Policromía prehispánica, tema de estudio a lo largo de un siglo

*** En México se lleva poco más de cien años en la investigación de los colores que tuvieron las esculturas hechas por las culturas mesoamericanas: Leonardo López Luján  *** La muestra El color de los dioses incluirá 52 piezas prehispánicas (originales y réplicas) que convivirán con obras de la Antigüedad clásica

 

 

En México se tiene poco más de cien años en el estudio de la policromía usada en la época prehispánica, cuyo primer antecedente fue la recreación de los colores que tuvo la Piedra del Sol, publicada en 1913 en la revista Acción Mundial, editada por el pintor Gerardo Murillo, Dr Atl (1875-1964).

 

Así lo refirió el arqueólogo Leonardo López Luján, director Proyecto Templo Mayor (PTM), durante la ponencia que dictó en el Museo del Palacio de Bellas Artes como preámbulo a la exposición El color de los dioses, que abrirá el próximo lunes 10 de octubre e incluirá piezas mesoamericanas que convivirán con obras de la Antigüedad clásica.

 

“La escultura y pintura mural mexica usaba sólo cinco colores: blanco, negro, rojo, ocre y azul. De acuerdo con la teoría más aceptada, estos respondían a los cuatro puntos cardinales y el centro del universo; así como a las deidades tutelares de Tenochtitlan, Tláloc y Huitzilopochtli, cuyos templos estaban pintados de azul y rojo, respectivamente”.

 

Durante la ponencia, en la que también participaron Vinzenz y Ulrike Koch-Brinkmann, investigadores de la fundación Stiftung Archäologie, y la restauradora del PTM, María Barajas; el arqueólogo López Lujan dijo que en la muestra El color de los dioses, el público podrá apreciar el trabajo que durante dos décadas han realizado especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para identificar evidencias de color en vestigios tenochcas, así como su simbolismo.

 

Resultado de dicho esfuerzo, realizado a través de los museos Nacional de Antropología (MNA) y del Templo Mayor, una selección de 52 objetos mayas, toltecas, olmecas y mexicas (originales y réplicas), se incluyen en esta exposición compuesta por 118 piezas.

 

“Buscamos abrir un diálogo entre dos estéticas que son referentes a nivel mundial en historia del arte y, al mismo tiempo, conocer los mensajes cifrados en esculturas que por mucho tiempo fueron asociadas al mármol prístino del Monte Pentélico o de las canteras de Carrara, cuando en realidad estaban llenas de color”, indicó López Luján.

 

Del medio centenar de piezas prehispánicas, seis son réplicas de piezas icónicas mexicas: los monolitos de Coyolxauhqui y Tlaltecuhtli, dos cabezas de serpiente, la figura antropomorfa conocida como Portaestandarte B y un Chac Mool. Destacan cuatro cetros serpentiformes hechos de madera y localizados en una ofrenda asociada a Tlaltecuhtli, los cuales aún muestran evidencias de color.

 

Leonardo López Luján comentó que mediante el uso de tecnología de primer nivel, el Proyecto Templo Mayor (PTM) hizo una reproducción del monolito de la diosa Tlaltecuhtli, cuyo hallazgo cumplió una década el pasado 2 de octubre, del cual se retomó un escaneo tridimensional hecho en 2007 por personal de la Universidad Prefectural de Aichi, Japón, para crear una copia a escala 1-2 que captura cada detalle del original en una superficie de polímero de alta densidad.

 

El arqueólogo precisó que, salvo dicha escultura de la diosa mexica de la tierra, las otras cinco reproducciones fueron moldeadas en fibra de vidrio por el escultor Pedro Dávalos y pasaron por un riguroso trabajo de estabilización y restauro.

 

Los especialistas del PTM, Fernando Carrizosa y Diego Matadamas detallaron que los cuatro cetros que se presentarán fueron descubiertos en 2011, y sobresalen por la evidencia de azul y negro que conservaron pese a su composición orgánica e inmersión durante varios siglos.

 

“Los códices y las investigaciones nos permiten saber, por ejemplo, que el Chac Mool mexica tenía detalles en azul por ser un dios acuático; o que los cuatro cetros pudieron representar a la Xiuhcóatl o serpiente turquesa, que era el arma insignia de Huitzilopochtli”, comentó Fernando Carrizosa.

 

Tras agradecer a los especialistas mexicanos el trabajo de adaptación de la exposición a la riqueza de la policromía que se desarrolló en Mesoamérica, Vinzenz Brinkmann expuso que, si bien corrientes artísticas como el neoclasicismo negaron el color de la escultura y arquitectura grecorromana, los estudios que desde hace 25 años ha realizado, demuestran la cualidad que la policromía tiene para "extender la narración" de piezas como la estatua de Kuros, el arquero del Templo de Afaia o el sarcófago de Alejandro Magno, cuyas reproducciones podrán apreciarse en la muestra.

 

Por su parte, Diego Matadamas resaltó el valor que tendrá El color de los dioses. Policromía en la Antigüedad clásica y Mesoamérica, porque permitirá contrastar las sombras y combinaciones de color que ahora se sabe tenían las esculturas griegas, con las gamas planas y saturadas que usaban los mexicas. Asimismo, hizo hincapié en que, a un lado y otro del atlántico, “estas magnas piezas eran vistas como contenedores para las esencias divinas, de allí la importancia de hacerlas fastuosas a los ojos del espectador”.

 

Los especialistas reunidos en la Sala Adamo Boari, del Museo del Palacio de Bellas Artes, concluyeron que la exposición no únicamente cambia la visión hacia la escultura de dichas civilizaciones, también impulsa la creación de réplicas que ayudan a conocer cómo lucían y funcionaban las piezas, así como a preservar testigos bajo el entendido de que todo color tiende a desaparecer como efecto natural del tiempo y los elementos.

Dona Manuel Felguérez obra plástica a la UdeC

*El reconocido escultor y pintor mexicano Manuel Felguérez donó un total de diez grabados de formato mediano que ahora formarán parte del acervo de esta casa de estudios. **El rector José Eduardo Hernández Nava adelantó que en 2017 se hará una exposición para que los universitarios y los colimenses en general disfruten de esta obra.


Viernes, 07 de Octubre de 2016.- El reconocido escultor pintor Manuel Felguérez donó a la Universidad de Colima un total de diez grabados de su autoría, que desde ahora formarán parte del rico Acervo Cultural Universitario.

El pasado mes de agosto, Manuel Felguérez fue homenajeado por la Universidad de Colima con el mayor reconocimiento que otorga: el Doctorado Honoris Causa, por su larga y reconocida trayectoria.

El propio rector, José Eduardo Hernández Nava, definió al pintor y escultor mexicano como “uno de los artistas visuales más destacados en la historia del arte contemporáneo y un sobresaliente intérprete del discurso conceptual de la plástica mexicana”.

Esta donación, dijo Hernández Nava mientras revisaba los grabados en compañía de Fernando Macedo Cruz, director general de Patrimonio Cultural y Alfonso Cabrera Macedo, director de la Pinacoteca, “viene a enriquecer en cantidad y calidad el acervo cultural de nuestra institución”.

Como parte del agradecimiento y para que los universitarios y la sociedad en general puedan disfrutar de estas obras, el rector anunció que “prepararemos una exposición el año próximo”.

Por último, Hernández Nava comentó que le hizo llegar una misiva al maestro Manuel Felguérez donde le dijo: “Agradezco muy cumplidamente el obsequio de obra gráfica de su autoría, que sin duda alguna coadyuvará al enriquecimiento del patrimonio de esta Casa de Estudios”.

Además de la donación de estos grabados, la Universidad de Colima fue la primera institución de educación superior en el país que tuvo el privilegio de recibir una obra monumental de Manuel Felguérez. Esa escultura se encuentra en la Plaza Conmemorativa del 50 Aniversario de la Universidad de Colima, ubicada entre las avenidas Camino Real y Universidad.

Periodismo bajo censura, de Pedro Zamora, se presentará el 10 de octubre

Colima.- La Red de periodistas colimenses 19 de mayo convoca a la presentación de Periodismo bajo censura, una obra escrita por el periodista Pedro Zamora Briseño.

En su libro, el autor expone diversos casos sobre el uso de publicidad oficial de parte de entes gubernamentales, para influir en la estabilidad económica de los medios de comunicación.

Devela que pese al señalamiento de discriminatoria por parte de organismos defensores de los derechos humanos y de la libertad de prensa, los gobiernos continúan empleando esta práctica para “premiar” a los medios que adulan su administración y “castigar” a los que exponen información que afecta sus intereses.

En la presentación de Periodismo bajo censura participarán como comentaristas los periodistas Arnoldo Delgadillo Grajeda, Gabriela Flores Chávez y el también historiador Héctor Porfirio Ochoa Rodríguez. En tanto, Francisco Buenrostro fungirá como moderador.

Esta es la tercera obra autoría de Zamora Briseño, antes, presentó El dedo en la herida (2009) y Tiempos de rabia (2013); además, coordinó Nuevas plumas del periodismo colimense (2012). También ha sido corresponsal de la revista Proceso y la agencia Apro desde 1997.

El evento está programado para el lunes 10 de octubre del año en curso a las 20:30 horas en la Casa del Archivo, ubicado en la calle Independencia número 79 de la colonia Centro de la Ciudad de Colima.

La entrada es gratuita y abierta a todo el público.

Investigadores del IPN crean software para conocer el uso del español antiguo

 

 

Ciudad de México. 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Especialistas del Centro de Investigación en Computación (CIC), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), desarrollaron un software que muestra la forma en que eran empleadas diversas palabras del español antiguo, a través de un acervo de más de tres mil documentos escritos en América Latina desde los orígenes del español en la región hasta el siglo XX.


En qué siglo y en qué países de Latinoamérica era más común escribir la palabra ‘muger’ al referirse a una persona del sexo femenino? ¿De qué forma se abreviaban las palabras? ¿Cuáles se utilizaban para expresarse en contextos como documentos administrativos o en cartas informales? Esas y muchas otras preguntas pueden responderse a través de este programa llamado Cordiam.

La parte informática del proyecto, que comenzó a desarrollarse desde hace poco más de cinco años, está a cargo de los investigadores Alexander Gelbukh y Grigori Sidorov, cuya tarea principal es organizar las bases de datos para proporcionar la búsqueda de las palabras que se quieran analizar.

Durante una conferencia realizada en el marco de la XXXV Feria Internacional del Libro del IPN, el doctor Gelbukh detalló que la función principal del software es proporcionar las facilidades de búsqueda de esos textos.


“Se trata de una colección de textos, pero no solo eso, es una colección preparada, con textos bien seleccionados y marcados con diferente información adicional en los que trabajan nuestros colegas lingüistas. Nosotros, el equipo de programadores, proporcionamos la búsqueda en estos textos, verificación automática y marcaje de ciertos aspectos”, detalló.

El investigador señaló que el Corpus Diacrónico y Diatópico del Español de América (Cordiam), de la Academia Mexicana de la Lengua en colaboración con la Academia Nacional de Letras de Uruguay, se conforma por una base de datos de tres millones de palabras, extraídas de archivos de 19 países americanos hispanohablantes, más el sur y oeste de Estados Unidos, Jamaica, Haití y Guyana.

El doctor Gelbukh señaló que los países contribuyen con textos de sus archivos históricos y los lingüistas transcriben, marcan los textos y los preparan para ser agregados al sistema.

“Ahora tenemos tres mil documentos y estamos preparándonos para la siguiente etapa que será de 30 mil documentos”, dijo.


Entre las características de Cordiam, se encuentra la posibilidad de ver y guardar el documento completo en el que se encuentra una concordancia, guardar automáticamente en una base de datos las búsquedas realizadas, así como una plantilla de metadatos para acotar las búsquedas y proporcionar información cuantitativa del universo de palabras sobre el cual se ha realizado una búsqueda.

Durante la conferencia, Gelbukh explicó que los documentos recopilados para el proyecto se dividen en cuatro tipos textuales que son cronísticos, administrativos, jurídicos y particulares. Los tres primeros corresponden a documentos de circulación pública, y el último, a documentos de circulación privada.

El proyecto, debido a que solo estudian textos del continente americano, permite construir una gramática histórica del español en el continente y una dialectología histórica de la lengua española en América, según se detalla en la página web de Cordiam.

Por su amplitud cronológica y geográfica y por contener numerosos documentos inéditos, permitirá también estudiar o repensar fenómenos sociales, históricos y culturales de Hispanoamérica manifestados a través de la lengua española.

Documentan origen del concurso de máscaras de Diablos insurgentes en Guerrero

* El libro Diablos, insurgentes e indios. Poética y política de la historia en el norte de Guerrero, analiza las características de esta tradición relacionada con la Independencia *** El texto, producto de 15 años de investigación de la antropóloga Anne W. Johnson, se presentó en la XXVIII Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia

Los Diablos de Teloloapan, Guerrero, no representan a Luzbel o a Satanás. Ni al pecado o a la maldad. Ellos encarnan el espíritu rebelde que le dio patria a los mexicanos durante las primeras décadas del siglo XIX con la gesta independentista, se trata de los diablos insurgentes.

 

Cerca del año 1818, tras la muerte de Hidalgo y Morelos, la esperanza libertaria aún se respiraba entre los insurgentes que continuaban la lucha en lo que hoy es el norte del estado de Guerrero, donde Pedro Ascencio Alquisiras (1778-1821), brazo derecho de Vicente Guerrero (1782-1831), fue sitiado por los realistas en el poblado de Teloloapan.

 

Sin armas y con pocos hombres, al lugarteniente de Guerrero se le ocurrió tallar máscaras de madera e integrarles cuernos de borrego y chivo. Además, hizo que su gente se vistiera con cueras de gamuza de venado (tipo gabardina) y con ixtle tejieron enormes chicotes. Los españoles, al ver a estos “seres malignos” salir de cuevas a la medianoche y al escuchar los bufidos y chicotazos, huyeron despavoridos.

 

Esta proeza se rememora y se representada cada 16 de septiembre en la localidad, en un concurso de máscaras, cuyos contextos sociales, históricos y culturales son analizados por la antropóloga Anne W. Johnson en el libro Diablos, insurgentes e indios. Poética y política de la historia en el norte de Guerrero, presentado en la XXVIII Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH).

 

La doctora en antropología por la Universidad de Texas, en Austin, destacó que el volumen es resultado de poco más de 15 años de estudio de esta manifestación histórico-social y cuenta con el respaldo de la Coordinación Nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), gracias al apoyo del proyecto multidisciplinario de investigación “La Construcción Antropológica e Histórica del Norte de Guerrero”.

 

Johnson relató su llegada a Teloloapan en 1995, cuando iba a Pátzcuaro a presenciar pastorelas navideñas. Había escrito su tesis de licenciatura sobre una de estas representaciones en Texas y su interés se centraba en la imagen del mal en ellas. En 1998 vio por primera vez el concurso de diablos y, un año más tarde, regresó para iniciar su trabajo de campo formal que es plasmado en el libro.

 

“Un profesor de teatro, que organizó una exposición de máscaras en la India y a quien le habían encargado unas de México, me invitó a acompañarlo, sabía de mi interés sobre los diablos. Llegamos a Teloloapan porque sabía que ahí había máscaras muy interesantes, y al verlas decidí indagar sobre ellas”, refirió.

 

Expuso que su investigación va encaminada no solamente al análisis de estas piezas como objetos, sino como parte de la puesta en escena, de un ritual.

 

El libro está dividido en tres secciones: “Diablos, mascareros, teloloapenses”; “El performance conmemorativo regional” y “Muerte y memoria”, que cuentan con siete capítulos, entre los que destaca el que retoma la historia discursiva del Diablo y las tradiciones orales, performativas y materiales involucrados en la realización del concurso de diablos.

 

La antropóloga mencionó que algunos mascareros, con el afán de plasmar la historia en las máscaras, las decoran con figuras de personajes como Miguel Hidalgo (1753-1811) con su estandarte de la Virgen de Guadalupe, y a su lado, a Pedro Ascencio.

A finales del siglo XX, se incorporaron figuras más allegadas a la identidad nacional como el Caballero Jaguar, el águila sobre el nopal, o más locales como personajes de la leyenda de Tecampana y del abrazo de Acatempan, entre otros. Este hecho hizo que aumentaran las dimensiones de las máscaras y la diversidad de representaciones visuales.

 

“Los participantes en el concurso compran una máscara o la piden prestada a un mascarero o a un familiar que haya participado anteriormente en el certamen, al igual que las cueras. En un principio medían cerca de 80 centímetros y ahora se pueden encontrar hasta de un metro de alto”.

 

Otro de los capítulos retoma el simbolismo de la figura del macho para analizar la construcción de cuerpos genéricos en el performance, donde no hay un guion sino que se trata de una exhibición de habilidades, de fuerza y de masculinidad.

 

“Al son de la música, los participantes bailan, deben mostrar gracia, buen humor, habilidad para moverse con una máscara grande y pesada, y ‘tronar’ el chicote más veces con ambas manos e hincado; son algunas pruebas que tiene que superar para demostrar que tan ‘gallos’ son como diablos”.

También se analiza la figura de Pedro Ascencio, el insurgente que con sus hazañas inspiró la tradición de los Diablos de Teloloapan. De esta forma se rescata la información existente acerca del héroe local que, aunque no forma parte del panteón nacional, es un personaje histórico poco recordado, pero que pervive en la región, gracias a la memoria histórica de algunos pueblos, que incluso lo ven como un ente protector.

 

En otro de los apartados, la antropóloga estadounidense se enfoca en otro festejo: el abrazo de Acatempan, para argumentar que las conmemoraciones conforman una especie de cronotopo, es decir, una conexión corporal que vincula el espacio y el tiempo en el performance, y crea una identidad local que celebra la mexicanidad, al mismo tiempo que la reformula de manera crítica.

 

“Se trata de un patriotismo muy interesante, porque existe la idea, no solamente en la región sino a nivel estatal, de que en Guerrero se forjó la patria, pero que la victoria aún no ha llegado para ellos. Esa ambivalencia que combina el orgullo por el aporte local a la nación con una crítica al Estado y a las instituciones está presente en esos actos”.

 

 

Anne Johnson afirmó que la investigación busca revalidar la visión local del pasado y de la historia a partir de la memoria, donde prácticas expresivas teatrales como el concurso de máscaras y las representaciones de los acontecimientos históricos, si bien, hacen referencia a la historia académica, también dan su propia versión de los hechos.