María Victoria Reyzába, en Colima

María Victoria Reyzábal estuvo en Colima y habló ante miles de profesores que la referencian como una de las cúspides intelectuales y académicas en contenidos didáctico-pedagógicos para la enseñanza de la literatura y la lengua española. Es autora de una veintena de libros. Vino al Foro internacional de educación que convocó la secretaría del ramo en el gobierno de Colima. Y también es una poeta cuyos versos cimbran porque nombran, con sencillo calado, la esencialidad humana.


¿Acaso
somos lo que nos acontece?
raíces de viento
palabras en pos del sigilo
savia que se escurre
por los manantiales del deseo
borbotones que aventajan
o persiguen el rodar del tiempo

***

probablemente
todos estamos ocupados
en ser
enlazando segundos
sin conocer el destino
ni presentir la duración
del tiempo
ausentes
de nuestra propia biografía
siempre
atados al mástil
rogando para que venzan
las bellísimas sirenas

***
Releo un texto milenario
escarbo concentrada en su interior
y el corazón brama dichoso
todo lo que proponen sus letras
me seduce rubricarlo
tal vez sea una humilde
reencarnación del sabio autor
que después de tantos siglos
aún no ha avanzado en su sabiduría.

(De El silencio que seremos, Ed. Vitruvio, Madrid, 2016).

PRESENCIAS Y AUSENCIAS DEL OLVIDO

I
tanto acumular saberes
palabras
recuerdos
rostros
calderillas de la existencia
y sus tesoros
tragedias y buenaventuras
para que una neblina
borre todo
lo agujeree de humos
lo esmerile
de blancuzco vacío
contaminando de terrores
tanto esfuerzo humano
por descubrir razones
por investigar principios
por mejorar procesos
por ajustar resultados
y ahora
paso a paso
vamos hacia el olvido
hacia el sinsentido
mientras nos dejan
despojados de signos y de llaves
de anclajes
y nos condenan


II
a vivir ya muertos ante la presencia de la nada
qué otra cosa nos hace
salvo la memoria
el soplo diario de los pasos
la esperanza y sus dudas
una transparencia cuajada
de detalles
pero el bucle del olvido
estirado hasta el punto
del recuerdo
descoloca los días
disipa el tiempo
la cronología de esta eternidad
tan breve que nos comprende
reminiscencia del teclado
que enuncia los nombres
de las cosas
de los amores que sentimos
de la primera vez que besamos
o que matamos ilusiones
nada seríamos sin ella
nada somos
en la amnesia
de los devenires cotidianos
de los olores de los pétalos
del palimpsesto nombre de los dioses
ya no favorables


III
veladas nocturnas
en las que atacan los ángeles
transparentes y amargos
presagiando el desconcierto
la espuma que envuelve
y secreta angustia
cuando la realidad es costra débil
apenas un endeble rasguño
como si el sueño
reinara en la vigilia
templo vallado a lo que eres
a lo que has sido
ahora sin certezas
sin identidad
en cautiverio de ti misma
efímera ajena extraña
al vuelo de la lógica
al cristal de los días
fuente cerrada a cauces
río de polvos sin recorrido
sol que anega la mente
y la devora
desrealizándonos
en antagónica consunción

(De Presencias y ausencias del olvido, 2014, Colección Albura de poesía, Instituto Superior de Promoción Educativa).