Crónica de una lectura de poesía y cuento en Casa de los Buendía

 

Le cuento que fue miércoles, fue 2 de noviembre --cuando la feria nos engorda con nueces y membrillos-- y fue en la casa de los Buendía, una casa de arte y librería en el centro de la ciudad de Colima, por la calle Reforma en el número 76; el colectivo Katharsis: (Mireya, Carlos, Scarlett y Rafa) nos compartieron su espacio.


No hubo chelas, pero sí topochicos, y jugos de durazno y manzana. Las cosas cambian, el tiempo es nostálgico. Últimamente me he preguntado cuándo la literatura de Colima podrá ser un referente para otros lugares, para otros escritores; luego exagero y pienso en los racimos próximos, (me contesto), porque el sueño se nutre y creo en eso de que despuntando alguien, seguirá un ramillete literario.


Los meses pasan y ahora se han realizando lecturas con escritores colimenses: mujeres y hombres que ya tienen camino en esto de la escritura, y se han abierto las puertas a quien se quiera sumar; algunos han leído con las serias ganas de leer, tranquilitos, otros han teatralizado y dirigen su tono como una lanza que entra por los oídos, otras han sido espontáneas y fenomenales, con ritmo o sin ritmo, incluso con aires rimbombantes, faroles.


También he pensado que últimamente la literatura en Colima sucede en las calles y en el silencio, poco a poquito, y los escritores oriundos de aquí no esperamos que llegue un salvador, (como siempre nos quieren acostumbrar a que nos salve de la ignominia) no queremos a ningún conquistador que dicte sus normas y se maquille los cachetes con ínfulas de saberlo todo, que nos haga a un lado y baje todo el recurso para su propio beneficio dictador.


En definitiva no queremos un Colón ni un Cortés. Queremos dialogar con la escritura contemporánea sin que nos hagan sentir grises e insignificantes. Aquí hay perspicacias y sabemos reconocer a nuestras vacas y a nuestros becerros. Somos pocos en Colima, pero somos los suficientes que deseamos salir adelante, por eso se hacen lecturas y se requiere el canto altísimo que pide atención: ¡ey, mírame, estoy aquí y quiero reclamar algo!


Por eso son importantes estas veladas lectoras, aunque haya muchachitas que cuenten-lean hasta sesenta y eso sea su poema --ridículo y estorboso--, aunque haya lumbalgias y ardores sentimentales, aunque sólo nos guste nuestra propia voz, ese enamoramiento por la música de nuestras palabras donde confiamos que vale la pena estar ahí; un insoportable día feriado, cuando le has dado vuelta a la página y en el fondo, todos sabemos que Netflix gobierna nuestra mente. Es necesario y muy importante seguir con la poesía y la narrativa, con las sillas y las mesas, con el rechinido de nuestros dientes y con la luz de nuestros celulares que toman fotos y exhiben felicidad.


Colima tiene para dar ese ramillete, en el fondo siento que lo lograremos, en el fondo, incluso con miedo y tristeza, auguro y profetizo el temporal de la escritura colimense. Hay más allá de esta ansiedad un gran deseo de grito y auxilio.

Ovaciona público al Ballet Folklórico de la UdeC, en el Teatro del Pueblo

*La multipremiada agrupación que dirige Rafael Zamarripa, se presentó con éxito en la Feria de Todos los Santos 2016, ante lo cual el rector José Eduardo Hernández Nava manifestó el orgullo de que este proyecto sea universitario y colimense.

 

Jueves, 03 de Noviembre de 2016.- Este martes por la noche, el Ballet Folklórico de la Universidad de Colima llenó de danza, color y música en vivo la Feria de Todos los Cantos Colima 2016, al presentarse en el Teatro del Pueblo ante un público que respondió con aplausos y ovaciones cada una de las coreografías que ejecutaron.

Entre la gradería de este ya tradicional espacio artístico, se pudo observar a niñas replicando los pasos de los bailarines así como a padres y madres de familia coreando los popurrís interpretados por el coro y el mariachi de esta agrupación universitaria.

El rector de la Universidad de Colima, José Eduardo Hernández Nava, quien estuvo presente durante el espectáculo, dijo en entrevista que el Ballet Folclórico que dirige el maestro Rafael Zamarripa demostró esa noche “por qué es una agrupación artística que representa un orgullo para los colimenses, logrando fama nacional e internacional”.

“El día de hoy nuestro ballet ofreció un recorrido importante por algunas de las coreografías más representativas de su repertorio, desde el clásico ‘Perro de fuego’ hasta cerrar con broche de oro bailando el ‘Son de la culebra’”, detalló el rector.

Hernández Nava añadió que esa noche el público quedó satisfecho con la entrega y pasión del cuerpo de baile, la vigorosa participación de los percusionistas en la coreografías con tema prehispánico, así como la interpretación musical del Mariachi de la Universidad de Colima y el Coro del Ballet.


Asimismo, dijo, “el Ballet Folklórico es uno de los grandes orgullos de nuestra casa de estudios, más ahora con el último galardón que recibieron, pues las Lunas del Auditorio Nacional fue un premio muy merecido, un reconocimiento más para un grupo que se ha convertido en embajador de la Universidad de Colima, de nuestro Estado y del país”.

Finalmente, en nombre de la institución, el rector José Eduardo Hernández Nava reiteró su reconocimiento a todos los integrantes del Ballet, por el reciente galardón que entrega el Auditorio Nacional a los artistas más destacados del país, y particularmente al maestro Rafael Zamarripa, quien ha sido el principal impulsor de este proyecto.

Sobre esta agrupación, el maestro y crítico de danza Alberto Dallal escribió que desde hace más de treinta años, este Ballet “ha ofrecido a sus espectadores nacionales e internacionales un concepto renovado de la danza folclórica sin eludir la expresividad regional, apoyándose en las más acuciosas y profundas investigaciones musicales, plásticas y de movimiento y organizando profesionalmente a bailarines y ejecutantes de la música, a técnicos, promotores y maestros”.

El arte como estrategia de divulgación científica

 

Santiago de Querétaro, Querétaro. 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- El trabajo de divulgación requiere de la colaboración de artistas que, en sinergia con los especialistas en ciencia, puedan desarrollar proyectos conjuntos para la transmisión del conocimiento científico y tecnológico, aseguró el investigador emérito, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fundador y expresidente de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica, A.C. (Somedicyt), Jorge Flores Valdés.


En el marco del XXI Congreso Nacional de Divulgación de la Ciencia y la Técnica “Comunicación pública de la ciencia en la era digital”, organizado por la Somedicyt en Querétaro, Flores Valdés expresó que la ciencia y el arte tienen similitudes importantes en lo que se refiere a su evolución.

“El arte, con el paso de los siglos, pasó de realista a abstracto; un ejemplo de ello es el pintor holandés Piet Mondrian y su evolución artística del paisajismo a la pintura abstracta. Al mismo tiempo que ocurría este movimiento en el arte, se dio algo similar en las ciencias, particularmente en la física; donde se comenzó a considerar situaciones, condiciones y conceptos cada vez más abstractos hasta llegar a la física cuántica. En ese sentido, la física pasó de lo ‘realista’, es decir, lo que está al alcance de nuestros sentidos, a algo que ya es mucho más difícil y lejano, como son los átomos, moléculas o núcleos atómicos”, aseguró.


Bajo esa premisa, destacó, se desarrollaron varios de los equipamientos del Museo de las Ciencias de la UNAM, Universum, que es uno de los 10 museos interactivos de ciencia más importantes del mundo creado en 1992 y del cual dirigió la conceptualización, diseño, construcción y operación.

"A partir de eso surgió la reflexión de que el pueblo mexicano tiene una gran tradición y sensibilidad artística, pero con carencias en la formación científica; por eso tratamos de generar equipamiento en donde se conjugaran la ciencia con el arte. Juntamos especialistas que tenían lenguajes diferentes en un proyecto en común; en los proyectos trabajaban museógrafos, pintores y escritores con los científicos, de quienes salieron proyectos muy interesantes”, recordó.

En ese sentido, el investigador emérito de la UNAM puntualizó que algo que también destacó a Universum desde su creación fue que gran parte de las piezas que se exponen son originales, elaboradas con la colaboración de investigadores interesados en el trabajo de divulgación.

“Normalmente los museos de ciencia en México y otras partes compran los equipamientos a otros museos de Estados Unidos o Reino Unido. Nosotros casi no hicimos ninguna compra, sino más bien, la colaboración de especialistas. Teníamos una gran molécula elaborada por escultores; en la entrada de la Sala de Matemáticas del Universum elaboramos un muro con mosaicos llamado La evolución de la simetría, que conforme va uno caminando la simetría del cuadro cambia, de la misma forma que cambia la simetría, gracias a la operación de ciertos factores físicos en un sistema; se buscó el diseño de otras obras para mostrar la simetría, anamorfosis, química de los colores, la razón áurea, entre otras”, abundó.

Jorge Flores Valdés consideró importante impulsar en el país políticas públicas que permitan una mayor integración del arte en las estrategias y proyectos de divulgación científica y tecnológica.

“Una política pública integrada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el propio Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para favorecer este trabajo multidisciplinario (sería) por ejemplo, así como se lanza una convocatoria para proyectos de investigación, se convocara a grupos multidisciplinarios de científicos y artistas para elaborar piezas de ciencia-arte, que después fueran sometidas a concurso para que las propuestas ganadoras obtuvieran un apoyo y los trabajos pudieran ser expuestos en los centros de ciencia del país o algún museo. Sería un mecanismo muy práctico y, además, no muy costoso”, finalizó.

En volandas. Chomsky: “la lengua es el espejo del espíritu”

1 de 3 partes  Presentación y traducción: Rubén Carrillo Ruiz.


Ante la evasión conceptual que este mundo forzadamente globalizado impone, existe el imperativo de exhumar viejos textos que vuelvan a iluminar zonas del pensamiento. Tal es el caso de esta traducción, cuya versión original apareció hace 40 años en La Quinzaine Littéraire No. 153. Es una entrevista a Noam Chomsky, el lingüista e intelectual incómodo para las élites norteamericanas, involucradas en ese tiempo en la guerra de Vietnam. Como en Irak, Afganistán. Como siempre.


Más allá de apreciar la concepción política de Chomsky, me parece adecuado acercar este texto para que los ciudadanos reflexionen la importancia del lenguaje en cualquier zona. Es urgente que al idioma regrese el prestigio perdido por la turbulencia de acreditaciones de una calidad que nunca será tal sin el trato amistoso con el español.

H.P. Algunas críticas afirman que no se encuentra ninguna síntesis entre las dos partes de su libro. ¿Su concepción de la lengua y el tema que habla implica una opción política?


Noam Chomsky. Tiendo a aceptar esta crítica y creo que la síntesis entre mis concepciones lingüísticas y políticas no es posible. Si personalmente creo que el anarquismo o el socialismo libertario puede ser filosofía política adaptada a nuestra sociedad industrial moderna, eso es una convicción autónoma, como lo es, por otra parte, también mi concepción de la estructura de la lengua y la naturaleza del espíritu humano. No se trata, pues, nunca de un informe “lógico”. Tengo, sin embargo, el sentimiento de que no hay contradicciones tampoco, puesto que mis opiniones, en lingüística como en política, se basan en la tesis que corresponde a la esencia del hombre: buscar, crear, descubrir y realizar sus posibilidades en esfuerzos espontáneos y libres, justificados por fuerzas interiores. Cierto, la lengua corona la actividad del espíritu humano, pero la organización social también expresa esta misma creatividad libre.


H.P. Su actitud frente a la descripción empírica de la lengua y su adquisición es muy conocida. Con todo, en su libro, utiliza algunas observaciones del Russell empírico para apoyar su propia opinión. Cómo resume su pensamiento en este viejo debate: ¿empirismo contra mentalismo?


Noam Chomsky. Usted sabe qué parte importante de la psicología y lingüística contemporáneas es dominada por preconcepciones empíricas. Pienso que pueden ahora demostrar científicamente por qué esta posición puede fallar. Los empíricos creen finalmente que el espíritu humano es esencialmente informado y que la estructura interna innata de este espíritu no implica más que una potencia de asociación y una capacidad para sufrir procesos de aprendizaje, de tal modo que construya conceptos según algunas líneas de fuerza, por abstracción y generalización. Pienso que ponerse de manifiesto puede, de manera convincente, que no es posible simplemente describir los productos intelectuales del hombre, como, por ejemplo, su lengua, en términos de prácticas, asociaciones, proceso de aprendizaje.


La tradición alternativa, el racionalismo o el mentalismo, sí puede, ya que admite que, en el hombre, está presente un esquematismo intrínseco que determina su conocimiento y su palabra. Es la posición cartesiana, o mejor, kantiana; pienso que las últimas obras de Russell sobre las limitaciones del empirismo señalaban en la misma dirección. Yo mismo, en lingüística, intenté, a la luz del estudio de la lengua, localizar en el espíritu humano algunas condiciones universales del conocimiento y la palabra.

Contribuye Ballet Folklórico a que sea UdeC referente académico y cultural: Rector

*José Eduardo Hernández Nava charló con integrantes de la agrupación y con su director, Rafael Zamarripa, sobre el más reciente logro de la agrupación: el premio Lunas del Auditorio 2016, en la categoría de Danza tradicional. **Con estos reconocimientos, coincidieron los bailarines, “estamos demostrando cada día que la danza es un medio de vida, un medio de expresión que nos permite manifestarnos no sólo como bailarines sino como seres humanos”.

 

Lunes, 31 de Octubre de 2016.- “Siempre es un gusto recibir a universitarios como ustedes, que se destacan, que aportan con sus acciones a que la Universidad crezca y se mantenga como un referente académico y cultural en el país”.

Con estas palabras destacó el rector José Eduardo Hernández Nava, el más reciente galardón del Ballet Folklórico de la Universidad de Colima: el Premio Lunas del Auditorio 2016, en la categoría de Danza tradicional, que obtuvo el pasado miércoles en la Ciudad de México. Esto lo dijo el rector de la Universidad de Colima en la charla que sostuvo con músicos, bailarines, cantantes y con el maestro Rafael Zamarripa, director de dicha agrupación, este viernes en la sala de juntas de rectoría.


En el encuentro, el maestro Rafael Zamarripa, visiblemente emocionado, agradeció “el apoyo incondicional que la Universidad de Colima ha tenido con este grupo; “me han tolerado y consentido volar en este maravilloso Colima; me han permitido transitar por sus patios y espacios, con tantos maestros y compañeros que a lo largo del tiempo nos hemos conocido como una gran familia”.

Por su parte, el rector Hernández Nava dijo que “ustedes son parte de uno de los legados culturales de mayor alcance en la Universidad; son parte de una agrupación que es un embajador cultural colimense en el mundo, y por eso mismo es considerada uno de los patrimonios culturales de Colima”.

Y agregó: “No me cabe el orgullo que siento por ustedes, por el maestro Zamarripa y por todo lo que le aportan a nuestra querida Universidad”.

Rafael Zamarripa, dijo también Hernández Nava, “es nuestro más apreciable tesoro y desde hace más de 30 años es digno y merecedor de todo el reconocimiento posible. La innovación escénica, dancística y los sólidos fundamentos musicales sustentados en la investigación, sumados a la disciplina de todos los integrantes del elenco, le han valido al Ballet Folklórico ser reconocido en el mudo por su calidad artística y la originalidad de sus presentaciones”.

El rector dijo que no es casual que el Ballet haya sido merecedor de este premio, que se suma a muchos otros méritos, tales como el ser nombrado uno de los Siete Tesoros del Patrimonio Cultural de Colima, la medalla “Lázaro Cárdenas del Río”, e incontables éxitos a nivel nacional e internacional con presentaciones en la Sala “Miguel Covarrubias” de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el Palacio de Bellas Artes y en el Auditorio Nacional.

Pidió a las y los integrantes de esta compañía de danza “no olvidar que el arte de Zamarripa es la más grande herencia que pueden darles a los universitarios; busquen que no se pierda, háganlo crecer y déjenlo como herencia. Les deseo que sean capaces de hacer crecer a las nuevas generaciones en el arte de Rafael Zamarripa, que es nuestro tesoro más importante”.

En su emoción, Zamarripa compartió que la noche de la premiación fue maravillosa porque representaron a la Universidad de Colima, “que no es tan fácil. Me siento contento, pues esa noche en el festival no pensaba ganar, y fue realmente una sorpresa que me hizo levantarme de mi asiento y caminar al escenario sin acordarme del bastón”.

Relató, también, que “al llegar al aeropuerto de Colima mucha gente nos felicitó y hasta los guardias nos expresaron su admiración”. Por lo tanto, agregó, “no me voy a cansar, no me voy a enfadar y siempre estaré de buen humor. Cuando me ocupen en mi universidad, voy a estar allí con mi garbo y mi elenco”.

Bailarines y bailarinas opinaron también sobre el momento que vive la agrupación. Dijeron sentirse muy contentos y compartieron la emoción de Zamarripa. Reconocieron que el logro no es sólo de la actual compañía, sino de todas las que los precedieron.


Con estos reconocimientos, coincidieron los bailarines, “estamos demostrando cada día que la danza es un medio de vida, un medio de expresión que nos permite manifestarnos no sólo como bailarines sino como seres humanos”.


Al finalizar el encuentro todo el elenco, el maestro Rafael Zamarripa y miembros de producción, se tomaron la foto del recuerdo con el rector Hernández Nava y con el Premio Lunas del Auditorio, que es una réplica de la escultura de la Luna del escultor Juan Soriano, que se encuentra en el exterior del Auditorio Nacional.