Una obra maestra despliega los caminos de luz del pueblo huichol

*** La visión de ‘Tatutsi Xuweri Timaiweme’, del mara’akame José Benítez, da continuidad a la serie de exposiciones temporales denominada Una pieza, una cultura  *** Mediante un lenguaje asequible y recursos digitales, la exhibición gira sobre cinco ideas que propician un encuentro con la cultura wixarika: el origen, el espacio, la comunidad, el ritual y el destino

 

 

Hace 36 años, el mara’akame (guía espiritual) José Benítez Sánchez, urdió la compleja cosmogonía de su pueblo sobre una gran tabla rectangular. La visión de ‘Tatutsi Xuweri Timaiweme’, una obra maestra en la que están entretejidos los mitos de creación de los wixaritari, es el punto de llegada y partida de Caminos de luz. Universos huicholes, muestra organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Durante la inauguración en el Museo Nacional de Antropología, el antropólogo Diego Prieto, secretario técnico y encargado de la Dirección General del INAH, expresó que con esta exposición “podremos saber que la comunidad wixarika se teje en el origen, en el espacio y en el mito. Y que de acuerdo con su creencia, gracias a ellos, el sol, el ritual y su arte mantienen la eternidad de las fuerzas con las que la vida se conserva”.


Por el vigor que entraña, La visión de ‘Tatutsi Xuweri Timaiweme’ (“Nuestro bisabuelo”) fue seleccionada para continuar la serie de exposiciones temporales del Museo Nacional de Antropología, denominada Una pieza, una cultura. Las vibrantes imágenes formadas de estambre que se despliegan en más de dos metros y medio de ancho por 122 centímetros de alto, esconden vínculos con antiguos relatos que se recrean hasta el día de hoy.

Al centro de la Sala A1 del recinto, sobre una pared que se despliega como un libro, los mitos de esta cultura que hermana a los estados de Nayarit, Jalisco, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí, en un solo territorio, el Gran Nayar, se reproducen a través de una proyección monumental. Una forma creativa y entretenida de adentrar al público en la visión de este pueblo.

El maestro Diego Prieto, secretario técnico del INAH, manifestó que de esta forma, “con los más modernos avances tecnológicos, la institución se hace contemporánea de todos los universos del ser humano para poner en valor piezas emblemáticas de las culturas mexicanas, que constituyen elementos esenciales de nuestro patrimonio arqueológico y etnográfico”.

Acompañado en el presídium por José Enrique Ortiz Lanz y Antonio Saborit, coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH y director del Museo Nacional de Antropología, respectivamente, Diego Prieto recalcó que Caminos de luz. Universos huicholes, celebra las nuevas miradas que el INAH ofrece sobre las culturas vivas de México, “poniendo así, al alcance de los más jóvenes, la posibilidad de resignificar la pieza como síntesis y portavoz de la cultura a la que pertenece”.

En esto coincidió Pilar Cuairán Chavarría, curadora de la exposición, al señalar que de la colección que integra la Sala Gran Nayar, La visión de ‘Tatutsi Xuweri Timaiweme’ es, sin duda, de la que se desprenden más lecturas para el público. Se trata de un “enorme mosaico que contiene fragmentos de las ideas más representativos de la cosmovisión wixarika, identificándose al menos nueve símbolos, trece deidades y diez de sus episodios mitológicos más importantes”.

Hasta abril de 2017, el visitante tendrá la oportunidad de “descodificar” esta magistral obra realizada por José Benítez (1938-2009), también llamado Yucaye Kukame (“Caminante silencioso”). Una pieza que si bien no tuvo uso ceremonial, fue elaborada “con fundamento, conocimiento e intención ritual. Sus contenidos son propios de la sabiduría de un mara’akame”.

La curadora de Caminos de luz. Universos huicholes, explicó que mediante un lenguaje asequible, la muestra gira sobre cinco ideas para encontrarse con la cultura wixarika: El origen, sección en que se abstrae su pasado mitológico y su vivencia en el presente; El espacio, dedicado a la geografía sagrada, escenario de su acontecer ancestral y contemporáneo; y La comunidad, en donde se revela cómo se entrelaza la vida cotidiana de las comunidades huicholas (una población estimada en 48 mil habitantes).

Las dos ideas que concluyen el recorrido curatorial son El ritual, acercamiento a la manera en que su acontecer cobra sentido mediante un conjunto de ritos; y El Destino, un concepto que engloba el supramundo, la esfera en que habitan sus deidades, en donde se busca la iniciación chamánica y que está “encarnada” en espacios reales, de ahí que el viaje a Wirikuta —el bajío al pie de la sierra de Catorce y el cerro Paritekia— sea una búsqueda colectiva de visiones.

Caminos de luz. Universos huicholes, se apoya en cédulas digitales que despliegan fotografías obtenidas por etnógrafos en temporadas de campo junto a estas comunidades, así como en imágenes de los acervos del Sistema Nacional de Fototecas del INAH y de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas; también cuenta con animaciones que recrean episodios mitológicos de los wixaritari.

Quien desee recorrer a detalle la pieza central, puede hacer uso de las tabletas electrónicas colocadas en la sala, las cuales cuentan con una aplicación que les permitirá conocer más sobre cada elemento de la obra. Asimismo, a través de estaciones táctiles se tiene un acercamiento al trabajo de creación de una tabla ritual huichola, para derivar en una experiencia para diversos públicos, incluidos invidentes y débiles visuales.

Caminos de luz. Universos huicholes, resultado del esfuerzo conjunto de más de 200 profesionales y técnicos, representa a su vez una oportunidad para revalorar y acercarse de un modo distinto a las colecciones etnográficas del Museo Nacional de Antropología.

La exposición está pensada para que las personas con alguna discapacidad tengan plena accesibilidad. Permanecerá abierta hasta abril de 2017, de martes a domingo (9:00 a 19:00 horas). Acceso con el boleto de entrada. Domingos, entrada gratuita a público nacional y extranjeros residentes en México (documento FM vigente). Entrada gratuita a nacionales mayores de 60 años (credencial INAPAM), menores de 13 años, personas con discapacidad, profesores y estudiantes (credencial vigente).

Continúa exposición “Creadoras clásicas y contemporáneas”, en la Pinacoteca

*El recinto universitario permanecerá abierto durante el periodo vacacional con horarios de martes a sábado, de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas. **Se exhiben obras de Senorina Zamora, Ángela Betancourt, Lola Cueto, Sofía Bassi, Pancha Magaña, Martha Recordón, Mónica Saucedo y Sandra Uribe.

 


Viernes, 09 de Diciembre de 2016.- Desde su inauguración, el pasado mes de octubre en las salas de la Pinacoteca Universitaria, la exposición “Creadoras clásicas y contemporáneas” ha recibido a diversos grupos de estudiantes universitarios a través del intenso ciclo de visitas guiadas organizado por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Universidad de Colima.

Durante estos recorridos, los estudiantes han tenido la oportunidad de contemplar y disfrutar obras que pertenecen al acervo universitario, y también de comprender cómo se desarrolló la propuesta curatorial del montaje, cuáles son los núcleos temáticos que ilustran las piezas, así como la trayectoria de las autoras de las piezas exhibidas.

Las visitas guiadas forman parte de las actividades de interpretación que la Pinacoteca y su curaduría ofrecen a los visitantes con el propósito de propiciar procesos de diálogo sobre el tema del arte y el género, así como mostrar, desde un enfoque crítico y reflexivo, la riqueza de la colección de arte perteneciente a nuestra Casa de Estudios, con obras de creadoras como Senorina Zamora, Ángela Betancourt, Lola Cueto, Sofía Bassi, Pancha Magaña, Martha Recordón, Mónica Saucedo y Sandra Uribe.

Junto a las obras del acervo universitario, los estudiantes también han podido apreciar piezas de artistas invitadas que se encuentran en activo como parte de la comunidad artística local, entre ellas Azucena Ibarra, Elena Fabela, Edisa Águila, Estíbaliz Valdivia, Patricia Montiel y Claudia Aparicio, con el fin de propiciar un diálogo de afinidades o divergencias entre planteamientos, prácticas y propuestas de producción técnica y de exploración estética, emotiva o reflexiva.

Con un amplio registro de visitas, esta semana concluyó el Ciclo de Recorridos Guiados a cargo de Tita Ochoa, curadora de la muestra. Sin embargo, la temporada de exhibición continúa hasta finales del próximo mes de enero, por lo que se invita a todo el público para que visite y disfrute de esta propuesta expositiva, así como de otros montajes que albergan las salas de este museo universitario.

La Pinacoteca Universitaria permanecerá abierta durante el periodo vacacional con horarios de martes a sábado, de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.

Reconoce la UNESCO a La Charrería como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

*** La Secretaría de Cultura, a través del lnstituto Nacional de Antropología e Historia y la Asociación Nacional de Charros iniciaron las gestiones en marzo de 2013    *** El nombramiento consolida un amplio e incluyente Plan de Salvaguardia, preservación, difusión y desarrollo del patrimonio cultural que se le asocia

 

 

Luego de un proceso de elaboración y evaluación de más de tres años y gracias a las gestiones realizadas por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la República a través del lnstituto Nacional de Antropología e Historia y de la Asociación Nacional de Charros, AC, “La Charrería, tradición ecuestre en México” fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés), lo que lo convierte en la octava manifestación viva de México que recibe esta distinción.

 

La decisión se tomó durante la 11a Sesión del Comité lntergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial en Addis Abeba, Etiopía, realizada del 28 de noviembre al 2 de diciembre del año en curso. La inscripción se logra después del voto positivo unánime de los 24 miembros que actualmente conforman el Comité: Austria, Chipre, Turquía, Armenia, Bulgaria, Hungría, Colombia, Cuba, Guatemala, Santa Lucía, Afganistán, India, Mongolia, Filipinas, República de Corea, Congo, Costa de Marfil, Etiopía, Mauricio, Senegal, Zambia, Argelia, Líbano y Palestina.

 

El expediente, resultado de una amplia investigación documental y de campo, describe a la charrería como una tradición ecuestre, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI cuando, a raíz del establecimiento y auge de las haciendas ganaderas en el centro y norte de México, surge la necesidad de convivencia entre los vaqueros de las diferentes fincas que se reunían para inventariar y marcar el ganado de cada propiedad, convirtiendo las faenas de campo en motivo de coexistencia y articulación social, siendo éste el origen de una escuela ecuestre mexicana que permitió manejar el ganado mientras se montaba a caballo y que se distinguía, entre otras cosas, por el uso de la silla de montar y la reata, utensilio esencial para lanzar al ganado.

 

Uno de los documentos más importantes que integran el expediente oficial presentado a la UNESCO, es el Plan de Salvaguardia, elaborado por la Asociación Nacional de Charros, en conjunto con representantes de la comunidad, y el respaldo de los gobiernos de Jalisco, el Estado de México y la Ciudad de México, que incluye medidas como la creación de un Conservatorio de la Charrería, conformado por diversas instancias gubernamentales, académicas y de la sociedad civil, como la misma Asociación Nacional de Charros, la Secretaria de Cultura, la Secretaria de Turismo, los institutos de investigaciones Históricas, Estéticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Federación Mexicana de Charrería, y los institutos mexicanos de la Juventud y para la Mujer.

 

De este modo culmina exitosamente el esfuerzo iniciado en marzo de 2013, con el envío a la UNESCO del expediente de “La Charrería, tradición ecuestre en México”, realizado a iniciativa de la Asociación Nacional de Charros, con la participación de los actores principales de la celebración identificados y diversas instituciones regionales (municipales, estatales y federales), vía la Dirección de Patrimonio Mundial del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Comisión Mexicana de Cooperación con la UNESCO (CONALMEX) y la Oficina de México ante la UNESCO.

“La Balada del Oppenheimer Park” y “Epitacia: palabra viva”, entre las ganadoras del Festival Zanate

 


Colima, México, Avanzada (28/11/2016).- “La Balada del Oppenheimer Park”, de Juan Manuel Sepúlveda, fue la película ganadora del Gran Premio del Festival Zanate de Cine Documental Mexicano, cuya novena edición concluyó el fin de semana en esta ciudad.


El jurado estuvo conformado por Mauricio Godoy, director del Festival Internacional de no Ficción Transcinema, de Perú; Cristina Bringas, directora del Festival Documenta Querétaro, y Paulina Sánchez, directora de “Hotel de Paso”, película ganadora del Gran Premio Zanate el año anterior.


En su dictamen, el jurado decidió premiar a “La Balada del Oppenheimer Park” porque “mediante una propuesta clara y contemplativa del espacio, el director representa la realidad de muchas comunidades, que viven día a día la violencia que el sistema les ha generado, un conflicto ancestral sobre la opresión versus la resistencia, un retrato cercano y crudo del futuro que pareciera nos tocará vivir”.


Así mismo, otorgó un reconocimiento especial al documental “Pies ligeros”, de Juan Carlos Núñez —que también obtuvo el premio del público—, y una mención especial a “Margarita”, de Bruno Santamaría.


En la ceremonia, realizada en la Pinacoteca Universitaria después de la proyección de la película invitada "Tempestad", de Tatiana Huezo, fue entregado también el premio Zanate Colima al documental “Epitacia: palabra viva”, de Massiel Hernández García, “por su valor y compromiso social al reconocer la importancia de la mujer en el desarrollo de las comunidades, por colocar las problemáticas medioambientales provocadas por el voraz capitalismo y por generar un vínculo a partir de la exploración biográfica”.


En otras categorías, el premio Zanate Universitario fue para “Uriel y Jade”, de Jorge Eduardo Esquivel, “por explorar de una manera Íntima y emotiva el universo personal de un joven indígena en conflicto entre su identidad y la comunidad heteronormativa donde vive”. Recibió mención especial “Lirio Mendoza”, de Alfredo Padilla y Marta Violante.


Así mismo, el premio Zanate de corto/mediometraje fue para “Aurelia y Pedro”, de Omar Robles y José Permar, “por acercar de una forma conmovedora a una pequeña familia en la montañas de la sierra al oeste de México a partir del retrato contemplativo de su cotidianeidad y su relación con su entorno. La mención especial de esta categoría fue otorgada a “El mineral o la vida”, de José Luis Matías.


En el segundo Reto Doc Zanate, que consistió en realizar un documental en un plazo de 100 horas, el premio fue para “Odisea Cinema 2001”, elaborado por el equipo que conformaron Salvador Ochoa y Lucía Araiza, entre otros.


El jurado reconoció la calidad de los 25 documentales participantes en esta edición del Festival Zanate y felicitó a cada uno de los realizadores “por seguir abordando la realidad y luchando por evidenciar aquello que la historia ha preferido ocultar”.


Entrevistado al finalizar el acto de clausura, el director de Zanate, Carlos Cárdenas Aguilar, se mostró satisfecho con los resultados, pues “tuvimos un gran festival, con todo lo complejo que es tener siete días de proyecciones: hemos tenido películas increíbles, creo que la gente logró compenetrarse con las películas y disfrutarlas”.


De acuerdo con el también realizador, el festival “sigue fiel a lo que siempre ha sido: un espacio de diálogo, un cine incluyente alejándonos de cualquier pretensión de alfombra roja, por eso somos un festival de documental”.


Cárdenas Aguilar señaló que una vez concluida la novena edición de este festival se realizará un balance de los resultados obtenidos hasta ahora, para empezar a planear el del siguiente año en que se cumple la primera década.


La tendencia es crecer, pero en calidad más que en tamaño, “Zanate siempre seguirá siendo este festival íntimo”, dijo.


“Hay muchas ideas, pero sobre todo tendremos actividades a lo largo de todo el año pues hemos entendido que adquirimos un compromiso no sólo con la exhibición, sino también con la formación y la producción, además de los formatos de itinerancia y los circuitos alternativos de exhibición a lo largo del estado”, concluyó.

Se espera una competencia “muy reñida” en el festival de cine Zanate, dice su director

 


Colima, México, Avanzada (22/11/2016).- Con un total de 27 películas programadas en cartelera, arrancó en esta ciudad la novena edición del Festival de Cine Documental Mexicano Zanate, que este año creció en su número de proyecciones porque “en México se produce muy buen cine documental”, dijo su director y fundador, Carlos Cárdenas Aguilar.


Así mismo, añadió, “al ser un festival especializado sentimos también la responsabilidad de ser un foro”, pues “si en este país exhibir cine mexicano es difícil, exhibir cine documental mexicano es casi un milagro, entonces también tenemos un compromiso en ese sentido”.


En entrevista, el realizador colimense indicó que conforme a la calidad de las producciones que serán exhibidas “se espera una competencia muy reñida, pero afortunadamente esto es cosa del jurado y nosotros nos lavamos las manos; hay películas increíbles en cada competencia, creo que los jueces la van a tener muy difícil, sobre todo porque una cosa que cuidamos con la programación fue que haya el espectro más amplio posible, que cada película tenga lo suyo”.


Cárdenas Aguilar abundó que entre las películas de esta edición del festival hay temas desde sociales y militantes hasta cuestiones de personajes donde el público va a reír. “Yo no puedo prometer que todas las películas van a gustar a todos, porque afortunadamente el cine es subjetivo, pero lo que sí puedo asegurar es que ninguna va a dejar al espectador indiferente”.


El festival inició con la exhibición de la película invitada “El hombre que vio demasiado”, dirigida por Trisha Ziff, sobre la vida y obra del fotógrafo de nota roja Enrique Metinides, ganadora recientemente del Ariel al mejor documental. En la clausura, el próximo sábado, se proyectará el también documental invitado “Tempestad”, de Tatiana Huezo.


A lo largo de esta semana, diez películas competirán por el Gran Premio Zanate: “El remolino”, de Laura Herrero Garvín; “El buen cristiano”, de Izabel Acevedo; “Dios nunca muere”, de Roberto Olivares y Diego Osorno; “Pies ligeros”, de Juan Carlos Núñez; “Nararachi”, de Susana Bernal; “Margarita”, de Bruno Santamaría; “La historia negra del cine mexicano”, de Andrés García; “Las letras”, de Pablo Chavarría; “La balada de Oppenheimer Park”, de Juan Manuel Sepúlveda, y “El charro de Toluquilla”, de José Villalobos.


Además, seis documentales compiten por el premio Zanate Universitario; cinco por el Zanate Corto/Medio Metraje y cuatro por el Zanate Colima. Entre otras actividades dentro del festival se encuentra la segunda edición del Reto Doc Zanate, en el que tres equipos participan en un desafío de realizar un documental en un plazo de cien horas.
Como parte de la vertiente de formación, están programados dos conversatorios con las temáticas “Lo autobiográfico en el documental” y “La no ficción”, con la participación, entre otros, del documentalista peruano Mauricio Godoy.


Carlos Cárdenas comentó que por tratarse de un festival muy especializado, de cine documental, Zanate ha crecido poco a poco y los organizadores continúan trabajando en la formación de público.


“Afortunadamente —mencionó— la gente llega, llena las salas, es muy bonito, pero la expectativa es crecer en número de espectadores para poder tener más foros de exhibición para el cine documental y afianzar estos proyectos que tenemos en cuestión de formación y de producción”.


Precisó que si bien son pocas las películas que se programan, a diferencia de otros festivales se programan sólo una sola vez y “nosotros no empalmamos ninguna función, lo que hace que tengamos una menor cantidad, pero que la gente las puede disfrutar y eso ha hecho que cada función se vuelva muy especial; cada año ha ido creciendo el número de asistentes y esperamos que este año no sea la excepción”.


De acuerdo con Cárdenas Aguilar, el festival Zanate “empieza a quedar chico, pero como tiene un formato muy específico nos ha hecho empezar a mutar otro tipo de proyectos: el festival es el producto estrella, pero el año pasado empezamos a diversificar otros proyectos como la Caravana Zanate, que es la itinerancia del festival en otras épocas del año, con la presentación en plazas públicas, pueblos y colonias; tenemos también la Zanateca, que es un espacio de exhibición continua, y ofrecemos tres o cuatro talleres al año para estar formando a la gente en ese sentido”.