Rescata INAH sitios arqueológicos del sur de Zacatecas

 

Zacatecas, Zacatecas.  (Agencia Informativa Conacyt).- Un numeroso equipo de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) trabaja en el estudio y rescate de dos sitios arqueológicos ubicados en el sur del estado de Zacatecas: uno de ellos corresponde a la zona del Cerro del Teúl de González Ortega, situado en el municipio homónimo, y el otro al Cerro de las Ventanas, en el municipio de Juchipila, Zacatecas.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, la arqueóloga Laura Solar Valverde, corresponsable de ambos proyectos —del Cerro del Teúl desde 2008 y del Cerro de las Ventanas, desde 2014— refirió que trabaja en coordinación con los arqueólogos Peter Jiménez y Luis Martínez. Ambos proyectos corren a cargo de la delegación estatal del INAH Zacatecas.

“Estamos estudiando las dos zonas arqueológicas con el fin de indagar en su historia y brindar información al público mediante centros de atención. Nos interesa divulgar ambos lugares porque se encuentran en la misma situación: son conocidas por los especialistas y habitantes de sus comunidades, pero muchas otras personas, incluso del estado zacatecano, las desconocen”, describió.

Solar Valverde comentó que para abrir una zona arqueológica al público se requieren adecuaciones para constituir y comunicar la información al visitante y aunque tradicionalmente se utilizan medios impresos, el equipo involucrado en estos proyectos toma la tecnología como una herramienta fundamental en el objetivo final, para que el público, además de informarse, tenga una interacción digital con el sitio con el uso de dispositivos móviles.

Intervenciones en el Cerro de las Ventanas

La arqueóloga Laura Solar Valverde expuso que las intervenciones en este sitio estuvieron orientadas a trabajos de superficie y a excavaciones de unidades discretas, orientadas a recuperar materiales que sirvieran como apoyo a los investigadores para entender la secuencia de ocupación del sitio.


Fue en 2011 cuando los involucrados en el proyecto amplificaron las excavaciones. A partir de 2014 se inició el proyecto integral de investigación y conservación del Cerro de las Ventanas, enfocado en el registro preciso de arquitectura y otros monumentos mediante el uso de herramientas como la estación total y fotografía aérea con drones. El equipo involucrado también ha emprendido excavaciones extensivas y la restauración de algunos municipios.

En los últimos dos años, los involucrados han logrado la regularización de la tenencia de tierra que albergará el centro de atención al visitante, infraestructura básica para la operación de la futura zona arqueológica.

El vestigio emblemático del sitio corresponde a una covacha natural en la peña más alta del Cerro de las Ventanas. “En esta covacha, el equipo adaptó una fachada arquitectónica de piedra unida con lodo y recubrimientos de cal. Los tres orificios que tiene el muro dan la idea de ser ventanas, por eso se le conoce de ese modo entre la población. En 2015 este vestigio se fechó por radiocarbono, ubicando la construcción en el siglo VIII de nuestra era, lo que significa que tiene más de mil 300 años”, resaltó.

Solar Valverde agregó que hasta el momento no se ha emprendido la restauración de esta covacha, puesto que es un vestigio delicado y debido a su tiempo de creación, actualmente tiene un avanzado deterioro debido a su antigüedad, pero principalmente a que durante décadas ha sido severamente dañado por el hombre; sin embargo, el equipo de especialistas busca la manera de embestir este problema de composición, antes de considerar su exhibición.

Intervenciones en el Cerro del Teúl

En el caso del Cerro del Teúl, el arqueólogo Enrique García recibió la encomienda del arqueólogo Peter Jiménez de intervenir en el sitio y desarrollar un nuevo proyecto en 2006. Por su parte, el arqueólogo Enrique García informó que esta primera etapa correspondió a trabajos de investigación histórica, prospección y topografía en el referido sitio arqueológico.

“Este sitio es una referencia histórica fundamental. En las fuentes históricas del estado de Zacatecas en el siglo XVI y XVII, este sitio es muy mencionado, pues fue encontrado por las huestes de Nuño de Guzmán en 1530. Fue de los primeros asentamientos importantes en la Conquista, para explorar Zacatecas e ir tierra adentro hacia lo que hoy es el centro del estado”, narró.

En 2008, el equipo encabezado por Peter Jiménez y Laura Solar comenzó con los trabajos de investigación, excavación y restauración, que hasta el momento continúan. Un numeroso equipo de personas de la localidad fue capacitado por parte de los arqueólogos para manejar las técnicas y metodologías especializadas correspondientes al rescate y conservación del patrimonio.

Recursos humanos involucrados en el proyecto

“Nosotros tenemos la convicción de que es mejor invertir en el recurso humano de las localidades y además aportarles elementos de capacitación. Los teulenses nos han apoyado a sacar adelante el proyecto en ambos sitios; es gente sumamente comprometida con su tierra originaria, trabajan con seriedad y profesionalismo”, expuso Laura Solar.

La arqueóloga especificó que el trabajo realizado consiste en investigación arqueológica, restauración, topografía, registro con métodos especializados como la fotogrametría con estación total; también participan especialistas como antropólogos físicos, geofísicos y geólogos en el estudio de las evidencias recuperadas en el sitio, así como un equipo que trabaja en la programación de software y diseño multimedia para la divulgación de esa información entre el público.


“Es todo un trabajo involucrado con el registro preciso y procesamiento de los materiales recuperados en campo y que eventualmente serán analizados en la siguiente etapa. Los proyectos de arqueología involucran diferentes aproximaciones a los vestigios culturales y para el registro de la información de lo que todavía permanece o se conserva en los sitios”, refirió.

Impulso de centros de atención turística

La arqueóloga Laura Solar Valverde mencionó que en el Cerro de las Ventanas, el centro de atención al visitante ya está construido; mientras que en el Cerro del Teúl aún está en proceso de diseño, pues corresponde a una infraestructura más compleja propuesta por los involucrados en el proyecto.

“El objetivo de estas infraestructuras es que las personas que acuden cuenten con servicios básicos, como sanitarios, guardarropa, a la vez de que se les informe de manera introductoria la arqueología regional y los aspectos más importantes del sitio que visitan”, exteriorizó.

Solar Valverde destacó que la trascendencia de la arqueología de esta región es que pone de manifiesto que los antiguos habitantes del sur de Zacatecas alcanzaron un alto nivel de desarrollo, adoptaron el modo de vida agrícola mesoamericano desde los albores de nuestra era y evolucionaron en sociedades complejas que lograron la construcción de centros ceremoniales monumentales, mismos que estuvieron en funcionamiento durante varios siglos; en el caso del Cerro del Teúl estuvo ocupado hasta el momento de la Conquista.

“En realidad, el norte de México es también un mosaico de culturas que en distintas épocas alcanzaron diferentes niveles de desarrollo, como en otras regiones del México antiguo”, expresó.

Tecnología y arqueología a favor del visitante

El ingeniero en sistemas computacionales Miguel Ángel Maciel de la Rosa ha participado en el proyecto de rescate de ambas zonas en el trabajo de campo y como responsable del diseño y programación de una aplicación de realidad aumentada para diversificar la señalética de las zonas arqueológicas a partir del uso de dispositivos móviles. Para ello, ha recopilado datos de investigación y registro de campo, principalmente por medio de estación total y fotogrametría, con su respectiva sistematización y edición digital.

“Como parte del equipo de difusión del proyecto, he participado en la reconstrucción y animación virtual de fauna fósil y un recorrido virtual por el interior de una tumba prehispánica, así como el modelado digital de piezas arqueológicas. Esta es una alternativa que se plantea desde el ámbito de estos proyectos, para llegar cada vez a mayor público y transmitir los valores del patrimonio cultural del estado”, informó.

Reconocen libro sobre el capitán Dupaix como la mejor investigación en arqueología de 2016

*** Editado por el INAH y escrito por Leonardo López Luján, compila más de una década de investigación y difunde documentos inéditos vinculados con el viajero luxemburgués  ** Considerados fundacionales para la arqueología mexicana, los bocetos de Dupaix permiten identificar objetos prehispánicos resguardados por el INAH o instituciones extranjeras

 

“El capitán Guillermo Dupaix fue realmente un militar mediocre. Nunca participó en batalla y, según consta, todos sus superiores le describieron como alguien ‘de cierta valentía pero ninguna aplicación, con un carácter tan indiferente que le hacía poco útil’”, comenta enfático Leonardo López Luján, tras referir que el legado del expedicionista no está en su carrera castrense, sino en el lugar que ocupa en los inicios de la arqueología y la historia de arte en México.

Con un método similar al de este curioso personaje, quien “robaba tiempo de sus obligaciones oficiales para dedicarse a su verdadera afición: conocer ciudades antiguas y describir sus monumentos”, el arqueólogo y director del Proyecto Templo Mayor (PTM) ha usado sus horas libres de la última década para investigar y difundir figuras o episodios poco conocidos en la historia de esta disciplina.

Esta tarea le condujo en 2003 a los llamativos apuntes que Dupaix hizo de numerosas esculturas y urbes prehispánicas, así como a curar la exposición El capitán Dupaix y su álbum arqueológico de 1794, montada en el Museo Nacional Antropología (MNA) entre mayo y septiembre de 2015, y escribir un libro que ahonda en las vivencias de este viajero nacido en 1746 dentro del ducado de Luxemburgo (actual Bélgica) y avecindado desde 1791 en la Nueva España, hasta su muerte en 1818.

Reconocida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con el Premio Alfonso Caso, a la Mejor Investigación en Arqueología de 2016, que será entregado el próximo 10 de noviembre en el MNA, la publicación analiza y compara con espectaculares fotografías del proyecto Canon-MNA a cada uno de los 20 monumentos mesoamericanos registrados en dicho álbum, la mayoría recuperados de la antigua Tenochtitlan en el siglo XVIII, durante el auge urbanístico que impulsó el virrey Juan Vicente de Güemes, segundo conde de Revillagigedo.

El capitán Guillermo Dupaix y su álbum arqueológico de 1794 rememora igualmente las “correrías particulares” de un hombre que, por ejemplo, tuvo la orden de ir a Puebla en 1794 para el desempeño de una tarea militar, pero en vez de ello emprendió una expedición a las ruinas de Xochicalco, en Morelos, según se sabe por un cuadernillo de 32 páginas, el cual se desconocía hasta septiembre de 2014, cuando fue donado al INAH por los descendientes de Ignacio Bernal (1910-1992), miembro fundador y director de este mismo instituto.

Dado a conocer por primera vez en esta publicación, el anterior documento se acompaña del acta bautismal de Dupaix, consultada en los registros parroquiales de Vielsalm, Bélgica, e incluso de reportes militares de los archivos General de la Nación (AGN) y de Simancas, en España, a través de los cuales se sabe que el personaje viajó a la Nueva España para cubrir una vacante en el regimiento de dragones del virrey, o que su pasión anticuaria influyó para que le fuera negado su ascenso a teniente coronel, y el puesto de gobernador de la isla y presidio del Carmen, en Campeche.

Al respecto, López Luján subraya que si bien no era noble, Dupaix contó con un estatus lo suficientemente alto como para ingresar a los 21 años de edad en la Guardia de Corps del rey Carlos III; amenizar las tertulias del virrey de Iturrigaray gracias a su educación musical de violín y viola; y frecuentar a los más destacados intelectuales de aquella época.

Entre esas personalidades destacan el astrónomo Antonio León y Gama; el polímata Antonio Alzate y Ramírez; el oidor Ciriaco González de Carvajal; el religioso Benito Moxó e incluso el explorador Alexander von Humboldt, a quien Dupaix regaló sus dibujos y anotaciones de la escultura mexica conocida como Piedra de Tízoc.

“A diferencia de sus contemporáneos, quienes formaron grandes colecciones de códices y antigüedades en una época en que la escultura prehispánica había dejado de ser vista como idolátrica, Dupaix sólo realizó ilustraciones y anotaciones de las piezas a las que tuvo acceso en excavaciones de obra pública, o que conoció en gabinetes privados y galerías, como las de la Academia de San Carlos”.

Este museo de papel, cuyos dibujos eran bocetados por Dupaix y luego mejorados por pintores como José María Polanco, tiene un nivel de precisión suficiente para identificar en la actualidad distintas piezas bajo resguardo del INAH, otras que se encuentran en museos del extranjero, e incluso objetos cuyo paradero se desconoce, es el caso de una flauta polícroma que el anticuario registró en una casa de Coyoacán.

“Lo maravilloso de Dupaix es que recorre sitios como El Tajín, Palenque, Teotihuacan y Cantona, entre otros, y además realiza sus propias excavaciones”, menciona el arqueólogo del Templo Mayor respecto a un relieve de Tlaltecuhtli que el luxemburgués observó recién descubierto en el barrio de La Merced, y cuyos cráneos grabados confundió con elefantes, pues estaba convencido que tales animales eran comunes en la Nueva España en función de algunas osamentas de mamut que había desenterrado cerca de la Villa de Guadalupe, así como por una elefanta viva que vio en la Ciudad de México y “que seguramente perteneció a algún circo”.

Leonardo López Luján concluyó que parte de sus propias “correrías particulares” se encuentran en la inminente publicación de algunos documentos inéditos de Antonio León y Gama, así como en un texto que abordará las anotaciones, los dibujos y la historia detrás de los primeros viajes de Guillermo Dupaix, aquellos cuando entre 1782 y 1783, recorrió sitios arqueológicos como la Acrópolis de Atenas, el templo de Poseidón, en Paestum, o el obelisco de San Juan de Letrán y los leones egipcios del Capitolio, en Roma.

Crónica de una lectura de poesía y cuento en Casa de los Buendía

 

Le cuento que fue miércoles, fue 2 de noviembre --cuando la feria nos engorda con nueces y membrillos-- y fue en la casa de los Buendía, una casa de arte y librería en el centro de la ciudad de Colima, por la calle Reforma en el número 76; el colectivo Katharsis: (Mireya, Carlos, Scarlett y Rafa) nos compartieron su espacio.


No hubo chelas, pero sí topochicos, y jugos de durazno y manzana. Las cosas cambian, el tiempo es nostálgico. Últimamente me he preguntado cuándo la literatura de Colima podrá ser un referente para otros lugares, para otros escritores; luego exagero y pienso en los racimos próximos, (me contesto), porque el sueño se nutre y creo en eso de que despuntando alguien, seguirá un ramillete literario.


Los meses pasan y ahora se han realizando lecturas con escritores colimenses: mujeres y hombres que ya tienen camino en esto de la escritura, y se han abierto las puertas a quien se quiera sumar; algunos han leído con las serias ganas de leer, tranquilitos, otros han teatralizado y dirigen su tono como una lanza que entra por los oídos, otras han sido espontáneas y fenomenales, con ritmo o sin ritmo, incluso con aires rimbombantes, faroles.


También he pensado que últimamente la literatura en Colima sucede en las calles y en el silencio, poco a poquito, y los escritores oriundos de aquí no esperamos que llegue un salvador, (como siempre nos quieren acostumbrar a que nos salve de la ignominia) no queremos a ningún conquistador que dicte sus normas y se maquille los cachetes con ínfulas de saberlo todo, que nos haga a un lado y baje todo el recurso para su propio beneficio dictador.


En definitiva no queremos un Colón ni un Cortés. Queremos dialogar con la escritura contemporánea sin que nos hagan sentir grises e insignificantes. Aquí hay perspicacias y sabemos reconocer a nuestras vacas y a nuestros becerros. Somos pocos en Colima, pero somos los suficientes que deseamos salir adelante, por eso se hacen lecturas y se requiere el canto altísimo que pide atención: ¡ey, mírame, estoy aquí y quiero reclamar algo!


Por eso son importantes estas veladas lectoras, aunque haya muchachitas que cuenten-lean hasta sesenta y eso sea su poema --ridículo y estorboso--, aunque haya lumbalgias y ardores sentimentales, aunque sólo nos guste nuestra propia voz, ese enamoramiento por la música de nuestras palabras donde confiamos que vale la pena estar ahí; un insoportable día feriado, cuando le has dado vuelta a la página y en el fondo, todos sabemos que Netflix gobierna nuestra mente. Es necesario y muy importante seguir con la poesía y la narrativa, con las sillas y las mesas, con el rechinido de nuestros dientes y con la luz de nuestros celulares que toman fotos y exhiben felicidad.


Colima tiene para dar ese ramillete, en el fondo siento que lo lograremos, en el fondo, incluso con miedo y tristeza, auguro y profetizo el temporal de la escritura colimense. Hay más allá de esta ansiedad un gran deseo de grito y auxilio.

Ovaciona público al Ballet Folklórico de la UdeC, en el Teatro del Pueblo

*La multipremiada agrupación que dirige Rafael Zamarripa, se presentó con éxito en la Feria de Todos los Santos 2016, ante lo cual el rector José Eduardo Hernández Nava manifestó el orgullo de que este proyecto sea universitario y colimense.

 

Jueves, 03 de Noviembre de 2016.- Este martes por la noche, el Ballet Folklórico de la Universidad de Colima llenó de danza, color y música en vivo la Feria de Todos los Cantos Colima 2016, al presentarse en el Teatro del Pueblo ante un público que respondió con aplausos y ovaciones cada una de las coreografías que ejecutaron.

Entre la gradería de este ya tradicional espacio artístico, se pudo observar a niñas replicando los pasos de los bailarines así como a padres y madres de familia coreando los popurrís interpretados por el coro y el mariachi de esta agrupación universitaria.

El rector de la Universidad de Colima, José Eduardo Hernández Nava, quien estuvo presente durante el espectáculo, dijo en entrevista que el Ballet Folclórico que dirige el maestro Rafael Zamarripa demostró esa noche “por qué es una agrupación artística que representa un orgullo para los colimenses, logrando fama nacional e internacional”.

“El día de hoy nuestro ballet ofreció un recorrido importante por algunas de las coreografías más representativas de su repertorio, desde el clásico ‘Perro de fuego’ hasta cerrar con broche de oro bailando el ‘Son de la culebra’”, detalló el rector.

Hernández Nava añadió que esa noche el público quedó satisfecho con la entrega y pasión del cuerpo de baile, la vigorosa participación de los percusionistas en la coreografías con tema prehispánico, así como la interpretación musical del Mariachi de la Universidad de Colima y el Coro del Ballet.


Asimismo, dijo, “el Ballet Folklórico es uno de los grandes orgullos de nuestra casa de estudios, más ahora con el último galardón que recibieron, pues las Lunas del Auditorio Nacional fue un premio muy merecido, un reconocimiento más para un grupo que se ha convertido en embajador de la Universidad de Colima, de nuestro Estado y del país”.

Finalmente, en nombre de la institución, el rector José Eduardo Hernández Nava reiteró su reconocimiento a todos los integrantes del Ballet, por el reciente galardón que entrega el Auditorio Nacional a los artistas más destacados del país, y particularmente al maestro Rafael Zamarripa, quien ha sido el principal impulsor de este proyecto.

Sobre esta agrupación, el maestro y crítico de danza Alberto Dallal escribió que desde hace más de treinta años, este Ballet “ha ofrecido a sus espectadores nacionales e internacionales un concepto renovado de la danza folclórica sin eludir la expresividad regional, apoyándose en las más acuciosas y profundas investigaciones musicales, plásticas y de movimiento y organizando profesionalmente a bailarines y ejecutantes de la música, a técnicos, promotores y maestros”.

El arte como estrategia de divulgación científica

 

Santiago de Querétaro, Querétaro. 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- El trabajo de divulgación requiere de la colaboración de artistas que, en sinergia con los especialistas en ciencia, puedan desarrollar proyectos conjuntos para la transmisión del conocimiento científico y tecnológico, aseguró el investigador emérito, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fundador y expresidente de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica, A.C. (Somedicyt), Jorge Flores Valdés.


En el marco del XXI Congreso Nacional de Divulgación de la Ciencia y la Técnica “Comunicación pública de la ciencia en la era digital”, organizado por la Somedicyt en Querétaro, Flores Valdés expresó que la ciencia y el arte tienen similitudes importantes en lo que se refiere a su evolución.

“El arte, con el paso de los siglos, pasó de realista a abstracto; un ejemplo de ello es el pintor holandés Piet Mondrian y su evolución artística del paisajismo a la pintura abstracta. Al mismo tiempo que ocurría este movimiento en el arte, se dio algo similar en las ciencias, particularmente en la física; donde se comenzó a considerar situaciones, condiciones y conceptos cada vez más abstractos hasta llegar a la física cuántica. En ese sentido, la física pasó de lo ‘realista’, es decir, lo que está al alcance de nuestros sentidos, a algo que ya es mucho más difícil y lejano, como son los átomos, moléculas o núcleos atómicos”, aseguró.


Bajo esa premisa, destacó, se desarrollaron varios de los equipamientos del Museo de las Ciencias de la UNAM, Universum, que es uno de los 10 museos interactivos de ciencia más importantes del mundo creado en 1992 y del cual dirigió la conceptualización, diseño, construcción y operación.

"A partir de eso surgió la reflexión de que el pueblo mexicano tiene una gran tradición y sensibilidad artística, pero con carencias en la formación científica; por eso tratamos de generar equipamiento en donde se conjugaran la ciencia con el arte. Juntamos especialistas que tenían lenguajes diferentes en un proyecto en común; en los proyectos trabajaban museógrafos, pintores y escritores con los científicos, de quienes salieron proyectos muy interesantes”, recordó.

En ese sentido, el investigador emérito de la UNAM puntualizó que algo que también destacó a Universum desde su creación fue que gran parte de las piezas que se exponen son originales, elaboradas con la colaboración de investigadores interesados en el trabajo de divulgación.

“Normalmente los museos de ciencia en México y otras partes compran los equipamientos a otros museos de Estados Unidos o Reino Unido. Nosotros casi no hicimos ninguna compra, sino más bien, la colaboración de especialistas. Teníamos una gran molécula elaborada por escultores; en la entrada de la Sala de Matemáticas del Universum elaboramos un muro con mosaicos llamado La evolución de la simetría, que conforme va uno caminando la simetría del cuadro cambia, de la misma forma que cambia la simetría, gracias a la operación de ciertos factores físicos en un sistema; se buscó el diseño de otras obras para mostrar la simetría, anamorfosis, química de los colores, la razón áurea, entre otras”, abundó.

Jorge Flores Valdés consideró importante impulsar en el país políticas públicas que permitan una mayor integración del arte en las estrategias y proyectos de divulgación científica y tecnológica.

“Una política pública integrada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el propio Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para favorecer este trabajo multidisciplinario (sería) por ejemplo, así como se lanza una convocatoria para proyectos de investigación, se convocara a grupos multidisciplinarios de científicos y artistas para elaborar piezas de ciencia-arte, que después fueran sometidas a concurso para que las propuestas ganadoras obtuvieran un apoyo y los trabajos pudieran ser expuestos en los centros de ciencia del país o algún museo. Sería un mecanismo muy práctico y, además, no muy costoso”, finalizó.