México y su devenir, en 58 imágenes de la Fototeca Nacional

Con el anuncio de lo que será, en un mediano plazo, su mudanza al clúster Pachuca. Ciudad del Conocimiento y la Cultura, nuevos aires corren en la Fototeca Nacional, una institución que en 40 años ha evolucionado con una premisa muy clara, la de ser más que un reservorio de imágenes y concebirse como “un espacio de interacción entre las colecciones y el espectador”. Bajo esta línea, las cuatro décadas de servicio público serán celebradas con la muestra Memoria fotográfica de México.

 

Cerca de 60 imágenes que son atisbos a los cambios experimentados por la sociedad mexicana, entre 1845 y 1960, que van del retrato “romántico” y de encuadre perfecto del siglo XIX, a los arriesgados ángulos que muestran al México moderno de mediados del XX, integran la muestra que será inaugurada el próximo lunes 25 de abril en la Galería Abierta de las Rejas de Chapultepec. La actividad es organizada por la Secretaría de Cultura, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

 

De esos 40 años de vida de la Fototeca Nacional, la cual partió con la entrega del Archivo Casasola al INAH, el 20 de noviembre de 1976, en el aniversario de la Revolución Mexicana; Juan Carlos Valdez Marín, su director, ha sido testigo de la transformación de este repositorio a lo largo de sus últimas tres décadas.

 

La Fototeca Nacional es la más importante de carácter público a nivel internacional: “Hay quien llama fototeca únicamente a un reservorio de fotografías, que es la definición, pero nosotros la concebimos como un espacio de interacción entre las colecciones y el espectador. Estamos al servicio del usuario y eso nos compromete a que la gente vea y comprenda que la fotografía es un patrimonio colectivo, de memoria de una sociedad.

 

“En la medida en que nosotros, como institución, tenemos la posibilidad de resguardar las imágenes correctamente, de conservarlas como debe ser, de documentarlas de forma eficiente y de difundirlas, ya sea a través de la Internet, en exposiciones o en museos, favorecemos que la fotografía no sólo sea conocida sino respetada", expresó el también director del Sistema Nacional de Fototecas (Sinafo).

 

Ese lugar que la fotografía ha ganado como documento histórico queda claro en la muestra Memoria fotográfica de México, concebida a partir de ejes temáticos: Arqueología, Arquitectura, Paisaje, Vida Cotidiana, Retrato, Revolución y Variación; apenas 58 imágenes, procedentes de 20 de los 46 fondos que componen la Fototeca Nacional.

 

“No fue sencillo mostrar la riqueza visual que tiene la Fototeca Nacional en esta exposición. Todas las imágenes que la conforman poseen valor documental o estético, y en algunas se suman ambos. La exposición da un panorama del universo de imágenes de nuestro acervo, compuesto por poco más de 900 mil piezas, del que cabe decir que no se conoce ni 10 por ciento, porque hay clichés, imágenes que son de uso continuo por parte de aquellos que buscan en la fotografía una mera ilustración. Intentamos concientizar al público y a los profesionales, que la fotografía es una fuente primaria para la investigación”.

 

En Chapultepec, los transeúntes de Paseo de la Reforma encontrarán, en blanco y negro, episodios sociales, políticos, culturales y artísticos significativos de México, así como las formas de vida cotidiana, la evolución del paisaje, el desarrollo urbano y la paulatina transformación de la identidad de sus habitantes.

 

Recorrerán con la mirada el Salón de Monolitos del Antiguo Museo Nacional, la Pirámide del Sol de Teotihuacan, el interior de la Catedral Metropolitana, una vista de la ciudad de Guanajuato, los pliegues inescrutables de Mil Cumbres y los resplandores de la lava del naciente Paricutín (ambos en Michoacán), o el fluir “congelado” de la cascada de San Miguel Regla (Tlaxcala).

 

En la exposición, que permanecerá hasta el 5 de junio próximo, también se citan seres anónimos y otros famosos como Tin Tan o los artistas Diego Rivera y Tina Modotti; personajes de la Revolución: soldaderas, federales y caudillos; trabajadores callejeros, niños haciendo pinitos en el baile de salón, mujeres observando un eclipse parcial de luna, pruebas de vuelo en los campos de Balbuena. Todas, instantáneas que han sobrevivido para hablar de nosotros.

 

Entre los autores de las imágenes —de los más de dos mil representados en los fondos de la Fototeca Nacional— se encuentran algunos de los fotorreporteros reunidos alrededor de la Agencia Casasola, y también fotógrafos como Manuel Ramos, Hugo Brehme, Tina Modotti, Nacho López, Guillermo Kahlo, Charles B. Waite, Winfield Scott, Aurelio Escobar, Semo (Simón Flechine) y Vicente Luengas.

 

Desde su llegada, hace 40 años, al Ex Convento de San Francisco, en Hidalgo, la Fototeca Nacional también ha generado la profesionalización de la conservación fotográfica, impulsado la crítica en torno a estos temas y generado un público lector de imágenes. Y ha ido más allá, junto con el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, ha promovido la formación de fotógrafos a través del programa FotoEnsayo.

 

“Se favorece un modelo de fototeca viva, dinámica, que evoluciona, pero sobre todo que lo hace de la mano con la sociedad en la que se encuentra”, concluyó Juan Carlos Valdez.