Donación de órganos: ciencia para la vida

 

Ciudad de México. 28 de septiembre de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- La generosidad que distinguió la vida de Ernesto trascendió a su fallecimiento. El mes pasado, el joven de apenas 23 años murió por un derrame cerebral, en la zona metropolitana de Monterrey, Nuevo León.


Sus familiares autorizaron la donación de sus riñones, córneas, hígado y corazón, inspirados en la generosidad de Ernesto. Ellos recordaron que cada año el joven participaba activamente en la organización de colectas y donativos en beneficio de personas en situación de vulnerabilidad, especialmente niños.

El corazón de Ernesto volvió a latir en un adulto en la Ciudad de México; su hígado fue trasplantado exitosamente en Puebla, mientras que las córneas le devolvieron la vista a una menor en Yucatán.


Casos como el de Ernesto —una donación multiorgánica para receptores en diferentes entidades— demanda la coordinación eficiente de equipos multidisciplinarios de especialistas médicos, además de todo un reto de logística, para procurar uno o varios órganos en beneficio de más de 20 mil mexicanos que están en lista de espera.

Un acto de amor, altruismo y fe

“La donación de órganos es un acto de amor, es un acto de fe, un acto voluntario donde la sociedad se suma a este esfuerzo para mejorar la calidad de vida, incluso para salvarle la vida a muchas personas que lo necesitan”, declara el doctor José Salvador Aburto Morales, director general del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra).

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, el funcionario enumera los logros alcanzados por la institución a su cargo, resalta los desafíos técnicos, científicos y logísticos inherentes a cada trasplante y enlista los retos que afronta la cultura de donación de órganos en México.

En este 2016, el Centro Nacional de Trasplantes documenta ya dos mil 537 trasplantes de córnea; dos mil 52 de riñón; 141 trasplantes de hígado; 25 de corazón; tres de páncreas y uno de pulmón.

Las cifras que consigna el Cenatra reflejan que la donación de órganos y tejidos ha incrementado ocho por ciento con relación a 2015; sin embargo, aún está lejos de cubrir una demanda creciente.

“Lo que más se requiere en nuestro país son donantes de riñón, la lista de espera —que es de más de 20 mil personas— incluye 12 mil 229 receptores de trasplante renal que no tienen donador en vida, porque 75 por ciento de los trasplantes que se hacen en México proviene de un donador en vida: un familiar, un amigo cercano, que en forma altruista, desinteresada, dona un órgano para mejorar su calidad de vida o salvar la vida a otra persona”, explica el titular del Cenatra.

Lo más conveniente —agrega el directivo— es impulsar la cultura de donación de personas fallecidas para revertir la cifra de donantes en vida, y así llegar a un 25 por ciento de donaciones de personas en vida y 75 de personas fallecidas.


“Ambos tipos de donación son convenientes, sus resultados son muy similares, pero la ventaja de una persona que dona después de fallecida es que puede donar varios órganos, incluyendo el corazón, el hígado, dos córneas, dos riñones y tejido musculoesquelético, a diferencia de una persona que dona en vida, que además de someterse a un protocolo, a una intervención quirúrgica, solo puede donar un riñón, por ejemplo”.

Distancia y tiempo

Órganos como el corazón y el hígado, que se generan en otras entidades donde no hay programa de trasplante cardiaco y hepático, son trasladados —junto con un equipo de cirujanos que los procura y resguarda— con apoyo de instituciones públicas o empresas privadas, en un demandante esfuerzo de coordinación y logística.

“Hemos tenido apoyo de líneas aéreas comerciales y de la Procuraduría General de la República que nos ha facilitado sus jets, y esto nos ha permitido que el órgano llegue con oportunidad de donde se genere y llevarlo hasta donde hay un receptor compatible, en la institución donde está el programa activo”, explica.

El Cenatra pretende que se abran más programas de trasplante cardiaco y hepático en todo el país para evitar el traslado y disminuir los tiempos de respuesta y procuración de estos órganos.

Una segunda oportunidad

Con una experiencia de 18 años como especialista urólogo y cirujano de trasplante renal, el doctor Aburto Morales conoce bien cómo se eleva la calidad de vida de un paciente receptor.

“Las personas que reciben un trasplante, después de estar en una situación crítica, prácticamente se vuelven personas normales, regresan a una vida productiva: trabajan, corren, se embarazan, se casan, cantan, ríen: con un trasplante muchas personas afirman que volvieron a nacer, que recibieron una segunda oportunidad, su actitud es muy positiva”, califica.

En la lista de espera

La Ley General de Salud establece que para la asignación de órganos y tejidos de donador no vivo se privilegiará la gravedad del receptor, la oportunidad del trasplante, el pronóstico médico y la compatibilidad con el receptor.

“Es importante informar a la sociedad que cuando alguien dona un órgano o tejido en vida o después de fallecido, este proceso es supervisado y vigilado por la Secretaría de Salud estatal y federal, con el fin de sembrar la confianza de que ese órgano o tejido se va a tomar de la manera más conveniente”, subraya.

Además de vigilar y supervisar que todos los trasplantes de órganos y tejidos realizados en México se apeguen a la normatividad, el doctor Aburto Morales también resalta la confidencialidad y anonimato en el proceso.

“De personas fallecidas no es recomendable ni conveniente que se conozca la identidad del donante, dado que en un futuro pudiera prestarse a situaciones no convenientes como chantajes emocionales o hasta económicos”.

Retos y logros

“Lo más relevante en estos dos años es haber reestructurado el Centro Nacional de Trasplantes en funciones, en estructura, en personal, que esto nos ha permitido generar un plan de trabajo al interior y al exterior para sumar esfuerzos con el resto de las instituciones de salud, con los gobiernos de los estados y las organizaciones civiles, con la finalidad de atender la necesidades de salud de los mexicanos”.

La consolidación de un subsistema nacional de donación y trasplantes permitirá a instituciones federales y estatales y a la sociedad civil sumarse al mismo objetivo: incrementar la donación de órganos y elevar la calidad de vida de miles de mexicanos que esperan una segunda oportunidad.

Carga estacionaria inalámbrica para autos eléctricos, el siguiente paso

 

Ciudad de México. 27 de septiembre de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Datos de la empresa estadounidense Bloomberg estiman que para 2040, 50 por ciento de los autos en el mercado serán eléctricos, mientras que para 2023 alcanzarán 10 por ciento del mercado, de acuerdo con los analistas, su "lento crecimiento" se debe, en gran medida, a que no son asequibles, "factor que depende en su mayoría por el alto costo de las baterías".


Ante este panorama, existe un investigador mexicano preocupado por hacer más eficiente la implementación de autos eléctricos en el país, su nombre es Juan Antonio Zamora Rodríguez, quien es licenciado en ciencias de la electrónica por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), con maestría en ciencias de la electrónica y telecomunicaciones por el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California (CICESE). Además de ser académico de la Universidad Politécnica de Amozoc (Upam).

El también doctorando en ingeniería mecatrónica en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), decidió enfocar su tesis en el área de las energías alternativas, en donde desarrolla la carga estacionaria inalámbrica de vehículos eléctricos, la cual es asesorada por el doctor Édgar Peralta, profesor investigador del Departamento de Posgrado de la UPAEP. Es precisamente esta la aportación del maestro Zamora Rodríguez: la carga estacionaria inalámbrica en autos eléctricos.

¿Qué es la carga estacionaria?

Como su nombre lo indica, la propuesta consiste en que la carga del vehículo sea libre de cable, para ello el automóvil se posaría sobre un cargador, de modo que no se conecte a nada, que la transferencia de energía se lleve a cabo a través de un campo magnético acoplado entre dos inductores (tal como las bobinas de un transformador), los cuales convertirán ese campo magnético en corriente eléctrica y, bajo un proceso electrónico, la batería se cargará.

Aunque esto se mantiene en fase de prototipo, de manera comercial ya existen algunos cargadores para celulares que ya no requieren de cables, solo de posicionarlos sobre alguna especie de tableta para su recarga. Trasladado al auto, de acuerdo con el científico, sería equivalente a ubicar el automóvil en una zona de carga donde pueda ocurrir la transferencia de energía mediante un transmisor y un receptor, ambos constituidos por bobinas. Estas pueden diseñarse de diversas formas y tamaños (cuadrada, rectangular, circular, entre otros) y ser encapsuladas en un bloque, mejor conocido por el nombre de PAD.


Lo interesante de este modelo es que los PAD tienen que ubicarse uno sobre otro, ya sea uno en el piso e incluso dentro del asfalto, mientras que el otro lo portaría el auto en la parte inferior. Lo único que se requiere es contar con cierta alineación para dar inicio a la carga efectiva, el experto estima que una distancia de entre 10 y 20 centímetros entre ambos PAD sería suficiente.

Si bien el investigador reconoce que al emplearse un campo magnético no controlado pueden generarse efectos dañinos y contraproducentes para los seres vivos, en estos momentos se hacen estudios muy sólidos al respecto para evitar que esa radiación salga de los límites (entre el que se encuentra en tierra y el del auto) y evitar dichas afectaciones.

Por tanto, está consciente que con base en lo que dictan organismos internacionales, tal como la Comisión Internacional para la Protección de Radiación No Ionizante (ICNIRP, por sus siglas en inglés), cualquier modelo experimental debe cumplir con ese tipo de especificaciones.

En estos momentos, el doctorando Zamora Rodríguez se encuentra trabajando en uno nuevo, basado en el estado del arte (lo más nuevo que existe sobre lo que es carga estacionaria). Si bien ya existen algunos prototipos, aún no cuentan con eficiencia de carga ideal, así como la suficiente difusión acerca de esta tecnología.

El precepto básico de este investigador es que este tipo de tecnología es ideal para reducir la contaminación, al sustituir vehículos de combustión interna por autos eléctricos que puedan ser recargados a través de variados centros de carga de energía eléctrica que provenga de fuentes renovables. Existen un sinfín de investigaciones en países como Corea del Sur, China, Inglaterra y Estados Unidos; no obstante, en nuestro país —con las recientes alertas de contaminación— se busca desarrollar también estos modelos experimentales de transferencia de energía.

Cuando el futuro nos alcance

En un contexto no muy lejano (2021), en el que los países más desarrollados contarán con un número mayor de autos eléctricos circulando por avenidas y calles, el beneficio social que se volverá tácito está relacionado con la velocidad y la distancia que pueden ofrecer estos. Actualmente un auto eléctrico está limitado a 100-120 kilómetros como distancia máxima y con carga completa.

Es decir, aunque los autos eléctricos son una gran innovación, todavía no es posible que compitan comercialmente con los de combustión interna o convencionales, no solo por el tema de la velocidad y eficiencia en máximo recorrido, sino porque también no existen puntos de carga eléctrica, tal como ocurre con las gasolinerías que "están por todos lados".


Por lo anterior, una de las propuestas del maestro Zamora Rodríguez, quien además cuenta con su propia empresa denominada Zamoraju Tecnología (encargada del desarrollo de automatización, domótica e iluminación), es que esa carga exista en varios puntos del país, en los que no se necesitará dejar el auto conectado, sino mientras está estacionado, el auto se carga o recarga, por ejemplo.

Otra solución mucho más efectiva pero aún más futurista es la carga dinámica, de la cual se encuentra todavía más complicado que su implementación se haga realidad, pero la idea consiste en que el sistema de carga de los autos, en vez de encontrarse en puntos fijos, esté sobre la misma carretera de modo que, conforme vaya viajando, el auto se cargue. Evidentemente esto incrementaría el tiempo de manejo.

Incendios, huracanes y radiación ultravioleta se incrementarán los próximos 3 años

En los próximos tres años se presentará un nuevo periodo de incendios forestales; una temporada alta de huracanes hasta de categoría 5, tanto en el Pacífico como en el Atlántico, además de un incremento de la radiación ultravioleta, que traerán repercusiones tanto para la salud como para la producción alimentaria, expuso Víctor Manuel Velasco Herrera, investigador del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.

Esa información se deriva del proyecto “Uso de plataformas aeroespaciales en contingencias nacionales por fenómenos naturales”, que desarrolla e implementa nuevos algoritmos y metodologías para su aplicación en el monitoreo de zonas con alta vulnerabilidad.

“Con este trabajo se propone una interfaz, una instrumentación física y virtual con elementos de hardware y software para el monitoreo de fenómenos naturales, que sea aplicable a los sistemas de alerta temprana”, explicó.

Para lograrlo se monitorean diferentes fenómenos en zonas geográficas muy específicas, mediante imágenes multiespectrales aéreas y satelitales, que se obtienen de plataformas aeroespaciales.

“La innovación consiste en encontrar las variaciones naturales de estos fenómenos, primer elemento para diseñar una estrategia efectiva encaminada a la reducción de desastres. Esto puede ser utilizado para modernizar los sistemas de alerta temprana. Además, contamos con prototipos de resguardo para los equipos de monitoreo, que son únicos y no hay análogos en el mundo”, acotó Velasco Herrera.

Este proyecto fue ganador en el Segundo Concurso de Ciencia, Tecnología e Innovación “Vive conCiencia” 2015, en la categoría de Investigación Espacial, y recibió un estímulo económico. El certamen fue organizado por la Agenda Ciudadana de Ciencia, Tecnología e Innovación, promovida por diversas instituciones de educación superior y por el Legislativo Federal.

Se convocó para proponer soluciones a problemas específicos, y en este caso el equipo fue conformado por un grupo multidisciplinario de universitarios, indicó Anaid Galicia, diseñadora y comunicadora visual, egresada de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán y líder del equipo que asesoró Velasco, quien comentó que la intención es que en los próximos meses se publiquen los resultados de la plataforma en una página de la UNAM.

La plataforma también ha arrojado algunos resultados para la Ciudad de México. El investigador del IGf dijo que no es atípico el clima que se ha dado en los últimos meses.

“Es el tipo de clima de inicios de una nueva temporada de baja actividad solar, es normal. Hemos analizado los últimos 600 años de clima y estas lluvias no son extrañas. Lo curioso es que tendremos un exceso de lluvias y no las aprovechamos para recaudar recursos hídricos”, concluyó.

Encuentran hongo que degrada plásticos en menos de tres días

 

 

Ixtacuixtla, Tlaxcala. 23 de septiembre de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Un grupo multidisciplinario de científicos mexicanos, liderado por la doctora Carmen Sánchez, adscrita al Centro de Investigación de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT), encontró un hongo fitopatógeno que tiene la capacidad de degradar un aditivo de los plásticos en tan solo 60 horas.


Se trata del hongo Fusarium culmorum, el cual produce unas enzimas llamadas cutinasas, las cuales tienen el poder de degradar plastificantes que son aditivos del policloruro de vinilo (PVC), explicó Carmen Sánchez, experta en hongos.

Los plastificantes, también conocidos como ftalatos, proporcionan flexibilidad a los plásticos que los contienen. Por ello, se utilizan en muchos productos que se emplean en la vida cotidiana como tubos, cables, revestimientos de suelos y sistemas de techos, entre otros.

En este estudio que lleva por nombre Degradación de plastificantes empleando hongos filamentosos participan investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Iztapalapa, y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Esta investigación es relevante porque el plástico tarda en degradarse entre 100 y mil años, dependiendo de su composición química, razón por la cual representa una amenaza para el medio ambiente una vez que se desecha.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, la científica, quien también es miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), dio más detalles de este estudio que ya fue reportado en la revista Science of the Total Environment.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Qué tipos de hongos estudian en su laboratorio?


Carmen Sánchez (CS): Son diversos hongos los que estamos estudiando, hongos comestibles y hongos fitopatógenos, es decir, que infectan las plantas.

En el artículo que acabamos de publicar es empleado el hongo fitopatógeno Fusarium culmorum y estamos escribiendo un artículo de degradación de plastificantes empleando Pleurotus ostreatus, que es el hongo comestible conocido como seta.

AIC: En cuanto a degradación, ¿cuáles son las principales diferencias entre Fusarium culmorum y Pleurotus ostreatus?

CS: El hongo Fusarium culmorum mineraliza completamente el plastificante, es decir, lo degrada por completo. Pleurotus ostreatus también degrada el compuesto, pero no lo mineraliza totalmente. Esto es debido a que Fusarium culmorum produce mayor cantidad de cutinasas que Pleurotus ostreatus.

AIC: ¿Cómo encontraron el hongo Fusarium culmorum?

CS: Los plastificantes se encuentran en las tintas que se usan en las industrias papeleras y como componentes de los adhesivos que se encuentran en los sobres de papel y cajas de cartón.

Por ello, tomamos muestras de un lugar donde dicho material estuviera presente, esto fue en una empresa recicladora de papel, y de estas muestras aislamos organismos, dentro de estos encontramos el hongo Fusarium culmorum.

Lo anterior partiendo del principio que en este hábitat se estarían desarrollando organismos capaces de degradar plastificantes.

AIC: ¿En dónde habita el hongo?

CS: Fusarium culmorum es un hongo fitopatógeno que infecta las plantas dada su habilidad de producir unas enzimas que se llaman cutinasas. La producción de estas enzimas hace que la cutina que se encuentra en la pared de las plantas sea degradada, lo que facilita el proceso de infección en estas.

Pero gracias a esta habilidad de los hongos de producir dichas enzimas, que para las plantas representa una “desgracia”, para el fin que nosotros perseguimos esto es una “bendición”.

Esto es, las enzimas cutinasas son capaces de romper los enlaces ésteres que se encuentran en los plastificantes como di (2-etilhexil) ftalato y dibutil ftalato y, de esta manera, iniciar el proceso de degradación de algunos plásticos como el PVC.

Se ha reportado que estos plastificantes actúan como disruptores endocrinos. Esto quiere decir que además de contaminar el medio ambiente también pueden dañar la salud humana.

AIC: ¿En qué tiempo puede degradar el plastificante?

CS: Realizamos experimentos empleando el compuesto puro; por ejemplo, el di (2-etilhexil) ftalato es degradado en 60 horas de crecimiento (hablamos de una concentración de mil miligramos por litro).

AIC: ¿Qué tan costoso es el proceso? ¿Es viable económicamente?

CS: Estamos en la primera etapa, en la cual estamos estudiando la potencialidad que representa este organismo como productor de cutinasas; en una segunda etapa tendremos que caracterizar a detalle la enzima para después poder producirla a gran escala empleando técnicas biotecnológicas, esto requiere estudios más a detalle. Lo importante es que ahora ya tenemos el organismo productor de dichas enzimas.

Día Nacional sin Automóvil: iniciativa contra la contaminación

 

Ciudad de México. 21 de septiembre de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Durante el primer semestre del año, los altos índices de contaminación (desde 150 hasta 200 puntos Imeca) obligaron a la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came) a diseñar acciones emergentes, como la implementación de un esquema temporal del programa Hoy No Circula para todos los autos, sin importar su holograma de verificación.


Tanto la crisis de contaminación como las acciones efectuadas para contrarrestarla impulsaron una iniciativa orientada a tomar conciencia sobre el impacto derivado del uso desmedido del auto; se trata del Día Nacional sin Automóvil, a celebrarse por primera vez en nuestro país este 22 de septiembre.

El Día Nacional sin Automóvil representa un esfuerzo colectivo que busca crear conciencia en torno al impacto negativo de la contaminación causada por el uso habitual del coche y, a su vez, acerca de los beneficios a la salud que conlleva el uso de medios de transporte alternativos.


El origen de la contaminación


En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Fátima Masse, consultora en desarrollo urbano y salud pública del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), explicó que en el marco de la contingencia ambiental experimentada la primera mitad de año, en el Imco se realizó un estudio cuya finalidad fue determinar las principales causas de la elevada contaminación en la calidad del aire y contrastarlas con las medidas implementadas por el gobierno federal y de la Ciudad de México.

Como consecuencia de ese trabajo, dijo, determinaron que una de las principales causas de la contaminación son las tecnologías obsoletas del parque vehicular a lo largo del país. “Las tecnologías que se permiten, sobre todo en el transporte público y de carga, representan un rezago de dos generaciones tecnológicas en comparación con la existente en otros países de la región”.

Asimismo, el gasto excesivo que se ha destinado para la creación de nuevas vías para el transporte motor, contrasta con los pocos recursos orientados a mejorar la tecnología implementada en el transporte público.


Impacto a la salud

Entrevistado también por la Agencia Informativa Conacyt, el ingeniero Sergio Zirath Hernández Villaseñor, director de Investigación sobre Calidad del Aire y Contaminantes Climáticos de Vida Corta del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), explicó que es muy difícil determinar el impacto exacto que tiene la contaminación emitida por el automóvil en la salud de la población.


“En realidad es muy complicado establecer un impacto en la salud generado por la circulación de fuentes móviles”, dijo. Al explicar el porqué de esa dificultad, señaló: “Si pensamos el impacto a la salud por la contaminación del aire, hay que recordar que los vehículos no son la única fuente emisora de contaminantes y que sus niveles de emisión son diferentes para cada agente contaminante”.

Pese a ello, reconoció y enfatizó que contribuyen en gran medida a la generación de diversos contaminantes y, en consecuencia, sí tienen un porcentaje de participación en la merma de la salud de las personas.

A su vez, Fátima Masse dijo: “Nosotros realizamos una actualización del impacto a la salud que deriva de la contaminación (mala calidad del aire) donde se incluye la provocada por los automóviles. Nuestra calculadora de impacto a la salud utiliza como base las partículas suspendidas y encontramos que hasta el 2014, sus niveles de contaminación generaron mil 800 muertes, casi cuatro mil 500 hospitalizaciones y cerca de 248 mil consultas”.

La consultora agregó que los efectos adversos a la salud llegan aparejados de costos (impacto económico negativo), los cuales van desde la pérdida en la productividad como consecuencia de los decesos, hasta el desembolso que representan los gastos médicos y las ausencias laborales por enfermedad.

“En este rubro, estimamos que el impacto asciende a pérdidas del orden de los mil 669 millones de pesos anuales”, subrayó.

 

Impacto ambiental

Referente al impacto ambiental, Hernández Villaseñor explicó que son tres los principales daños que causa la contaminación emitida por los coches al medio ambiente. Se trata de su aportación a la generación de ozono (compuestos orgánicos volátiles más óxido de nitrógeno).

Asimismo, la generación de gases de efecto invernadero —mismos que aportan considerablemente a la alteración del clima: los autos aportan 26.2 por ciento de las casi 665 megatoneladas anuales que se generan en el país— y la contaminación por ruido derivada de las condiciones de estrés que experimentan los usuarios del autotransporte luego de largos periodos de recorrido.

“Básicamente estamos diciendo que los gases criterio, gases de efecto invernadero y la contaminación por ruido representan los rubros principales donde el uso del automóvil genera impacto negativo al medio ambiente”, dijo.