NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA

Falsas el 65% de las piezas arqueológicas anunciadas para subastas en parís: INAH

Con relación a las piezas presumiblemente arqueológicas que las sociedades Joron Derem y Binoche et Giquello anuncian para subastarlas los días 10 y 18 de junio en París, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informa:

 

1.    Que de las 46 piezas anunciadas como procedentes de México, de las cuales la Sociedad Joron Derem pretende subastar 7, el 10 de junio, y la Sociedad Binoche et Giquello 39 el día 18, el 65 por ciento son falsas.

 

Lo anterior fue determinado por expertos del INAH a partir de un dictamen en materia de arqueología efectuado mediante la revisión de imágenes del catálogo de la subasta. Las conclusiones establecen que se trata de producciones recientes que intentan recrear estilos mesoamericanos.

 

De acuerdo con el dictamen, del lote de 7 piezas de la Sociedad Joron Derem, 6 son apócrifas. En tanto que del lote de 39 piezas de la Sociedad Binoche et Giquello, 24 también son falsas, es decir, que no fueron creadas por culturas prehispánicas. Son piezas artesanales de producción reciente cuyos acabados evidencian el empleo de herramientas modernas para su fabricación, entre éstas se encuentran varias esculturas antropomorfas y zoomorfas elaboradas en roca y en barro, así como máscaras y elementos arquitectónicos hechos con piedra.

 

Se determinó que del lote de 7 piezas sólo un vaso de estilo maya es un bien arqueológico. Mientras que del lote de 39 piezas, 15 son bienes culturales y por lo tanto forman parte del patrimonio de la Nación, que es inalienable e imprescriptible de acuerdo con la Ley Federal de Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos y su Reglamento vigente. Frente a esta situación, el INAH presentó la denuncia correspondiente ante la Procuraduría General de la República y la Interpol.

 

El Instituto Nacional de Antropología e Historia trabaja de manera permanente a efecto de implementar todas las acciones legales y diplomáticas para evitar el tráfico de bienes culturales y proteger el patrimonio de la Nación.

Björk en el MoMa hasta el 7 de junio

El Museo de Arte Moderno presenta una retrospectiva de la obra multifacética de la compositora, música y cantante Björk.

La exposición se basa en más de 20 años de proyectos audaces e innovadoras de la artista y sus ocho álbumes de larga duración para hacer la crónica de su carrera a través del sonido, películas, imágenes, instrumentos, objetos y trajes.

Esta retrospectiva es resultado de la colaboración entre Björk y el comisario Klaus Biesenbach.

“No quería presentarla como si fuese una artista visual. Ella es cantante, se dedica a la música, a componer música, por ello no quería presentarla como algo que no es. Todo lo que es visual en la exposición tiene diferentes autores. Cada fotografía ha sido realizada por un fotógrafo, cada película por un director de cine, la arquitectura por un arquitecto. Ella no es escultora, no es pintora. Todo tiene un autor diferente”, explica Biesenbach.

Songlines es una experiencia sonora que permite un recorrido cronológico por los videos musicales de la artista, su proceso creativo, objetos personales y los diferentes personajes que ha ido creando para sus discos.

Leonora Carrington y su México mitológico

*** “La novia del viento” tuvo el encargo en 1963 de llevar a cabo un mural para el Museo Nacional de Antropología *** En El mundo mágico de los mayas, la artista anglomexicana plasmó su muy particular concepción de las leyendas y mitos de los indígenas chiapanecos

 

               

André Breton “tiró un poco las cosas hacia su propia invención” cuando declaró que México es un país surrealista, “para mí es más mitológico”, afirmó Leonora Carrington (1917-2011) en una de las escasas entrevistas que llegó a conceder. El 6 de abril, la artista habría cumplido 98 años.

 

Ese mundo de dioses antiguos que resiste a perderse en el tiempo lo plasmó en un onírico mural que se conserva en el Museo Nacional de Antropología (MNA): El mundo mágico de los mayas.

 

“La novia del viento”, como la bautizó Max Ernst, tuvo el encargo en 1963 de llevar a cabo una obra para el MNA, que en breve se convertiría en el espacio guardián de las colecciones prehispánicas y etnográficas más importantes del país. Para ello realizó El mundo mágico de los mayas, un óleo que hasta ese entonces representaba el de mayores dimensiones dentro de su producción.

 

En uno de los muros de la Sala Pueblos Mayas del recinto ubicado en Reforma y Gandhi, Bosque de Chapultepec, se admira esta escena de 2 x 4.30 metros, donde la pintora anglomexicana plasmó su muy particular concepción de las leyendas y mitos de los indígenas chiapanecos, particularmente de tzotziles y tzeltales, con quienes tuvo una experiencia directa.

 

Entre el grupo de artistas convocados para realizar piezas ex profeso para el Museo Nacional de Antropología, Leonora Carrington figuró entre quienes obtuvieron mejores resultados al acudir a la esfera ritual; su transfiguración de un hecho etnográfico conserva el vínculo con el imaginario de los surrealistas, de acuerdo con el crítico de arte Francisco Reyes Palma, en Museo Nacional de Antropología. México. Libro conmemorativo del cuarenta aniversario.

 

En el centro de la composición que representa el cielo, la tierra y el inframundo del mundo maya, aparece la fachada de una iglesia de San Cristóbal de las Casas; y en la parte superior, las altas cumbres que enmarcan esta zona. A un lado, las cruces del panteón de Romerillo.

 

Mujeres de largos cabellos levantan el vuelo desde la base de una colina, en la luz de un arcoíris naciente. La cruz maya, mediadora entre los hombres y los dioses, domina el espacio de El mundo mágico de los mayas, y sobre él, un quetzal, considerado por esta antigua civilización como un pájaro sagrado.

 

El inframundo está representado en la parte inferior de la escena, ahí se encuentran los animales que viven en la oscuridad; en esta zona de penumbra, la ceiba —árbol sagrado— es asaltada por búhos, y se percibe la cabaña de un i’lol (médico tradicional), encargado de curar las enfermedades del pueblo.

 

Cabe mencionar que, durante la temporada que Carrington pasó en las montañas de Chiapas para adentrarse en el tema, su guía fue la antropóloga suiza Gertrud Blum; gracias a ella tuvo la oportunidad de asistir a rituales de curación chamánica en el pueblo de Zinacatán (“La casa de los murciélagos”). De estos ritos le fue prohibido tomar fotografías, por lo que decidió elaborar sugestivos dibujos.

 

Para Giulia Ingarao, experta en la obra de la artista nacida en Lancashire, Inglaterra, “la búsqueda de unidad a través de la compenetración de los tres niveles que forman el mundo maya, sobresale como uno de los temas centrales en la interpretación de formas y contenidos llevada a cabo por Carrington en la realización del mural.           

 

“Leonora supo reinventar, a través de su pincel y de la capacidad de comprensión e imaginación que la caracteriza, su personal y grandiosa visión del mundo de los mayas. Partiendo de su experiencia personal y de un atento estudio del Popol Vuh se ha enfrentado, por primera vez, a la compleja elaboración de una pintura de grandes dimensiones”.

Murales del museo de Antropología, parte del legado de Raúl Anguiano

“Me gusta que la gente vea mi obra, que opine, que la analice, que le cause satisfacción”, decía el pintor Raúl Anguiano, de quien este 26 de febrero se conmemora el centenario de su nacimiento. “El arte es mi religión, me he dedicado a él por muchos años y sigo pintando todo el tiempo, todos los días, hasta que se acaba la luz”.

Considerado el último muralista de la Escuela Mexicana de Pintura, Raúl Anguiano plasmó en dibujos, litografías, lienzos y muros el México rural e indígena, sus fiestas, tradiciones, religión, paisajes, faenas y vida cotidiana. Parte del legado de este notable artista son dos murales que realizó en 1964 en el Museo Nacional de Antropología (MNA).

La creación del hombre maya,inspirado en el Popol Vuh, y Deidades de Mesoamérica realzan la historia de las antiguas culturas en las salas Maya y de Servicios Educativos del MNA, donde a invitación del presidente Adolfo López Mateos y del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, Anguiano creó estas dos obras monumentales en las que aborda lacosmología maya y mesoamericana.

EnLa creación del hombre maya,el artista alude al origen divino de los hombres a partir del maíz, según el libro sagrado de los quichés de Guatemala. En este mural, Anguiano optó por la libertad interpretativa de las religiones antiguas y muestra a un pintor de estilo realista, cuyas figuraciones contrastan con el empleo de una superficie cóncava y el uso de modelos plásticos tomados de códices.

En tanto,Deidades de Mesoamérica recrea mitos y símbolos con una función didáctica, destacando la personal idiosincrasia y estilo artístico de Anguiano.

El pintor reconocía en su obra la influencia de diversos estilos, pero sobre todo del arte mexicano, en particular —decía— del arte azteca, que produjo obras tan extraordinarias e imaginativas como la Coatlicue o la Coyolxauhqui. “Es un arte fantástico, con un sentido simbólico muy fuerte. El arte prehispánico se defiende solo. Es parte de nuestro pasado y nuestro presente. Ha influido en diferentes pintores de profunda sensibilidad, como Rivera, Orozco, Siqueiros y Tamayo; también en Alfredo Zalce, José Chávez Morado y en mí, quienes hemos continuado con esta tradición, pero renovándola”.

Nacido en Guadalajara, Jalisco, el 26 de febrero de 1915, desde pequeño dibujaba a toda hora y en cualquier espacio, por lo que su madre, Abigail Valadez, le compró cuadernos para que no rayara las paredes. De esta primera etapa, Anguiano conservaba dibujos de los actores cinematográficos Elmo Lincoln y Mary Pickford, a quienes admiraba, así como del matador taurino Rodolfo Gaona y de Venustiano Carranza.

La observación constante de la reproducción en blanco y negro de la Sagrada Familia, del pintor florentino Rafael Sanzio, que colgaba en una de las paredes de la casa de su abuela paterna, desarrolló en él un particular gusto por lo clásico y una inclinación por el dibujo fuerte, preciso y riguroso.

A los 12 años, ingresó a la Escuela Libre de Pintura, en el Museo Regional de Guadalajara, y fue así como despuntó su carrera de pintor, apoyado por el director del colegio, el maestro Juan “Ixca” Farías. Posteriormente, conoció a José Vizcarra, con quien tomó clases de pintura y alentó fuertemente su vocación.

Decidido a probar fortuna en la Ciudad de México, adonde llegó en 1934, estableció contacto con los pintores Roberto Reyes Pérez, Máximo Pacheco y Juan Manuel Anaya, con quienes formó una sociedad denominada Alianza de Trabajadores de Artes Plásticas, a la que también pertenecía Jesús Guerrero Galván. Dicho grupo se unió posteriormente a la Federación de Escritores y Artistas Proletarios, encabezada por el escritor José Muñoz Cota.

Influido por los grandes muralistas como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, a quien Anguiano consideraba el más grande pintor del siglo XX, también admiró la obra de los impresionistas, como Paul Cézanne, Claude Monet y Édouard Manet, así como de Diego Velázquez y Francisco de Goya. Sus viajes a Europa y a la ciudad de Nueva York generaron en él una gran creatividad y poco a poco fue desarrollando su propio estilo.

“Para mí, el arte es la nostalgia del paraíso perdido, una vuelta al origen, a lo primitivo, hacer híbridos como el cubismo, que es una mezcla de la construcción geométrica de Cezzane y del arte africano”, decía sobre su quehacer artístico.

La espina, su obra cumbre, está inspirada en María, una mujer lacandona a quien Anguiano conoció en una salida a esa selva chiapaneca en 1949. Tras este suceso, el pintor dedicó un espacio muy amplio en su pintura a las mujeres indígenas, pintando sobre todo a tehuanas, juchitecas y en general dedicó a las mujeres del Istmo, vivamente interesado en el colorido y la plástica étnica de esta entidad.

Luego de ese viaje, realizó más de 70 dibujos y acuarelas sobre diversos aspectos de la vida cotidiana de las comunidades lacandonas. También pintó a grupos mayas, chamulas y huicholes.

“Siempre he plasmado lo que he visto: los paisajes, los habitantes, los campesinos y peones de los ranchos..., he pintado México. Mi obra está enraizada en la tierra y cultura que me formó. Mi obra es nacional, no nacionalista”, decía Anguiano con vehemencia.

En 1935 presentó su primera exposición en el Palacio de Bellas Artes titulada Raúl Anguiano y Máximo Pacheco. Ese año se fundó la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios. Los artistas más activos abandonaron la agrupación y fundaron el Taller de Gráfica Popular, con creadores como Leopoldo Méndez, Alfredo Zalce, Ignacio Aguirre, Ángel Bracho y el propio Anguiano.

Participó en bienales internacionales de Tokio, Venecia y Brasil, donde le otorgaron una medalla de oro por su óleo Dolientes, así como en exposiciones colectivas de pintura mexicana en Los Ángeles, San Diego y Sacramento, California, en Estados Unidos.

Su obra pasó por diferentes etapas: surrealista (1938-1942), realista (años cuarenta), expresionista (1957-1966), cinética (1962-1969) y nuevamente realista (a partir de 1970). Ejemplos de su trabajo muralístico pueden apreciarse en la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México, el Museo Nacional de Antropología, la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Procuraduría General de la República, entre otros espacios.  En su trayectoria como muralista es considerado parte de la segunda generación, junto a figuras como Juan O’Gorman, José Chávez Morado y Jorge González Camarena.

Para la consecución de su obra también le fueron favorables las musas, una de las más importantes fue Brigita Anguiano, su compañera de vida.

Entre los reconocimientos que obtuvo destacan el Premio Nacional de Ciencias y Artes (2000) y la Medalla al Mérito Cívico Eduardo Neri, otorgada por la Cámara de Diputados (2005). En 1968 fue nombrado vicepresidente de la Asociación Mexicana de Artes Plásticas, y en 1982 pasó a ser Académico de número de la Academia de Artes de México.

Anguiano continuó su trabajo plástico hasta el 13 de enero de 2006, cuando falleció en la Ciudad de México.

La figura adusta del longevo maestro convocaba la respetuosa atención de quienes tenían oportunidad de encontrarse con él, porque la honda espiritualidad que animaba su personalidad, parecía emanar cada uno de sus gestos y palabras.

Raúl Anguiano fue uno de los grandes pintores de México; nunca hizo falta ser un especialista para llevar impresas en la memoria algunas de sus obras. Gracias a él tenemos claro que el maíz es el centro vital de nuestra patria y que provenimos de grandes culturas ancestrales.

Milagros del Señor de Villaseca en la Alhóndiga de Granaditas

Desde 1618, el Señor de Villaseca no ha dejado de ser invocado para obrar milagros. Testimonio de su misericordia son más de un millar de exvotos (obras realizadas por promesa) que le han sido ofrendados en los últimos dos siglos. Una selección compuesta por 160 de ellos ha salido del Santuario del Mineral de Cata, mejor conocido como el “Templo de los Mineros”, en Guanajuato, para presentarse en una exposición.

 

A partir del 26 de febrero, la Alhóndiga de Granaditas, sede del Museo Regional de Guanajuato, alojará durante tres meses estos pequeños presentes pictóricos en que cohabitan la fragilidad de la condición humana y su fortaleza, inspirada en un poder trascendente. A través de esta muestra, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad de Guanajuato (UG) se han unido para revalorar los exvotos como patrimonio cultural de México.

 

Gabriela Sánchez Villegas, directora de este museo, comenta que el pueblo es el hacedor de estas obras realizadas “por promesa”. En ellas están plasmados el dolor, la angustia y el sufrimiento de mineros, amas de casa, labriegos, seres de carne y hueso que se enfrentaron a la incertidumbre de la enfermedad y la catástrofe, e incluso a la crueldad del prójimo.

 

Enfermedad y accidentes son algunas de las principales temáticas en que se han agrupado los exvotos provenientes del “Templo de los Mineros”, además de un apartado general donde se reunieron aquellas piezas en que el texto o la imagen referente al milagro son difusos. En su mayoría datan del siglo XIX y fueron elaborados sobre lámina.

 

Especialistas de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH han intervenido algunas colecciones de exvotos, entre ellas las del Santuario del Mineral de Cata, derivado del Programa “La Universidad de Guanajuato en tu Comunidad”, que desde hace 20 años desarrolla acciones para recuperar este legado del fervor popular.

 

“El exvoto es producto de la religiosidad popular, ésta ayuda a encontrar el equilibrio psicológico que necesitan los grupos sociales para enfrentar lo imprevisible de la cotidianidad. En ese sentido, la religiosidad popular no va a desaparecer, justo por esta condición de desasosiego que experimenta la gente; no es casual que el grueso de los ‘favores’ estén relacionados con la salud, por eso los exvotos también son una rica fuente para la historia de las mentalidades”, explicó Patricia Campos, quien junto con Felipe Macías Gloria, ambos de la UG, coordina dicho programa.

 

En la “geografía del exvoto” en Guanajuato —comenta la historiadora—, el Señor de Villaseca lleva la delantera con aproximadamente un millar; el más antiguo data de 1808, aunque se tiene registro de que el Cristo Negro, patrono de los mineros, comenzó a obrar milagros desde 1618 y continúa hasta el día de hoy, según hacen constar dibujos a lápiz, fotografías y fotocopias de títulos profesionales que todavía se llevan al santuario.

 

De trazos y textos que cubren a la tragedia en un halo de ingenuidad, a Patricia Campos la conmueven un par de historias. En una de ellas, firmada en 1887, un hombre cuenta que pudo salvarse tras el desbordamiento de la presa de Pozuelos y pudo rescatar a una niña que perdió a su familia en el accidente. Por esas mismas fechas, una madre abnegada imploraba para que su hija saliera ilesa luego de caerse de la rama de un árbol.

 

“El imaginario colectivo evoluciona, cambia, se renueva, se transforma. En un momento determinado, por 1970, la costumbre de mandar a hacer el retablito decayó y, por tanto, comenzaron a ‘escasear’ los pintores de exvotos, y para los creyentes resultó más fácil valerse de la imagen fotográfica y la fotocopia. Entonces, ya no se lleva a las iglesias el exvoto tradicional”, señala la historiadora.

 

La actual exposición en el Museo Regional de Guanajuato, montada en las salas Casimiro Chowell y Manuel Doblado, es una oportunidad única para acercarse a los exvotos históricos, en lámina, del “Templo de los Mineros”. También cabe citar que el visitante de la Alhóndiga de Granaditas puede echar un vistazo a la colección de exvotos del propio recinto, en particular, a los realizados por el artista Hermenegildo Bustos.

 

Exvotos, patrimonio cultural. Santuario del Mineral de Cata permanecerá hasta el 26 de mayo en el Museo Regional de Guanajuato, Alhóndiga de Granaditas. De lunes a sábado, de 10 a 18 horas, y domingo de 10 a 15 horas.