La Máscara de Calakmul regresa a Campeche

México, Comunicado (19/01/17).- La famosa Máscara de Calakmul, pieza funeraria elaborada en mosaico de jade, concha y obsidiana gris, regresa a su lugar de origen: Campeche, luego de recorrer diversas ciudades de México y del extranjero como parte de un sinnúmero de exposiciones.
Considerada una obra maestra del arte maya, se exhibirá en el Museo de Arquitectura Maya Baluarte de la Soledad, de la ciudad amurallada, para ocupar el lugar que le fue asignado desde 2005, cuando se creó la museografía que tiene actualmente el recinto. Junto con las piezas de la indumentaria, la máscara complementa el ajuar funerario de un gobernante de la Dinastía Kaan, a quien pertenecía la Tumba 1 de la Estructura VII de la Zona Arqueológica de Calakmul.
Hallada a principios de los años 80 por el arqueólogo William J. Folan, la máscara conjunta todos los elementos del pensamiento y la cosmovisión de la antigua cultura maya. Fechada entre los años 660 y 750 d.C., destaca por su belleza y connotación sagrada.
La obra se compone de 57 teselas de jade, dos cuentas de obsidiana y una concha. Representa el rostro de un gobernante, cuya nariz y labios están hechos en una sola pieza, los ojos simulan dos pupilas de obsidiana gris sobre dos círculos de concha nácar y las cejas son de pirita. Las orejeras tienen la forma de una flor de cuatro pétalos que representa el modelo cosmogónico mesoamericano de cuatro esquinas y un centro.

El jade, componente esencial de las máscaras funerarias de los soberanos mayas, era una piedra asociada al agua y se le relacionaba con el cielo y el mar primordial de la creación, como símbolo de aliento vital, fertilidad y renacimiento. Las máscaras acompañaban a los grandes señores en su viaje al inframundo. Los materiales importados desde regiones distantes muestran el poder y riqueza de los gobernantes de Calakmul, quienes ostentaban el título de K’uhul Ajaw con el que reclamaban un origen divino ante la sociedad bajo su control.
La arquitecta Claudia Escalante, directora de Museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Campeche, comentó que el Museo de Arquitectura Maya Baluarte de la Soledad alberga piezas extraordinarias, provenientes de las cuatro regiones arquitectónicas de la cultura maya: estelas, tapas de bóveda, banquetas, columnas y jambas de gran importancia artística y patrimonial, “pero el que la Máscara de Calakmul sea reconocida por propios y extraños como la ‘Embajadora de Campeche ante el mundo’, la convierte en la pieza icónica de nuestro museo”.
La pieza ha formado parte de diversas exhibiciones. Comenzó su recorrido en 2004, cuando se presentó en la muestra El arte cortesano de los antiguos mayas, en la National Gallery of Art, en Washington, D.C., y culminó en octubre de 2015 con la exposición La Máscara de Calakmul. Universo de jade, en el Museo Nacional de Antropología, con pausas de enero de 2005 a marzo de 2007 y de abril de 2008 a junio de 2010.
Asimismo, después de llevar a cabo trabajos de mantenimiento, fueron reabiertas cuatro salas del Museo Histórico de San José el Alto, en la ciudad de Campeche, donde se exhiben piezas de la Colección de Barcos y Armas.
“Actualmente están en exhibición alrededor de 60 piezas, esperamos montar a corto plazo 25 más en otras dos salas que reabrirán en un mediano plazo. Tenemos desde vasijas del periodo Preclásico Medio (1200-400 a.C.) hasta barcos del siglo XX en la Sala de Arqueología Subacuática”.
La pieza icónica más reconocida en Campeche en este tema es la Caña de Timón. También destacan el mandoble, la culebrina, el cuchillo árabe, ballestas, mosquetes, pistolas, la maqueta del recinto amurallado y las reproducciones a escala de barcos.

Una obra maestra despliega los caminos de luz del pueblo huichol

*** La visión de ‘Tatutsi Xuweri Timaiweme’, del mara’akame José Benítez, da continuidad a la serie de exposiciones temporales denominada Una pieza, una cultura  *** Mediante un lenguaje asequible y recursos digitales, la exhibición gira sobre cinco ideas que propician un encuentro con la cultura wixarika: el origen, el espacio, la comunidad, el ritual y el destino

 

 

Hace 36 años, el mara’akame (guía espiritual) José Benítez Sánchez, urdió la compleja cosmogonía de su pueblo sobre una gran tabla rectangular. La visión de ‘Tatutsi Xuweri Timaiweme’, una obra maestra en la que están entretejidos los mitos de creación de los wixaritari, es el punto de llegada y partida de Caminos de luz. Universos huicholes, muestra organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Durante la inauguración en el Museo Nacional de Antropología, el antropólogo Diego Prieto, secretario técnico y encargado de la Dirección General del INAH, expresó que con esta exposición “podremos saber que la comunidad wixarika se teje en el origen, en el espacio y en el mito. Y que de acuerdo con su creencia, gracias a ellos, el sol, el ritual y su arte mantienen la eternidad de las fuerzas con las que la vida se conserva”.


Por el vigor que entraña, La visión de ‘Tatutsi Xuweri Timaiweme’ (“Nuestro bisabuelo”) fue seleccionada para continuar la serie de exposiciones temporales del Museo Nacional de Antropología, denominada Una pieza, una cultura. Las vibrantes imágenes formadas de estambre que se despliegan en más de dos metros y medio de ancho por 122 centímetros de alto, esconden vínculos con antiguos relatos que se recrean hasta el día de hoy.

Al centro de la Sala A1 del recinto, sobre una pared que se despliega como un libro, los mitos de esta cultura que hermana a los estados de Nayarit, Jalisco, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí, en un solo territorio, el Gran Nayar, se reproducen a través de una proyección monumental. Una forma creativa y entretenida de adentrar al público en la visión de este pueblo.

El maestro Diego Prieto, secretario técnico del INAH, manifestó que de esta forma, “con los más modernos avances tecnológicos, la institución se hace contemporánea de todos los universos del ser humano para poner en valor piezas emblemáticas de las culturas mexicanas, que constituyen elementos esenciales de nuestro patrimonio arqueológico y etnográfico”.

Acompañado en el presídium por José Enrique Ortiz Lanz y Antonio Saborit, coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH y director del Museo Nacional de Antropología, respectivamente, Diego Prieto recalcó que Caminos de luz. Universos huicholes, celebra las nuevas miradas que el INAH ofrece sobre las culturas vivas de México, “poniendo así, al alcance de los más jóvenes, la posibilidad de resignificar la pieza como síntesis y portavoz de la cultura a la que pertenece”.

En esto coincidió Pilar Cuairán Chavarría, curadora de la exposición, al señalar que de la colección que integra la Sala Gran Nayar, La visión de ‘Tatutsi Xuweri Timaiweme’ es, sin duda, de la que se desprenden más lecturas para el público. Se trata de un “enorme mosaico que contiene fragmentos de las ideas más representativos de la cosmovisión wixarika, identificándose al menos nueve símbolos, trece deidades y diez de sus episodios mitológicos más importantes”.

Hasta abril de 2017, el visitante tendrá la oportunidad de “descodificar” esta magistral obra realizada por José Benítez (1938-2009), también llamado Yucaye Kukame (“Caminante silencioso”). Una pieza que si bien no tuvo uso ceremonial, fue elaborada “con fundamento, conocimiento e intención ritual. Sus contenidos son propios de la sabiduría de un mara’akame”.

La curadora de Caminos de luz. Universos huicholes, explicó que mediante un lenguaje asequible, la muestra gira sobre cinco ideas para encontrarse con la cultura wixarika: El origen, sección en que se abstrae su pasado mitológico y su vivencia en el presente; El espacio, dedicado a la geografía sagrada, escenario de su acontecer ancestral y contemporáneo; y La comunidad, en donde se revela cómo se entrelaza la vida cotidiana de las comunidades huicholas (una población estimada en 48 mil habitantes).

Las dos ideas que concluyen el recorrido curatorial son El ritual, acercamiento a la manera en que su acontecer cobra sentido mediante un conjunto de ritos; y El Destino, un concepto que engloba el supramundo, la esfera en que habitan sus deidades, en donde se busca la iniciación chamánica y que está “encarnada” en espacios reales, de ahí que el viaje a Wirikuta —el bajío al pie de la sierra de Catorce y el cerro Paritekia— sea una búsqueda colectiva de visiones.

Caminos de luz. Universos huicholes, se apoya en cédulas digitales que despliegan fotografías obtenidas por etnógrafos en temporadas de campo junto a estas comunidades, así como en imágenes de los acervos del Sistema Nacional de Fototecas del INAH y de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas; también cuenta con animaciones que recrean episodios mitológicos de los wixaritari.

Quien desee recorrer a detalle la pieza central, puede hacer uso de las tabletas electrónicas colocadas en la sala, las cuales cuentan con una aplicación que les permitirá conocer más sobre cada elemento de la obra. Asimismo, a través de estaciones táctiles se tiene un acercamiento al trabajo de creación de una tabla ritual huichola, para derivar en una experiencia para diversos públicos, incluidos invidentes y débiles visuales.

Caminos de luz. Universos huicholes, resultado del esfuerzo conjunto de más de 200 profesionales y técnicos, representa a su vez una oportunidad para revalorar y acercarse de un modo distinto a las colecciones etnográficas del Museo Nacional de Antropología.

La exposición está pensada para que las personas con alguna discapacidad tengan plena accesibilidad. Permanecerá abierta hasta abril de 2017, de martes a domingo (9:00 a 19:00 horas). Acceso con el boleto de entrada. Domingos, entrada gratuita a público nacional y extranjeros residentes en México (documento FM vigente). Entrada gratuita a nacionales mayores de 60 años (credencial INAPAM), menores de 13 años, personas con discapacidad, profesores y estudiantes (credencial vigente).

Continúa exposición “Creadoras clásicas y contemporáneas”, en la Pinacoteca

*El recinto universitario permanecerá abierto durante el periodo vacacional con horarios de martes a sábado, de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas. **Se exhiben obras de Senorina Zamora, Ángela Betancourt, Lola Cueto, Sofía Bassi, Pancha Magaña, Martha Recordón, Mónica Saucedo y Sandra Uribe.

 


Viernes, 09 de Diciembre de 2016.- Desde su inauguración, el pasado mes de octubre en las salas de la Pinacoteca Universitaria, la exposición “Creadoras clásicas y contemporáneas” ha recibido a diversos grupos de estudiantes universitarios a través del intenso ciclo de visitas guiadas organizado por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Universidad de Colima.

Durante estos recorridos, los estudiantes han tenido la oportunidad de contemplar y disfrutar obras que pertenecen al acervo universitario, y también de comprender cómo se desarrolló la propuesta curatorial del montaje, cuáles son los núcleos temáticos que ilustran las piezas, así como la trayectoria de las autoras de las piezas exhibidas.

Las visitas guiadas forman parte de las actividades de interpretación que la Pinacoteca y su curaduría ofrecen a los visitantes con el propósito de propiciar procesos de diálogo sobre el tema del arte y el género, así como mostrar, desde un enfoque crítico y reflexivo, la riqueza de la colección de arte perteneciente a nuestra Casa de Estudios, con obras de creadoras como Senorina Zamora, Ángela Betancourt, Lola Cueto, Sofía Bassi, Pancha Magaña, Martha Recordón, Mónica Saucedo y Sandra Uribe.

Junto a las obras del acervo universitario, los estudiantes también han podido apreciar piezas de artistas invitadas que se encuentran en activo como parte de la comunidad artística local, entre ellas Azucena Ibarra, Elena Fabela, Edisa Águila, Estíbaliz Valdivia, Patricia Montiel y Claudia Aparicio, con el fin de propiciar un diálogo de afinidades o divergencias entre planteamientos, prácticas y propuestas de producción técnica y de exploración estética, emotiva o reflexiva.

Con un amplio registro de visitas, esta semana concluyó el Ciclo de Recorridos Guiados a cargo de Tita Ochoa, curadora de la muestra. Sin embargo, la temporada de exhibición continúa hasta finales del próximo mes de enero, por lo que se invita a todo el público para que visite y disfrute de esta propuesta expositiva, así como de otros montajes que albergan las salas de este museo universitario.

La Pinacoteca Universitaria permanecerá abierta durante el periodo vacacional con horarios de martes a sábado, de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.

Reconoce la UNESCO a La Charrería como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

*** La Secretaría de Cultura, a través del lnstituto Nacional de Antropología e Historia y la Asociación Nacional de Charros iniciaron las gestiones en marzo de 2013    *** El nombramiento consolida un amplio e incluyente Plan de Salvaguardia, preservación, difusión y desarrollo del patrimonio cultural que se le asocia

 

 

Luego de un proceso de elaboración y evaluación de más de tres años y gracias a las gestiones realizadas por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la República a través del lnstituto Nacional de Antropología e Historia y de la Asociación Nacional de Charros, AC, “La Charrería, tradición ecuestre en México” fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés), lo que lo convierte en la octava manifestación viva de México que recibe esta distinción.

 

La decisión se tomó durante la 11a Sesión del Comité lntergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial en Addis Abeba, Etiopía, realizada del 28 de noviembre al 2 de diciembre del año en curso. La inscripción se logra después del voto positivo unánime de los 24 miembros que actualmente conforman el Comité: Austria, Chipre, Turquía, Armenia, Bulgaria, Hungría, Colombia, Cuba, Guatemala, Santa Lucía, Afganistán, India, Mongolia, Filipinas, República de Corea, Congo, Costa de Marfil, Etiopía, Mauricio, Senegal, Zambia, Argelia, Líbano y Palestina.

 

El expediente, resultado de una amplia investigación documental y de campo, describe a la charrería como una tradición ecuestre, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI cuando, a raíz del establecimiento y auge de las haciendas ganaderas en el centro y norte de México, surge la necesidad de convivencia entre los vaqueros de las diferentes fincas que se reunían para inventariar y marcar el ganado de cada propiedad, convirtiendo las faenas de campo en motivo de coexistencia y articulación social, siendo éste el origen de una escuela ecuestre mexicana que permitió manejar el ganado mientras se montaba a caballo y que se distinguía, entre otras cosas, por el uso de la silla de montar y la reata, utensilio esencial para lanzar al ganado.

 

Uno de los documentos más importantes que integran el expediente oficial presentado a la UNESCO, es el Plan de Salvaguardia, elaborado por la Asociación Nacional de Charros, en conjunto con representantes de la comunidad, y el respaldo de los gobiernos de Jalisco, el Estado de México y la Ciudad de México, que incluye medidas como la creación de un Conservatorio de la Charrería, conformado por diversas instancias gubernamentales, académicas y de la sociedad civil, como la misma Asociación Nacional de Charros, la Secretaria de Cultura, la Secretaria de Turismo, los institutos de investigaciones Históricas, Estéticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Federación Mexicana de Charrería, y los institutos mexicanos de la Juventud y para la Mujer.

 

De este modo culmina exitosamente el esfuerzo iniciado en marzo de 2013, con el envío a la UNESCO del expediente de “La Charrería, tradición ecuestre en México”, realizado a iniciativa de la Asociación Nacional de Charros, con la participación de los actores principales de la celebración identificados y diversas instituciones regionales (municipales, estatales y federales), vía la Dirección de Patrimonio Mundial del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Comisión Mexicana de Cooperación con la UNESCO (CONALMEX) y la Oficina de México ante la UNESCO.

“La Balada del Oppenheimer Park” y “Epitacia: palabra viva”, entre las ganadoras del Festival Zanate

 


Colima, México, Avanzada (28/11/2016).- “La Balada del Oppenheimer Park”, de Juan Manuel Sepúlveda, fue la película ganadora del Gran Premio del Festival Zanate de Cine Documental Mexicano, cuya novena edición concluyó el fin de semana en esta ciudad.


El jurado estuvo conformado por Mauricio Godoy, director del Festival Internacional de no Ficción Transcinema, de Perú; Cristina Bringas, directora del Festival Documenta Querétaro, y Paulina Sánchez, directora de “Hotel de Paso”, película ganadora del Gran Premio Zanate el año anterior.


En su dictamen, el jurado decidió premiar a “La Balada del Oppenheimer Park” porque “mediante una propuesta clara y contemplativa del espacio, el director representa la realidad de muchas comunidades, que viven día a día la violencia que el sistema les ha generado, un conflicto ancestral sobre la opresión versus la resistencia, un retrato cercano y crudo del futuro que pareciera nos tocará vivir”.


Así mismo, otorgó un reconocimiento especial al documental “Pies ligeros”, de Juan Carlos Núñez —que también obtuvo el premio del público—, y una mención especial a “Margarita”, de Bruno Santamaría.


En la ceremonia, realizada en la Pinacoteca Universitaria después de la proyección de la película invitada "Tempestad", de Tatiana Huezo, fue entregado también el premio Zanate Colima al documental “Epitacia: palabra viva”, de Massiel Hernández García, “por su valor y compromiso social al reconocer la importancia de la mujer en el desarrollo de las comunidades, por colocar las problemáticas medioambientales provocadas por el voraz capitalismo y por generar un vínculo a partir de la exploración biográfica”.


En otras categorías, el premio Zanate Universitario fue para “Uriel y Jade”, de Jorge Eduardo Esquivel, “por explorar de una manera Íntima y emotiva el universo personal de un joven indígena en conflicto entre su identidad y la comunidad heteronormativa donde vive”. Recibió mención especial “Lirio Mendoza”, de Alfredo Padilla y Marta Violante.


Así mismo, el premio Zanate de corto/mediometraje fue para “Aurelia y Pedro”, de Omar Robles y José Permar, “por acercar de una forma conmovedora a una pequeña familia en la montañas de la sierra al oeste de México a partir del retrato contemplativo de su cotidianeidad y su relación con su entorno. La mención especial de esta categoría fue otorgada a “El mineral o la vida”, de José Luis Matías.


En el segundo Reto Doc Zanate, que consistió en realizar un documental en un plazo de 100 horas, el premio fue para “Odisea Cinema 2001”, elaborado por el equipo que conformaron Salvador Ochoa y Lucía Araiza, entre otros.


El jurado reconoció la calidad de los 25 documentales participantes en esta edición del Festival Zanate y felicitó a cada uno de los realizadores “por seguir abordando la realidad y luchando por evidenciar aquello que la historia ha preferido ocultar”.


Entrevistado al finalizar el acto de clausura, el director de Zanate, Carlos Cárdenas Aguilar, se mostró satisfecho con los resultados, pues “tuvimos un gran festival, con todo lo complejo que es tener siete días de proyecciones: hemos tenido películas increíbles, creo que la gente logró compenetrarse con las películas y disfrutarlas”.


De acuerdo con el también realizador, el festival “sigue fiel a lo que siempre ha sido: un espacio de diálogo, un cine incluyente alejándonos de cualquier pretensión de alfombra roja, por eso somos un festival de documental”.


Cárdenas Aguilar señaló que una vez concluida la novena edición de este festival se realizará un balance de los resultados obtenidos hasta ahora, para empezar a planear el del siguiente año en que se cumple la primera década.


La tendencia es crecer, pero en calidad más que en tamaño, “Zanate siempre seguirá siendo este festival íntimo”, dijo.


“Hay muchas ideas, pero sobre todo tendremos actividades a lo largo de todo el año pues hemos entendido que adquirimos un compromiso no sólo con la exhibición, sino también con la formación y la producción, además de los formatos de itinerancia y los circuitos alternativos de exhibición a lo largo del estado”, concluyó.