cual ha sido reformada en tres ocasiones: 2011, 2013 y 2016.

Recordemos que la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2011, que señala que de un total de 24 millones 566 mil 381 mujeres casadas o unidas de 15 y más años en el ámbito nacional, 11 millones 018 mil 415 han vivido algún episodio de maltrato o agresión en el transcurso de su vida conyugal, cifra reveladora de un alto índice de violencia de género, al representar cerca de la mitad de las entrevistadas.

En esa misma encuesta se señala que 1 millón 288 mil 793 mujeres casadas o unidas que han sufrido violencia sexual, que representan el 11.7% de todas las maltratadas a lo largo de su relación conyugal, cifra no excluyente de otros tipos de violencia.

VIOLENCIA DE PAREJA

En el caso de Colima, ENDIREH 2011 evidencia que nuestro estado ocupa el nada honroso primer lugar en el país en violencia sexual contra las mujeres, registrando el 10.01 por ciento de incidencia, cuando la media nacional es de 7.3 por ciento. Asimismo, 39 de cada 100 mujeres han sufrido violencia de género por su pareja en los últimos 12 meses previos a la encuesta y poco más de la mitad (52 de cada 100) de las mujeres mayores de 15 años casadas o en pareja, dijeron haber vivido eventos violentos en algún momento de su relación. Su porcentaje es casi 7 puntos más alto que el presentado a nivel nacional. El valor de la entidad lo posiciona en el lugar 4 del país, en donde el sitio más elevado lo ocupa el Estado de México con 56.7% y Chiapas el menor con 27.9 por ciento. Colima también ocupa el quinto lugar nacional en violencia general contra las mujeres, rubro en el que se agrupan las diferentes formas de agresión que ocurren en el ámbito privado, y que son: violencia física, emocional, sexual y económica.

El municipio de Comala no cuenta con estadísticas oficiales o públicas que indiquen la violencia que se vive en esta localidad, por lo que con este análisis se pretende tener una aproximación de las situaciones que se tienen en cuestiones de violencia contra las mujeres.

De las 46 personas entrevistadas, 42 de ellas sufrieron violencia familiar, en su mayoría por su pareja, sólo un caso fue abuso sexual por parte del padre, 1 por parte de un ex novio; 2 sufrieron violencia en la comunidad, una de ellas por parte de una vecina y la segunda, (chica transexual) por parte de policías municipales y 1 de ellas sufrió violencia institucional, por parte de su Director de oficina. La violencia familiar fue la que más predominó en la muestra, lo que nos habla que es dentro de los hogares donde más se vive la violencia y donde más se violentan los derechos humanos de las mujeres.

Dentro de la modalidad de violencia familiar, los tipos de violencia que predominaron fueron 37 por violencia psicológica; 25 violencia física; 10 violencia patrimonial, 26 violencia económica y 8 violencia sexual. En la modalidad en la Comunidad el tipo de violencia que refirieron fueron 2 por violencia psicológica y 2 por violencia física. En la modalidad de la comunidad, la violencia que se señaló fue psicológica. La mayoría de las personas sufrieron más de un tipo de violencia.

En el caso de las personas separadas, la mayoría de los señalamientos es por incumplimiento de sus ex parejas con el pago de pensión alimenticia para sus hijos/as.

PORCENTAJE MÍNIMO DE DENUNCIAS

Destaca el hecho de que más del 50% de las mujeres que denunciaron violencia por parte de sus parejas, indicaron que éstos consumen bebidas alcohólicas de manera frecuente y en algunos casos, otro tipo de enervantes. En algunas comunidades este tipo de violencia se incrementa durante las fiestas patronales. Algunas de las mujeres que sufre violencia física dijeron haber sido amenazadas con pistolas, machetes, cuchillos y han estado en riesgo de ser asfixiadas. Sólo un porcentaje mínimo (5%) ha presentado denuncias ante el Ministerio Público.

Las edades de la muestra abarcan los siguientes rangos de edades: 1 de 0-14 años; 2 de 15-19 años; 7 de 20-24 años; 12 de 25-29 años; 6 de 30-34 años; 3 de 35-39 años; 6 de 40-44 años; 3 de 45-49 años; 2 de 50-54 años; 3 de 55-59 años; 1 de más de 60 años. Estos resultados muestran que la violencia se presentó mayormente en parejas jóvenes, cuyas edades oscilan entre los 20 y 44 años.

El estado civil de la muestra fueron 6 solteras, 21 casadas, 11 en unión libre y 8 divorciadas o separadas. La escolaridad que prevaleció fue de 1 analfabeta, 7 con primaria; 20 con secundaria; 16 con preparatoria y 1 con carrera profesional. La escolaridad de estas mujeres es reducida, lo que vulnera a estas mujeres, que carecen de instrucción académica que les permita obtener un mejor empleo o en caso de emplearse el poder acceder a mayores recursos económicos.

El tipo de población al que pertenecen son 22 de la zona rural y 24 de la zona urbana. De la zona rural provenían principalmente de los municipios de Suchitlán, Cofradía de Suchitlán, Zacualpan y La Caja. De la zona urbana eran de la cabecera municipal de Comala. En este caso los resultados no son determinantes hacia una zona en particular, aunque se presume que las zonas rurales viven mayores niveles de violencia; sin embargo, poco se denuncia.

Las actividades a las que se dedican fueron 30 al hogar, 14 eran empleadas y 2 estudiantes (ambas menores de edad). Estos resultados muestran que la mayoría de las mujeres que sufrieron violencia son dependientes económicas de sus parejas, se han dedicado a las actividades domésticas y el cuidado de hijos/as, lo que en muchas ocasiones limita el que ellas quieran emprender acciones legales en contra de ellos, por el temor de quedarse sin sustento.

SUBORDINACIÓN Y DESIGUALDAD

Las mujeres a lo largo de nuestra vida se enfrentan a situaciones de discriminación, violencia y desigualdad, lo que propicia que las condiciones de las mujeres y niñas en cualquier lugar del mundo sean de subordinación, aunado a que las leyes e instituciones han contribuido para que los derechos de éstas sean violentados y no tengan las mismas oportunidades de acceso a la salud, educación, derechos laborales y maritales, que le permitan su empoderamiento y les permitan salir de la violencia.

Nuestra sociedad sigue basada en la cuestión cultural de la división sexual del trabajo, basándose en los roles que se asigna a los hombres y mujeres, sea remunerado o no, ya que en el caso de los varones se les educa como proveedores, como jefes de familia, mientras que a las mujeres se les vincula con lo doméstico y los cuidados.

Lo anterior, sigue dejando en desventaja a las mujeres, porque muchas mujeres son dependientes económicas de sus parejas, no tienen trabajos formales y carecen de la educación necesaria que les permita acceder a mejores oportunidades de empleo, por lo que en muchos casos las mujeres prefieren aguantar la violencia para no quedar desamparadas junto con sus hijos/as.

Los resultados de este estudio muestran que existen muchas similitudes con la violencia que se registra a nivel nacional y estatal y que falta mucho por hacer en materia de derechos humanos para las mujeres que les garanticen que puedan vivir libres de violencia.

En el caso de Comala, se debe considerar que mucha de la población es rural, se padece de pobreza y alta de acceso a la educación. La mayoría de sus habitantes se dedican a labores del campo, carecen de seguridad social y sus sueldos son reducidos. Al no tener muchas actividades de esparcimiento, los días de descanso es común ver a sus habitantes varones tomando bebidas alcohólicas en la vía pública, lo que puede ser un detonante para la violencia contra las mujeres que normalmente se registra en estas comunidades, derivado de una cultura patriarcal donde predominan ideas machistas y de subordinación hacia las mujeres.

* Alumna de la Escuela de Trabajo Social “Vasco de Quiroga”, del municipio de Comala, Colima.